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Notas

Los  personajes de Slayers pertenecen a su creador.

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Era de  mañana y Lina se hallaba en la proa del Ryu Dorei, siguiendo la ruta que el Heru  tomara al alejarse. Su mente estaba envuelta en los eventos de la noche  anterior.

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"¡Val!, ya quédate quieto."  Gritó Lina por quinta vez y masajeándose la sienes.

"Lo  siento."

Lina estaba exahusta, Val era el último de los heridos que había  tenido que atender. Gourry había despertado apenas media hora atrás y se había  unido a los tripulantes que reparaban el Ryu Dorei. Lina se había sorprendido  por toda la energía que el príncipe le transmitiera, y no sólo por la cantidad,  sino por la pureza. La pureza de la energía que había recibido le permitió  ayudar a todos los tripulantes.

"Si deseas tener fuerzas para encontrar a  la quimera tienes que quedarte quieto." Le reprochó.

"Lo sé."

Lina  suspiró y regresó a la tarea de curar las heridas en los brazos del capitán. Lo  observó mientras se dejaba hacer. Val le parecía apenas un chiquillo, su rostro  aún era el de un adolescente, pero ella sabía más que eso. El mar le había  curtido el corazón, el mar y algún otro secreto que con algo de tiempo ella  podría averiguar.

Mientras ella y la princesa habían atendido a los  heridos, los tripulantes reparaban el Ryu Dorei pues la fragata había sufrido un  daño considerable.

"¿Xellos?" Llamó la embajadora desde la puerta.  Finalmente había despertado de su inconsciencia.

"El embajador está bien,  está descansando al final." Le indicó la princesa.

De inmediato Filia  recorrió las hileras de camas hasta llegar a donde se encontraba Xellos  descansando. Sin atreverse a despertarlo, simplemente le quitó algunos mechones  que le caían sobre la frente.

A Lina le daba mucha curiosidad la pareja.  Esa devoción ciega que se profesaban no la podía entender. Sin embargo, pequeños  sucesos, pequeños gestos de parte de ambos, comenzaban a causarle sospechas  acerca de si sería cierto o no lo de los anillos. No sabía si realmente un par  de anillos encantados podían causar que dos personas se amaran profundamente,  pero podía tratarse simplemente de una ilusión. Ya fuera para Xellos o para  Filia. Quizás uno de los dos estaba bajo el hechizo del otro, o incluso ambos  bajo el hechizo de anillo.

*Mmhh... Deben ser ambos bajo el mismo hechizo  del anillo.* Pensó para sus adentros. Pero el leve movimiento de Val la hizo  regresar bruscamente de sus pensamientos.

"VAL, la próxima vez que te  muevas vas a necesitar que alguien repare el daño que yo te voy a hacer." Dijo  enfadada.

"Gomen nasai, Ruu Miko." Dijo sin poder evitar una nota triste.  Lina continuó en silencio su trabajo. De cuando en cuando, Val dejaba escapar un  leve suspiro de preocupación.

"Capitán... Vamos a encontrarlo." Era la  princesa la que había hablado. Se detuvo a su lado y bajándose a la altura del  capitán, lo abrazó. Al principio Val se te mostró visiblemente incómodo, pero  después de unos segundos del insistente abrazo de la princesa, no pudo menos que  regresarle el gesto. Escondiéndo el rostro en el hombro de la  princesa.

"Le prometí que nunca regresaría a ese barco..." Dijo con la  voz entrecortada.

La escena golpeó a Lina profundamente, nunca había  visto tal muestra de afecto entre dos personas. Realmente la quimera debía ser  más que un simple demonio si había logrado un lugar en el curtido corazón del  capitán. Se puso en pie al lado de Val y la princesa.

"La princesa tiene  razón, lo vamos a encontrar, y nunca volverá a ese barco porque lo vamos a  hundir hasta las profundidades del mismo mar del caos." Mostró aquella sonrisa  que la hacía parecer invencible y dueña del mundo.

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"¿Lina?"

"Ajoy Gourry, ¿cómo te sientes?" Le preguntó  Lina.

"Mucho mejor, gracias." Le sonrió. "Ahh... Lina... ¿cómo sabes que  vamos en la dirección correcta?" Le preguntó Gourry un tanto  inseguro.

"El Heru tiene una especie de concentración mágica que al  principio me confundió."

"¿Como cuando estabamos dentro del  domo?"

"Hai. Pero ahora que sé de dónde provenía esa concentración es  fácil para mí seguirla."

"No entiendo Lina, puedes rastrearla, ¿igual que  los perros?"

"Baka, no es un olor. Es como el sol, cuando dirigies tu  mirada hacia él sientes el calor, si vuelves tu mirada hacia otra parte dejas de  sentirlo."

