| ******* Capítulo 4 ******* Los personajes de Yugi-oh pertenecen a su creador. Advertencia: shounen ai, AU, OOCnes, lobos y nieve. ******* Jounouchi se tensó y levantó la cabeza, un ronco gruñido resonó en su pecho y el ángel que hasta unos segundos atrás Seto había visto se distorsionó por completo. Puso ambas manos a cada lado del pecho de Seto protectivamente. Cuando Bakura se percató de la escena se quedó paralizado en la puerta con un sentimiento de dejavú, sólo que esta vez no era un lobezno el que lo iba a atacar. Seto despertó de su ensoñación, reaccionando mucho más rápido en esta ocasión. Con presteza tomó a Jou por el collar deteniendo efectivamente la demostración. "Bakura, la próxima vez que se te ocurra llegar de improviso no voy a detener a Jou." Al intentar levantarse Jounouchi se retiró de inmediato a pesar del temblor que le causaba el gruñido con el que le avisaba a Ryou que no debía acercarse. "Aún no entiendo cómo es que puedes burlar todas las alarmas de la casa." Comentó con disgusto. Bakura se encogió de hombros y no se dignó a responder el comentario, pero lo que había visto lo hizo formularse otras observaciones. "Creo que el *lobezno* se ha vuelto un poco sobre protector." Sonrió maliciosamente mientras se cruzaba de brazos. "Además, parece que te estás encariñado con él." Añadió, cargando las últimas palabras. "¿Qué haces aquí Bakura?" Le dijo secamente, ignorando el comentario. "Quería ver si estabas bien... quiero decir... si ambos estaban bien." Seto se puso de pie sujetando más fuertemente a Jou. "Pero veo que están perfectamente. ¿Qué hiciste?" Le preguntó curioso. Jou continuaba con aquel gruñido animal pero sin atreverse a rebelarse contra la mano que lo sujetaba por el collar. "Conjuré una ilusión en el collar que tiene Jou. Sólo él puede ver la ilusión." Le explicó Seto. "Puedo saber si está funcionando por el fantasma del lobezno." Bakura se fijó por primera vez en el *fantasma*, tenía una mirada feroz y mostraba viciosamente los dientes en su dirección. "Deberías considerar que el lobezno y yo nos hagamos amigos, así no tendrías que preocuparte cada vez que vengo a visitarte de improviso." Dijo con algo de travesura. "¿Puede entendernos ahora?" "No. No me parece importante mientras piense que es un lobo." Seto llevó a Jounouchi hasta la cama y allí conjuró en la ilusión una cadena que iba desde la pared hasta el collar de Jou, aunque en realidad era una especie de muro mágico que le impediría salir de ella. Respiró un poco más tranquilo y el joven albino se le acercó para observar. "¡No te le acerques!" Gritó Jounouchi con todas sus fuerzas haciendo que Seto y Ryou dieran un pequeño salto de sorpresa. "Set... no creo que sea buena idea que el lobezno siga creyendo que yo soy el enemigo o algo así." Dijo algo nervioso Ryou. "¿Le tienes miedo?" Seto dejó escapar una retorcida sonrisa. "El lobezno se llama Jounouchi." Añadió con algo de socarronería. Jou continuaba gruñendo y Seto decidió hacerle caso a Bakura después de todo. Se acercó a la cama y recitó unas cuantas palabras, luego probó hablarle a Jou. "¿Jounouchi?" Al escuchar su nombre Jou dejó de gruñir de imediato y fijó su vista en aquellos ojos de un azul intenso. "¿Puedes entenderme Jounouchi?" "H-hai... ¿pero cómo?" Dijo incrédulo. "Magia." Le dijo simplemente. Jou puso cara de maravillado y Seto sonrió para sus adentros. El chico no sabía lo que su inocencia lograba en el ego del mago. "Aa." "Me llamo Seto y él es Ryou." Dijo al tiempo que señalaba hacia Bakura. "Oh." Dijo Jou mientras los observaba con enormes ojos. "Ryou es un amigo, Jounouchi. ¿Sabes lo que es un amigo?" "Ahh... claro. Un amigo, como Honda." Seto asintió, anotando mentalmente preguntar por el susodicho mencionado. "Sí, como Honda." Jou se quedó viendo a Bakura un largo rato. Ladeó su cabeza levemente y aspiró profundamente. "Desde tan lejos no puedo distinguir tu olor porque aún no lo conozco." Bakura se acercó lentamente y extendió una mano hacia Jou. El joven pareció dudar unos segundos pero luego se acercó algo tembloroso, listo para retroceder al menor movimiento. "Tu olor es como