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La  fiesta en palacio ya había llegado a su fin y los invitados que quedaban, poco a  poco, se iban retirando. Gourry, al ver que se iba quedando sólo, decidió que  era tiempo de regresar a su habitación.

Pensaba en demasiadas cosas al  mismo tiempo. Sentía la necesidad de ir a buscar a Lina, su corazón lo deseaba  más que nada, sin embargo, sabía que si iba a verla seguramente terminaría por  convencerlo e irse con ella. No que la idea le pareciera mala, actualmente  estaba considerándola como una opción. Pero qué pensarían sus padres, o el  pueblo de Hikari al saber que el príncipe los había abandonado por la Ruu  Miko.

Las punzadas en el pecho se le hacían insoportables, como si su  alma se debatiera entre dos direcciones, Lina o Hikari.

Se acercó a la  mesa que había en su habitación y tomó un pergamino limpio, pluma y tinta. Pensó  un rato y finalmente comenzó a escribir. Cuando hubo terminado, espero a que la  tinta se secara y luego dobló cuidadosamente el pergamino. Lo metió en un sobre  y con un poco de cera, lo selló con su anillo, el símbolo de  Hikari.

"Listo... ahora sólo tengo que hablar con Lina mañana en la  mañana, antes de que se vaya el Ryuu Dorei." Bostezó levemente y se restregó los  ojos, ya era bastante tarde. Se cambió de ropa y antes de dormirse puso la carta  en la mesa al lado de la cama, apagándo las luces.

No bien habían pasado  unos minutos, cuando una esbelta figura se deslizó por la ventana. Se acercó  despacio a la cama donde dormía Gourry placidamente.

"¡Duerme!" Luego de  aplicar el hechizo, el intruso tomó a Gourry, levantándolo suavemente y recitó  un segundo hechizo.

"¡Ray Wing!" De inmediato una burbuja se formó  alrededor de ellos y se elevó del suelo, escapando silenciosamente por la  ventana.

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La figura sobre la cama se movió ligeramente, aún  era muy temprano en la mañana y no se podía ver nada. Se acurrucó nuevamente  entre las sábanas. La cama se sentía muy familiar, la suavidad del colchón, la  posición, las almohadas, hasta el olor a madera y sal...

*¿Madera y sal?*  La idea se le hizo rara, era imposible que oliera a madera y sal cuando se  encontraba en el palacio de Seiryuun. Se volteó en la cama sin que su mente  registrara muy bien la información. Al poco rato volvió a quedar  dormido.

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Lina ya se había levantado temprano y estaba  sobre cubierta, observando a lo lejos cómo se alejaban de Seiryuun que ahora  sólo parecía una vaga línea en el horizonte. Sonrió satisfecha, por primera vez  desde que escapara de su casa y se decidiera a rondar los mares sobre el Ryuu  Dorei se sentía realmente satisfecha con el tesoro que llevaba a bordo. Sabía  que en el momento en que Gourry despertara se iba a formar una enorme discusión,  pero no le importaba. Gourry era suyo, o al menos, eso era lo que ella  pensaba.

A decir verdad, Lina pensaba que todos los tripulantes del Ryuu  Dorei le pertenecían, de una forma u otra todos le debían la vida en algún  momento, incluso los habitantes de Refugio le debían la vida. Y durante sus años  como la Ruu Miko se había acostumbrado a ser "dueña" de la vida de todas esas  personas, por lo que no consideraba que poseer ese control sobre los demás era  algo natural.

El sol comenzó a levantarse sobre el mar don destellos  dorados enceguecedores. Su radiante fulgor le parecía una analogía de su vida y  su actual poder. Ella era... para los que estaban a bordo del Ryuu Dorei, el  sol. Un astro poderoso, y tan segura estaba de que su vida era completa como  segura estaba de que el sol saldría una y otra vez cada nuevo  día.

"¡¡¡¡¡LIIINNNNAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!" Un grito ensordecedor se  escuchó de las profundidades de la fragata.