"Ahhh..."

"Necesito hablar con Val acerca del plan para  rescatar a la quimera. ¿Me acompañas?"

"Claro,  vamos."

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La criatura abrió lentamente los ojos, la débil  luz de la lámpara le molestó las pupilas y gruñó un poco. Se estiró como  despertando de un largo y acalambrado sueño. Su brazo chocó contra algo y volvió  la cabeza bruscamente. Ahí a su lado se encontraba un ser que le parecía  familiar, profundamente dormido. Se volteó completamente para verlo. Extendió la  mano y retiró unos mechones metálicos del rostro del ser.

Ah, su mano era  del mismo color que la piel de aquel ser, con esporádicas incrustaciones aquí y  allá. *Debe ser de mi misma raza.* Su primer pensamiento. Observó detenidamente  al ser. Una marca roja y profunda en el costado le atrajo la atención. Extendió  nuevamente la mano y tocó directamente la marca. Un estremecimiento recorrió el  cuerpo del ser, una especie de gemido salió de su boca y finalmente abrió los  ojos. Retiró la mano de inmediato.

Dos gemas azules parecieron observarlo  fijamente, al principio extrañadas y luego sorprendidas, pero el ser no se  movió. Parecía tan cansado, sumido en un profundo dolor. Pasó su mano por los  mechones metálicos, bajo su pétrea mano se sentían suaves. El ser sonrió  tímidamente.

Sintió el deseo de observarse a sí mismo, compararse quizás  con el ser que descansaba a su lado. Tenían la misma piel, eso era seguro. Los  cabellos, arrancó uno de sus cabellos y lo observó, misma textura y mismo color.  El ser a su lado tenía lo que parecían ser ropas y él estaba completamente  desnudo. Tomó la sábana y desgarró un pedazo de la tela, cubriéndo su desnudez  con ella. Luego sintió el deseo de comunicarse con aquel ser.

"Qué..."  Trató de hablar, su voz profunda atrajo la atención del ser que lo miró  asombrado. Volvió a intentarlo.

"¿Qué eres?" Una pregunta sencilla. Pero  la respuesta contestaría varias interrogantes. Si él era igual que aquel ser,  entonces él sería lo mismo.

"Eres una quimera... parte humano, demonio y  golem." Dijo con algo de trabajo.

"¿Cómo llegué aquí?" Le preguntó un  poco más seguro.

"Gaarv... el pirata, hizo una copia de mí."  Susurró.

"¿Él fue quien te hirió?" Un movimiento afirmativo. Zelgadis se  sentía demasiado débil como para continuar la conversación. Necesitaba  descansar, aparentemente el proceso había mermado gran parte de su fuerza  vital.

La nueva quimera se percató que Zelgadis estaba profundamente  dormido. *Gaarv... ese nombre me causa cierta repulsión.* No bien había pasado  por su mente el nombre cuando la correspondiente voz del pirata lo  sobresaltó.

"¡Perfecto!, y ya estás despierto." Un estremecimiento  involuntario fue la respuesta, y al ver al pirata comenzar a acercarse se aferró  al borde de la cama. El pirata traía en su mano un collar similar al que el otro  ser llevara alrededor de su cuello. No había pasado desapercibido a su vista que  el collar estaba enganchado a la cadena.

"Ahora quédate quieto y  compórtate." Le dijo el pirata aparentando  control.

"Ggggggrrrrr...."

"Demonio, si hasta tienes ese mal  hábito de la quimera. Será un placer arrancarte el gruñido y cambiarlo por algo  más apropiado para un esclavo, un sumiso gemido." Una maquiavélica sonrisa se  asomó al rostro del pirata mientras continuaba acercándose.

"¡BOLA DE  FUEGO!" Y el pirata quedó calcinado en su lugar, dándole oportunidad a la nueva  criatura a escapar por la puerta del camarote.

Gaarv parpadeó varias  veces, tratando de entender lo que había sucedido. Zelgadis continuaba dormido a  pesar del pandemonio que se había desatado.

"¡¡¡MALDITA QUIMERA DEL  DEMONIO!!!" Rugió y salió tras la copia de Zel.

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No fue  hasta el día siguiente que Lina pudo ver la silueta del Heru. Le parecía algo  extraño, el barco aparentemente navegaba sin rumbo. Las velas todas  rasgadas.

"¿Nani?" De inmediato le hizo señas al Hanzoku. Al momento en  que ambos barcos estuvieron detenidos, tomó a Gourry de un brazo.

"¡RAY  WING!" Una burbuja se formó alrededor y se elevaron en dirección del  Hanzoku.

El embajador ya se encontraba totalmente recuperado y al lado de  Val. También la princesa y la embajadora.

