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Notas

Ehh... pues sí, sé algo de dibujo y  pintura y algunas artes, jjaja, no que me esté reflejando en Filia, es sólo que  no me gusta escribir de cosas que no conozco. Además, así lo hago un poco más  verosímil no creen?

Todos los personajes de Slayers pertenecen a su  creador, de ninguna forma me estoy adjudicando propiedad alguna sobre ellos.  Siempre hay que repetirlo, por si acaso.

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Filia despertó toda amodorrada y con unas nauseas horribles. Su habitación estaba más oscura de lo que ella recordaba que fuera a esas horas. Se sentó a tientas en la cama y se percató que aún llevaba la ropa del día anterior. Ahora que estaba un poco más despierta, pudo hacer la silueta de una lámpara sobre la mesa de noche y la  encendió sin titubear.

Para su sorpresa no se encontraba en su cuarto, ni  siquiera en nada parecido a su apartamento. *¿Aún estoy en la casa fraterna?  ¿Qué hora es?* Buscó frenéticamente algún reloj que le indicara la hora. Al no  encontrar ninguno. Se levantó tambaleante de la cama y se acercó a lo que le  parecía una enorme ventana. Probó quitar el seguro y la empujó. Las hojas se  movieron pesadamente pero sin hacer ruido y el sol inundó la estancia cegando  momentaneamente a Filia.

Filia estaba muda. Había pasado la noche en la  casa fraterna de los Mazoku y estaba... en una pieza? Se abrazó distraidamente y  volteó la vista para ver la habitación donde se encontraba. En uno de los  muebles de descanso estaba su carterita y al lado un paquete con una nota. Filia  se acercó curiosa y tomó la nota.

"Querida Filia, como estabas tan  dormida no quise despertarte. Fui a tu apartamento y te traje algo de ropa para  que te cambies. Nos vemos en la tarde. Lina." Filia no podía creer que su amiga  la hubiese dejado durmiendo en un lugar extraño. Quizó gritar pero el vértigo le  provocó más náuseas y tuvo que sacar la cabeza por la ventana para tomar algo de  aire fresco. Las lágrimas le brotaron sin querer.

Cuando pudo calmarse  del ataque de histéria, Filia le echó otra mirada a la habitación, había una  puerta y un pequeño pasillo a un lado de la habitación. Se acercó a la puerta y  la entreabrió, daba al pasillo principal, recordaba vagamente que Xellos le  había mostrado varios pasillos. Cerró nuevamente la puerta y comenzó a curiosear  por el pasillito lateral. El mismo daba al baño de la habitación.

Se  quedó asombrada, al fondo del baño en un nivel más alto, estaba la tina, o mas  bien, una enorme tina tallada en mármol. Un toallero a un lado y varios frascos  en el borde de la tina. Regresó en busca del paquete que Lina le había dejado y  encontró unos pantalones de mezclilla y una camiseta azul muy claro, de sus  preferidas, seguramente Lina la había visto varias veces con ella. En el paquete  también había ropa interior y afortunadamente su cepillo de dientes. *Siquiera  pensaste en todo Lina.*

Suspiró melancólicamente, aseguró la puerta de  entrada y se metió al baño.

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Xellos sabía que Filia no  había salido de la casa fraterna aún cuando ya era bastante tarde. La había  extrañado durante la clase de escultura y luego, por alguna razón se había  dirigido de regreso a la mansión sin esperar verla. Pero seguidamente le habían  informado que Filia aún se encontraba en el lugar.

Ya iban siendo las  cinco de la tarde y Filia aún no salía de la habitación. Por lo que Xellos  decidió ir a ver si se encontraba bien. Cuando llegó al cuarto tocó  levemente.

"Filia, ¿puedo pasar? Soy yo, Xellos."

Espero un rato  sin escuchar respuesta, pero al fin un leve sonido tras la cerradura y la misma  giró. Haló lentamente la puerta y se encontró con una Filia completamente  cambiada pero con el cabello algo húmedo.

Filia se retiró un poco de la  puerta permitiéndole pasar y seguidamente se sentó frente al espejo que había en  la habitación para terminar de arreglarse el cabello.

"¿Te encuentras  bien?" preguntó tentativamente.

"Sólo tengo un poco de dolor de  cabeza..." continuaba peinándose.

Xellos se movió hacia la cama y se  sentó en el borde. La cama estaba arreglada y tal parecía que nadie hubiera  dormido en la habitación.

Filia se volteó para verlo de frente y un poco  vacilante comenzó a hablar.

"Yo... quería disculparme... por lo que pasó  anoche... Yo... no era mi intención..." pero Xellos levantó una mano y no le  permitió continuar.

