El tercer grupo, o población campesina, era
la base de la pirámide social.
Dentro de la clase campesina existía un tipo de siervos que
podían mudarse, contraer matrimonio y transmitir los bienes
a sus hijos según su propia voluntad. Eran los denominados
campesinos libres, personas que a pesar de las ventajas que tenían,
de todas maneras debían respetar ciertas obligaciones, como
el servicio militar, pago de impuestos en dinero o especies y el cumplimiento
del signo de servicio, que consistía en cortar los prados del
señor, acarrearle el vino y limpiar los fosos de su castillo.
También era frecuente que no pudieran cosechar, vender o comprar
sus productos sin la autorización del señor, y que se
les prohibiera moler su trigo, estrujar la uva o cocer pan en un horno
que no fuera del señor.
Los burgueses eran comerciantes y artesanos que vivían en
Burgos o barrios aledaños a las ciudades.
La tregua de Dios fue implantada por la iglesia
para evitar los enfrentamientos armados entre los caballeros.
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