| ******* Capítulo 6 ******* Los personajes de Yugi-oh no me pertenecen. Advertencia: Shounen-ai, AU, OOCnes, lobos y nieve. Y ahora... On with the story... ******* Jounouchi sintió cómo el humano se tensaba y se quedaba atento a un punto más adelante de donde se encontraban. Volteó la cabeza desde la posición en que se encontraba para ver a un lobo blanco de ojos claros mirándolos furiosamente. "¿Honda?" El lobo retrocedió un paso, cambiando la feroz actitud por una de curiosidad. Lentamente Seto se fue retirando de encima del rubio, permitiéndole sentarse sobre la nieve. "Soy yo, Honda, Jou." El joven sonrió y comenzó a acercarse a cuatro patas a donde estaba el lobo, que retrocedió levemente. Seto trató de detenerlo tomándolo del brazo pero no bien lo había tocado el lobo se erizó nuevamente. "Está bien Seto, es mi hermano, Honda." Le dijo al tiempo que le quitaba la mano del brazo en un gesto conciliador. *¿Jounouchi?* Jou pudo escuchar la voz mental del lobo. "Hai, soy yo." Le contestó con una gran sonrisa. *¿Qué te sucedió, Jou? ¿Por qué eres un humano?* "Ahh... quería probar algo nuevo, ya sabes cómo me gustan las aventuras." Le sonrió al lobo mostrando los caninos. El animal se acercó despacio y lo olisqueó. Reconció de inmediato el olor de su amigo y meneó la cola suavemente. *Te ves... diferente.* Le dijo luego de echarle un largo vistazo. "¿Verdad que sí?" Jounouchi abrazó repentinamente al lobo. "Te extraño mucho." Le susurró en la oreja. Honda se dejó abrazar por su amigo hasta que sintió que le rompía los huesos, por lo que se retorció en sus brazos hasta zafarse. Jou echó a reir de buena gana, aún podía leer el rostro de su amigo y estaba algo abochornado por la muestra de afecto. Claro que entendía que en su forma de lobo nunca hubiera podido demostrárselo de aquella forma. *¿Y quién es el humano? Pensé que te estaba atacando.* "¿El? Es Seto. ¿Recuerdas el humano que intentó quitarme el conejo?" *Por el que te sacaron de la jauría?* Jounouchi cambió de colores. "¡¡¡Sshhhh!!!." Le tapó el hocico puesto que aún no se daba cuenta que Seto no podía entender el lenguaje del animal. La quitó cuando Honda le mordió un dedo. "¿Crees que Sugoroku-san haya olvidado el asunto?" *Pues no se ha olvidado del asunto pero estaba preocupado porque ninguno de tus hermanos te había visto.* "Es que tuve un pequeño percance." Se llevó la mano a la nuca. *¿Pequeño? ¡Ja! ¿Le llamas pequeño a ser convertido en humano?* "Pero al menos es mejor que dormir fuera de la madriguera." Esta vez le mostró un rostro compugnido al animal mientras se tocaba la punta de los dedos índices repetidas veces. Durante el tiempo que Jou hablaba con Honda, Seto permanecía muy quieto en la misma posición. Los observaba interactuar pero no se fiaba del animal. ¿Y si Jou decidía que quería regresar con su compañero y volver a ser un lobo? ¿Cómo le explicaría que no conocía la forma de regresarlo a su estado normal? Pero no sería eso lo que le molestaba en esos momentos. A pesar de la interrupción y a pesar de que en esos momentos no podría acercarse al rubio aún sentía la necesidad de continuar lo que había comenzado. Se llevó una mano a frente y se quitó los mechones de cabello castaño que le molestaban en los ojos. "Su estado normal..." Murmuró Seto para sí mismo, se le acababa de ocurrir una idea que no había pensado antes. Sin embargo falló en notar que ahora Jou y el lobo lo estaban observando. *¿Se siente bien? Está hablando solo.