"Filia, anoche algunos visitantes no deseados  vertieron una mezcla de alcohol en el ponche. Soy yo quien debe disculparse por  no haber podido evitar lo que sucedió. Afortunadamente no muchos chicos llegaron  a probarlo. Lamentablemente tú fuiste una." se levantó y prosiguió.

"La  fiesta de anoche tenía como propósito atraer a futuros miembros de la  fraternidad. Era una actividad importante pues habíamos decidio invitar  estudiantes próximos a entrar a Universidad Seiryuun. Algunos de ellos no tenían  edad suficiente para estar bebiendo por lo que la fraternidad no podía ofrecer  alcohol a los invitados. ¿Sabes lo que nos pasaría si el decano de la  universidad escucha rumores de lo que sucedió anoche?"

Filia comprendió  un poco lo que Xellos trataba de decirle.

"Eso no justifica mi  comportamiento..." se volteó para continuar peinándose.

Xellos se acercó  a sus espaldas, y bajó el rostro hasta quedar reflejado en el espejo donde Filia  se miraba.

"Tu comportamiento de anoche puedo olvidarlo..." y cerró los  ojos con una sonrisa muy tonta "si aceptas mi invitación a cenar."

"¿A  cenar?"

Xellos asintió. "Nada formal Filia, así como estás es más que  perfecto, seguro no has comido nada, ¿o me equivoco?"

"No, apenas me  acabo de levantar hace un rato, pero... ¿qué horas son que vamos a ir a  cenar?"

"Ahh, pues son las seis de la tarde Filia, dormiste largo y  tendido, tienes un sueño sumamente pesado." sonrió aún más.

"Oye, eso no  es cierto."

"Sí lo es, cuando te dejé durmiendo comenzaste a roncar muy  fuerte."

"NO ES CIERTO, YO NO RONCO"

"Claro que sí Filia querida,  roncas como un dragón."

"XELLOS, BAKA" y comenzó a tirarle a la cabeza  cuanto frasco había sobre la mesa de noche mientras Xellos corría por toda la  habitación tratando de esquivar los proyectiles. Finalmente alcanzó la puerta y  salió mientras le gritaba.

"TE ESPERO ABAJO  DRAGÓN"

"¡¡¡¡¡¡¡¡AHHHHHHHHHHH!!!!!!!!" gritaba furiosa Filia mientras  recogía sus cosas para salir tras el chico.

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Durante la  cena Filia no habló, no sólo por el hecho de tener bastante hambre, sino porque  también la verguenza de lo que había sucedido la noche anterior se lo impedía.  Recordaba con bastante claridad lo que había sucedido y cada vez que lo  recordaba se le subían los colores al rostro.

Xellos la miraba divertido.  Podía adivinar lo que Filia pensaba cada vez que se ponía toda sonrojada. A  pesar de conocerla hacía apenas dos días, sentía una familiaridad con ella que  no podía entender. Le agradaba mucho la rubia, sin mencionar que aquellas manos  lo ponían a temblar, le vinieron a la mente varias imagenes de lo que podían  hacerle aquellas manos y una gruesa gota de sudor le bajo por la  frente.

"Oye... ¿qué te pasa?"

La pregunta lo sobresaltó un poco.  Filia lo miraba fijamente y él no se había dado cuenta.

"Sore wa himitsu  desu..." fue la respuesta.

Filia volteó los ojos frustrada. "¿Sólo sabes  decir eso?"

"Depende de la pregunta querida Filia."

"¿Por qué me  dices querida?"

"Sore wa..." CLUNG!!!, la bandeja plástica del  restaurante fue a parar a la cabeza de Xellos.

"Itai. Filia!!. Tranquila.  Sólo bromeaba."

"Jumhh..., a veces pienso que debería conseguirme una  enorme maza de piedra para poder golpearte a gusto."

"Vaya, vaya, no  sabía que te gustaran las cosas kinky."

Con el comentario Filia se puso  completamente roja y lo golpeó nuevamente con la  bandeja.

"OUCH!!"

"Eres un pervertido."

Xellos le arrebató  la bandeja.

"Filia, si quieres hacerme daño, con tus delicadas manos es  suficiente." Y le sonrió pícaramente.

Filia se puso aún más colorada,  pero esta vez bajó la cabeza y deseó que se la tragara la tierra.

Ya  habían terminado de comer y Xellos se ofreció para llevarla a su apartamento.  Xellos le tomó la mano y Filia muy confundida lo siguió.

