STUDIA LITERARIA

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LA CONCIENCIA CRÍTICA SOCIAL EN HARRY POTTER

Leído el 2 de marzo de 2004 en el Aula Magna de la FFyL en el Encuentro de Estudiantes de Lingüística y Literatura de la UNAM

 

If you want to know what a man’s like,

take a good look at how he treat his inferiors,

 not his equals.

(J. K. Rowling, Harry Potter and the goblet of fire)

            La obra literaria, como producto del intelecto humano, es un conglomerado de elementos que se integran en ella para darle forma; entre estos no se pueden dejar de lado los factores sociales del entorno del autor los cuales, sin duda, influyen de manera directa en la obra y en la interpretación de ésta. Así, este análisis puede partir de la siguiente aseveración: A toda propuesta ideológica y estética le corresponde una concepción antropológica de carácter filosófico. En este caso, la propuesta estética es de tipo literario y corresponde a la serie de libros sobre el personaje de ficción creado por J. K. Rowling, Harry Potter. La concepción antropológica o de carácter social es el mundo contemporáneo (la transición de siglo) y sus problemas sociales en particular, los cuales se entremezclan con una serie de elementos del imaginario occidental en la inventio literaria de esta obra.

            Esta serie de elementos sociales es una perspectiva crítica de ciertos sectores de la sociedad contemporánea, así como de algunas acciones ejercidas por ellos. De entrada, esto plantea toda una invectiva a la idea clásica tradicional sobre los temas de la literatura infantil en el momento en que la autora integra a su discurso narrativo esta serie de críticas sociales. Ahora bien, el hecho de que Harry Potter maneje dichos temas no deja a un lado el aspecto infantil de la obra. Por ello, Harry Potter no es una simple alegoría de la sociedad contemporánea, pues en la serie se exponen los temas sin ningún tipo de matiz más que el mero cambio de contexto al pasarlos del mundo concreto a una integración con la realidad mágica, combinando los elementos del mundo actual con toda la carga del héroe en el universo de la fantasía.

Hoy en día los niños ya no crecen dentro de los límites de seguridad que ofrece [...] una comunidad perfectamente integrada. Por ello, es importante [...] proporcionar al niño actual imágenes de héroes que deben surgir al mundo real por sí mismos y que, aun ignorando originalmente las cosas fundamentales, encuentre en el mundo un lugar seguro, siguiendo su camino con profunda fuerza interior. (Bettleheim, 2002: 17)

            Por tanto, Harry Potter es una obra literaria con una visión crítica de la sociedad en el mundo contemporáneo que plantea a los lectores la tarea de reflexionar y hacer conciencia sobre los problemas que aquejan nuestra realidad social. Si bien según Steve Vander Ark, uno de los estudiosos de estos libros, la gran cuestión que se aborda es el prejuicio y la discriminación, yo agregaría el maltrato infantil, el bajo mundo gubernamental y del poder político —relacionado estrechamente con el lado oscuro de los medios de comunicación—, así como el planteamiento de los problemas de los trabajadores y la defensa de sus derechos.

La discriminación

Sin duda, uno de los flagelos aun presentes en nuestra sociedad es la discriminación.[1] Los cinco libros plantean este problema basado en la incapacidad del reconocimiento de la alteridad, con lo cual el otro se vuelve el enemigo arquetípico. Hay varias representaciones de prejuicios en la obra: el miedo de los muggles[2] a la brujería.[3] Este punto, en particular, tiene una historia tan antigua como la del hombre en sociedad, pero el punto primordial es la cacería de brujas hacia el final de la Edad Media y el principio del Renacimiento.

En la Edad Media, los no magos (comúnmente denominados muggles) sentían hacia la magia un especial temor, pero no eran muy duchos en reconocerla (Rowling, 2001a: 7).

El Renacimiento no inventó a sus brujas, sólo las sacó de la oscuridad de sus inmemoriales prácticas para colocarlas en el lugar privilegiado donde con frecuencia las sociedades fijan al enemigo: el otro. (Cohen, 2003: 23)

Por otro lado, la postura contraria; el odio de los magos hacia los muggles también está presente en la obra como muestra de la reciprocidad de la antipatía y la discriminación. Otras posturas de prejuicio expuestas en Harry Potter incluyen el rechazo de la comunidad mágica en general a seres como los hombres lobo, los gigantes y los centauros. Ante esta situación se expone como punto básico para resolver diferencias el reconocer al otro por lo que es en sí. Este carácter de tolerancia se personifica en Albus Dumbledore quien defiende esta postura frente a muchos miembros de la comunidad mágica quienes están influidos por una idea clasista. 

