Donde Filia comienza a descubrir  las formas más sencillas del tema que le  gusta.

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Notas

Todos los personajes de Slayers  pertenecen a su creador, de ninguna forma me estoy adjudicando propiedad alguna  sobre ellos. Sólo les estoy torciendo un poco la forma de ser, ups, jejeje, de  donde salió eso?

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Filia amasó levemente el cuadrado de  barro blanco entre sus manos, mojando la punta de los dedos en un pequeño envase  de cristal lleno de agua para hacer la pasta más maleable. Ya la clase había  pasado por algunos ejercicios de práctica leves y ahora comenzaba el trabajo  fuerte.

Levantó la vista unos segundos para asegurarse de que Xellos no  la estaba mirando y continuó amasando el barro. *Vaya, no pasan ni diez minutos  de la clase y ya tengo problemas con mi creatividad.* Pero no podía perder el  tiempo ese día, quería obtener un trabajo de calidad y se vería tonto cambiarse  de lado en el salón, aún cuando habían suficientes espacios disponibles del otro  lado.

Se fijó en la muchacha del centro de los modelos, estaba en su  línea de visión igual que Xellos, pero por más que le daba pensamiento a la  idea, no le agradaba tanto moldear la réplica de una mujer. Pensaba que era  demasiado sencillo pues al ser ella mujer no se fijaría en detalles que le eran  conocidos por demás.

*No me voy a dejar amedrentar por una simple  mirada.* Pensó con determinación. *Además, el que debería estar incómodo es él y  no yo. Ahora tengo la excusa perfecta para mirarlo como me plazca y sin gota de  remordimiento.* Sonrió para sí misma.

Levantó la vista nuevamente y  comenzó a desglosar la imagen de Xellos a su forma más primitiva. *Esto es  fácil*. Y sin quererlo comenzó a tararear una cancioncilla de su propia  imaginación mientras moldeaba alegremente el barro entre sus  dedos.

Xellos lograba escuchar parte de las notas que se escapaban de la  boca de la joven. Aún no sabía quién era aquella jovencita rubia tan respingada,  pero si estaba en la clase avanzada tenía que tener talento. No eran muchos los  que lograban ingresar al grupo avanzado de artes de la Universidad Seiryuun.  Entornó la mirada para que no se diera cuenta que la estaba  observando.

En unos instantes vio aparecer entre las manos de la joven  una figura muy parecida a la pose en la cual se encontraba. Luego comenzó a  trabajar más despacio, dedicándole tiempo a unos pocos detalles en general.  Posición más exacta de brazos y piernas, corrección de las proporciones. El  tiempo transcurría rápidamente y antes que se diera cuenta el profesor pasó al  frente de la clase y llamó a un receso para los modelos.

Xellos se estiró  un poco en la silla en la cual se encontraba y se levantó para alcanzar una  batola púrpura que guardaba entre sus cosas tras los bastidores y ponérsela.  Luego comenzó a caminar un poco dentro del salón. Pasó primeramente por el lado  derecho del salón, curioseando entre los estudiantes y fijándose en los trabajos  de cada uno.

Filia por su parte simplemente había cubierto su trabajo con  un plástico y se había limpiado las manos con una toalla vieja, sentándose en el  taburete que formaba parte de su mesa de trabajo y masajeando suvamente los  músculos de sus hombros. Cuando Xellos se detuvo frente a su mesa, Filia levantó  un poco la vista pero no hizo ademán de moverse.

"Hola..." comenzó  Xellos, "puedo ver tu trabajo?"

Filia dudó un momento pero luego se  levantó y comenzó a quitar el plástico del barro. "Claro."

"¿Cómo te  llamas?", volvió a preguntarle Xellos sin levantar la vista de donde Filia tenía  el trabajo.

"Me llamo Filia...", terminó de desenvolver el barro y Xellos  notó la diferencia entre el trabajo de Filia y el de los demás  estudiantes.

"Vaya, vaya, es un buen trabajo." le sonrió  sinceramente.