*Porqué siempre  que me toma la mano siento que soy un corderito perdido entre las garras del  lobo. Perdida e indefensa.* Pero no hizo ademán de soltarse hasta que estuvo en  el auto y Xellos cerró la puerta.

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Xellos siguió las  instrucciones de Filia y prontamente llegaron al Edificio Draconiano. Xellos  aparcó el auto y bajó antes que Filia pudiera hacerlo y le abrió la  puerta.

"Gracias.", musitó.

"El placer es todo mio querida  Filia."

"Yo... aún quiero disculparme...", Xellos puso un dedo en los  labios de Filia.

"Ya te dije que no me había molestado por eso. Puedes  olvidarte de eso... aunque yo prefiero no olvidarlo."

Filia ya no  encontraba dónde esconder tanta verguenza.

"Sólo tengo una pregunta  Filia, ummhh... mas bien una curiosidad."

"¿Cuál?"

"¿Eres buena en  las artes no?, ¿en todas, todas las artes?"

Filia arqueó una ceja.  "Pues... soy buena en todas las artes en las que pueda usar las  manos."

"¿Tienes algunos trabajos tuyos?"

"Sí, tengo algunos en mi  apartament..." Filia había caido en la trampa. Xellos sonreia  juguetón.

"¿Podrías mostrarme algunos de tus trabajos?" Filia no podía  creer que Xellos la hubiera entrampado de forma tan inocente para permitirle  subir a su apartamento.

"Pues... yo..."

"Umhh... ¿eso quiere decir  que no son buenos tus trabajos?"

"No!!!, no es eso!"

"¿Tu  apartamento está hecho un desastre?, quizás ropa por todas partes...  revistas..."

"NOOO"

"Entonces... ¿se puede subir?"

"CLARO  QUE SE PUEDE ENTRAR A MI APARTAMENTO"

"Gracias por invitarme a subir  querida Filia."

Filia echaba humo por los oidos y temblaba del coraje.  "Vamos."

"Después de ti." le dijo sin dejar de mostrarle una sonrisa  triunfante.

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Lo primero que Xellos pudo percibir al entrar a  la habitación fue el fuerte olor a fresas y frutillas del apartamento de Filia y  segundamente los tonos predominantes del pequeño apartamento.

"Umhh...  acogedor. Totalmente femenino." dijo en un susurro.

"¿Qué?"

"Ahh,  nada, dije que es encantador tu apartamento."

"Gracias." Filia le hizo un  ademán para que la siguiera y entraron al cuarto donde Filia guardaba todas sus  cosas de arte.

"Bueno, ya estamos aquí." Entendió la luz y Xellos se  sorprendió de ver tantos cuadros arrumbados en las paredes y en todas  partes.

"Vaya... pensé que tu fuerte era el modelado." dijo un poco  decepcionado.

"Que no hayan esculturas aquí no significa que no me guste.  Es sólo que el dibujo y la pintura son mis preferidos. Además, como diría mi  profesor de dibujo... no es lo mismo un pintor que sabe dibujar, a uno que  no."

"Eso... no me queda claro." dijo Xellos pensativo mientras revisaba  algunos de los cuadros que se encontraban arrumbados en la  pared.

"Pues... generalmente los artistas que tienen conocimientos  básicos de dibujo conservan mejor proporción de lo que hacen."

Xellos  husmeaba entre los cuadros más grandes y le llamó la atención uno muy peculiar.  Todos los dibujos y pinturas de Filia se concentraban en personas, objetos  curiosos y paisajes. Pero ese cuadro era más relacionado a la fantasía que otra  cosa. Lo sacó con cuidado y lo pusó frente a los demás.

La pintura  representaba un hermoso dragón dorado, bajo una noche sin luna y tachonada de  estrellas.

"Este cuadro me agrada, ¿de qué trata?" preguntó  curioso.

Filia lo admiró un momento, lo tomó de las manos de Xellos y lo  puso en el caballete para que la luz lo iluminara mejor. A la luz del cuarto el  dragón brillaba misteriosamente, lo dejó un rato sin decir nada y finalmente se  volteó hacia la pared y apagó la luz del cuarto.

Como por arte de magia  la figura del dragón refulgía, junto con las estrellas de la  pintura.

Xellos dio un grito asombrado. Se acercó a la pintura y la tocó  con los dedos repasando la figura del dragón sobre el canvas.

"Es una  pintura especial, contiene unos polímeros que guardan la luz y luego la liberan  lentamente, lo que les da la apariencia de luz propia." Filia encendió la luz  nuevamente.

"Como podrás percatarte es un dragón dorado. Lo había visto  varias veces en mi sueño, así que decidí capturarlo en esta imagen, para así no  seguirlo soñando."

