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Descripción
En esta carta una mujer se encuentra sentada en un trono cubierto de hiedra y lilas en un gran prado verde. Una guirnalda verde adorna su dorada cabellera y sobre su cabeza refulgen doce estrellas. Detrás suyo se elevan dos alas níveas y en sus manos empuña un cetro. A su alrededor, bajo la suave sonrisa de la Emperatriz, las flores y los capullos abren sus corolas y sus hojas verdes mojadas de rocío. Toda su vestimenta esta cubierta de estas flores, como si cada nueva flor se reflejase en la misma o estuviera allí grabada, formando parte integrante del atavío.
El signo de Venus, la diosa del amor, se halla cincelando en su trono de mármol. Esta carta tiene un doble significado. Por un lado, muestra la fuerte relación que el consultante tiene con la figura de su madre; la cual está buscando o imaginando y que a través de los años ha adquirido la naturaleza de "santa".
En las lecturas, esta carta puede estar hablándonos de una pareja, madura y seria con quien podamos mantener una relación fructífera y duradera. (La imagen de la madre se relaciona con la fertilidad y el nacimiento).
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