Xellos logra tener bajo  su completo dominio a Filia... ¿o será al  revés?

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Notas

Todos los personajes de Slayers  pertenecen a su creador, de ninguna forma me estoy adjudicando propiedad alguna  sobre ellos. Siempre hay que repetirlo, por si  acaso.

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Filia miraba estupefacta la mano que Xellos acababa  de besar y que aún mantenía apretada entre las suyas. Un calorcito conocido le  subió al rostro y supo que ya era demasiado obvio que estaba toda sonrojada.  Xellos le ofreció la sonrisa más encantadora que ella hubiera visto y llevo su  mano al pecho. *Estoy perdida, morí y me fui al paraíso con  Ceifeid.*

"¿Filia, te gustaría bailar conmigo?" Le preguntó en un tono  más bajo e íntimo.

La chica tardó un poco en responder, pero deteniendo  la respiración le dijo: "Es que no sé bailar muy bien." Eso eran mentiras, Filia  sabía bailar, y muy bien según los comentarios que recibía de sus  amigas.

"Entonces... puedo mostrarte el resto de la fraternidad si  deseas." Dijo esto sin soltarle la mano aún.

Filia asintió con la cabeza  y Xellos pasó la delicada mano que sostenía bajo su brazo. Filia sentía que el  corazón le latía a mil por hora. Xellos aún no quitaba su mano de sobre la suya  y ella sentía que aquel contacto le quemaba la piel, el brazo y hasta parte de  su cuerpo. A pesar de ello, se dejó llevar dócilmente a todas las partes que le  mostró Xellos.

*******

En la nave central de la mansión, un tímido  Zel trataba de resistir los intentos de una entusiástica Amelia de  bailar.

"Pero Amelia, apenas nos conocemos y no sé bailar tan bien como  tú piensas..... y..."

"Ohh vamos Zel" Gimió Amelia. "No es tan difícil  después que le tomas el paso." Amelia, en su trajecito azul se revolvía a todos  lados entre contorsiones y giros que imitaban a los demás chicos que  bailaban.

Después de negarse un poco, la canción que tocaba la banda  llegó a su fin y Zel suspiró aliviado. Amelia hizo un leve  puchero.

"Quizás debamos tomar algo, ¿no te parece Amelia?" hizo un  intento por reanimar a la chica. "La próxima pieza que toquen... que sea un poco  más suave..." Amelia puso ojos de corazón y no le dejó terminar.

"Claro  Zel, claro que sí. Ahora vamos a tomar algo." Y diciendo esto se dirigieron al  buffet donde Lina había mermado considerablemente la comida en todas las  mesas.

"¡¡¡Amelia!!! has visto a Filia?, la dejé con Xellos pero hace  rato que no los veo."

"No Lina, no los he visto." En esos momentos fue  que Lina se fijó más detenidamente en el amigo que Filia había  invitado.

"Oye, tu rostro me es familiar... ummhh... ¿en dónde te he  visto antes?" Dijo mientras torcía el rostro tratando de recordar.

Zel,  que tampoco había podido fijarse bien en la peliroja amiga de Filia, sólo en  Amelia, abrió los ojos en reconocimiento de la chica que tenía de  frente.

"¿Lina?... ¿Inverse?... hermana de Luna Inverse cierto?" A la  mención del nombre de su hermana mayor, Lina se estremeció un poco y ahí  reconoció al que durante sus estudios de escuela superior fuera su más acérrimo  competidor en el campo de las ciencias ocultas.

"Zelgadis Greywords..."  Dijo entre dientes y con cara de pocos amigos. "¿Cómo no me di cuenta antes de  que eras tú?"

"Es un honor que me recuerdes Lina." dijo con voz socarrona  y llena de sarcasmo. "Solías olvidar tantas cosas..."

Lina se puso  colorada como un tomate.

"Además veo con algo de alivio que finalmente  dejaste de parecer tan niñita." dicho lo cual la miró particularmente en lo bajo  del escote del traje.

