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Al paso
Se usa para cazar determinadas aves, como palomas, tórtolas, zorzales
o acuáticas. El cazador observará zonas y pasos de estas aves:
lugares de comida, bebida... Una vez elegida la zona, el cazador
construirá un
puesto para ocultarse y poder disparar sobre las piezas. Hay que
permanecer bien oculto para evitar ser descubiertos por las aves y
poder disparar a una distancia efectiva. Es conveniente que el puesto
se construya varios días antes de la jornada que se pretende cazar,
para que no resulte un objeto extraño.
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Montería:
Sólo se puede practicar en cotos declarados de caza mayor, que
necesitan tener al menos una extensión de quinientas hectáreas. El
terreno que se caza, se denomina mancha. Normalmente, la montería se
practica en zonas serranas, cerradas de vegetación y de difícil
acceso. Los cazadores se colocan en líneas de puestos, denominadas
armadas, a continuación se sueltan los grupos de perros que levantarán
las piezas empujándolas hacia los cazadores. Siempre hay que
valorar el buen hacer de los perros.
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El rececho
La virtud de esta modalidad está en el conocimiento del terreno y las costumbres de los animales a los que se pretende dar caza. El cazador en
solitario o acompañado por un guarda, trata de localizar, acercarse y
disparar sobre la pieza generalmente machos de las distintas especies de
caza mayor. Suelen conseguirse buenos trofeos, puesto que el cazador
valorará el animal antes de disparar. |
Batida o Gancho
Un grupo de cazadores entre 9 y 12 aprox. Baten una pequeña extensión
de terreno, contando con la ayuda de algunos perros. Como una pequeña
montería, dado el reducido número de cazadores y perros que
participan en la cacería.
Generalmente se denomina batida, aunque si es muy pequeño
el número de participantes suele denominarse gancho. Incluso la
denominación de esta modalidad varía dependiendo del lugar donde se
practique.
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Al salto
Dentro de la caza menor es la modalidad más practicada. Un cazador
con o sin perro trata de localizar y levantar las piezas de
caza. Esto requiere un intenso esfuerzo físico. La experiencia del
cazador, su forma física y el conocimiento del terreno y de las
piezas son determinantes en la caza al salto. La perdiz y el
conejo son las piezas que más se cazan al salto.
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En mano
La caza en mano, requiere de la participación de varios cazadores.
Estos se colocaran más o menos en línea e irán avanzando tratando
de llevar los animales que pretenden cazar, hacia una zona
determinada, en la cual las piezas por
cansancio o por sentirse a salvo, aguantaran más la presencia de los
cazadores. A la línea de cazadores se le denomina mano de cazadores,
de ahí el nombre de la modalidad. Estos deben estar perfectamente
compenetrados y hacer caso disciplinadamente al capitán de la
cuadrilla, generalmente el cazador con más experiencia. De no hacerlo
así, la cacería no tendrá éxito. Es fundamental que los cazadores
situados en los extremos de la mano vayan más adelantados que el
resto y los situados el centro serán los más retrasados. Los
extremos son las posiciones más sacrificadas, puesto que son los que
más an dan y además más deprisa, evitando así que las perdices -es
la pieza más típica de esta modalidad- se salgan de la mano.
Generalmente los cazadores situados en los extremos serán quienes
menos disparen pero de su sacrificio y buen hacer depende el resultado
de la jornada de caza. Por el contrario, los cazadores situados en el
centro de la mano, serán los que
más disparen, más piezas cobren y menos anden.
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Liebre con galgos
La caza de la liebre con galgos es una de las modalidades más
populares y apasionadas de las que existen. El galguero o galguer os si
forman una mano, batirán el terreno, generalmente llano y sin
vegetación, tratando de descubrir a la
liebre encajada. Una vez cantada la liebre -descubierta-, salta de la
cama, se la deja correr un trecho y a continuación se suelta una
collera de galgos, que en veloz y frenética carrera, tratarán de
darle alcance. En muchas ocasiones la liebre por derecho, sale
victoriosa en la carrera, dejando atrás a los galgos. El galguero no
busca la liebre cazada por sus perros, sino la contemplación de una
buena carrera.
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Espera o aguardo
El cazador observará los rastros dejados por el animal que pretende
cazar, generalmente en zonas querenciosas, bien por comida, agua u
otras circunstancias. Una vez comprobada la
presencia frecuente de la pieza en un determinado paraje, el cazador
esperará oculto -normalmente de noche- y abatirá la pieza. No
siempre es suficiente una sola espera para conseguir que el aguardo
tenga éxito. Los sentidos y el instinto del animal detectaran la
presencia del cazador, si éste no ha sido cuidadoso. La modalidad de
espera más popular es la de jabalí, sobre todo practicada las noches
con luna llena.
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Mano sobre mano
Modalidad típica de caza menor. Se trata de localizar y levantar
aquellas piezas que hacen de la inmovilidad, el mimetismo y el aguante
ante la presencia del cazador, su principal arma de defensa. El
cazador se ve forzado a recorrer un terreno de manera pausada y
ordenada, volviendo incluso sobre sus propios pasos, para conseguir
levantar la pieza. Es fundamental la compañía de un
buen perro para esta
modalidad de caza.
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Ojeo
Los
cazadores se colocan en las pantallas, nombre que reciben los
parapetos que los ocultan. Los ojeadores forman un arco cogiendo la
zona a batir y caminan en dirección a las pantallas. Generalmente
estos ojeadores van dando voces, tocando silbatos y haciendo ruido
para ir empujando las aves hacia los cazadores. Esta operación
que puede parecer sencilla, tiene su dificultad y debe hacerse
correctamente para evitar que las aves se vuelvan volando sobre la
mano de ojeadores, se corran hacia una punta y por allí se salgan de
la línea de pantallas o simplemente se queden aplastadas. Además la
perdiz ha de entrar chorreada a las pantallas, para conseguir un mejor
aprovechamiento del ojeo. Por tanto una buena organización y
entendimiento entre los ojeadores es fundamental para que la cacería
tenga éxito. En cuanto al disparo, también tiene su técnica y
dificultad puesto que la pieza se acerca hacia el cazador en vez de
alejarse como ocurre en otras modalidades.
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