* Comentó Honda ladeando la cabeza con pura curiosidad lupina. "Suele hacer eso de vez en cuando. Oye, ¿por qué no nos acompañas a desayunar? Estoy seguro que aún no has cazado ni un sólo conejo. Eres un vago." Sonrió Jou. *Hey, uno preocupado por tí y mira cómo lo agradeces.* El rubio lo ignoró para preguntarle a Seto su opinión. "Seto, oye, ¡Seto!" El mencionado se sobresaltó levemente pero finalmente le prestó atención. "¿Podría Honda acompañarnos a desayunar?" *Jou, espera, si Sugoroku-san se entera que estuve con un humano me van a sacar de la jauría también. Así como están las cosas no creo que sea buena idea decirles que el olor a humano que llevo es tuyo porque tendría que explicarles que te convirtieron en humano y que tú estás de acuerdo. ¿Sabes el lío que se armaría?* Exclamó el lobo en su mente. "Te preocupas demasiado Honda." *¡Me preocupo por los dos ya que tú no te preocupas ni por tí mismo!* "Por favor." Gimoteó lastimeramente y ambos, el lobo y Seto asintieron al unísono. Jou dejó escapar una sonrisa triunfante, dejando a ambos con la sensación de haber sido entrampados en otra de las técnias manipuladoras del rubio. Seto se levantó prestamente y comenzó el camino de regreso seguido por Jounouchi y un no muy convencido Honda. Una mirada achocolatada los siguió hasta que entraron a la cabaña. Jounouchi se detuvo frente al fuego de la chimenea y se quitó el abrigo de inmediato, cuando Seto lo vio lo obligó a ponerse el abrigo nuevamente. "Debes esperar a sentirte caliente nuevamente antes de quitarte el abrigo, sino te enfermarás." Le dijo con seriedad mientras lo ayudaba. "¿Es otra regla?" "No, no es una regla. Es para evitar que te enfermes." Jounouchi se sentó con cara de pocos amigos frente al fuego y Honda se le acercó. *¿Sucede algo? No puedo entender lo que te dice el humano.* "Nada, es sólo que los humanos tienen demasiadas reglas." Murmuró descontento y sintió que el lobo le daba una especie de gruñido burlón. "¿Qué?" *Ni siquiera Yami hubiera podido obligarte a seguir una regla y ahora el humano te ha hecho entrar al orden.* "¡¿Qué?! ¿Cómo se te ocurre decir eso?" *Vamos Jou, debes admitir que se requiere de algo más que autoridad para que te sometas.* "No entiendo qué quieres decir." Dijo cambiando de colores nuevamente. *El humano te cae bien. Dime qué estaban haciendo cuando pensé que te estaba atacando.* "Yo... pues... él estaba... Aargghhh." *No me gruñas Jou.* "Ya cállate." Le dijo exasperado. *Ummhh... ¿qué es ese olor?* Respondió el lobo acercándose a la puerta de la cocina al tiempo que comenzaba a babear. "El desayuno. Y es peligroso." Dijo Jou sacando la lengua y tocándosela con un dedo. Honda le dio una mirada curiosa pero no le prestó demasiada atención. Mientras tanto, en la cocina, Kaiba volteaba la tocineta y los huevos sin prestarles demasiada atención. Trataba de conjurar en su mente los principios de un hechizo que podría servir para regresar a Jounouchi a su estado normal y tan ensimismado estaba que al momento de voltear uno de los huevos, la gelatinosa masa se resbaló de la espátula y cayó sobre su mano izquierda con la cual sujetaba la sartén. "Maldición." Gritó entre dientes. La sartén fue a parar al suelo con todo y contenido. El ruido hizo que Jou entrara de inmediato a la cocina. "¿Seto?" Lo encontró con la mano metida en un envase con agua fría y el desayuno en el suelo. "No sabía que el desayuno fuera tan peligroso." Comentó al fijarse en la mano. Seto observó con desánimo su mano, todo el dorso estaba de un furioso color rojizo, tendría suerte si no se le formaban ampollas. Trató de flexionarla y maldijo suavemente. A buena hora le sucedía algo semejante. Ahora no podría