Cuando uno nace con el canto
de los pájaros, con el bullicio de
los anfibios, con el aullido de perros y demás
animales silvestres en medio del monte o en
las inmensas punas del altiplano. Aún
cuando uno no recuerde lo nacido, pero si
recuerda los primeros años de su infancia
con las características mencionadas;
uno se siente y sentirá por siempre
parte de ese mundo bullicioso, no como superior
o inferior sino de convivir como parte de
ellas, en el que todos se necesitan. Pero
lejos de bullicios de industriales, de coches,
buses o todo cuanto vehículo motorizado
exista que poco a poco vienen contaminado
el medio ambiente.
Pero, el recuerdo lo es mucho
más difícil olvidar, haber nacido
en el entorno de un lago, laguna o río;
y mucho mejor, si uno ha nacido en el entorno
del Majestuoso lago Titicaca; donde uno aprendió
a nadar a lado de las hermosas aves y peces
que existen en ellas sin mayor esfuerzo, sino
simplemente flotar y desplazarse sobre ella.
Y haber aprendido de nuestros sabios abuelos
a convivir con todo lo que este en nuestro
entorno bullicioso sin dañarlos.
El Titicaca no sólo
alberga una rica Biodiversidad sino también
una rica diversidad socio cultural de los
Pueblos Indígenas y comunidades locales
incrustados en el entorno del Titicaca, quienes
han cuidando de ellas y compartiendo saberes
y contrariedades socio-ambientares.
Además de ellos, los
Pueblos Indígenas y Comunidades Locales
asentadas en el entorno del Titicaca no solo
son beneficiarios sino también protectores
del mismo simbolizándolos como la PachaMama
y QutaMama. Es decir, tenemos y tienen no
sólo un derecho al disfrute de sus
recursos sino también es una responsabilidad
moral de cuidar de ellas. Esa, es una convivencia
en reciprocidad y solidaridad practicada por
generaciones, donde todos tienen vida y se
merecen el respecto dentro de la unidad y
la diversidad.
Las poblaciones que habitan
en el entorno del Titicaca, han habitado mucho
antes que los INCAS que tuvieron su apogeo
no más de un siglo, la historia arqueología
y etnográfica ha demostrado que estas
poblaciones formaron parte del desintegrado
"Taypiqala" (el Tiahuanco). Cuyos
descendientes fueron los señoríos
aymaras/Puquinas Lupaqas y Pacajaques y los
Quechuas Qollas, que fue uno de los más
grandes estados de América precolombina,
sociedades que perduraron por cerca de un
milenio, como tal, la más influyente
de los Andes.
Por consiguiente, las comunidades locales
ancestrales incrustados en el entorno del
Titicaca son anteriores a apogeo INCAICO junto
a las culturas Pukara, Chavín de Huantar,
Nazca, Mochica entre otros. Es por ello que
sostengo que el Majestuoso lago Titicaca "no
puede ser solo lago sagrado de los Incas"
sino fue y es el "lago sagrado de los
Lupaqas y Qollas (Aymaras Quechuas)"
que persisten hasta nuestros días.
Y es la razón, por el que afirmamos
que son "PUEBLOS" debido a su pre-existencia
anterior a la formación del Estado
peruano.
Por tanto, la continuidad
cultural e histórica, que son parte
las comunidades locales, están empeñados
a continuar como tales, dentro de sus diversidades
practicando la solidaridad y reciprocidad,
a pesar de que el mundo occidental y su modernidad
los ha borrado dentro de sus principios y
valores éticos.
La continuidad cultural e
histórica, pasa necesariamente por
la irreversibilidad intrínseca y hólistica
entre la biodiversidad y la diversidad cultural
como todo dentro de lo diverso. El divorcio
de ellos, solo conduciría al fracaso
y la insostenibilidad del desarrollo de los
ecosistemas del Titicaca.
Solo así, será
posible garantizar su sustentabilidad al igual
que su uso racional y reparto equitativo entre
todos los hombres y mujeres de todas las clases
sociales, en particular de las comunidades
locales, quienes son los guardianes inéditos
del majestuoso lago Titicaca.
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La rica biodiversidad del Titicaca,
en los últimos años ha sido seriamente
contrariada por la pérdida y deterioro
de las áreas espaciales de los bosques
totorales, lo cual conlleva a la obstrucción
de la vida de las especies ictiológicas
y la avifauna, aún cuando estas no son
necesariamente determinantes, significan un
cambio de línea base y un grave peligro
para los ecosistemas del Titicaca.
El aludido deterioro, tiene
sus incidencias en el comportamiento de los
elementos abióticos, entre ellos, los
fenómenos naturales (sequía e
inundaciones), los primeros indicios de contaminación
de las aguas del Titicaca, que si bien no es
generalizado en la Bahía de Puno, presenta
serios indicios de contaminación producto
de la afluencia de los desagües de la ciudad
de Puno, muy cercana a la comunidad de la Isla
los Uros; y por el sector Ramis se observa los
primeros síntomas de contaminación
por la afluencia de elementos y partículas
industriales y mineras que fluyen en los ríos
Ramis, Coata y Huancané.