Lina sentía que iba a reventar, pero cruzó los  brazos sobre su pecho y le respondió muy satisfecha. "Al menos unos hemos  cambiado para mejor... otros se han quedado... casi iguales?" Zelgadis la miró  sorprendido y algo perdido de colores. Unos segundos más tardes, recuperándose y  medio entre dientes le contestó.

"Casi iguales Lina, pero hemos cambiado  también, los que no han cambiado en cuerpo, han madurado  emocionalmente."

Lina comprendió la indirecta y a pesar de sentir unos  enormes deseos de retorcerle el pescuezo a Zelgadis como lo hubiera hecho tiempo  atrás en sus años de estudio superior, se limitó a un enorme suspiro y algo  forzadamente le concedió la razón. "Touché."

Zelgadis no hizo ningún otro  comentario, simplemente bajó levemente la cabeza en señal de paz y se alisó la  tela de la camisa. Amelia, que había presenciado la escena con ojos muy abiertos  finalmente habló.

"¿Ustedes se conocen?" Lina y Zelgadis cayeron de  espaldas, levantándose rápidamente.

"Como eres tonta Amelia. Emhh...  fuimos compañeros de clase durante la escuela superior." Le contestó entre  sonrisas Lina.

"Muy buenos compañeros de clases, no Lina?" decía Zel  mientras se llevaba un brazo tras la cabeza.

"Sí, muy buenos." Y sonreia  nerviosa.

Justo en ese momento, la banda comenzaba a tocar una pieza más  suave, para deleite de Amelia, que vio allí su oportunidad para arrastrar a  Zelgadis nuevamente al área donde bailaban varias parejas abrazadas por  demás.

"Que lo disfrutes Zel." Sonrió pícaramente Lina al ver que ya  Amelia llevaba a su antiguo compañero al centro. Y diciendo esto se acercó a la  banda, quienes al verla comenzaron a exaltarse. Y era que Lina los contagiaba a  todos con una fuerza y ánimos que los hacía desear reventar los  instrumentos.

*******

Por otra parte, Xellos y Filia se habían  detenido en la biblioteca de la mansión. Finalmente Filia había logrado rescatar  su mano del toque de Xellos. Lo que le permitía pensar un poco más  claramente.

"No pensé que tuvieran una biblioteca en la Casa Fraterna."  comentó Filia mientras revisaba los volúmenes de libros. Reconocía la mayoría de  ellos, libros de texto, realmente gastados por el uso.

"Algunos de los  miembros no tenemos mucho tiempo que perder y es conveniente conservar la  mayoría de los textos aquí, así no tenemos que llevarlos y traerlos. También nos  ahorra viajes entre la biblioteca de Seiryuun y la universidad."

Filia  observó que además de los libros tenían una fotocopiadora y mesas de estudio muy  bien iluminadas.

"Algunos de los miembros se quedan toda la noche en la  biblioteca, por lo que también tenemos algunos cuartos siempre listos." A este  comentario Filia lo observó curiosa.

"Tienen cuartos para los miembros de  la fraternidad aquí?"

"Hai.."

"¿Quién es el presidente de los  Mazoku?" preguntó curiosa.

"De todos los miembros de los Mazoku? Se llama  Shabrinigdo. Él es el presidente, actualmente los Mazoku están divididos en  cinco regiones, cada una con varios capítulos."

"¿Y quién es el  presidente del capítulo de Seiryuun?"

"Pues es un tipo un poco raro, no  se deja ver mucho... siempre está ocupado en las cosas de la fraternidad. Se  llama.... se llama...." trató de parecer algo distraido y Filia continuó  revisando los libros en los estantes.

Cuando pensó que estaría más  distraida prosiguió.

"Umhh... creo que eso es un secreto..." Dijo por lo  bajo y de seguido continuó explicando detalles sin importancia acerca de los  fraternos. Efectivamente Filia no le había puesto mucha atención, porque sacó  uno de los libros del estante y se puso a ver las láminas con  interés.