el de las montañas..." Comentó casi en un susurro. "Como el olor de un hermano." Los ojos de Jou parecían levemente nublados y de repente sacudió la cabeza. "Paso la mayor parte del tiempo en las montañas." Dijo Ryou con incertidumbre. Los ojos dorados de Jou se quedaron mucho tiempo viendo los de Bakura en un silencio tenso. "Jounouchi, si te quito la cadena... ¿prometes no atacarnos?" Preguntó Seto algo incómodo por el prolongado silencio. "Lo prometo." Dijo solemnemente el chico. Seto lo observó por un rato hasta que finalmente se acercó para hacer que le quitaba la cadena, sin embargo, dejó el collar en su lugar. Jou bajó de la cama y se estiró placenteramente. "¿Puedo salir?" Preguntó de repente, sorprendiendo a los dos hombres que lo observaban. "¿Para qué?" Inquirió Seto un poco tenso. "Llamado de la naturaleza." Le contestó con una gran sonrisa. Un enorme goterón se posó en las frentes de Seto y Ryou. ******* Bakura se había retirado nuevamente dejando a Seto, como siempre, con la pregunta de cómo el albino iba y venía a voluntad. Era tan silencioso que muchas veces lo había sorprendido sin que él se diera cuenta. Eso era algo que no le gustaba de su amigo, pero depués de tanto tiempo y no hallándole ninguna otra falta, se había acostumbrado. El día había pasado sin ninguna otra novedad que la de Jou preguntando para qué servían algunas de las cosas que observaba. Por suerte, no había sentido la necesidad de tocar ninguna, con olisquearlas le bastaba. "¿Desde hace cuánto tiempo eres mago?" Le preguntó Jounouchi mientras se acomodaba sobre una de las alfombras frente al fuego. Después que Seto le explicara que aquel fuego no le haría daño si no se acercaba, el rubio había descubierto que era agradable disfrutar de su calor a cierta distancia. "Desde que tengo siete años." A esta declaración Jou se volteó a mirar a Seto con curiosidad. "¿Cuántos años tienes ahora?" "Tengo veintitrés años." "Waoo. Yo tengo apenas un año." Dijo tratando de recordar. Seto observó aquel gesto inocente hasta que Jou volvió a ver hacia el fuego. "¿Cuánto tiempo viven los humanos?" "Setenta... ochenta... hasta cien años y a veces más." "Es increíble. Y me has explicado tantas cosas que nunca me hubiera imaginado que hacen." La visión del lobo movió levemente la cola y finalmente se echó de lado cuando Jounouchi se acostó sobre la alfombra. Sí que era suave, pensó. "Jounouchi." El aludido levantó la cabeza levemente. "¿Te gustaría ser humano... por un tiempo?" Seto cruzó sus dedos mentalmente. "Una vez soñé que lo era..." Dijo Jou ladeando la cabeza. "Creo que sería interesante." Dijo con algo de entusiasmo. "¿Podría hacer las mismas cosas que tú?" Seto asintió esperanzado. "¿Y sería sólo por un tiempo?" Ahh... Seto apenas podía respirar ante la mirada que le estaba dando el lobezno en esos momentos, mucho menos encontrar el valor para mentirle, pero tenía que hacerlo. "Sólo por un tiempo." "Entonces sí me gustaría probar." Sonrió Jou ampliamente. Como diría Honda, no era el más obediente ni el menos arriesgado, todo lo contrario, Jou siempre actuaba antes de meditarlo. Y si había algo que a Jou le gustaba mucho más que la carne de conejo era una aventura. Quizás por eso había permitido que el humano se le acercara, que le tomara confianza. "¿Puedes hacerlo ahora?" Suplicó como un niño pequeño, acercándose a Seto. "Bien. Ven aquí." Seto hizo como si recitara unas palabras e hizo algunos movimientos con la mano conjurando algo de humo y chispas de colores. Como diría Bakura, algo de efectos especiales. Entonces procedió a quitar el collar púrpura del cuello de Jou. "Listo." Jou se miró por todos lados lleno de sorpresa. Primero las manos y brazos, seguidamente se tocó el rostro sonriendo. Un tanto tembloroso se puso en pie mientras se pasaba las manos por el cabello. De repente frunció el ceño un poco y se sacó la camisa, tan rapidamente que Kaiba parpadeó varias veces antes de entender lo que estaba sucediendo. Jou iba por los pantalones. "¿Qué haces?" "Quiero verme completo." Fue la inocente respuesta mientras Jou continuaba atacando el botón de sus pantalones. "Pensé