|
PERMANENCIA DE GRIFFITH (a medio siglo de su muerte) por Julio di Risio* |
|
|||||||||||||||||||
|
«No
me gustan mucho los filmes de Griffith, o al
menos el sentido de su dramaturgia: es la expresión última de una
aristocracia burguesa en su apogeo y ya sobre su declinación. Pero es
Dios padre. Ha creado todo. No hay un solo cineasta en el mundo que no le deba alguna cosa. Lo mejor del cine soviético ha salido de sus filmes. En cuanto a mí, le debo todo»
S.M.
Eisenstein, 1929. |
||||||||||||||||||||
| Cuando Griffith comenzó a realizar sus primeras películas, alrededor de 1908, el cine ya se había puesto seriamente a hacer negocios, los guiones eran un poco más elaborados, con no más de doscientas cincuenta palabras y un máximo de treinta planos, para así poder mantener la duración standard de diez minutos | ||||||||||||||||||||