"Aún no está terminado, es sólo el comienzo, no puedes  decir si es un buen trabajo o no." Le contestó más bruscamente de lo que hubiera  querido. Xellos ladeó un poco la cabeza con curiosidad y luego le sonrió  cerrando por completo los ojos.

"Pero he visto los demás trabajos y puedo  opinar, o no?" Le contestó con una sonrisa.

"Claro..." Había algo que le  molestaba a Filia de ese chico. No sabía si era la sonrisa, o la arrogancia que  transpiraba, o el hecho de que se había detenido a hablar con ella cuando no lo  había hecho con ninguno de los otros estudiantes.

"Me llamo Xellos... y  me gusta tu arte. Al menos lo que he visto hasta ahora." Y diciendo esto  recorrió con la mirada el cuerpo de Filia que sin quererlo tembló un poco. Filia  respiró profundamente y levantó un poco la barbilla.

"Ya veremos si te  sigue agradando cuando esté terminado." Le contestó algo tensa.

El joven  Xellos asintió en silencio, pero pudo apreciar cierto brillo en los ojos azules  de Filia. *Acaso es un reto lo que estoy viendo en esos ojos?, un reto a qué  Filia?, es ese acaso tu letrero de NO PASAR?* Los ojos de Xellos se iluminaron  levemente y una sonrisita pícara le subió a la boca. Sin decir más se dirigió a  donde se encontraban los otros modelos.

Filia se sentía un poco incómoda.  *pero qué tonta eres, ¿cómo se te ocurre tratarlo de esa forma?, ¿qué va a  pensar de ti?. Aunque... ¿desde cuándo te interesa lo que cualquiera piense de  ti? Qué nervios tengo.*

Se tomó ambas manos y las notó un poco frías y  sudorosas. *No puedo comenzar a tomarme las manos, es un síntoma inequívoco de  nerviosismo, tampoco puedo tocarme el cabello... no puedo morderme el labio, ni  tocarme las orejas... ni petrificarme AHHHHHHHH, qué me  pasa?*

"Definitivamente necesito distraerme esta noche..." susurró por lo  bajo. No había vuelto a fijar su mirada al frente del salón donde sabía estaba  Xellos. Pero el profesor llamó nuevamente a los modelos a posición y dio la  orden de comenzar.

Filia no tuvo más remedio que continuar observando a  Xellos, esta vez un poco más detalladamente. Así pudo percatarse que la piel de  Xellos era sumamente lisa y suave a la vista, sin marcas ni manchas. Sus  músculos, o los que Filia podía ver, estaban perfectamente marcados y suavizados  por la piel.

La pose que tenía realmente le hacía parecer desnudo, aunque  ya Filia sabía que no lo estaba. El cabello, de un púrpura suave que Filia no  había visto igual en toda la Universidad Seiryuun ni fuera de  ella.

*Perfecto para una pintura* Fue lo único que se le ocurrió pensar.  *Tal vez esa no sea una mala idea después de todo...*

Repentinamente  Filia se encontró verificando nuevamente la imagen de Xellos, como si quisiera  grabarse cada fragmento de luz, sombra y color que en esos momentos llenaban su  imaginación.

La clase, a efectos de ese nuevo entusiasmo, se fue mucho  más rápidamente de lo que Filia deseara. Apenas tocó la señal para el cambio de  clases, Filia envolvió su trabajo en el plástico y recogió todos sus materiales.  Se dirigió de inmediato al baño de damas para cambiarse y asearse un poco las  manos. Al salir, siguió a toda prisa, la clase de escultura era la última de su  día y estaba ansiosa por poner en práctica la idea que le había llegado a la  mente.

Xellos tardó un poco en cambiarse a su atuendo habitual y para  entonces no halló rastros de Filia por ninguna parte. *¿Estará huyendo la muy  tontita?, ¿o se la habrá tragado la tierra?* Al ver que los trabajos de los  estudiantes quedaban sobre los escritorios, Xellos se acercó a la mesa que antes  ocupara Filia y desenvolvió cuidadosamente la figura.