que iba a estar desnudo." Sonrió nuevamente. Hizo un gesto de triunfo cuando encontró la forma de quitar el botón y Seto estuvo de pie en un segundo. "¡No puedes quitarte la ropa!" Le gritó al tiempo que lo detenía en sus movimientos. "¿Por qué no?" "Los humanos no se quitan la ropa frente a otros." "¿Qué hay de malo en ello?" "Jou, quizás los lobos no necesiten usar ropa, pero los humanos tienen sus razones para usarla y una regla es que no se la quitan en frente de otros humanos." "¿Cuántas reglas tienen los humanos?" Preguntó Jou curioso. "Ahh... son muchas para contarlas." "Entonces no quiero ser humano, estoy cansado de las reglas. ¡Me sacaron de la jauría por una estúpida regla! No es justo." Dijo compugnido recordando la noche que había pasado a la intemperie, fuera del calor de la madriguera. "Está bien, está bien. No tienes por qué ser tan drástico Jou." Seto trató de pensar con rapidez, ahora que había logrado que Jou aceptara el cambio sin apenas un pestañear no iba a retroceder. "Vamos." "¿A dónde?" "Al baño, ahí te puedes quitar la ropa y verte al espejo y así satisfaces tu curiosidad." Lo tomó de la mano y lo dirigió al cuarto de baño dentro de su recámara. Lo empujó adentro y cerró la puerta. Comenzaba a pensar que no iba a ser tan fácil como se le presentaba cuando escuchó un grito asustado en el interior del baño, instintivamente abrió la puerta. Jou estaba frente al espejo, sus ojos muy grandes, como platos y miraba insistentemente su imagen de cuerpo completo ahora desnuda. Seto sintió los colores subirle momentaneamente al rostro cuando Jou se giró y se señaló el ombligo. "Tengo un hueco a la mitad de la panza." Seto cerró los ojos tratando de que el rubor en sus mejillas no se notara mientras un enorme goterón le bajaba por la nuca. "Es tu ombligo, Jou." Logró decirle sin emoción aparente. "¿Tú también lo tienes?" "Hai." "A ver." Le dijo el joven al tiempo que se le acercaba y trataba de sacarle la camisa. "¡¡Jou!!" "Pero Seto, quiero saber." Gimoteó Jou con los ojos enormes y suplicantes. Rayos, pensó el mago. Suspiró profundamente. "Bien. Te mostraré, pero quédate quieto." Murmuró de forma casi inaudible, pero Jou podía escucharlo a la perfección, por lo que sonrió complacido. Seto se levantó la camisa y el joven vio que en efecto, Seto también tenía un *hueco* a la mitad de su panza. Acercó la mano y lo tocó con suavidad con lo que Seto reaccionó de inmediato dándole un golpe en la mano para alejarlo. "¿Qué haces?" "Yo solo quería..." "Si ya terminaste será mejor que te vistas." Le dijo secamente. "Está bien." Le contestó Jou algo desilusionado, no sin antes echar un último vistazo a su reflejo. Seto, en contra de todo lo que le dictaba la razón, le echó también un último vistazo a Jounouchi. El esbelto cuerpo tenía una gracia natural increíble. La blanca piel provocaba acercarse. "Seto..." "¿Ahora qué?" Fingió una mirada cansada para evitar la verguenza de haber sido descubierto mirándolo. "Necesito ayuda con la ropa." Dijo tímidamente mientras trataba de abotonar los pantalones. Seto suspiró mientras se acercaba a Jou. Le subió la cremallera y justo en el momento en que cerraba el botón Jou se inclinó hacia su cuello y posó ambas manos en sus hombros. "¿Qué haces?" Susurró sin querer moverse. "Hueles a fresas silvestres..." Seto no supo qué responderle. "Seguramente es el jabón." Jou se movió ligeramente, quedando frente a frente a Seto. "No es tu piel. Es tu boca." El joven se acercó aún más y pasó su lengua por los labios de Seto. Tenía que probarlos para entender por qué Seto olía de forma tan agradable. El hombre se quedó inmóvil en su lugar. "¿Te sientes bien?" Preguntó finalmente el rubio. "Es hora de dormir." Murmuró con suavidad cuando pudo hablar nuevamente. ******* En fin, se cuidan mucho y hasta la próxima a todos. Ya saben, flamas, críticas constructivas, comentarios, preguntas, sugerencias, todo es bienvenido y gracias por tomarse el tiempo y dejar un review. Y para los que sólo lo leen, no se preocupen, también les agradezco, sé lo difícil que es a veces poder dejar un review. Besos a todos y ja ne minna-san! |