Existe una leyenda acerca del origen de este oasis, una historia de amor que se remonta a tiempos prehispánicos. Una hermosa doncella, proveniente del cercano pueblo de Tacaraca, llega desconsolada a este lugar, donde sólo había unos cuantos huarangos, a llorar la muerte de su amado, un valiente general incaico, según algunas versiones . Las lágrimas de esta mujer, de ojos verdes y cabello muy negro, fueron formando poco a poco la laguna. Se dice que en las noches de Luna nueva aún se pueden escuchar sus lamentos, los que confunden a los visitantes desprevenidos.El escultor iqueño Luís Péña y Peña tiene la mencionada leyenda en varios relieves.Así mismo dentro de la expresión artística (Artes plásticas)en el Hotel Salvatierra está el denominado Museo de sitio Sérvulo Gutiérrez y en el Malecón se aprecia las esculturas de personajes ilustres de Ica,obra del escultor iqueño Don Víctor Pacheco Cabezudo,y la Sirena de Huacachina escultura del extinto artista Elmer Chávez.
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