Sobre monstruos, amor y otras  ilusiones.

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Notas

Los personajes de Slayers  pertenecen a su creador.

Mis disculpas por lo mucho que ha tardado en  salir este capítulo, pero de vez en cuando llegan los días de "rush" y no puede  una hacer mucho. Espero que les agrade este  capítulo.

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Gourry observaba impaciente al barco pirata,  esperaba que Lina saliera del barco de un momento a otro. Zelgadis iba en brazos  de la otra quimera, quien aún no confiaba demasiado en los demás hombres. De  momento el brillo rojizo del pirata envolvió el barco.

"¡Deténganse!"  Gritó Gourry con desespero. Todos volvieron la vista al barco pirata. La madera  en cubierta comenzó a temblar, mientras Lina continuaba impasible. Todo se  estremeció bajo sus pies, pero antes que pudiera perder el balance, se elevó por  los aires.

"¡LEVITACIÓN!" Desde lo alto observó cómo el pirata se fundía  con el barco mismo, que cobraba vida. La cabeza del dragón incrustada en la popa  del barco se volvió a mirarla con ojos llenos de rabia. La madera se volvió  parte del cuerpo del dragón y las negras velas del barco se rehicieron formando  dos enormes alas. El dragón las agitó furioso y se elevó un poco del agua,  escupiendo una enorme bola de fuego hacia donde estaba Lina.

"Que mal  genio tienes Gaarv." Dijo Lina mientras esquivaba ágilmente.

Un  ensordecedor rugido fue la única respuesta y la bestia se dirigió a toda marcha  a su encuentro en el aire.

Al principio sólo esquivó varias veces al  dragón y algunas bolas de fuego. Luego comenzó a probar algunos hechizos contra  la bestia para ver qué efecto tenían. Bola de fuego, flecha congelante, flecha  de fuego, lanza de elmekia, vid astral. El dragón era bastante resistente. No  podía utilizar algunos hechizos mayores por miedo de perder el balance al estar  levitando.

El dragón Gaarv lanzó otra bola de fuego en su dirección y  Gourry no pudo evitar gritarle a Lina que tuviera cuidado. Justo en ese momento,  el dragón se fijó en la pequeña embarcación que se dirigía al  Hanzoku.

"Kuso Gourry, ¿por qué tenías que hablar?" El dragón se dirigió  hacia ellos y Lina tuvo que levitar más rápido para interponerse en el camino de  la bestia.

"¡GAARV!" Le gritó y la bestia se detuvo en sus intenciones  brevemente. "Es a mí a quien quieres."

"Te equivocas bruja. Quiero a la  quimera." La voz era apenas entendible.

"¿Y por qué un ser tan poderoso  necesita a una quimera?" El dragón sonrió, o al menos, eso le pareció a  Lina.

"Para ser aún más poderoso. Y con dos quimeras puedo ser dos veces  más poderoso."

Lina observó de lejos el barco donde estaban las quimeras.  Una de ellas parecía al borde de la muerte y la otra simplemente no era el Zel  que ella había conocido en el Hanzoku. *Esas no son dos quimeras, son la mitad  de una.* El pensamiento le brindó un poco de luz, seguramente Gaarv no había  utilizado un hechizo para crear una quimera completamente diferente. *Es la  misma quimera...*

"Obviamente algo salió mal, ¿no lo crees así Gaarv?,  porque desde aquí sólo veo a la misma quimra."

"Eso no importa, será la  misma quimera pero ahora tiene el poder de dos." Rugió el dragón confirmando las  sospechas de la Ruu Miko.

Debía hacer algo y pronto, el dragón se  disponía a lanzarle otra bola de fuego que tendría que esquivar y eso le  permitiría el paso.

"Espera, podemos hacer un trato." Le dijo con su  sonrisa más seductora.

"Un trato?" Lina sonrió maléficamente.

"Yo  quiero parte de ese poder." El dragón la observó un rato. Él conocía las  historias acerca de la avaricia de la Ruu Miko y también las historias acerca de  lo poderosa que era. Aunque con lo último que había visto de ella, no necesitaba  las historias. Ella definitivamente era poderosa. Una idea se formó en su  mente.

"Sólo si eres parte de mí... sólo así puedes participar de ese  poder." Le propuso.

"¿Cómo puede ser eso?" Preguntó  curiosa.

"Puedo absorber tu poder, así como pienso absorber a la quimera,  serás parte de mí, no perderás tu conciencia, sólo que estará bajo el dominio de  la mia." Le respondió el dragón.