*Realmente tiene  arte esta chica...* Tan ensimismado estaba observando la figura que no se  percató de la presencia del profesor a sus espaldas.

"Joven Xellos...  lamento decirle que no puede tocar los trabajos de los estudiantes sin la  autorización de estos." Xellos dio un leve salto.

"Disculpe profesor  Otaru, no sabía..." Trató de disculparse.

"No se preocupe joven, yo lo  envolveré." Contestó impasible el profesor.

"Podría explicarme para qué  es el plástico?" Preguntó un poco curioso Xellos.

"Es para evitar que las  partes pequeñas del trabajo se sequen o se cuartee el resto. Suele hacerse lo  mismo con algunas pinturas al óleo, para así continuar la mezcla de colores sin  necesidad de aplicar más pintura."

"Interesante profesor."

"Me  extraña que un joven tan talentoso como usted no se haya interesado antes en el  arte, ha probado alguna de sus habilidades?"

"No he tenido tiempo." Se  disculpó. "Justo ahora no me queda mucho tiempo, tengo algunas prácticas ahora  en la tarde, si me disculpa profesor, nos veremos mañana." Se despidió  cortésmente.

"Hasta mañana joven."

Y Xellos salió a paso rápido  hacia las áreas deportivas de la universidad de Seiryuun. *Mis habilidades  artísticas profesor... no las puedo mostrar en público...* Pensó esto mientras  cerraba los ojos con una sonrisa particularmente  torcida.

******

Filia tarareaba alegremente al llegar a su  apartamento en el Edificio Draconiano. Llevaba algunos paquetes entre las manos.  Se fue directamente al baño para darse una buena ducha, realmente trabajar con  el barro le resecaba la piel. Buscó uno de los jabones más humectantes que  guardaba, puso un poco en una esponja y la acercó al rostro, *ummhhh... cerezas,  mi aroma preferido.* Y comenzó a cantar más alto mientras se enjabonaba y se  lavaba el cabello con un shampoo de fragancia similar.

Salió envuelta en  una bata rosada y el pelo envuelto en una toalla perfectamente combinada.  Mientras se secaba los dorados cabellos con la toalla, comenzó a desatar los  paquetes que había subido a su habitación.

Entre los materiales que había  comprado habían algunos pinceles de diferentes gruesos y varios tubos de  pintura. Uno de los paquetes más grandes permaneció cerrado, por su gran tamaño  y forma, parecía ser un lienzo y dado los materiales que había comprado, era lo  más predecible.

Su apartamento constaba de dos cuartos, baño, una pequeña  cocina con barra que servía de mesa para comer y una minúscula salita. Uno de  los cuartos era mucho más grande que el segundo. A pesar de no ser un  apartamento enorme, Filia lo mantenía siempre muy recogido y primorosamente  arreglado, dando la impresión de una pequeña boutique, en tonos rosados y crema.  En el aire se respiraba como un aroma a fresas y frutillas. Su pequeño paraíso,  así le llamaba.

Filia tomó los materiales que acababa de sacar y los  llevó al segundo cuarto, donde podían verse varias hileras de cuadros,  recostados contra las paredes en el suelo, apenas dos caballetes y una mesita  sobre la cual coexistían en perfecto desorden pinceles, pinturas, frascos de  agua multicolor, esponjas, paños, paletitas de madera y  más.

Sorprendentemente, Filia hizo un espacio y colocó cuidadosamente las  nuevas pinturas y pinceles, luego salió en busca del paquete más grande y  sacando un cuadro que reposaba sobre uno de los caballetes, lo desenvolvió y  recostó sobre el susodicho mueble.

Se quedó absorta mirando el lienzo  nuevo, tanta blancura le daba una sensación de mariposillas en el estómago. Se  puso en posición frente al lienzo, como si realmente fuera a pintar y tomó uno  de los pinceles de sobre la mesita. Con el pincel seco recorrió como si  prácticara círculos sobre el lienzo, tal como si dibujara. Suspiró un poco y  dejó el pincel... ahora imaginaba que tenía el carboncillo en la mano, dando  trazos más seguros y más precisos. Cerraba sus ojos y sólo venía a su mente  todas aquellas luces, sombras y colores que había grabado de su día en el salón  de escultura.