¡Le das demasiada importancia, y siempre lo has hecho, a lo que llaman «limpieza de sangre»! ¡No te das cuenta de que no importa lo que uno es por nacimiento, sino lo que uno es por sí mismo! (Rowling, 2001b: 614).

            La obra no sólo manifiesta un tono de tolerancia sino que, además, incluye una fuerte crítica ante el sin sentido que constituye la discriminación, pues una sociedad en la cual los miembros de un grupo determinado mantuvieran una reticencia a unirse a las de otra comunidad por motivos racistas, terminarían cayendo en la endogamia y el matrimonio entre parientes, con las consecuencias biológicas conocidas por todos. Por ello se defiende la idea de una interrelación armónica entre los miembros de una comunidad para un mayor bienestar. El pertenecer a un grupo social o a otro no es algo determinante es nuestro proceder, sino que nuestra humanidad radica en lo que somos en nuestra esencia, no en nuestro aspecto. Así, como reflejo de la sociedad contemporánea y el mestizaje, el mundo mágico es una unión entre aquellos de estirpe mágica con aquellos que no poseen, por nacimiento, poderes de esa índole. Esta afirmación está presente en el segundo libro de la serie, en el cual el motor de las acciones es el desprecio hacia los alumnos de sangre muggle: La mayor parte de los magos de hoy día tienen sangre mezclada. Si no nos hubiéramos casado con muggles, nos habríamos extinguido. (Rowling, 2000: 105).

El maltrato infantil

Otro de los temas relevantes en la obra es el maltrato infantil, representado en la forma en la que se mantiene la relación entre los tíos de Harry Potter y éste. Si bien la obra cae en el lugar común del ultraje al niño expósito, no sólo se exponen los golpes como forma de maltrato, sino también una forma psicológica que es más dañina para la víctima. La forma preferida del castigo toma la forma del aislamiento y quienes ejecutan dicha acción tienen una justificación para ello; por lo cual la acción no deja remordimientos. Asimismo, uno de las causas de el maltrato que padece Harry Potter es el odio de su tía (hermana de la madre de Harry) porque ella no era la consentida en su casa, así la canalización de sus frustraciones es Harry con quien pueda tomar venganza ante la ausencia de las figuras paternas. Además una de las personificaciones del maltrato psicológico es el trato de la hermana del tío de Harry pues ella lo reprende y humilla en las visitas que hace a su hermano. Con esto se demuestra el daño social ante la amenaza de que el niño golpeado sea golpeador en un futuro.

—No digas sí en ese tono maleducado —gruño tía Marge—. Demasiado bien te tratan Vernon y Petunia teniéndote aquí con ellos. Yo en su lugar no lo hubiera hecho. Si te hubieran abandonado a la puerta de mi casa te habría enviado directamente al orfanato.

Harry estuvo a punto de decir que hubiera preferido un orfanato a vivir con los Dursley [...] (Rowling, 2001a: 25).

El bajo mundo gubernamental

            El mundo mágico integrado en una sociedad también posee una estructura gubernamental que lo coordine y, al igual que su contraparte en el mundo moderno, es aquejado por la misma serie de problemas: exceso de autoridad, corrupción, leyes fabricadas de manera precipitada, crisis de gobierno, entre otros. Como fiel reflejo de nuestra contemporaneidad, Harry Potter expone los problemas y deja a la reflexión la mejor manera de resolverlos. Dentro de la misma línea, se expone como máxima para evitar estos conflictos la visión de San Agustín quien sostiene que un mal no se puede resolver con un mal mayor; en particular, la crisis de la comunidad mágica ante la presencia del que después sería el mortal enemigo de Harry Potter, Voldemort, y la actitud tomada por el Ministerio de Magia.

