La
familia española no debe cambiar sus costumbres ni hacer nada
especial, tan solo dejar que el estudiante de intercambio se adapte
lo mejor posible a la vida familiar diaria, pues es la persona participante
en el programa de acogida quien debe acogerse al estilo de vida de la
familia y aprender de dicha experiencia.
Dichas familias suelen ser de estatus social medio y viven ya sea en
pisos o en casas de pequeñas ciudades o pueblos.
El estudiante no debe ser considerado como un invitado sino como un
miembro más de la familia, con las obligaciones que podrían
tener hijos o hijas de su misma edad.
El estudiante llega a España con la intención de practicar
el español o el catalán y sumergirse en su cultura. Sin
embargo, no suele importarles practicar un poco de su idioma con la
familia.
Para poder participar en el programa, se exige a todos los estudiantes
un nivel mínimo de un año de español. Así,
su adaptación es mejor y más rápida.
Es importante saber que el responsable de área está siempre
disponible para responder cualquier duda sobre el programa o “problema”
con el estudiante y que los estudiantes llegan a España con un
amplio seguro médico y de accidentes.
El incumplimiento del “Reglamento del estudiante” por el
mismo, implica el retorno inmediato a su país de origen, sin
coste alguno por parte de la familia.
La familia de acogida es responsable de proporcionar alojamiento y manutención
al estudiante, además de cariño.
Acoger
a un estudiante extranjero no representa muchos gastos adicionales para
la familia de acogida española. No obstante, BOOGIE ofrece una
pequeña cantidad mensual a la familia en concepto de alojamiento
y manutención, pues la base fundamental del programa es el intercambio
de culturas y experiencias con un enriquecimiento cultural mutuo. Si
desea poder disfrutar de la hermosa experiencia de ser una familia de
acogida, póngase en contacto con nosotros.