Otro de los elementos ambientales
aún no significativos, es la contrariedad
de calidad de aire, producto de la emisión
de gases industriales y las partículas
de suspensión de polvo de la fábrica
de cemento de Caracoto-Juliaca y de las ladrilleras
artesanales, cuyas partículas son arrastradas
por los fuertes vientos afectando directamente
a la agricultura y a la vida acuática.
Hay que añadir lo que ocurre con la eutrofización
de la bahía de Puno, que espira fuertes
olores nauseabundos, como tal, no sólo
representan un grave peligro para los ecosistemas
del Titicaca sino también para la salud
humana.
Y no sólo representan
contrariedades al componente abiótico
y biológico sino también al sentido
social y cultural de las comunidades locales
expresado en sus modos de pensar, sentir, decir
y hacer; en sí, sobre su sistema de valores
y creencias relacionados al uso, manejo y conservación
de los recursos naturales, los que de alguna
forma han conllevado al uso intensivo, inoportuno
y desordenado de los recursos naturales, sin
que ello signifique necesariamente "sobre
explotación".
Dentro de este contexto, los
síntomas de degradación y contaminación
de los recursos naturales, vistas desde la visión
socio-ambiental, se menciona que el evidente
deterioro ambiental disminuye la productividad
de los ecosistemas del Titicaca y estas aumentan
la pobreza rural y la exclusión social;
es decir, que el axioma acuñado en la
conferencia de Estocolmo (1972) que "la
pobreza es la peor forma de contaminación"
persiste y a su vez inscribe la persistencia
de "un círculo vicioso entre pobreza
y deterioro ambiental".
En alusión a estos hechos,
las voces oficiales y algunos investigadores
responsabilizan a las comunidades locales como
los autores directos de "sobre explotación"
y causantes de la "degradación ambiental"
del lago Titicaca, aún sin haberse demostrado
ni analizado adecuadamente el sentido social
y humano del por qué de los hechos.
Bajo este escenario, con el
objeto de detener el deterioro de los recursos
naturales y bajo el presupuesto de conservarlos
y fomentar el turismo local, y apoyar el desarrollo
socioeconómico de las poblaciones aledañas
mediante la utilización racional de los
recursos de flora y fauna silvestre, se han
promulgando diversas leyes ambientales con el
objeto de garantizar la sustentabilidad de las
áreas protegidas. Una de ellas, haber
declarado a una parte del Lago como la "Reserva
Nacional del Titicaca" (RNT).
Sin embargo, el accionar de
la RNT no han respondido a los objetivos para
los cuales fue creado, sino todo lo contrario:
Dado que la sostenibilidad ambiental, económica
y social siguen igual o peor que antes de la
creación de la RNT. El historial de la
RNT solo han dado lugar al nacimiento de los
actuales conflictos socio ambientales existentes;
como tal, tienen como punto de partida en estos
conflictos, que en sí, es el corazón
mismo del conflicto por la pugna entre la "autonomía
local" y el "control estatal"
Por consiguiente, la exacerbación
y desarrollo de los conflictos socio-ambientales
aún persistentes, es una pugna de intereses
por controlar los recursos naturales, donde
los actores involucrados se han posesionado
conforme a su ideal de racionalidad propia dentro
de las cuatro dimensiones estructurales del
conflicto: económica, social, política
y ética. Dentro de ello, el Estado y
sus aliados se esfuerzan por presentar al Titicaca
como el mejor atractivo turístico y mantener
su reserva biotecnológica bajo el modelo
de "control estatal". En tanto, las
comunidades locales y sus aliadas, persisten
y se resisten con su lógica de resistencia
socio-cultural, como cuestión de "poder",
amparado en su cosmovisión en sus formas
de uso, manejo y conservación ligados
a su potencialidad ganadera, pesquera y artesanal,
base del modelo "autónomo",
alternativa a la actividad turística,
sin tener que rechazar ni condenar necesariamente
la actividad aludida.
Aún dentro de las controversias,
el habitus de las comunidades con algunas obstrucciones,
apuestan por la real conservación y uso
racional de los recursos naturales de conformidad
a su sistema de valores y creencias basada en
cultura propia.
Dentro de este contexto, el
día internacional de los Humedales (2
de febrero) del que es parte el lago Titicaca,
los usuarias involucradas en uso de los recursos
naturales han vertido su compromiso de seguir
siendo los guardianes inéditos del Titicaca,
que no es solo venerar a la QutaMama sino de
apostar por su real conservación como
parte su continuidad histórica y cultural.
Esta acción, no se contradice con la
preocupación de la comunidad internacional
dentro del UNESCO y particularmente del Ramsar
(1971).