realizar algunos de sus conjuros más complicados. Se agachó a recoger la sartén. Un leve gruñido alertó a Seto y a Jou que voltearon a tiempo para ver cómo Honda le cerraba el paso a cierto albino ya conocido. "¡Honda! Espera, es Ryou, es un amigo." Se apresuró a gritarle el rubio arrodillándose al lado del lobo y sujetándolo por el cuello. "Ryou, siempre llegando en el momento más oportuno." Murmuró el joven de cabellos castaños. "Creo que esta vez me perdí de algo bueno. ¿Acaso piensas convertir tu casa en un refugio?" Sonrió de medio lado echándole un vistazo a Honda, pero tan pronto notó el desastre en el suelo de la cocina dejó de sonreir, pasó de largo al rubio y comenzó a limpiar. "Ve a curarte la mano y ustedes dos, siéntense a la mesa. Eehh... bueno, Jou, tú siéntate, el lobo se puede quedar en el suelo." "No tienes por qué..." "Vé a curarte ahora, no querrás perder tu participación en la Convención Anual por un tonto accidente." Le repitió el joven con firmeza. "K´so." Kaiba decidió hacerle caso a su amigo. *¿Qué es la Convención Anual?* Jou se encogió de hombros. "Les prepararé el desayuno, aunque tu amigo quizás desee disponer del que cayó al suelo." Dijo al tiempo que recogía con la espátula los huevos y la tocineta que habían caido y los ponía en un plato para ofrecérselos a Honda que ya se le hacía agua el hocico. "Pero yo tengo hambre también. ¿Por qué no puedo comerlos yo?" Dijo mientras miraba con envidia el plato de su amigo y pensando por un momento unírsele en el suelo. "Tú no puedes comer lo que se cae al suelo Jou, podrías enfermarte." "Aargghhhh. ¡Reglas!" Dejó caer los brazos y la cabeza sobre la mesa. "No son reglas, son buenos consejos y no me gruñas." Le recriminó el peliblanco con la espátula en la mano. Jou sintió una risita a su lado y entrecerró los ojos enojado para mirar a su amigo. *Creo que te hará bien estar con estos dos humanos.* Escuchó al lobo reir maliciosamente. "Ja, ja." Le dijo haciendo un puchero. ******* Ryou entró a la recámara de Seto para verlo sentado en su escritorio, la mano ya vendada y con la otra escribiendo algunos símbolos. "¿Seto?" El joven apenas dio muestras de darse por enterado. Escribía rápidamente, tachando y reescribiendo. "¿Qué haces?" Se asomó por encima de su hombro y comenzó a leer en voz baja. "¿Dónde dejaste a los lobos?" Le dijo de repente el moreno. Ryou se enderezó del susto. "Siguen en la cocina. Vine a traerte algo antes que esos dos acaben con la provisión de huevos y tocineta. Tendrás que ir al pueblo pronto o ir de cacería." Le dijo divertido. "Veo que has estado pensando en el hechizo." "Es un anti-hechizo. Lo que pretende es revertir cualquier hechizo sin la necesidad de conocer cómo trabaja." "¿Entonces podrías revertir tu propio hechizo o el de cualquiera?" "Esa es la idea. Pero no estoy muy seguro de que funcione hasta que lo pruebe. Mientras espero que a Jounouchi no se le antoje dejar de ser humano." Dijo Seto con una mueca de disgusto. "Estoy seguro de que funcionará." Sonrió Ryou despreocupado. "Me tienes mucha confianza." Susurró el moreno con seriedad pero sin voltearse a verlo. "¿Por qué?" La pregunta tomó a Ryou por sorpresa, que no se esperaba que su amigo lo cuestionara al respecto. "Desde te encontré sobre la nieve aquella mañana, desde que me viste por primera vez has confiado en mí y no te importa que te trate mal, siempre estás ahí. ¿Por qué?" "Te debo la vida. ¿No es eso suficiente?" Le dijo Ryou acercándose más a Seto y bajando la cabeza hasta el hombro del moreno. "Supongo que tiene algo de lógica. Pero eso no explica