| ******* Capítulo 3 ******* Los personajes de Yugi-oh no me pertenecen. Gracias a Noriko Sakuma Pointe Du Lac, Celes-01 y Amazona Verde por sus reviews en el capítulo anterior. Espero que este capítulo sea del agrado de ustedes. ******* Un dolor increíble lo sacudió hasta los cimientos de su ser y Jounouchi rodó varias veces antes de detenerse. La luz terminó de envolverlo y luego de unos instantes, desapareció, dejando en su lugar una forma humana tirada sobre la nieve. Cuando Seto se acercó, no pudo menos que contener su respiración. Se arrodilló al lado de lo que hasta hacía pocos segundos había sido el lobezno. En su lugar, un joven, de rubios cabellos, yacía inconsciente, completamente desnudo sobre la nieve. Ryou llegó unos momentos después. "Seto, ¿qué sucedió?" Preguntó al ver la figura en la nieve. "Yo... yo lo convertí en humano." Dijo Seto con la voz temblorosa. "Demonios Seto, ¡eso es contra las ley!" Le gritó Ryou. "Lo sé, lo sé. Pero ese no era el hechizo Bakura, te juro que ese no era el hechizo. Me equivoqué." Murmuró desconcertado. Su amigo trató de pensar lo más rápido posible, pero por el momento no se le ocurría mucho. "Bien, no sirve de nada quejarse ahora, será mejor llevarlo adentro o morirá congelado." Lo animó. "Hai." Seto tomó con cuidado la figura del suelo y ambos amigos regresaron a la casa. ******* Jounouchi despertó a la mañana siguiente con un fuerte dolor de cabeza. La luz de la mañana le pegaba directamente en los ojos y trató de cambiar de posición. Todo se sentía tan extraño, el lugar donde descansaba... ¿Por qué estaba sobre su lomo? El nunca dormía sobre su lomo, era una posición demasiado vulnerable. Buscó de inmediato voltearse boca abajo. "¿Cachorro?" El sonido de aquella voz se le hacía tan familiar, pero aún así no quiso abrir los ojos. Un olor a frambuesas silvestres llenaba el ambiente. "¿Cachorro?" Nuevamente la voz insistía. La consciencia le fue llegando poco a poco. Recordó haber estado sobre la nieve, el humano tras él gritándole algo. Pero no sentía frío, al contrario, era un calor agradable. Sus agudo sentido del olfato le dijo que además de las frambuesas había fuego cerca. "¡Fuego!" Jounouchi estuvo despierto en un segundo. Una expresión de terror en su rostro. De inmediato unos brazos lo sujetaron en su lugar y una voz serena comenzó a susurrarle palabras tranquilizadoras. No bien se había calmado cuando su mente registró que algo lo sujetaba. Lentamente volteó la cabeza y sus ojos se toparon con aquellos ojos obscuros. "Humano..." Susurró tembloroso. No podía creer que el humano hubiera llegado tan cerca de él sin que se diera cuenta. Quizás era hora de compartir la cacería, no estaba muy seguro. Por lo que olisqueó el aire en busca del olor a carne fresca. Nada. Seto sonrió levemente al ver que el rubio comenzaba a tranquilizarse y sin fijarse, comenzó a acariciar los dorados cabellos. Con el gesto Jounouchi cerró los ojos. El dolor de cabeza parecía huir ante las caricias del humano y todo se sentía con más claridad. "¿Cómo te llamas?" Preguntó Seto, esperanzado de que el chico lo entendiera pues lo había escuchado hablar. Jounouchi no contestó, estaba demasiado concentrado en las caricias sobre sus cabellos. Seto volvió a preguntarle, pero esta vez dejó de acariciarlo. Jounouchi se sintió un poco perdido pero finalmente captó la pregunta. "Jounouchi." De pronto Jounouchi se quedó viendo al humano fijamente. ¿Cómo era posible que pudiera entenderlo? Había pasado casi una semana con el humano tratando de descifrar sus acciones y ahora lo entendía perfectamente. "Mi nombre es Seto Kaiba. Me puedes llamar Seto." Respondió el joven. "Seto..." Repitió Jou. "¿Cómo es... que puedo entenderte?" Seto desvió la vista por unos instantes, buscando el valor para