"Ups..." Sonrió sabiendo que  Gourry acababa de despertar. "Hora de decir buenos días."

Bajó de prisa  las escalinatas y se apresuró por el pasillo hasta llegar al camarote donde se  encontraba Gourry. No bien abrió la puerta cuando se encontró de frente con la  más maravillosa imagen de su vida.

Gourry aún se encontraba en su camisón  de dormir, los cabellos revueltos sobre su espalda y sobre sus hombros. Sus ojos  azules brillaban con una furia apenas contenida y sus nudillos blancos de tanto  apretar los puños. Era un reto calmarlo, y a ella le encantaban los  retos.

"¿Qué significa esto Lina?" Le preguntó apenas controlando la  voz.

"Significa que estás en mi barco." Parecía calmada y en control de  la situación.

"¿Cómo pudiste hacerme esto Lina?" La mirada fría de Gourry  le provocó un escalofrío, realmente estaba furioso.

"¿Por que mejor no te  cambias y tomamos el desayuno en mi camarote?" Dijo lo más natural  posible.

"Lina, tienes que regresarme a Seiryuun, ¡ahora!"

"Ya  estamos muy lejos Gourry." Mintió.

"¡NO IMPORTA CUÁN LEJOS ESTEMOS, ME  VAS A REGRESAR AHORA MISMO A SEIRYUUN!" Lina hizo un esfuerzo por no mostrarse  afectada, era la primera vez que Gourry levantaba la voz al dirigirse a ella.  Sin embargo, no iba a permitir que eso la intimidara.

"Pues lo siento  mucho Gourry, pero no vamos a regresar a Seiryuun." Dijo levantando  arrogantemente la barbilla.

"¿Por qué no?" Le dijo  desesperado.

"Porque te vas a quedar conmigo."

"¿Desde cuándo  decides que hacer conmigo?" Cruzó los brazos sobre el pecho.

"Desde que  te salvé la vida, ¿no lo recuerdas?"

"Eso no te da derecho sobre mi  persona Lina." Trató de hacerla entrar en razón.

"Tengo otra opinión al  respecto." Dijo desafiante.

Gourry se quedó silencioso. No sabía cómo era  posible que Lina pensara de esa forma. Había creido tontamente que quizás Lina  lo amara un poco, así como él la amaba a ella. Y sí, había llegado a la  conclusión de que la amaba, sólo que no se había dado cuenta hasta que Lina  pareció fundirse con Gaarv. Ese día su corazón había dejado de latir presa del  pánico, para volver a latir en el momento en que la encontraron apenas flotando  cerca del lugar donde había fulminado a la horrorosa bestia.

Lina pudo  ver que las manos de Gourry se relajaban y que sus hombros caían como derrotados  mientras bajaba la mirada al suelo.

"¿Cómo puedes ser tan ciega Lina?,  ¿cómo me vas a mantener a bordo del Ryuu Dorei en contra de mi voluntad?" Dijo  en un susurro apenas audible.

Probablemente era el tono, probablemente  era ese sentimiento de derrota que se dejaba ver en la posición que había  tomado, pero Lina sintió que el corazón se le comprimía profundamente al verlo  así. ¿Podría ser que se hubiera equivocado con respecto a Gourry? Alejó el  pensamiento de su mente, no le importaba si se había equivocado o no al traerlo  a bordo, lo que importaba era que estaba con ella.

"Ya te  acostumbrarás."

Gourry suspiró profundamente. Comenzaba a pensar que lo  que Lina sentía por él era algo trivial.

"Sólo seré otro tripulante más  del barco Lina, en el momento en que te canses de mí te darás cuenta que  mantenerme a tu lado es sólo un capricho y entonces, ¿qué vas a hacer  conmigo?"

Lina sintió la necesidad de abrazarlo, de asegurarle que eso  nunca pasaría, pero no estaba tan segura. Sólo sabía que ella deseaba que Gourry  estuviera a su lado por mucho tiempo.

"Ordenaré que te traigan el  desayuno." Y sin más salió de la habitación, sin siquiera dirigirle una  mirada.