Los Pueblos Indígenas
y comunidades locales del entorno del Titicaca
consideran y consideramos que la Convención
de los Humedades (RAMSAR) reconoce al saber
local, como una potencialidad y la real predisposición
de sus funcionarios; como el de aunar esfuerzos
de convivencia intrínseca entre la diversidad
cultural y la biológica de los humedales
como fuente de sustentabilidad del Titicaca,
que representa tanto, para la actual y de futuras
generaciones una riqueza natural como sustento
físico y psicológico.
Las comunidades locales, no
solo compartimos la idea de que "Hay
riqueza en la diversidad de los humedales -
¡no la perdamos!", sino
también los resultados de ese esfuerzo
lleguen directamente a las comunidades involucradas
para contribuir con irradicar el hambre y la
pobreza como los ansia la comunidad internacional
expresado en los Objetivos del Desarrollo del
Milenio (ODM).
Los funcionarios del Ramsar,
consideran que el patrimonio cultural de los
humedales es resultado de la milenaria asociación
entre las personas y los humedales, una asociación
que ha aportado "riqueza" a las generaciones
anteriores. Pero para nosotros no solo es y
será eso, sino es fuente de vida que
no puede ser impuesta desde arriba, sino se
requiere reconstruir los saberes y socio culturales
que han permitido a los Lupaqas y Qollas sobrevivir.
Bajo este paradigma, la legislación
ambiental de "tipo comando-control"
discrimina, margina y excluye las diversas formas
de manejo y uso racional de los recursos naturales.
A pesar de ellos, las comunidades locales apuestan
obstinadamente a convivir con los recursos naturales
y seguir siéndolo no solo para las actuales
generaciones sino también para las generaciones
futuras, donde la diversidad de la vida vegetal
y animal de los humedales debe seguir proporcionado
el sustento y aportando saberes si bien dormidos
para despertarlos y otros muchos beneficios
a los seres humanos del altiplano, en particular
la preservación de las culturas milenarias
como es el de los Lupaqas y Qollas del cual
son los Uros, los Ramis, Chimus entre otros.
Finalmente, si bien el majestuoso
lago Titicaca encierra una diversidad de misterios,
leyendas y un subyugante paisajístico
como parte de su continuidad histórica
y cultural. Es digno de admiración y
sitial de relaje y recarga de energías
espirituales con el canto de sus hermosas aves,
por el bullicios de sus anfibios y por el sabor
de sus recursos naturales que cautiva al visitante.
Sus aguas azules, son los verdaderos
atractivos para una aventura inolvidable para
el turista que visita esta maravilla de la naturaleza,
punto neurálgico de grandes civilizaciones
en el altiplano peruano-boliviano. Pues en el
lado peruano están las famosos Islas
Flotante de los Uros que vienen flotando sobre
las aguas del Titicaca por siglos, así
como también los admirables hombres y
mujeres de las Islas Amantani, Taquile, Jatun
Isla, Capachica, Mori, Churuni entre otros.
Al que hay que añadir la laguna que alberga
a las Chullpas de Sillustani. Estos fascinantes
modos de vivir del altiplano y con el lago Titicaca
conservan vestigios milenarios, lo que hace
más fascinante la visita al histórico
Lago Titicaca, otrora un turbulento océano
perdido en la punas de los Lupaqas.
En fin, el Lago Titicaca está rodeado
de misterios y leyendas, dice la historia oral
que bajo su superficie del titicaca se ocultan
enormes ciudades que guardan celosamente fastuosas
cantidades de oro y plata. También se
han tejido historias que relatan la aparición
de exóticas sirenas de dulce cantar pero
mortales para el oído del hombre para
convertirlos en sus amantes. Se cree también
que éste era un lago sin fondo de donde
salió Manco Capac y Mama Ocllo fundadores
del Cuzco capital del gran Imperio de los INCAS.
Este conjunto de misterios
y saberes ha sido y es meritoriamente recogida
por Ramsar como parte del legado socio cultural
de los pueblos de los humedales en entender
y recoger el valor preferencial de las prácticas
tradicionales, si bien dormidas para realzarlos;
con justa razón hacer eco de la deuda
moral que tenemos con nuestros antepasados quienes
supieron conservar y usar racionalmente los
recursos naturales, como es el caso de aymaras
lupaqas y los qollas quechuas anteriores al
periodo incaico del pasado histórico
del Perú.
En fin, es pues, nuestra responsabilidad
y de todos los pueblos, salvar las prácticas
tradicionales, como la práctica de construcción
de putucos de barro de de Ramis Taraco que soportan
las innumerables inundaciones por años
consecutivos y las viviendas de totora de los
Uros que soportan y flotan sobre las aguas del
lago Titicaca. A fin de que estas no se extingan,
sino hacer de ellas un futuro promisorio de
sus poblaciones, para que realmente vivan de
la mejor manera posible y se sientan orgullosos
de su majestuoso pasado, como la luz que alumbra
el presente y permite ver el sendero del futuro
sustentable; por tanto, si´hay
riqueza en la diversidad de los humedales -
¡no la perdamos!´.

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