Imagínense que Voldemort está ahora mismo en su momento de máximo poder [...] El terror, el pánico, la confusión cunden por todas partes [...] Bueno, esas situaciones sacan a la luz lo mejor de algunas personas y lo peor de otras. Las intenciones de Crouch tal vez fueran buenas al principio, [...]  empezó a aplicar medidas muy duras contra los partidarios de Voldemort. [...] Crouch empleó la violencia contra la violencia [...]. Diría que llegó a ser tan cruel y despiadado como los que estaban en el lado tenebroso (Rowling, 2001b: 462)

Los errores de justicia son frecuentes bajo ese régimen que trata de emplear la violencia como método de control de los problemas, por lo cual la obra propugna una actitud de respeto a las leyes, antes que recurrir a métodos extremos que sólo traen como consecuencia que los inocentes sufran castigos por penas que no cometieron. Esta es una de las razones por las cuales Rowling sostiene una postura contra la pena de muerte.[4]

Los excesos de autoridad y las malas determinaciones de una justicia más que ciega cerrada en su obstinación no son los únicos problemas de los gobiernos actuales en varios países (principalmente el Reino Unido, donde se desarrolla la obra). Otro flagrante problema que se ve representado es la corrupción y el soborno de las altas autoridades a cambio de beneficios en actividades claramente ilícitas. Así, los magos que odian a los muggles obtienen beneficios para continuar con sus actos ya sea por el intercambio de información que sirva al gobierno mágico (el Ministerio de Magia), o por medio de dinero entregado para causas nobles. Aquí encontramos un parangón con las grandes empresas que otorgan donativos para obras de caridad con el fin de deducirlos de los impuestos y obtener beneficios fiscales.

“What private business have they got together anyway?”

“Gold, I expect,” said Mr. Weasley angrily. “Malfoy’s been giving generously to all sorts of things for years… Gets him in with the right people… then he can ask favors…delay laws he doesn’t want passed… Oh, he’s very well connected, Lucius Malfoy…” (Rowling, 2003: 155).

            Otra crítica a los gobiernos, muy relacionada con la anterior, es la alianza con sectores típicamente clasificados como criminales o de corte violento. El quid que se plantea es el momento en que el gobierno pierde el control de dichos grupos y estos comienzan a actuar a su libre arbitrio. Muestra patente es la asociación con mercenarios, grupos paramilitares, cazarecompensas, entre otros, quienes sólo son leales al gobierno mientras reciben beneficios de éste, por lo cual pueden ser fácilmente manipulables por grupos ajenos logrando afectar el estado de derecho de un país, en cuanto se rebelan. En Harry Potter, esto se manifiesta en la alianza del Ministerio de Magia con unas criaturas denominadas dementores, quienes después de servir al gobierno se alían con el gran rival de la serie, Voldemort, en sus planes contra la comunidad mágica.

—¡Ah!, se me olvidaba... No te gustan los dementores, ¿eh, Albus? —dijo Moody con sarcasmo.

—No —reconoció Dumbledore con tranquilidad—, me temo que no. Hace tiempo que pienso que el Ministerio se ha equivocado al aliarse con semejantes criaturas. (Rowling, 2001b: 514)

El lado oscuro de los medios de comunicación

A lo largo de la serie, J. K. Rowling ha utilizado su obra para dirigir agudas críticas contra los medios de comunicación, no con tintes de censura, sino de mesura. Se reconoce, por supuesto, la gran utilidad social de los medios al ser parte de una estructura que permite el funcionamiento actual de las instituciones y de la sociedad. Sin embargo, se exponen los graves riesgos de la alianza entre los medios de comunicación y el gobierno para promover los intereses y los planes ideológicos de este último o, dentro de la misma línea, el apoyo del gobierno a los medios en las campañas de descrédito hacia personas así como algunos sectores de la comunidad que sean percibidos por el poder político como peligrosos para su estabilidad. La cuestión en Harry Potter no es la censura a los medios, sino la censura que estos ejercen a las opiniones de los individuos debido a la alianza entre el poder político y los medios de comunicación. El planteamiento de esta situación se da en las campañas de descrédito de las que son víctimas Harry Potter y Albus Dumbledore al sostener el regreso de Voldemort. El gobierno mágico con el fin de no afrontar esta realidad prefiere asumir que ambos planean desestabilizar al Ministro de Magia, por lo cual utilizan a los medios para pintar un cuadro favorable al gobierno. En el fondo, hay un problema más grave: el ocultamiento de la verdad de la cual son cómplices el gobierno y los medios manipulados.[5]

“Accepting that Voldemort’s back would mean trouble like the Ministry hasn’t had to cope with for nearly fourteen years,” […] “What’s more, the Ministry’s leaning heavily on the Daily Prophet not to report any of what they’re calling Dumbledore’s rumor-mongering,” […] “They’re trying to discredit him.” (Rowling, 2003: 95-96).