"Eres anatómicamente exquisito Xellos." Filia no sentía  ningún temor de reconocer a sí misma la belleza que percibían sus ojos. En lo  que sí tenía problemas era en reconocer la belleza interior, eso era lo que le  daba pánico, más que el simple hecho de admirar una forma.

El sonido  repentino del teléfono la sacó de sus cavilaciones.

"¿Buenas tardes?  Contestó sin emoción.

"FILIA!!!!!, espero que ya te estés preparando para  la fiesta, recuerda que saldremos a las nueve."

A Filia los ojos se le  agrandaron del susto al recordar la fiesta. "¡¡¡Diablos!!!"

"Eso me hace  pensar que ya te habías olvidado" Dijo dulcemente una voz al otro  lado...

"ESTA VEZ NO VOY A QUEDARME ESPERANDO FRENTE A TU PUERTA TONTA,  TE QUEDA CLARO? BAKA!!!" Se escuchó un grito ensordecedor del otro lado del  auricular.

Filia alejó la bocina de su oido para que la fuerza del grito  no se lo reventara.

"Lina, estaré lista, te lo prometo, sólo me falta  arreglarme un poco el cabello y listo, te lo aseguro." Respondió la  rubia.

"Eso espero Filia, porque si no estás a tiempo, no sólo no te voy  a esperar, sino que voy a pulverizar el Edificio Draconiano completo contigo  adentro, ¿TE QUEDA CLARO?"

A Filia le había quedado más que  claro.

"Seguro Lina, nos vemos a las nueve." Y colgó el auricular antes  que su explosiva amiga le soltara otra reprimenda. "Uffff.... casi lo olvido,  que mente la mia."

Se secó un poco más el cabello con la toalla y se  sentó frente al espejo, se perfumó la rubia melena y la peinó hasta quedar  totalmente satisfecha con el brillo. Luego tomó un frasquito de unguento  metálico y con una mota humedecida en el mismo, se pasó un poco de aquel brillo  por los hombros, el pecho y parte del cuello.

*Nadie podrá dudar que soy  la chica dorada de la noche.* Se maquilló suavemente en tonos dorados y  melocotones y finalmente adornó el extremo de sus ojos con pequeños brillos  translúcidos.

Cuando hubo finalizado, tomó del guardarropa una camisilla  y una microfalda. Se las puso por encima de la ropa interior y se miró en el  espejo que tenía de cuerpo completo en su cuarto.

*Si los ancianos de mi  clan me vieran en estos momentos seguramente les daba un infarto.* Sonrió  complacida.

Filia había sido un poco tímida al entrar hacía unos años en  Universidad Seiryuun. La Filia que ahora veía al espejo no había cambiado mucho  en el interior pero sí en el exterior. Ahora no mostraba tanto recelo al momento  de escoger su ropa, ni trataba de comportarse como la más perfecta damita, como  se lo había requerido tantas veces su madre. Se sentía un poco menos ahogada y  con cierta libertad en su apartamento.

Buscó unas sandalias a juego con  la ropa que había escogido y se terminó de arreglar apresuradamente al notar que  ya habían pasado casi cuatro horas en todo el proceso. Continuó retocándose y  comió algo de sopa instantánea a la cual solía echarle vegetales frescos para  mejorar el sabor.

Llevaba un rato sentada en la salita de su apartamento  cuando escuchó la bocina del auto de Lina resonar chillonamente en la calle. Se  acercó a la ventana de su cuarto apresurada y le grito. "Ahora bajo." Tomó su  bolsó y cerró el apartamento.

La pelirroja de Lina tocaba histéricamente  la bocina cuando Filia apareció. "Ya iba siendo hora de que bajaras de tu nido  palomita, siquiera esta vez rompiste record."