Xellos la miró curioso. "¿Capturarlo en un  cuadro?"

"Ah... pues es que no te ha pasado, que a veces tienes una idea  o un sueño y hasta que no lo escribes o lo dibujas no sale de tu pensamiento o  tu subconsciente?"

"Entiendo." dijo sin mucha emoción. "Sabes... se ve  algo triste este dragón."

"Es porque es el último."

"¿Cómo lo  sabes Filia?"

"Sólo me lo pareció."

Se quedaron en silencio unos  segundos.

"¿Quieres ver algunos dibujos?" Filia rompió el pesado  silencio.

"¡Claro! ¿Para eso estoy aquí no?"

Filia murmuró algo y  sacó un enorme portafolios. Lo llevó consiguo a la salita mientras Xellos la  seguía. Filia puso el portafolios sobre la mesita de la sala y le indicó a  Xellos que se sentara. Finalmente comenzó a sacar varios dibujos. Algunos eran  bocetos, otros eran dibujos completos.

Uno de los dibujos le llamó a  atención a Xellos.

"Vaya Filia, esta es Lina, ¿verdad?" Filia  asintió.

"Sólo no le vayas a decir, si se entera que la dibuje estoy  perdida."

Filia buscó dentro del portafolios y sacó un dibujo de  Amelia.

"Son muy buenos estos dibujos, ¿los hiciste mientras ellas no te  veían?"

"No, los hice de memoria." Xellos arqueó una ceja pero continuó  viendo los dibujos. "¿Cuánto tardas en hacer un dibujo Filia?"

Filia hizo  como si calculara en el aire. "Si es un boceto, diez minutos bastan, si es  viendo a una persona tardo como media hora para tener algo  decente..."

Xellos la miró muy serio. "¿Podrías dibujarme a  mí?"

Filia abrió los ojos muy grandes y sintió que se congelaba. ¿Y si  Xellos descubría lo que ella quería hacer?

"¿Ahora?" le preguntó dudosa y  asombrada.

"Pues... si tienes el tiempo y los materiales. Yo tengo todo  el tiempo que necesites."

Filia se quedó pensativa. *Rayos, es la mejor  oportunidad que tengo, justo ahora. Podría hacer todos los bocetos que necesito  para la pintura que tenía en mente... Cielos... y está aquí, y tiene el tiempo  para mí. Ceifeid, no estoy muerta ¿verdad?* hizo ademán de  pellizcarse.

"¿Filia?" la voz profunda de Xellos la sacó de sus  cavilaciones.

"Pues si tienes el tiempo..." le dijo con una sonrisa  aniñada. "Pero debes prometer que no te moverás mientras dibujo,  ¿bien?"

"Lo que tú ordenes querida Filia, pero me darás un descanso si  tardas mucho ¿verdad?" lo dijo con una sonrisa encantadora y a Filia le parecía  que en cualquier momento se derretiría.

"Voy por el carbón y los demás  materiales." y seguido salió al cuarto donde guardaba los materiales de  arte.

*¿Carbón?, ¿irá a encender la chimenea?, ummhh... aquí no hay  chimenea. Aunque no me importaría si ella quisiera encender algo de fuego.*  Sonrió maliciosamente y cambió su sonrisa por una más inocente cuando Filia  regresó con una enorme libreta, varios palitos negros y una goma  gris.

Filia encendió una lámpara extra que tenía en la salita y la  dirigió hacia el punto donde se encontraba Xellos sentado.

"¿Vamos a  comenzar algún interrogatorio?"

"Lo siento." dijo bajándo un poco más la  luz para que no cayera directamente a sus ojos.

Filia le indicó la  posición que debía tomar y comenzó a trabajar velozmente sobre el papel. Al cabo  de unos minutos pasó la página y Xellos pensó que quizás se había equivocado en  el primer intento.

Nuevamente al cabo de unos minutos pasó nuevamente la  página y comenzó otro dibujo. *¿Será que no puede dibujarme?* pensó algo  curioso.

A la tercera página Xellos no podía ya resistir la  curiosidad.

"Filia... ¿por qué has pasado tantas páginas? ¿Hay algún  problema?"

"Ahh... no es nada... sólo son bocetos de práctica." mintió.  Eran los bocetos que deseaba conservar de ciertos detalles.

Finalmente se  dispuso a trabajar en el dibujo que le mostraría. Dio los trazos principales y  al cabo de un rato Xellos la vio utilizar los dedos como si fueran pinceles,  quitándo sombras, difuminando trazos. Al cabo de media hora filia ya no  utilizaba mucho los dedos, sólo la goma gris y de vez en cuando el  carboncillo.

