| tiempo, omitiendo así algunos
tediosos intertítulos de ubicación, o simplemente para dar mayor fluidez
al corte, «doble-impresiones»
para sintetizar el tiempo y el espacio, exponiendo una sobre la otra, dos
o más imágenes en la pantalla, «flash-back»
para volver atrás dentro de la narración y recordar un acontecimiento
pasado, y el «montaje»,
instrumento de importancia capital en su obra. También Griffith ha sido
el primero en modificar y multiplicar los ángulos de cámara -salvo los
operadores de actualidades que solían interrumpir una filmación y
desplazarse cuando otro punto de vista les ofrecía una mejor imagen de la
acción. Griffith alteró así radicalmente el
«espacio escénico», y por consiguiente, el juego teatral de los
actores, al crear un espacio de tres dimensiones que multiplica la
intensidad de la acción para los espectadores, habituados a un cine de
concepción teatral, es decir, en un espacio de dos dimensiones. |
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| MONTAJE
PARALELO: PROGRESIÓN DRAMÁTICA
La
idea de Griffith sobre la planificación del montaje evidencia una
preocupación que va más allá de la mera descripción de los hechos. La
secuencia El asesino de Lincoln,
de «El nacimiento de una Nación», ha quedado como un fragmento antológico:
el presidente Lincoln asiste al teatro y muere víctima de un atentado por
el descuido de su guardaespaldas. Griffith divide la acción en cuatro
corrientes temáticas: la pareja de Elsie y Ben (espectadores), el
presidente Lincoln con su comitiva y el guardaespaldas, el asesino Booth (2),
y los actores representando en el escenario. Cada una de estas líneas es
desglosada por Griffith en diversos tipos de planos, sobre todo desde ángulos
bajos y altos, lo cual le permite graduar, con su método de «montaje
paralelo», la progresión dramática de esta magnífica secuencia.
Alfred Hitchcock le rinde un bello homenaje en la escena del Albert Hall
de «El hombre que sabía demasiado» (remake,1956) |
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