Después de un rato al ver que seguía metida en el libro, Xellos  se acercó a espaldas de la joven y trató de leer por encima de su hombro. Estaba  tan interesado en husmear tras ella que el perfume de Filia lo tomó por  sorpresa. Cerró los ojos y aspiró profundamente, acercándose sin quererlo a los  cabellos y el cuello de Filia. *Ummhh... cerezas...*, y antes de poder  reaccionar racionalmente comenzó a ronronear.

Al instánte Filia levantó  la vista del libro para observar al joven con los ojos cerrados e inclinado muy  cerca de su cuello y obtuvo una percepción érronea de la situación. Y es que la  posición de Xellos no ayudaba en nada, con sus manos en ademán de tomarla por  los hombros y la cabeza inclinada hacia ella.

Filia cerró el libro de  golpe y se dedicó a golpear con el mismo a un Xellos atónito mientras  gritaba.

"ATREVIDO, SIN VERGUENZA, ESCORIA, APROVECHADO"

"Filia...  itai... no es lo que piensas... ouchh.... espera... ITAI, ¡¡FILIA!!"

Los  golpes duraron hasta que Xellos le arrebató el libro a Filia, pero en el momento  en que la tomaba por las muñecas para impedir que lo siguiera golpeando a puño  cerrado, uno de los fraternos ingresó a la biblioteca con rostro preocupado y  requiriendo hablar con Xellos.

La soltó de inmediato y se volteó para  prestarle atención al chico, ocasión que aprovechó Filia para salir de la  biblioteca hecha toda una furia y dirigirse al salón central. Xellos la observó  alejarse e hizo un ademán cansado.

"Más te vale que sea algo importante."  Gruñó malhumorado.

A las palabras del fraterno, Xellos maldijo  coloridamente y salió de la biblioteca seguido del  chico.

******

Cuando Filia llegó al salón central estaba  extremadamente furiosa. En esos momentos la banda comenzaba a tocar una música  estruendosa y muy rítmica que hacía que todos brincaran como locos. Trató de  pasar entre algunos pero no avanzaba gran cosa. Se escuchaba uno de los chicos  de la banda cantando y luego se escuchó una voz que ella conocía muy  bien.

"¿Lina?" Y se escuchaba a lo lejos la letra de la canción que  cantaba.

"Estoy loca... porque mi cielo me gusta tu boca... dulce pecado  que me provoca... sólo tus labios quiero besar... ahhh.. Ahh..." Y mientras  cantaba se contorsionaba de una forma que hacía que toda la población masculina  se babeara.

Filia no podía creer lo que veía, Lina cantaba y bailaba  junto a los chicos de la banda y todos parecían eufóricos al escucharla  cantar.

"Y así toda la noche bailar junto a ti... y es que a tu lado me  siento crazy... vivo loquita, loquita por ti..."

"Necesito tomar algo."  dijo en voz alta y masajeándose las sienes con ambas manos.

Se acercó al  buffet empujando a cuanto chico se le acercaba y se sirvió directamente del  ponche que estaba en una gran fuente. Llenó un vaso del líquido rojizo y lo  tragó todo de un golpe. Se sirvió otro vaso mecánicamente y siguió escuchando la  canción de Lina. Bebió un poco más lento el segundo vaso y le pareció que el  ponche estaba algo dulce. Se sirvió nuevamente, mientras observaba a todos a su  alrededor, ya no le parecía tan pesado el ambiente, quizás no sentía tanto  coraje.

Al cabo de cinco vasos de aquel ponche, Filia sentía que no le  encontraba razón a estar allí parada al lado del buffet tomando ponche y riéndo  compulsivamente se entremezcló con los demás chicos y comenzó a  bailar.

*******

Xellos apareció en el balcón de la mansión una  hora más tarde. Los fraternos habían descubierto a unos chicos tratando de  entrar a la mansión por las puertas de servicio. Chicos de otra fraternidad que  no habían sido invitados por problemáticos.