Más aún, las críticas a los medios de comunicación no se detienen en exponer esta alianza con el poder gubernamental de tan nefastas consecuencias. Parte de la invectiva hacia los medios se dirige ante las formas ilegales a través de las cuales obtienen su información, o las falsedades y exageraciones que se manejan dentro de estos o, lo que es peor, una situación en la cual se combinen estos conflictos. Estrechamente vinculado está la problemática en la cual los medios montan una auténtica campaña basada en rumores o en perspectivas tendenciosas sobre cierta persona o un asunto en particular, de esta forma, Harry Potter y el cáliz de fuego, cuarto libro de la series, dirige una crítica, bastante amplia, contra el reportero que está a la caza de los deslices de los famosos y los paparazzi quienes alimentan el morbo de un público el cual se encuentra a la expectativa de notas sensacionalistas; imponiendo como máximas del trabajo periodístico una ética del reportero centrada en una autocensura cuando las investigaciones conciernan a la vida privada de las personas, amén de establecer que el trabajo del reportero es informar de manera veraz y objetiva los hechos, sin recurrir al escándalo como aliciente de ventas, ni a ataques personales.

El cuarto libro de la serie retoma estas cuestiones al reflejar el sensacionalismo de los reporteros por la vida de alguien como Harry Potter —famoso por haber derrotado a Voldemort, el mago oscuro más malvado de la historia—, y va más allá al establecer un hecho escalofriante: la gente requiere la exageración para ser atraída hacia una figura pública.

Harry, Ron y Hermione le preguntaron cómo le había ido en la entrevista con Rita Skeeter.

[...] —Sólo quería hablar de ti, Harry —continuó Hagrid en voz baja—. [...] Creo que quería que le dijera que eras horrible

—Claro que si [...] No puede seguir pintándome como un héroe trágico porque se hartarían. (Rowling, 2001b: 345).

Rita Skeeter es la personificación prototípica del reportero sensacionalista, no sólo es hipócrita en sus declaraciones, sino que se vale de artimañas —ilegales en el mundo mágico— para recabar información para agredir, por medio de lo que escribe, a Harry Potter, así como para ejecutar su vendetta en contra de Hermione quien la reprocha por tratar de arruinar la vida de las personas a través de sus reportajes amarillistas. De todo lo anterior se extrae una completa ideología sobre la función social de los medios de comunicación lo que conduce a una reflexión sobre la manera en que estos desempeñan su actividad en nuestro tiempo.

La defensa laboral

            El mundo actual con su estructura basada en la desigualdad y el enriquecimiento de unos pocos a costa del trabajo de la mayoría es algo que aun, en pleno siglo XXI, no se ha logrado superar. Dentro de este marco, se percibe que muchos de los derechos otorgados a los obreros, o empleados en general, son únicamente paliativos, con lo cual la situación de los trabajadores mejora de forma temporal, pero en el largo plazo siguen siendo oprimidos. Esta situación se contempla como uno de los elementos que crítica Rowling, principalmente en los libros cuarto y quinto de la serie, al establecer una comparación entre la opresión a la que son sujetos los obreros —o la aun presente esclavitud en varios países— y la figura del Elfo Doméstico como un empleado ligado a las familias poderosas y ricas del mundo mágico como un sirviente sin derecho a un buen trato —sea éste la dignidad, el respeto y la igualdad—, a un salario y sujeto a sus empleadores de por vida. Una situación parecida a la de muchos trabajadores en varias regiones del mundo, no sólo del llamado Tercer Mundo, sino en los países más ricos.

            [India’s] Kiln owners acquire workers by loaning poor families money for expenses far beyond their means: medical care or a funeral. Despite years of work to pay these loans, exorbitant interest rate and dishonest accounting perpetuate the debts. […] Roughly two thirds of the world’s captive laborers —15 to 20 million people— are debt slaves in India, Pakistan, Bangladesh and Nepal. (Cockburn, 2003: 7).[6]

            Ante esto, en la obra se propone un trato de igualdad que contrasta con el pensamiento de la mayoría hacia los elfos domésticos, aun cuando estos estén, por naturaleza, adaptados a recibir órdenes de los humanos, pues en un mundo mágico aquejado por la desigualdad debe prevalecer el tono de inclusión y de respeto hacia todas las criaturas, un elemento cardinal que debería adaptarse a nuestra sociedad.

            —Nuestro objetivo a corto plazo —siguió Hermione— es lograr para los elfos domésticos un salario digno y unas condiciones laborales justas. Los objetivos a largo plazo incluyen el cambio de la legislación sobre el uso de la varita mágica y conseguir que haya un representante elfo en el Departamento de Regulación y Control de las Criaturas Mágicas. (Rowling, 2001b: 203).