*Te tienes que acostumbrar Gourry, sólo porque yo lo quiero así.*  Ese fue su pensamiento antes de cerrar la puerta del camarote. Mientras adentro,  Gourry se sentaba sobre la cama, con la cabeza en las manos, tratando de  comprender lo que estaba sucediendo.

*******

En palacio, Amelia,  acompañada de Zelgadis buscaba a Gourry.

"No lo entiendo, ¿dónde puede  estar?" Dijo la princesa.

"Ummhh..., quizás ha salido de palacio.  Seguramente regresará pronto." Comentó Zel.

"Pensé que al menos se  despediría de Lina, ¿van a zarpar pronto verdad?"

"Ahh... Lina zarpó  anoche Amelia."

"¿Nani?, ¿por qué?" Dijo sin entender.

"Cómo  saberlo."

"Es extraño ¿no crees?"

"Hai."

Mientras se  dirigían hacia el patio interior del castillo Val los interceptó.

"Buenos  días su alteza, ¿cómo se siente hoy?" Le saludó Val con una pequeña  reverencia.

"Muy bien capitán. Espero que todo haya sido de su agrado en  palacio."

"La atención que me ha brindado la princesa de Seiryuun ha sido  mayor que la que yo le brindé a bordo de mi barco." Comentó con una sonrisa  mientras se unía a los enamorados.

"¿Y qué hará ahora capitán?,  ¿regresará a su arriesgada vida en el mar?" Lo dijo un poco preocupada, aunque  trató de que no se le notara.

"A decir verdad, he recibido una  interesante proposición." Le sonrió.

"¿Una proposición?, ¿de quién?" Esta  vez fue Zelgadis quien mostró curiosidad.

"Te sorprendería  saberlo."

"Ohh vamos capitán, no nos deje en suspenso." Le reprochó  Amelia.

"He recibido una proposición nada más y nada menos que de la  Reina de Wolfpack." Zel y Amelia se quedaron mudos por unos instantes, pero fue  la princesa quien reaccionó primero y comenzó a hacer preguntas casi sin  parar.

"Tranquila princesa, no puedo contestar tantas preguntas a la  vez." Suspiró Val mientras una gotita de sudor se formaba en su  frente.

*******

En una de las habitaciones de palacio, Xellos y la  Reina de Wolfpack tenían una leve conversación.

"Xellos, espero que no  tengas problemas con mi decisión." Dijo con voz suave.

"Para nada Su  Majestad, ¿cómo podría yo cuestionar sus decisiones?" Respondió Xellos con  extremo respeto.

Juu-oh se incorporó en el diván, haciéndole señas a  Xellos para que se acercara, lo que hizo de inmediato, sentándose al lado de la  Reina y permitiéndo que esta recostara su cabeza en su hombro.

"Sabes lo  difícil que es para mí dejarte ir..." Dijo con un dejo de tristeza. Xellos  acarició los blancos cabellos.

"Lo sé."

"¿Qué harás ahora que no  estarás bajo mis órdenes?"

"Espero poder visitar mi antiguo hogar, hace  mucho tiempo que no me siento en casa."

"Eso significa que regresarás  a..." Lo observó con un poco de temor.

"No, ese no es mi hogar, nunca lo  fue. Me refería a mi verdadero hogar." Le sonrió y Juu-oh le correspondió la  sonrisa.

"¿No tendrás problemas con tu esposa?" Preguntó  insegura.

"Ella fue quien lo sugirió."

"Chibi." Le dijo la Reina  sin poder ocultar cierta ternura. Xellos volteó los ojos a modo de  reproche.

"Ya no soy un pequeño kaasan." Le dijo  juguetonamente.

"Siempre lo serás para mí, además, no puedes discutir  conmigo, soy la Reina." Xellos se echó a reir abiertamente, mientras la abrazaba  hundiéndo su cabeza en los largos cabellos.

"Tienes razón, no puedo  discutir con la Reina de Wolfpack." Dijo ocultando una  sonrisa.