Realmente se sentía un poco  malhumorado, a pesar de que le sonreía a todas las chicas con las que cruzaba  miradas. Trataba de divisar a Filia entre el grupo de estudiantes que bailaban  desenfrenados al ritmo de la música que Lina cantaba.

*Debo reconocer que  tú sí sabes cómo animar una fiesta querida Lina. No voy a dejar de insistirte en  que te unas a la sororidad de las chicas Mazoku de Seiryuun.*

Mientras  observaba a Lina cantando el grupo de chicos se fue abriendo para dejar a una  sola figura bailando justo al centro del salón. La chica llevaba una microfalda  dorada a las caderas, una camisita encantadora y se movía sensualmente al ritmo  de la música.

"¿Filia?" Gritó atónito.

Bajó las escaleras de  inmediato y se fue abriendo paso entre los chicos. *Pensé que habías dicho que  no sabías bailar Filia.* Estaba bastante enojado con Filia, por haberle mentido  y por la golpiza que le había propinado en la biblioteca. Necesitaba hablarle a  solas. *Un momento, ¿realmente necesito hablarle a solas? ¿Qué me está  pasando?*

Al llegar al centro donde se encontraba Filia la tomó  suavemente de la mano para sacarla de entre los demás, pero Filia se deshizo de  la mano de Xellos impulsivamente y sin pensarlo dos veces le puso las manos tras  la nuca mientras continuaba bailando frente a él.

Xellos puso su cara más  seria, pero Filia solamente se echó a reir mientras con una mano se sujetaba de  su nuca y con la otra acariciaba el pecho de Xellos y más abajo. Las chicas  alrededor comenzaron a gritar eufóricas y comenzaron a imitar los movimientos de  Filia con sus parejas.

Xellos trató de sujetar la mano de Filia con  firmeza. Pero Filia aprovechó el momento para apoyar su cadera en la pierna de  Xellos y continuar bajando su cuerpo mientras movía la cintura. Xellos sentía un  conocido temblor en todo el cuerpo pero no se inmutó cuando Filia comenzó a  subir nuevamente hasta quedar al nivel de su rostro. Respiró profundamente y  esbozó una sonrisa malévola mientras cerraba los ojos.

"¿Filia-chan?" Le  habló roncamente. "¿Quieres jugar?" Filia le sonrió y asintió con la  cabeza.

"Eres muy traviesa." bajó las manos a las caderas de Filia y  comenzó a bailar sensualmente con ella aún agarrada de su nuca. La fue acercando  poco a poco hasta tenerla totalmente colgada de su cuello. Y cuando los demás  chicos fueron cerrando el círculo Xellos pasó una de sus manos a la espalda de  Filia y la fue sacando lentamente hasta una de las puertas de la  mansión.

"No Xel-kun, quiero seguir bailando." se quejó Filia torpemente  cuando se percató de que Xellos la sacaba del salón. "Llévame al salón  Xel-kun."

"Filia, me parece que no debes seguir bailando." Le dijo ya  serio.

"Pero yo quiero seguir...." le suplicaba con ojos de  perrito.

Filia estaba bastante torpe al caminar y Xellos la abrazaba para  que no cayera al piso.

"Ummhh.... te diré algo. Haremos un trato. Yo te  llevaré a bailar en un mejor lugar que el salón si me dices qué estuviste  tomando."

Filia se echó a reir como niñita. "¿Lo prometes?"

"Lo  prometo." Dijo solemne, pero sin poder ocultar una sonrisa  pícara.

"Bien... pues..... te diré... hip... yo sólo tomé ponche de la  fuente. Hip... es un buen ponche el que sirven aquí en la fraternidad. Me tienes  que... hip... que.. dar la receta."

Xellos tuvo que cargar en brazos a  Filia, porque ya la rubia no quería seguir caminando, o mejor dicho, no podía  seguir caminando.

Se dirigía a unas escaleras interiores, pero antes de  subir se dirigió a uno de los fraternos que vigilaban el pasillo.