"Parece más un barco fantasma."  Comentó el embajador.

Val observaba el barco por unos aparatos similares  a los que usara Lina para ver de lejos.

"No hay ni un sólo monstruo en  cubierta, nadie al timón... y no hay señales del pirata por ninguna  parte."

"¿Qué pudo haber sucedido?" Preguntó Lina.

"Debemos  acercarnos e investigar." Sugirió Val y Lina asintió. Soltaron un pequeño barco  y Gourry, Val y Xellos subieron a él, Lina por su parte, prefirió levitar hasta  el Heru.

Llegaron al lado del barco, ninguna alarma, ningún grito de  alerta. Subieron hasta cubierta y Lina los alcanzó.

"Es demasiado  extraño." Interrumpió Val. Todos habían desenvainado sus espadas y estaban en  extrema alerta.

Se dividieron en dos grupos, Lina y Gourry buscarían a  babor y Xellos con Val a estribor.

En un principio todo estaba silencioso  y algo oscuro. Gourry recordó el barco de donde Lina lo había sacado y tembló un  poco.

"¿Qué sucede Gourry?"

"Ahhh... nada, sólo malos recuerdos."  Pero no bien había adelantado otro poco, tropezó con algo tirado en el  suelo.

"Uuffff, ¿qué es esa pestilencia?, ¡LUZ!" No podían creer lo que  veian, por doquier habían partes de lo que una vez fueron los monstruos de  Gaarv.

"L-sama, ¿qué es lo que sucedió aquí?" Dijo Gourry asombrado. "No  lo sé, pero será mejor que encontremos a la quimera y salgamos pronto." Dijo  Lina.

"Ahh... ¿pero no se van a detener a saludarme?" Les sorprendió una  horrenda voz, cargada de veneno.

"¡Gaarv!" Lina se volvió de inmediato,  el pirata estaba a unos pasos de ellos. Al fijarse en sus ropas, se percató del  pésimo estado en que se encontraba el pirata.

"Será un placer mostrarles  mi barco... el infierno." Y sin más cargó contra ambos. De inmediato Gourry se  interpuso entre Lina y el pirata. Sus ojos azules refulgiendo con anticipación.  Lina se recostó de la pared de madera sin aparente  preocupación.

"Ummhh... Gaarv, si llegas a vencer a Gourry quizás podamos  hacer algo interesante, ¿no te parece?"

"¡Maldita Bruja de Mar!" Pero ya  Gourry había comenzado la batalla entre ambos.

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Xellos y  Val se habían adentrado al otro lado del barco. Caminaban en silencio sin decir  palabra. Así estuvieron hasta que Val ya no pudo aguantar la  tensión.

"Embajador... ¿Dónde conoció a Filia?" La pregunta era más como  de dónde la había sacado. Pero no pudo menos que tratar de hablarle con algo de  respeto.

"Sore wa himitsu desu, Val-chan." Lo dijo con cierto veneno,  pero sin añadir nada más.

"¿Aún sigues resentido por lo que pasó en  Wolfpack?" Le preguntó con tono de burla.

"Valteria..." Era más una  advertencia que otra cosa.

"Xel, sabes que no podía aceptar. No podía  volverme un esclavo más en Wolfpack, como lo eras tú." Sin embargo, había algo  de nostalgia en su voz.

"Yo no era un esclavo Val, mi lugar estaba en  Wolfpack..."

"¿Estaba?" Le preguntó con sincera  curiosidad.

"Hai... hasta que conocí a Filia." Continuaron un rato más en  silencio.

"¿Cómo lograste que... ya sabes quien... te dejara ir?" Le dijo  un poco inseguro.

"Jajja... Ella no me ha dejado ir aún Val, pero no  puede retenerme demasiado tampoco." Contestó con una media  sonrisa.

"¿Nani?"

"Eso... también es un secreto."

Dejaron  de hablar cuando una especie de gruñido se hizo audible atrás de ellos. Val lo  reconoció de inmediato y se abalanzó sobre la figura antes que Xel pudiera  detenerlo.

"¡Zel!"

La quimera se quedó como si estuviera  congelada. Sabía que conocía de alguna parte al chico que lo estaba abrazando,  pero tanta proximidad lo estaba  incomodando.

"¡¡Ggggggrrrrrrr!!"

"Ahhh Zel, no te voy a recordar  lo mucho que me molesta que me gruñas. Cualquiera diría que no me recuerdas."  Val se quedó muy quieto de repente. La quimera lo había tomado por el  cuello.

"¿Zel?"

"¡LUZ!" La esfera de luz apareció en la mano de la  quimera y Val quedó mudo del asombro ante la visión que se presentaba. Estaba  salpicado de sangre, el rostro y todo el cuerpo. Eran los ojos de Zel los que lo  miraban, pero parecía que hubieran perdido la usual inocencia que los suavizaba.  El embajador se preparó para atacar.

