XIV
Como
una hoja desprendida del árbol,
que
el viento peregrino carga hasta el cielo,
así
voy yo buscándole a tu pelo,
donde
aquél viento también ha jugado.
Como
el agua, que sigue su curso,
cruzando
los ríos que le llevan al mar,
así
soy yo, que sigo buscándoles
a
tus ojos claros de dulce mirar.
Como
el búho, que cruza la noche volando,
ahuyentando
la tristeza con su triste cantar,
así
sigo yo buscándole a tu amor,
entre
los abismos oscuros de tu corazón.