IV
Antes de ti partiré,
cuando
los cielos llamen por mi nombre
y
la tierra se abra para recibirme,
cuando
no más sea que lejana sombra
perdida
en tu memoria.
Antes de ti partiré,
cuando
la herida abierta en mi pecho
aún
guarde el calor de tu mano
y
el frío acero de tus ojos,
cuando
el corazón de su último latido
no
más tenga fuerza
y
los ojos se cierren a guardar para siempre tu imagen.
Antes de ti partiré,
cuando
sea semilla perdida
en
el suelo estéril de tu pensamiento,
cuando
la arena del tiempo se agote
en
la ampolleta de mi vida
y
aún me reste tiempo de decirte
en
mi vida cuanto te amé.