"Wao Filia, estas super.  ¡¡Kawai!!" comentó Amelia, quien iba con un vestidito a desnivel color azul  zafiro y los cabellos revueltos.

"Gracias Amelia, tú también te ves muy  bonita. Oye Lina, tú también estas super." La susodicha miró a Amelia y a Filia  de reojo cuando finalmente estuvo cerrada la puerta. Lina iba con un traje  levemente ajustado a la figura y suelto sobre los muslos, algo étereo y de color  rojo fuego.

Les echó una sonrisa maligna a sus compañeras y ambas  abrieron muy grandes los ojos y gritaron al unísono... "NOOOO!!!!!!!!!!!!" Y es  que Lina pisaba a fondo el acelerador, quemando las llantas sobre el  pavimento.

"EEEESOOOOOOOOOOOO!!!" gritaba mientras el auto alcanzaba la  velocidad que le imprimía la condenada chiquilla.

"Recuerda que tenemos  que detenernos en Los Shamanes, ¡¡¡¡¡¡Linaaaaaaaa!!!!!!! ¡¡¡¡¡baja la velocidad,  o devolveré la cena!!!" le gritaba Filia muy asustada y con las uñas clavadas en  el asiento trasero del auto.

"Es cierto Lina, nos estás mareando con la  velocidad." secundaba Amelia quien se aferraba frenéticamente al cinturón de  seguridad.

Pero Lina no escuchaba y en menos de cinco minutos estaba el  auto frente a Los Shamanes. Lina tocó la bocina dos veces y Filia asomó la  cabeza por el otro lado, "¡¡¡Zelllll!!!"

Un chico se aproximó lentamente  al auto, "Vamos Zel, sube" Zel subió al auto y Filia comenzaba a presentarlo con  Lina y Amelia, pero a mitad de presentación Lina le interrumpió.

"Filia,  vamos a llegar tarde, dejemos las presentaciones para después." Y diciendo esto  pisó nuevamente el acelerador sin darle tiempo a la rubia ni echarle un vistazo  al chico que acababa de subir al auto.

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En unos minutos se  encontraban en las afueras de Seiryuun, y se detuvieron frente a una enorme  mansión que hacía las veces de Casa Fraterna. Allí se reunían los chicos de la  fraternidad más activa de Seiryuun, la fraternidad de los Mazoku.

Esa  noche había una enorme fiesta para todos los que habían recibido la invitación  de la fraternidad en cuestión. Filia no había recibido invitación alguna, pero  entraría con Lina y habían acordado que su nuevo amigo Zel entraría con la  invitación de Amelia.

Al detenerse frente a la mansión, Zelgadis había  abierto muy grandes los ojos. "¿Qué sucede Zel?", preguntó curiosa  Amelia.

"Pues... no... nada, no hay problema, vamos." tragó fuerte y bajó  del auto. Las chicas se arreglaron un poco ya que la velocidad les había dejado  los cabellos algo revolcados.

Las chicas estaban hermosas y Zelgadis no  se quedaba atrás. Iba vestido impecablemente con pantalones de mezclilla beige a  la moda y una camisa color aqua subido. Cortésmente le ofreció el brazo a  Amelia, quien puso ojos con grandes corazones rosados mientras que Zel sudaba la  gota gorda al ver la mirada. Filia y se adelantó para alcanzar a Lina que casi  entraba a la mansión sin esperar a nadie.

Luego de mostrar las  invitaciones y ser prácticamente marcadas con un sello fluorescente en la mano,  entraron a la mansión. Filia se quedó boquiabierta, la mansión de la fraternidad  realmente era algo fabuloso. Los pisos eran de mármol negro y las paredes  estaban cubiertas de mármol púlido en su color natural, intercalado con  terminaciones en cristal opaco. Tupidas cortinas de un púrpura oscuro estaban  colocadas en lugares estratégicos para dividir las grandes estancias en salones  más pequeños.