*******

Luego de hablar con Val, Amelia y Zelgadis  recorrían nuevamente los jardines de palacio.

"Estoy preocupada por  Gourry, nadie sabe a dónde fue o dónde está, no puede haberse ido, sus cosas aún  están en su habitación." Dijo Amelia preocupada.

"¿Tanto te preocupa el  principe de Hikari?" Dijo Zelgadis con un poco de disgusto.

"¿Zel?, ¿no  estarás celoso verdad?" Dijo con una sonrisa.

"¿Yo?, para nada." Dijo un  poco enojado y Amelia se apresuró a abrazarlo.

"Sólo estoy preocupada por  mi mejor amigo Zel, nada más." Le aseguró la princesa.

"Ejem..." Una voz  estruendosa los interrumpió y ambos se apresuraron a terminar el  abrazo.

"¿Sí papá?" Dijo Amelia saliendo de su asombro.

"Amelia,  hija, necesito hablar contigo... a solas." Amelia miró a Zel y este le hizo un  ademán afirmativo, luego hizo una corta reverencia al monarca y se disculpó,  diciéndo que iría a ver cómo iban los preparativos para zarpar del  Hanzoku.

Luego que Zelgadis se alejara, Filionel le hizo señas a su hija  para que le acompañara a su habitación privada. El Rey tomó asiento y luego  Amelia, quedando muy atenta a lo que diría su padre.

"Amelia, me siento  muy feliz porque estás sana y salva y de regreso en palacio, pero eso no le  quita importancia a la razón por la cual huiste en primer lugar." La princesa  bajó la mirada.

"Papá, sé que hice muy mal, debí hablar primeramente  contigo antes de tomar una decisión tan tonta."

"Si te hacía tan infeliz  el hecho de comprometerte con Gourry..."

"No es Gourry papá, es sólo que  él no es la persona correcta. Lo quiero sí, pero como a un amigo."

"Pensé  que esa amistad podría florecer en algo más profundo con el tiempo, si le dabas  la oportunidad."

"Lo siento papá, pero creo que los lazos que ya tenemos  con Hikari no pueden ser más fuertes de lo que son ahora, sea que ambas casas  reales se comprometieran o no. Gourry es mi mejor amigo, creo que eso es más que  suficiente."

"No lo sé pequeña."

"El pueblo de Hikari es fiel a su  palabra, nunca ha traicionado a ninguno de sus aliados a pesar de que ha sido  traicionado. Son un pueblo dedicado al bien y la justicia, como Seiryuun." El  Rey se limitó a un movimiento de su cabeza. Sin embargo la princesa notó que en  los ojos de su padre había algo más que no quería decirle.

"¿Qué es lo  que sucede papá?"

"Tenemos un problema, aunque no creo que sea tan grave,  pero sí nos hace ver en cierta forma responsables por algunos  sucesos."

"¿Nani?"

"El príncipe Gabriev dejó esta carta en su  habitación, una de las doncellas la trajo a mí." El rey le extendió a Amelia un  sobre con el sello de Hikari roto. Amelia sacó la carta con cuidado y reconoció  la letra de Gourry. De inmediato comenzó a leerla en voz alta.

"Querida  Amelia. He decidido descubrir si lo que Lina siente por mí es real, espero que  me entiendas. ¿Podrías explicarle esto a tu padre? Quisiera haber hablado con  mis padres antes, pero creo que no tendré tiempo de hacerlo. Espero que no  piensen que estoy huyendo, ¿serías tan amable de decirles que los quiero mucho y  que estaré de regreso pronto? Sé que me entiendes, así como entiendo lo que te  sucede con Zelgadis..." En ese momento la princesa dejó de leer y un rubor subió  a sus mejillas.

"Papá... puedo explicarte." Le dijo un poco  avergonzada.

*******

¿Aún siguen leyendo? Todavía falta mucho para  el final, gomen nasai si se ha hecho tedioso.

Besos a todos.
Ruu Miko
Capítulo 10
¿Cómo Explicarte?
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Capítulo 11
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