decirle lo que había ocurrido. "Yo..." Se sentía como un tonto, no tenía por qué tartamudear ante un lobezno, ¿por qué se sentía tan mal? Después de todo, había sido un accidente. "Yo te convertí en humano." Musitó quedamente, pensaba que quizás el lobezno no lo escucharía. Pero Jounouchi tenía muy buenos oídos y lo escuchó perfectamente. "Eso quiere decir que soy... que soy... un... humano." La habitación comenzó a darle vueltas al pobre Jou y respirar se le hizo casi imposible. Comenzó a temblar fuertemente y a lo lejos le pareció escuchar que el humano gritaba algunas cosas que él no podía entender. "¡Bakura! ¡Bakura!" Gritó Seto con todas sus fuerzas. En segundos el susodicho se asomó a la puerta algo alarmado por los gritos insistentes de su amigo. "¿Qué sucede Set?" "Trae algunos tranquilizantes, ¡de prisa!" Exclamó vehemente mientras Jou comenzaba a temblar más fuertemente. Ryou se apresuró y tomó dos tranquilizantes del maletín de primeros auxilios que Seto solía guardar en el cuarto de cacería y fue a la cocina, trayendo consigo un vaso con agua. Cuando regresó el rubio comenzaba a perder el sentido. "Rápido Bakura." Volvió a apresurarle su amigo. Entre ambos lograron colocar las pastillas en la boca del chico y luego de varios intentos lograron que tomara un poco de agua. Seto lo envolvió con las gruesas cobijas y trató de mantenerlo despierto mientras los tranquilizantes hacían efecto. "Seto... ¿Crees que sobreviva? Quiero decir... tú sabes por qué está prohibido transformar animales en seres humanos... ¿lo sabes cierto? Suelen... ...perder la razón." Comentó Ryou preocupado. "Estaba bien hasta hace unos momentos Bakura." Se quejó Seto. "Estaba bien hasta que le dije que lo había convertido en humano. Debiste ver sus ojos Bakura, estaba aterrorizado." El rubio había dejado de temblar y comenzaba a cabecear levemente. Seto lo acomodó sobre las almohadas y lo volvió a cubrir. Suspiró hondamente. "Por cierto Bakura, no he tenido tiempo de preguntarte a qué viniste esta mañana. No es usual que vengas a visitarme tan tarde en el día." Le preguntó Seto a su amigo. "Vaya, con toda la conmoción casi lo había olvidado." Salió presuroso y Seto lo siguió. Ryou tomó un sobre de encima de la mesa del recibidor y se lo extendió a Seto. En fina caligrafía se podía leer el nombre de Seto Kaiba. "Es la invitación a la convención anual de magos. Recuerda que eres la atracción principal." Se burló Ryou. "Ja, ja, muy gracioso Bakura. De todas formas, no tengo la culpa de ser el mejor." Sonrió con malicia. "La convención es en una semana. Pero me parece que quizás no puedas asistir." "¿Por qué no?" Le preguntó con sinceridad. "Porque tienes un pequeño problema... un problema rubio, de ojos color miel que ahora mismo está descansando en tu recámara." Sonrió Ryou. "Demonios." Seto se llevó una mano a la cabeza en un gesto de desesperación. "Bueno... Eso si sobrevive." Murmuró más lentamente. Nuevamente volvió a su ánimo anterior. "¿Qué voy a hacer Bakura?" "No tengo idea Set. Quizás si encontramos una forma de revertir el hechizo..." Dijo indeciso. "No existe forma de revertirlo, convertir animales en humanos está prohibido, porque ningún animal ha sobrevivido. Por esa misma razón no se preocuparon por inventar una forma de revertirlo." Suspiró exasperado. "Pues entonces... El gran Seto Kaiba, el mejor de todos los magos, tendrá que descubrir la forma de revertir el hechizo." Lo retó su amigo. "Imposible antes de que vuelva a despertar. Y mantenerlo drogado hasta que descubra la forma sería otro error." "Entonces hay que descubrir la forma de mantener su razón intacta hasta que descubras el hechizo." Kaiba le devolvió una mirada llena de incredulidad a su amigo. "Ohh, vamos Set, eres el mejor en todo. Esto no puede ser