algunas cosas." Ryou cerró los ojos, satisfecho de poder estar cerca del moreno sin que este lo rechazara. No siempre tenía la oportunidad. Kaiba, como solían llamarlo todos los demás, era un hombre de modales ásperos. Pero para él Kaiba era a veces complaciente, a veces suave. Un ser aislado de todo contacto humano por mucho tiempo recibe con agrado cualquier compañía luego de un tiempo y Ryou había sido bienvenido por Seto la más de las veces. El silencioso Bakura le había ofrecido su compañía en muchas y diversas ocasiones, desde una simple cacería, hasta una noche demasiado fría. Nunca el peliblanco había pedido nada a cambio, no era como si Ryou necesitara más que la misma compañía que le ofrecía. El joven le pasó las manos por la cintura y le plantó algunos besos en el cuello, probando el humor de Kaiba. Seto ladeó la cabeza un poco, permitiéndole continuar y cerró los ojos. Necesitaba sentir el contacto, luego de haber probado al rubio la sensación se había quedado impregnada en su cuerpo y las caricias de Ryou parecían calmarlo. Pero habían olvidado un pequeñísimo detalle... la puerta de la recámara se había quedado abierta. Un par de ojos dorados y otros color caramelo obscuro observaban la escena con interés. *¿Qué crees que puedan estar haciendo?* Se preguntó Honda con una mirada curiosa. Jou arugaba los ojos tratando de ver en la semipenumbra. "Cuando estaba tirado sobre la nieve Seto hizo lo mismo." *¿Por qué?* "Pensé que estaba enojado, así que le mostré el cuello y luego comenzó a hacer eso. No se sentía mal." Jou se encogió de hombros. *¿Crees que sea alguna especie de costumbre?* "¿Tú crees?" *Pareciera... No estoy seguro. ¿Como lamerse las orejas?* El rubio se limitó a reir por lo bajo "Estoy seguro que si me vieran haciéndote eso me saldrían con algo así como... no pudes hacer eso porque podrías enfermarte." *Pues no le veo la diferencia. ¿Puedes ver como se entran a lenguetazos?* "Bueno, creo que sólo hay una forma de averiguar qué es lo que significa." *¿Jou?* El lobo vio con pánico cómo el rubio abría la puerta y se deslizaba al interior. *¡Jou!* "Sshhhh... Me los vas a espantar." Le dijo el rubio con una sonrisa de lado a lado. Se acercó sigilosamente, como sólo podía hacer un lobo. Ya no tenía el abrigo puesto, apenas la batola que Seto le había dado en la mañana. Cuando estuvo firmemente plantado tras el peliblanco, lo tocó en un hombro y Ryou se despegó brúscamente de la boca de Seto. "Pero qué..." No tuvo tiempo de preguntar nada más porque Jounouchi lo tomó por la nuca y aprovechó su asombro para hundirse en su boca. Se aferró a los hombros del rubio y trató de safarse pero Jou no lo soltó ni un instante y para empeorar la situación, pasó su brazo por la espalda del albino, pegándolo fuertemente contra su cuerpo. Seto no pudo menos que observar tontamente cómo Jounouchi besaba a consciencia a Ryou, provocando que el último gimiera suavemente cuando sus rodillas cedieron. Jou lo dejó deslizarse suavemente pero Seto lo sujetó cuando vio que iba de plano al suelo, sentándolo sobre sus rodillas. "¿Ryou?" El chico estaba profundamente sonrojado y respiraba entre jadeos, los ojos semicerrados. "¿Estás bien?" Le dijo moviéndolo con suavidad. Ryou atinó a señalar a Jou, quien sonreía como un desquiciado. "Seto, él es peligroso." Y dicho eso se dejó caer sobre el pecho del moreno, una sensual sonrisa adornando sus labios mientras observaba al rubio. ******* Ya saben, dudas, críticas constructivas, flamas, preguntas, comentarios, todo es bienvenido. Y muchas gracias por leer. Ja ne minna-san!! |