Unos minutos más y Filia puso a un lado el carbón y la goma.  Paseó la mirada un poco ansiosa entre el cuadro y Xellos y al cabo de un rato  volvió la libreta para que Xellos pudiera ver el dibujo.

"¡Es estupendo  Filia!" exclamó. Eres muy buena, hizo un ademán de tocar el dibujo y Filia  instintivamente le sujetó la mano.

"No Xellos, aún falta sellar el  dibujo, si lo tocas ahora tus dedos borrarán parte de los  detalles."

"Oh... no lo sabía..." pero Xellos no miraba directamente a  Filia, sino la mano que ella sujetaba. Filia se percató y soltó rapidamente la  mano de Xellos.

"Si me permites, iré a sellarlo un segundo." Se levantó y  se dirigió al cuarto. Xellos escuchó un ruidito extraño y Filia regresó con la  página del dibujo algo mojada. Se la mostró a Xellos y pudo ver que ahora el  dibujo tenía cierto brillo, como una laca.

"Es para ti." le dijo un poco  avergonzada.

"Gracias Filia... aprecio mucho que me regales algo de tu  arte."

"No es nada."

Xello puso el dibujo sobre la mesita donde  aún descansaba el portafolios y acto seguido se incorporó y se acercó a Filia.  Le tomó la barbilla para poder verle el rostro. Los ojos azules de Filia le  mostraron temor, pero se podía adivinar algo más en ellos.

"Para serte  más sincero Filia, me gustaría más que me regalaras algo del arte que me  mostraste anoche."

"¿Nani?" Filia se había quedado de una pieza. Su  cuerpo estaba como petrificado pero su mente y su corazón iban a cien. *No  entiendo qué me sucede, cada vez que me mira, cada vez que me hace enojar.  Quisiera aprenderme su forma... el color de sus ojos, la curvatura de sus  labios. Rayos...* Xellos le acercó el rostro y rozó levemente los labios de  Filia, que se entreabrieron un poco. Aspiró el perfume de cerezas de Filia y se  acercó nuevamente. Esta vez mordió suavemente los labios de Filia y al sentir  que la rubia no se resistía le pasó una mano a la cintura y la acercó lentamente  mientras le daba un beso más profundo. Fillia ahora sabía que la boca de Xellos  era tan dulce como su aliento insinuaba y sus labios provocaban mil sensaciones  en los suyos.

El beso duró lo que a Filia le pareció una eternidad.  Cuando Xellos finalmente terminó el beso Filia dio un largo suspiro. Tenía la  mente nublada y las mejillas sonrojadas, además un cálido cosquilleo le llenaba  el pecho.

"Xellos..." dijo en una voz muy bajita.

"¿Qué significa  ese beso?"

Xellos se quedó mirándola fijamente con sus ojos amatista  llenos de un brillo extraño. *¿Qué significa Filia?, me tienes a tu merced y no  sabes qué significa?*

"Sore wa himitsu desu... querida  Filia."

Filia se puso de puntillas para alcanzarlo y enlazó sus manos  tras la nuca de aquel ser que la tenía tan confundida y le plantó un beso que  Xellos inmediatamente le respondió. Lo mantuvo atrapado entre sus labios  mientras iba dando marcha atrás. Xellos comenzó a besarla más ardientemente sin  darse cuenta de los movimientos de Filia.

Cuando Filia estuvo pegada a la  puerta, mantuvo una mano tras la nuca del Xellos y con la otra buscó la  cerradura de la puerta. La abrió y fue girando su cuerpo mientras aprovechaba  unos últimos segundos más de aquel beso que la hacía flotar.

De repente  Filia soltó la nuca de Xellos y lo empujó fuera de la puerta. Xellos miró  sorprendido a su alrededor y Filia, casi sin aliento le dijo...

"Cuándo  puedas decirme qué significa entonces volveremos a hablar." Y le cerró la  puerta.

Xellos se quedó mirando la puerta, respirando fuertemente. De  repente la puerta se volvió a abrir y Filia le extendió el dibujo, le dió un  beso de mariposa en los labios.

"Gracias por traerme." le dijo  apresuradamente y volvió a cerrar la puerta.

*******

Ahhh... no se  pensarían que Filia, con sólo dos días de conocerlo se la iba a poner fácil  verdad? ¿Es mi imaginación o los capítulos se están volviendo más  largos?

Gomen si les provoco un infarto.

Hasta el próximo  capítulo.
El Toque Mágico
Capítulo 5
Qué Significa tu Beso
Capítulo 6
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