"Gildo,  ve y retira el ponche que hay en la fuente y reemplázalo por uno nuevo. Y llama  al resto de los fraternos que están en los cuartos de juego, la noche se va a  poner más interesante de lo que esperabamos."

El fraterno no se hizo  esperar y se internó en uno de los cuartos reservados para los fraternos. Xellos  por su parte, subió al segundo nivel y se adentró por uno de los pasillos hasta  detenerse frente a un cuarto. Abrió la puerta con dificultad porque Filia seguía  haciendo ademanes y no se estaba tranquila riendo y diciendo  tonterías.

Más tarde llamaría a Lina, se dijo. Mientras dejaba a Filia  sobre la cama que había en la amplia habitación.

"Es hora de descansar  Filia."

"Nooooo!!!, me prometiste llevarme a bailar." se  quejó.

"Pero no te dije cuándo."

"Eres muy malo." Y puso cara de  niña enojada. Xellos se sentó a su lado en la cama y con mucho cuidado le  desamarró las sandalias.

"No voy a dejar de cumplir una promesa, y menos  una que te haya hecho a tí." Y sin más preámbulos desdobló la colcha que yacía  en el borde inferior de la cama.

"Ummhh.... Xellos?"

"¿Si  Filia?"

"¿Puedo tocarte?"

"¿Tocarme....?" titubeó un poco. "¿Para  qué deseas tocarme Filia?" Le dijo lleno de curiosidad y algo de anticipación  que no pudo evitar.

"Es que.... quería sentir tu rostro."

"Mi  rostro, ¿para qué?"

"Es para sentir... la proporción... la forma..."  Filia se acercó más a Xellos. "Es un ejercicio del modelado... primero se siente  el objeto, con los ojos cerrados y luego lo modelas."

"Ohhh..." Xellos  pensó unos segundos. "¿Dices que sólo el rostro?" Dijo un tanto  decepcionado.

"Ajá."

"Pues...... este...... mhhh....." Filia lo  observaba ansiosa, se notaba en sus mejillas coloradas el efecto del alcohol que  había en el ponche. Aún conservaba milagrosamente los cristalitos en los ojos y  el brillo que se había puesto en el pecho y los brazos le daban un resplandor  extraño que a Xellos le pareció como si estuviera frente a una diosa  dorada.

"Bien... bien..." suspiró. "Pero sólo el rostro y después vas a  descansar, de acuerdo?"

"De acuerdo." Dijo con una sonrisa  aniñada.

Filia acercó las manos lentamente al rostro de Xellos,  primeramente puso las manos a ambos lados de su cara. Xellos cerró los ojos y se  dejó ir levemente con el contacto de aquellas manos sobre su piel. Se sentía un  poco extraño, las manos de Filia pasaban suavamente por los contornos de su  rostro una y otra vez. Luego pasaron por sus ojos. Con los pulgares Filia fue  moldeando cada hondonada y forma de los ojos y la nariz de Xellos.

Filia  observaba detenidamente a Xellos, como si tratara de memorizarlo, pasó una de  sus manos por la boca de Xellos, trazando luego la línea de sus labios,  aterciopelados y suaves. Sin pensarlo Xellos soltó un poco los labios y Filia  pudo moldearlos más a gusto. Dejó caer un poco las manos para pasarlas por su  barbilla hasta llegar al cuello. Sólo dejó una mano, para no dar la sensación de  querer ahogarlo.

Dejó reposar su mano al lado del cuello de Xellos, donde  podía sentir el pulso, rítmico y fuerte bajo sus dedos. Pusó su otra mano en la  misma posición y las fue pasando a la parte posterior de la nuca mientras sentía  que Xellos daba un respiro largo. Estaba muy cerca, por lo que pudo percibir el  cálido aliento de Xellos sobre su rostro. *Dulce...* Pensó sin mucha  preocupación y continuó hundiéndo sus manos en el cabello de Xellos.