"¿Practicamente me fundiré con tu alma?"  Volvió a cuestionarle.

Gaarv creia estarla convenciendo. "No, nuestras  almas no se fundirán, así estarás completamente consciente y podrás disfrutar  plenamente del poder que compartirás conmigo, que será aún mayor junto con el  tuyo y el de la quimera."

Vio como Lina lo meditaba, finalmente una  sonrisa adornó los labios de la Ruu Miko.

"Entonces... quiero ser parte  tuya... Quiero participar de ese poder."

El dragón extendió su garra  hacia ella en muda invitación y Lina levitó hasta la garra del dragón,  permitiéndole sujetarla.

"Que así sea." Dijo la bestia.

Levantó  uno de los enormes escudetes que cubrían su pecho y Lina pudo ver la oscuridad  que llenaba el interior de la bestia. El dragón la acercó y la obscuridad saltó  a donde se encontraba Lina, envolviéndola y capturándola, para luego regresar a  su lugar.

"¡¡¡NOOOOOOO!!!!! ¡¡¡¡¡LINAAAA!!!!"

El aura del dragón  se hizo más brillante y al cabo de un rato dirigió una perversa mirada al  pequeño bote.

"Ahora ustedes dos, quimeras, formarán parte de mi al igual  que la Ruu Miko." Agitó sus alas y fijó la ruta hacia el  bote.

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Lina sentía la obscuridad alrededor de ella, densa,  como una especie de substancia en la cual flotaba su cuerpo. Imágenes de  destrucción pertenecientes a Gaarv tratarón de invadir su mente.

*Ahh  Gaarv, no creas que soy tan débil, no te será fácil dominar a la Ruu Miko.*  Pensó sonriendo. *Antes seré yo quien te domine, ya que donde estoy no puedes  luchar contra mí.* Permitió que su aura fluyera hacia la de Gaarv. Y a pesar de  que su aura era más pequeña que la de él, era más densa y fuerte.

En  pocos minutos sintió que comenzaba a tomar control sobre Gaarv, aunque no hizo  ningún intento por dejárselo saber. Simplemente dejó que el dragón creyera estar  en completo control. Cerró los ojos y se concentró un poco más. Finalmente,  cuando volvió a abrirlos ya no estaba la obscuridad, ahora podía ver el pequeño  bote, con sus amigos adentro. Sonrió  maquiavélicamente.

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Gaarv comenzó a descender hacia el  pequeño bote, con la única intención de volcarlo y capturar a las quimeras antes  que se hunideran en el agua. Pero no bien se estaba acercándo, una fuerza  interna lo hizo desviarse.

"¿Qué sucede?" Rugió furioso, pero no podía  controlar el rumbo. Pasó el Ryu Dorei y pasó el Hanzoku y seguía  alejándose.

"KUSO." Maldijo al escuchar una risa levemente diabólica  dentro de su cuerpo. *Ruu Miko...* Fue lo único que pudo pensar.

De  pronto, cual si fuera el arrullo del mar, pudo distinguir una  voz.

"Obscuridad más allá que la noche..."

Trató de desviar el  rumbo, pero la fuerza lo sujetaba.

"Carmesí más que la sangre que  fluye..."

"Enterrado en la corriente del tiempo... es donde reside tu  poder."

"Prometo conquistar a todos los tontos que se opongan al poderoso  regalo otorgado a mis indignas manos... ¡DRAGON SLAVE!"

Ni siquiera tuvo  tiempo de expresar el dolor desgarrador que surgía de su pecho. Una enorme bola  de obscuridad lo envolvió, haciéndose más y más grande, cubierta de rojos halos  de luz. Hasta que la retumbante explosión hizo vibrar el lecho  marino.

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Lina despertó y reconoció su camarote en el Ryuu  Dorei. A su lado Gourry estaba como dormido en una silla, con rostro  preocupado.

"¿Gourry?" El pelirubio se despertó de inmediato al escuchar  la voz de la Ruu Miko.

"¡Lina!, al fin despiertas!" Gritó  aliviado.

"¿Qué sucedió?" Dijo tratándo de levantarse pero Gourry no se  lo permitió.

"Derrotaste a Gaarv, estuvimos mucho rato buscándote,  pensabamos que te habías ahogado." Le dijo Gourry aún preocupado.

Lina lo  tomó de los hombros y lo atrajo a sí, plantándole un ardiente  beso.