Esta lucha por los derechos laborales y la prosecución de la igualdad entre magos y elfos pugnada por Hermione es un claro reflejo de la labor que realizan varias instituciones en la actualidad para obtener un trato justo para los trabajadores en todo el mundo con el fin de mejorar las condiciones sociales.

Así pues, la multiplicidad de la problemática social en nuestro tiempo aparece contenida en toda la obra de Harry Potter, como componente medular del argumento y del conflicto mismo de la obra. El recorrido por el maltrato infantil y sus nefastas consecuencias en una visión a futuro; el presente aquejado de malos gobiernos y dominado por el bombardeo mediático cuya labor resulta, en muchas ocasiones, contradictoria. Destaca, sobremanera, el gran problema es la falta de igualdad entre los diversos grupos sociales y de tolerancia; de ahí que se recalque el tema de la discriminación como un flagelo social que debe desaparecer en el proceso de construcción de una sociedad contemporánea no sólo compuesta por avances científicos y tecnológicos, sino en la cual el progreso se manifieste, substancialmente, en el mejoramiento de la relación del individuo en comunidad, así como de la comprensión entre los grupos basada en el respeto a la pluralidad de convicciones y opiniones. Si bien el texto no plantea la construcción de una utopía social, el énfasis expresado sobre la sociedad de nuestro siglo es un llamado para que el lector, infantil o adulto, cree en sí una conciencia crítica social la cual le permita iniciar la resolución de los problemas que aún penden sobre el mundo contemporáneo.

Bibliografía

Bettelheim, Bruno. 2002. Psicoanálisis de los cuentos de hadas. Biblioteca de Bolsillo, 3  (Barcelona: Crítica)

Cockburn, Andrew. 2003. “21st Century Slaves”, en National Geographic. Septiembre, 2003. (Washington, D. C.: National Geographic Society)

Cohen, Esther. 2003. Con el diablo en el cuerpo. Filosófos y brujas en el Renacimiento  (México: UNAM- Taurus).

Rowling, J. K. 1999. Harry Potter y la piedra filosofal (Barcelona: Salamandra).

———. 2000. Harry Potter y la cámara secreta (Barcelona: Salamandra).

———. 2001a. Harry Potter y el prisionero de Azkaban (Barcelona: Salamandra).

———. 2001b. Harry Potter y el cáliz de fuego (Barcelona: Salamandra).

———. 2003. Harry Potter and the Order of the Phoenix (New York: Scholastic).

Vander Ark, Steve. 2001. “Prejudice, a great theme in the books”, en The Harry Potter Lexicon. http://www.hp-lexicon.org/help/prejudice.html/ (19 de enero de 2004).

VV. AA. 2004. “Racism” en Wikipedia. http://en2.wikipedia.org/wiki/Racism (21 de enero de 2004)


[1] Researchers at the University of Chicago (Marianne Bertrand) and MIT (Sendhil Mullainathan) found in a 2003 study that there was widespread discrimination in the workplace against job applicants whose names were merely perceived as "sounding black." These applicants were 50% less likely than candidates perceived as having "white-sounding names" to receive callbacks for interviews, no matter their level of previous experience. The researchers view these results as strong evidence of unconscious biases rooted in the country's long history of discrimination. (VV. AA. 2004. “Racism”, en Wikipedia)

[2] Término acuñado por la autora para designar a la gente sin poderes mágicos

[3] Debe quedar de manifiesto que Harry Potter no es una obra que defienda al Neopaganismo, a la religión Wicca o a las prácticas con tintes mágicos. La intención de que esta obra pueda leerse sin contextos religiosos es una de las notas predominantes en ella.

[4] En efecto, el castigo más severo que se propone es la cadena perpetua. Esta postura manejada en el mundo de ficción tiene su contraste con la tendencia violenta de los antagonistas que defienden la pena de muerte.

[5] De hecho, Harry Potter sostiene una idea de historia relacionada con la llamada historia conspiracional que sostiene que el grupo gobernante está ahí por el poder en sí, y los medios son herramientas de esa situación: “The Prophet exists to sell itself, you silly girl” (Rowling, 2003: 567)  Así las acciones del gobierno se ocultan al público, utilizando a los medios.

[6] El artículo de Cockburn muestra, además, datos sobre esclavos y tráfico de humanos en países de gran desarrollo industrial como Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Suecia, Canadá y Suiza en el 2002.


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