tan dificil." Lo animó. "Seguro que puedes con esto. Además, ¿qué diría Mokuba si se entera que su hermano se ha dado por vencido tan fácilmente?" "Gracias Ryou." Ambos sonrieron tímidamente, luego Ryou se despidió y Seto regresó a donde descansaba Jou. Acarició los mechones de rubios cabellos que se desparramaban sobre la frente del chico que dormía placidamente por efecto de los tranquilizantes. Meditó larga y profundamente mientras pensaba en todas las posibilidades existentes para conservar la sanidad del lobezno. "Una ilusión. Si le hago pensar que aún es un lobezno quizás tenga el tiempo suficiente para convencerlo de que ser humano no es tan malo como piensa, o al menos convencerlo de que es algo temporero." Finalmente Seto se permitió una pequeña sonrisa. Buscó entre las cobijas hasta que sus dedos tocaron el collar púrpura que le había colocado al lobezno desde el primer día que lo atrapara y que continuaba en su lugar. Recitó unas palabras y la recámara de Seto se conformó en una réplica exacta de la habitación donde había tenido al lobezno. Repasó algunos detalles en su mente y finalmente soltó el collar. De inmediato su recámara apareció. Mientras el lobezno tuviera el collar la ilusión seguiría en su lugar. Se vería a si mismo como un lobo en la habitación. "Espero que funcione." Suspiró mientras observaba la sombra de la ilusión sobre Jounouchi como si fuera el fantasma del blanco lobezno. ******* Jounouchi despertó con una extraña sensación. Observó sus alrededores y sus instintos comenzaron a enviarle señales encontradas. Sacudió la cabeza para alejar la sensación y pudo ver sus blancas patas resbalar en el piso. Era obvio que se encontraba nuevamente en la habitación aquella donde el humano llegaba y compartía con él su cacería del día. Un profundo bostezo se escapó de su hocico. Jou no sabía por qué la sensación continuaba. Era como si sus ojos le dijeran una cosa y sus sentidos le dijeran otra. Un lejano perfume a frambuesas silvestres le trajo a la mente el humano. "¿Será hora de comer?" Se preguntó. Miró a todos los alrededores pero sólo vio la habitación. Al menos ya no estaba tan confinado como los primeros días. Nuevamente el olor a frambuesas silvestres. Jounouchi se levantó y caminó silenciosamente hasta donde sentía el olor. Llegó hasta la puerta de la habitación y olisqueó los bordes por donde entraba algo de aire. "Seguramente el humano está del otro lado." Se dijo a sí mismo. A todo esto, Jounouchi no podía percatarse de que estaba dando voz a sus pensamientos y que Seto, desde su escondite en la ilusión, podía escuchar cada una de sus palabras. Kaiba se había sorprendido cuando Jounouchi se acercó a la puerta de la ilusión, exactamente el lugar donde él estaba escondido. Jou continuó dando vueltas por la habitación hasta que su estómago produjo un gruñido de incomodidad. "¡Vaya! ¡Sí que tengo hambre! Ojalá Seto llegue pronto..." Jou se detuvo en seco y ladeó la cabeza graciosamente. "¿Desde cuándo el humano se llama Seto?" Se preguntó confundido. En su escondite Kaiba contuvo la respiración. El ahora chico sonrió levemente. "Umh... no importa, el nombre le quedaría bien." Se encogió de hombros y resumió su ir y venir. Seto respiró aliviado y con una sonrisa maliciosa salió de la recámara. Era hora de llevarle la comida al *lobezno*. Al poco rato regresó con un plato lleno de carne de conejo pero esta vez había cocido la carne, no iba a dejar que el cuerpo humano de Jounouchi se enfermara. Abrió la puerta y de inmediato pudo ver cómo Jou lo observaba fijamente. No llevaba los guantes, no era necesario, pero de todas formas iba a ser cuidadoso. Se acercó un poco y se sentó en el piso, en la ilusión Jou lo podía ver como si estuviera a su altura. Seto entonces tomó un pedazo de