"Ahora me siento mejor." Gourry estaba levemente ruborizado. "¿Cómo  está la quimera?"

"Es extraño, ahora que lo preguntas. Ya no son dos  quimeras, en el momento en que surgió la explosión fue como si se fundieran, ya  luego sólo quedó una. Y Val está seguro de que es Zelgadis, aunque todavía no ha  despertado." Lina no pareció sorprenderse por la noticia.

"¿Ya estamos de  camino a Seiryuun?" Le preguntó con una sonrisa.

"Hai." Le aseguró  Gourry.

"Muy bien, entonces... ¿dónde está la comida?" Dijo golosamente y  Gourry no pudo más que sonreir. La Lina que conocía estaba de vuelta y en  perfecto estado.

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Después de dos días de viaje finalmente  se acercaban a Seiryuun. La Ruu Miko se encontraba disfrutando del paisaje que  le ofrecía el mar. Junto a ella Gourry descansaba reclinado del barandal en  cubierta.

"Gourry... ¿Cómo es la vida en el palacio?" Le preguntó con la  mirada perdida en el azul del cielo y el mar.

"Pues... No tiene nada en  comparación con la vida en libertad, sobre el mar." Le contestó.

"Ahh...  Pero en palacio hay mucha gente rica, acaudalada... ¿Hay bailes verdad?" Gourry  asintió.

"Hay bailes, todas las chicas se visten con trajes muy  extravagantes, se rien de cosas sin sentido. Todas sonríen." Volvió a hablar  pensativo.

"Deben ser muy felices..." Le dio una mirada extraña, como si  estuviera soñando.

"Quizás."

"¿Y tú?, ¿qué haces en  palacio?"

"Pues... estudio, acompaño a mis padres de vez en cuando, pero  la mayor parte del tiempo la paso en palacio, aprendiendo cómo gobernar."  Suspiró.

Lina se volteó a mirarlo, podía ver en sus facciones un dejo de  tristeza. "¿Qué sucede Gourry?"

"Ahh.. nada." Respondió  sorprendido.

"Sé que te sucede algo, anda, dime."

Gourry bajó un  poco la cabeza, los lacios cabellos cubriéndole la frente como una cascada  dorada. Cómo decirle que sólo pensaba en estar junto a ella.

"Lina...  ¿Cómo es que puedes saber cuándo estoy mintiéndote?"

"Baka... Se te nota  en la mirada."

"¿Cómo entonces?"

"Pues... tienes esta mirada  perdida, como si estuvieras muy lejos de aquí. Jjajaja, cualquiera diría que tu  mente está vagando por los cielos, como un angel."

"¿Como un  angel?"

"Sí, cuando te miro así es como si estuviera viendo un  angel..."

Gourry se sonrojó.

"Un angel atrapado, que no puede  volar."

Trató de articular palabra, pero no sabía qué  decirle.

"¿Es muy sola la vida en palacio verdad?" Nuevamente se  sorprendió de lo que decía Lina.

"Comienzo a pensar que puedes leer mi  mente." Sonrió debilmente.

"Me gustaría que fueras tú el que pudiera leer  mi mente." Le sonrió.

Gourry se enderezó levemente. Lina estaba algo  ruborizada, o al menos eso le parecía, el bronceado de su piel no le permitía  distinguir claramente. Sus ojos azules se clavaron en los suyos, rojizos, como  llamas de fuego.

"Realmente quisiera poder leer tu mente, pero ya que no  puedo... ¿por qué no me lo dices tú misma?" Eso era un reto y Lina perdía la  cabeza ante ellos.

"Mejor que decirlo..." Y acercó sus labios a los de  Gourry, rozándolos suavemente.

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Desde que Zelgadis  despertara a bordo del Hanzoku, no se había separado ni un momento de la  princesa. El embajador los observaba sin ser visto. Sin embargo, Val lo  sorprendió.

"Embajador, ¿observándo las golondrinas?" Le dijo  divertido.

"No... observo a un halcón y a una paloma tratando de  construir algo que no va a resistir por mucho tiempo." Dijo en un tono muy frío.  Val se sintió levemente indignado.

"Embajador, Zelgais es más que una  simple quimera, es más humano que algunos que he conocido y puede amar..." El  embajador lo interrumpió.

"No he dicho que la quimera no ame a la  princesa." Suspiró profundamente. Val lo miró extrañado. El embajador  continuó.