"Xellos, espera." Le dijo algo  ahogado Val.

"Está fuera de sí, no sabe quién eres." Replicó  Xellos.

La quimera observaba el rostro del ser que tenía en su poder. Le  parecía tan familiar que le dolía el ver la tristeza reflejada en él, lentamente  lo fue soltando. Un ruido lo sacó de su estudio. Sonido de espadas del otro lado  del barco. *Zelgadis.* El otro ser que era tan similar estaba en el otro lado  del barco. De inmediato soltó a Val y se dirigió a donde se suponía que  estuviera Zel. Val y Xellos reaccionaron un poco después y comenzaron a seguir a  la desquiciada quimera.

Cuando llegaron al camarote, Val y Xellos no  podían creer lo que veían. Dos Zelgadis, uno sobre la cama y el otro muy  preocupado a su lado.

"¿Nani?" Xellos no entendía bien.

"¿Zel?" La  quimera sobre la cama reaccionó al escuchar la voz de Val y una sonrisa le  iluminó el rostro. Pero cuando el capitán trató de acercarse, la otra quimera le  dio una mirada de advertencia.

"¿Cuál de los dos es la quimera?" Le  susurró el embajador a Val.

"¿Cómo saberlo?, son idénticos." Estuviern un  rato observándolos, el ruido de espadas se hacía más sonoro.

"Si no  podemos saber cuál de los dos es Zelgadis, entonces los sacaremos a los dos."  Sentenció Val con firmeza.

"Menuda tarea... Sacar a la quimera herida  será facil, ¿pero quien va a sacar a la otra?" Susurró de vuelta  Xellos.

Val aspiró profundamente, como para tomar fuerzas. Se fijó por  unos momentos en ambas figuras y finalmente encontró la diferencia. Zelgadis aún  llevaba los delicados grilletes de oro que servían para ayudarlo a controlar su  magia. Respiró profundamente.

"Zelgadis una vez confió en mí... ahora  confía confía tú también. Salgamos de este maldito barco."

La quimera  sintió que realmente lo conocía. Una débil mano se posó sobre la suya en la cama  y giró para ver al a quimera herida. Sus fuerzas estaban evaporándose  rápidamente. Maldijo en su mente confusa. Pero finalmente decidió  acompañarlos.

"Vamos." Fue la única palabra.

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Lina  continuaba recostada de la misma pared de madera, en un aburrido gesto. Gaarv no  podía atinarle un sólo golpe a Gourry. Si no podía vencer a Gourry, no era nada  interesante para ella.

"Gourry, creo que deberíamos marcharnos, el  embajador y el capitán ya están sacando a la quimera."

"¿QUÉ?" Rugió el  pirata. Lina sonrió y le hizo un gesto a Gourry para que salieran. De inmediato  se dirigieron a las escaleras del barco para subir a cubierta, con el pirata muy  cerca persiguiéndolos.

Cuando llegaron a cubierta, efectivamente, el  embajador y el capitán bajaban por el costado del barco.

"¡Gourry!, sube  al barco, yo los alcanzaré después."

"¡Pero Lina!"

"Ve  Gourry."

"No saldré sin tí de aquí."

"¡BAKA, SAL AHORA O YO MISMA  TE ARROJARÉ A ESE BARCO!" El aura de Lina comenzaba a notarse.

"H.. Hai."  Y Gourry saltó por el costado del barco y en un momento estuvo con los demás.  "¡¡ALÉJENSE LO MÁS QUE PUEDAN DEL HERU!!" Val le hizo señas de haberle entendido  y Lina finalmente se dignó a darle la cara al capitán del Heru.

"Parece  que la fiesta terminó, mon capitan." Sonrió complacida.

El capitán del  Heru volvió a rugir, una especie de chillido salía mezclado con los retumbantes  sonidos. Lina sabía que el capitán del Heru ocultaba algo más bajo su aparente  forma. Podía sentirlo. Sonrió nuevamente.

"¿Por qué no me muestra su  verdadera cara capitán?, estoy ansiosa por conocer al timonero del infierno." El  cuerpo de Lina ardía de anticipación, ella presentía que había más de aquel  pirata de lo que se permitía ver.

"Maldita Bruja."

"Tsk, tsk, que  falta de educación hacia una dama capitán."

"Tu no eres una dama, eres  una maldita chiquilla que se ha atravesado por primera y última vez en mi  camino."

Un aura roja, similar a la de Lina, envolvió al  pirata.

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Ruu Miko
Capítulo 7
La Otra Cara de la Moneda
Capítulo 8
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