En el salón principal tocaba la banda, compuesta  principalmente por miembros de la fraternidad y a ambos lados del lugar donde se  encontraba la banda habían unas escaleras en mármol negro que se curvaban  sublimes hasta llegar al balcón del segundo nivel. Esto formaba la nave  principal de la mansión. El resto, se deducía, eran cuartos o salones más  reservados por donde entraban y salían chicos y chicas riendo  estruendosamente.

Filia sintió que Lina la empujaba para que continuara  caminando. Mientras lo hacía se dedicó a contemplar a los chicos y chicas que  caminaban o se detenían a descansar en los barandales del balcón superior.  Siguió observando tratando de reconocer a alguno de sus compañeros de clases  cuando un destello captó su atención y la dejó prácticamente sin  aliento.

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Xellos observaba desde su puesto en el balcón a  todos los chicos que entraban a la mansión. Habían algunos chicos a su  alrededor, atentos a cualquier gesto que hiciera Xellos relacionado con  cualquiera de los que entraban.

Xellos captó un leve bullicio en la  entrada de la mansión y seguidamente pudo distinguir una fiera cabellera rojiza.  *Lina..., finalmente llega algo de diversión a esta fiesta...* Pero casi como  había pensado en ello, sus ojos distinguieron un brillo dorado frente a Lina.  *Vaya, vaya, pero qué tenemos aquí?* Xellos sonrió e indicó con un gesto a los  demás que siguieran atentos a los visitantes.

La siguió con la mirada, la  vio extasiarse con la arquitectura de la mansión, y sonrió descaradamente cuando  los ojos de ella se fijaron en su persona.

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Filia lo vio  sonreir a lo lejos y se quedó petrificada. Lina se desesperó al no poder hacer  que la rubia diera un sólo paso más.

"FILIA, TONTA, MUEVETE, ¿QUE TE  PASA?" Filia no le contestó. Xellos, vestido con pantalón de lino negro y camisa  púrpura en combinación con su cabello, venía bajando las escaleras y se dirigía  entre la multitud hacia ellas.

Cuando se hubo abierto paso entre la  multitud de chicos y chicas, se detuvo galantemente frente a Lina y  Filia.

"Buenas noches mi querida Lina, hermosa como siempre." diciéndo  esto tomaba la mano de Lina y la besaba.

"No seas tonto Xellos", dijo  propinándole un fuerte golpe en medio del pecho. "Está un poco aburrida esta  fiesta, ¿no te parece?" Le dijo con una sonrisa malévola.

"Tan  observadora como siempre Lina-chan." dijo esto masajeándose un poco el pectoral  maltratado. "Veo que has logrado convencer a tu amiga de acompañarte." Lina  observó a Filia quien aún no se había repuesto de la impresión.

"Ahh...  veo que se conocen, Filia, ¿por qué no me lo dijiste?"

"Yo.... no...  apenas...." balbuceó un poco.

"No importa, Xellos, como aquí la chica  dorada está un poco indecisa en qué hacer primero, te la dejo encargada, pero  antes dime..." Le sonrió dulcemente. "¿Dónde está la COMIDA?"

Xellos dio  un salto involuntario ante el grito de la pelirroja y señaló hacia uno de los  laterales de la mansión. Allí había un buffet con todo los manjares que pudieron  proveer los chefs de Seiryuun.

"¡¡¡COMIDA!!!" Y sin más demoras se lanzó  al buffet. Filia y Xellos suspiraron aliviados de que la pelirroja no hubiera  lastimado a nadie en el proceso, y sudaron frio cuando la vieron vaciar medio  buffet en menos de un segundo. Pero finalmente se volvieron para mirarse ya sin  más distracciones.

"Nos volvemos a encontrar querida Filia." y tomando la  pálida mano de Filia la llevó a sus labios y le plantó un cálido  beso.

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Continuará

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No puedo evitar no  querer apresurarme, Gomen. Gracias por leer y dejar sus comentarios, son de gran  ayuda. Gracias por el apoyo Karoru. Espero no tardar mucho en el próximo  capítulo. Les gusta, sí? no?

Hasta la próxima.
El Toque Mágico
Capítulo 3
Modelado en Barro 102
Capítulo 4
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