"Y estoy seguro que la princesa lo ama. Nunca la había visto  tan apegada a ninguna persona."

"¿Entonces cuál es el  problema?"

"Ahh... Creo que sabes perfectamente cuál es el problema aquí  Val..."

"El palacio." Xellos asintió.

"Quizás por un tiempo le sea  permitido a la princesa ser vista y acompañada por la  quimera..."

"Pero... siempre existe ese pero."

"La vida en palacio  no es fácil Val, no lo fue para mí hasta que conocí a Filia. Entonces todo  comenzó a cambiar."

"¿En qué sentido?"

"Filia no es simplemente  una encantadora mujer que conocí en palacio. De hecho, Filia y yo eramos  incompatibles... físicamente." Val moría de la curiosidad.

"¿Por qué  presiento que hay más de lo que me está contando embajador?"

"Es porque  lo hay... Bien sabes que no soy cualquier ser bajo las órdenes de Juu-oh, Reina  de Wolfpack." Val asintió, desde el preciso momento que había conocido a Xellos  en la isla, se había percatado que había algo extraño en él, aunque nunca pudo  averiguar qué. Era como si guardara en secreto todo lo relacionado a su  orígen.

"Supongo que ahora que todo ha cambiado puedo contárselo a  alguien. Quién mejor que tú para entenderme." Ante la declaración Val no pudo  evitar las memorias de ambos en la isla de Wolfpack, realmente habían sido los  mejores amigos, inseparables en todo momento. No había cosa que Xellos hiciera  que él no hiciera y viceversa. Sonrió sin quererlo.

"Yo era un monstruo  Val, un monstruo como Gaarv."

"¿Nani?" Xellos le devolvió una mirada muy  seria. "No lo entiendo."

"Juu-oh vio potencial en mí, aunque sabía que  era un monstruo. Simplemente me rodeó de la compañía adecuada..." Y le dio una  significativa mirada a Val.

De repente Val comprendió muchas cosas acerca  de su vida en el palacio de Wolfpack. Especialmente la vigilancia y el cuidado  que Juu-oh ejercía sobre su persona, poniéndo gran interés en que Xellos y él  permanecieran juntos en todo momento.

"Debo admitir que me salí del  control de Juu-oh por un tiempo después que huiste de la isla... pero la  influencia que habías ejercido en mí no fue en vano. Más tarde, en uno de mis  viajes, conocí a Filia, mi querida y dulce Filia."

"¿Dulce Filia?" Val lo  miró sorprendido, si algo tenía Filia era esa especie de violencia apenas  restringida que le daba un carácter volátil.

"Hai, dulce, muy dulce, ella  era un ser de luz. ¿Pero cómo podía un ser tan puro unirse con un  monstruo?"

"Eso me comenzaba a cuestionar." Dijo Val con verdadero  interés.

"Fácil, con un hechizo. Un hechizo que conjuró nuestras almas  por la eternidad, claro, que todo tiene su precio." Dijo sin  inmutarse.

"¿Un precio demasiado alto?" Inquirió Val.

"No... la  verdad, pienso que es un beneficio. Las características de ambos llegaron a un  punto medio, como una mezcla. Ahora Filia puede entender el por qué de mis  repentinos arranques de ira y yo puedo comprender que ella sólo desea la paz y  la armonía."

"Sigo sin entender... porque... sigues siendo un monstruo,  ¿no?" Xellos negó con la cabeza.

"El hechizo nos convirtió a ambos en lo  más conveniente, ya no soy un monstruo y ella ya no es completamente un ser de  luz. Por ende, ahora somos perfectos el uno para el otro." Esta vez  sonrió.

A Val se le iluminó el rostro. "Ese es el hechizo que la princesa  y Zel necesitan."

"Ahh.. pero sólo funciona si es amor verdadero y con el  poco tiempo que llevan ambos en esa relación, no estoy seguro. Ambos son muy  frágiles aún." Dijo el embajador con cierta duda.

"Ya veremos entonces,  cuando lleguemos a Seiryuun, cuán verdadero es el amor que se profesan."  Concluyó Val y sin más, se alejó del embajador, quién lo observó un poco  extrañado.

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Por favor me disculpan muchisimo si mi  traducción del Dragon Slave no es la correcta. La serie de Slayers no la pasan  por acá y la única versión que he visto es la de inglés y la japonesa. Así que  Gomen Mina-san, si he metido las patas.
Ruu Miko
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