carne y se lo ofreció a Jou. Una enorme y diáfana sonrisa iluminó el rostro del rubio y Seto casi perdió el sentido de la realidad, la ilusión del lobo sólo había movido un poco la cola. "¡Comida!" Y se acercó con aquella gracia que le era tan natural, sentándose frente a Seto. Pasaron unos segundos y Seto continuaba absorto con la sonrisa. Jou ladeó la cabeza para un lado y para el otro. "¿Será que le pasa algo?" Al sonido de la voz Seto volvió a la realidad y algo torpemente extendió el pedazo de carne hasta los labios de Jou. Con delicadeza el rubio acercó los labios y mordió el pedazo de carne substrayéndolo de los dedos de Kaiba, masticó unos segundos y se relambió graciosamente. "Umhh... sabe diferente." Murmuró. "Pero me gusta." Volvió a sonreir. Esta vez Seto tuvo un poco más de control y recordó ofrecerle otro pedazo de carne al *lobezno*. Seto estaba como hechizado. Sus ojos no se apartaban de los labios de Jou cada vez que se acercaban a su mano, los veía abrirse y veía cómo aquella sonrosada lengua quitaba cada pedazo de carne. La copa que colmó el vaso fue cuando el plato estaba casi vacío y Jou se acercó un poco más, justo en el momento en que tomó la carne. Jounouchi no se apartó de la mano de Seto esa vez, sino que luego de masticar cuidadosamente el pedazo, se acercó y comenzó a lamer suavemente la mano de Seto tal y como hubiera hecho una mascota a su amo agradeciéndole sus cuidados y con esa sensación de intimidad que da el saber que ya no queda nada que justifique el contacto. Seto sintió que toda la piel se le erizaba y sus ojos se quedaron fijos en el rostro de Jounouchi mientras continuaba lamiendo su mano. ¿Sería posible que finalmente el lobezno se hubiera rendido por completo a su voluntad? Se tuvo que recordar respirar y se tuvo que recordar que aún quedaba otro pedazo de carne en el plato. Con las manos temblorosas tomó la carne y se la ofreció a Jou, la misma demostración de confianza de unos momentos se volvió a repetir y Seto se sintió agobiado por tantas sensaciones golpeando sus sentidos a la vez. Jou sonrió cuando terminó y se quedó viendo a Seto con curiosidad. El *humano* estaba tan quieto que Jounouchi se comenzó a preocupar. Nuevamente aquel gesto tan gracioso de ladear la cabeza a lado y lado. "¿Se sentirá bien?" Jounouchi estaba lleno de curiosidad, nunca había estado tan cerca de un humano y adicional carecía de la desconfianza natural de un lobo adulto. Además, este era el humano que acababa de compartir su cacería con él. Se acercó al rostro de Seto, quien abrió los ojos levemente y se reclinó hacia atrás tratando de alejarse. Pero mientras más se esforzaba Seto por alejarse, más se acercaba Jou hasta que finalmente Seto se fue de espaldas con muy poca gracia. Seto cerró los ojos avergonzado pero no hizo ademán de levantarse. Al abrirlos nuevamente pudo ver a Jou observándolo desde arriba con algo de preocupación en su rostro. Su aliento quedó atrapado en su pecho. Ante sus ojos estaba la visión más perfecta que su mente había registrado en toda su vida. "¿Estás bien?" Susurró Jou mientras acercaba su rostro al de Seto, respirando el aroma a frambuesas silvestres. El pobre de Seto Kaiba continuaba sin poder articular palabra alguna. Jounouchi preocupado, se agachó e hizo lo que cualquier mascota haría al tratar de llamar la atención de su amo, con cuidado... comenzó a lamerle la mejilla mientras lo empujaba suavemente. Seto dejó escapar un sonido ahogado de sorpresa. Tan perdidos estaban sus sentidos, concentrado en lo que Jounouchi estaba haciendo que no escuchó la voz de Bakura llamarlo desde el interior de la casa ni tocar a la puerta de la recámara. ******* Ejem... espero que les haya gustado hasta aquí. Cuidense mucho y ja ne! Feliz Día de Acción de Gracias. |