FEUDALISMO |
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| Hasta el siglo XI llegó
a ser el único sistema social reconocido en occidente.
Fue en el transcurso del siglo XI cuando
las continuas guerras, las sucesivas oleadas de invasores
y otros hechos que incidían en la seguridad de las
poblaciones, determinó el establecimiento del feudalismo,
cuyas raíces se remontaban a los últimos tiempos
del Imperio Romano.
Muchas personas se sometieron a quien los podía proteger
mejor. A estos defensores se les llamó señores,
mientras que quienes se encomendaban a su protección
se les denominaron vasallos. Entre ambos se estableció
una especie de contrato que estipulaba la protección
de parte del señor, a cambio de la fidelidad y la realización
de ciertas tareas por el vasallo.
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| Solamente había un grupo reducido de personas
que eran libres; el resto se encontraba sometido y no podía
abandonar la tierra donde había nacido.
El feudalismo reconocía dos valores esenciales: el hombre
y la tierra; pues en países casi exclusivamente agrícolas
la tierra constituía el mayor de los bienes. De hecho los
propietarios, al encomendarse a un señor, solicitaban protección
no solo personal sino también de sus tierras, por lo que
era frecuente que donaran dichos bienes, pero conservaran su usufructo
(su explotación).
Como un señor feudal contaba con muchos vasallos, se aseguraba
las fuerzas armadas necesarias para proteger sus bienes.
Posteriormente, el servicio militar se limitó a solo cuarenta
días al año; entonces el vasallo debía prestar
ayuda pecuniaria (en dinero efectivo), que podía utilizarse
en distintas circunstancias, tales como para pagar el rescate del
señor caído prisionero o para el matrimonio de la
hija mayor.
Las clases sociales eran tres: la nobleza, el clero y la población
campesina. El primer grupo o nobleza lo constituía el rey,
el señor y sus vasallos. Estaba constituida en su mayoría
por personas de origen franco o germánico.
El segundo grupo, o clero. Además de las
funciones religiosas, tuvo un papel trascendental en la sociedad
y la cultura, debido a que sus miembros recibían una instrucción
superior que les capacitaba para dirigir la sociedad. Un aspecto
interesante de la constitución clerical del medioevo es que,
si bien a menudo se conformaba con nobles, no excluía que
humildes campesinos pudieran también ordenarse sacerdotes.
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