Era  una sensación que Filia no podía discernir por causa del nublamiento de su  mente. Xellos por su parte había caido como en un trance y se dejaba llevar por  cada movimiento de las manos de Filia sobre su cabeza. Con la boca entreabierta  y los ojos completamente cerrados, disfrutando la situación.

Filia bajó  una mano al cuello de la camisa de Xellos y sin apenas mover la tela desabrochó  el primer botón de la camisa. Cuando vio que Xellos continuaba sin abrir los  ojos, bajó al segundo botón y repitió lo mismo que con el primero. Uno a uno fue  quitando los botones sin mover la camisa y sin que Xellos se percatara. Subió  nuevamente la mano para continuar con los movimientos sobre el  rostro.

Xellos se inclinó un poco hacia adelante y Filia bajó nuevamente  al cuello pero esta vez no se detuvo en el cuello de la camisa, continuó bajando  las manos hasta situarlas sobre el pecho que se adivinaba tras la abertura de la  camisa. Aún no decía nada, así que continuó explorando el pecho firme que se  ofrecía bajo sus manos. Le abrió un poco la camisa hasta deslizarla por los  hombros y dejarla a mitad de los brazos de Xellos.

Ahora podía tocar lo  que había visto en la clase de escultura. Y era tal cual había pensado, los  músculos de Xellos se sentían firmes y la piel sobre ellos los moldeaba  perfectamente.

Xellos apenas respiraba, y cuando lo hacía era en largos  suspiros que terminaban en un leve ronroneo. Sintió que Filia deslizaba su  camisa por sobre sus hombros. Algo le decía que hacía frío pero el contacto de  las manos de Filia con su piel lo hacían sentir maleable como barro. Se sentía  como aquella figura de barro en las manos de Filia, aquellas manos tenían  definitivamente un toque mágico que le impedían reaccionar.

Cuando Filia  continuó explorando su pecho y su abdomen tenía la leve idea de que debía  detenerla. Muy en el fondo no quería detenerla, pero cuando Filia llegó al  cinturón y comenzó a soltar el seguro sintió un corrientazo de energía subir  desde lo bajo de su abdomen y recorrerle el pecho hasta llegar a su cabeza  haciéndole arquear un poco el cuerpo. Soltó un gemido ahogado y abriéndo los  ojos muy grandes tomó las manos de Filia.

"Es suficiente..." Le dijo a la  rubia con voz ronca cuando finalmente recuperó algo de aliento. Filia  simplemente puso cara de tristeza.

"Es en serio Filia, debes descansar."  lo dijo con firmeza pero no muy convencido.

"Entonces dame un beso de  buenas noches, porque me he portado muy bien." Dijo pícaramente  Filia.

"Muy bien diablilla, ya que te has portado tan bien..." Se acercó  y le dio un beso en la mejilla, muy cerca de la boca. El perfume de cerezas de  Filia lo volvió a tomar por sorpresa y se tardó más de la cuenta en terminar el  beso, mientras aspiraba profundamente. Al separarse Filia se acostó  tranquilamente en la cama y Xellos la cubrió con la colcha.

"¿A dónde  irás ahora Xel-kun?" preguntó somnolienta.

"Sore wa himitsu desu,  Fi-chan."

Se pusó en pie y comenzó a abotonarse nuevamente la camisa y a  alisarse los cabellos que Filia había alborotado. *No solamente me desarreglas  la camisa y el cabello... casi me desarmas por completo condenada chiquilla.*  Pero Filia ya había quedado dormida apenas tocar la almohada y su rostro era tan  angelical que no pudo evitar soltar una risa.

"¿Quien diría que Xellos  Metallium dejaría escapar una presa tan fácil? Que descanses querida Filia" y  diciendo esto cerró con llave la puerta de la habitación para ir en busca de  Lina.

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Jejjeje, ¿que les pareció? No se piensen que ya se  acabó. Sigan pendientes. Gracias por el apoyo.
El Toque Mágico
Capítulo 4
La Anatomía Que Quiero Aprender
Capítulo 5
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