| ******* Los personajes de Slayers no me pertenecen. ******* Filia continuaba en el jardín, absorta en sus pensamientos y en sus recuerdos. Recuerdos de seis años de aventuras... sin Xellos. Recordaba como si hubiera sido ese mismo día el momento en que lo había visto por última vez en todo ese tiempo... ******* "Filia-san, ¿por qué no bajas a cenar con nosotros?" Gimoteó Amelia tratando de convencer a su amiga. "No tengo hambre Amelia, por favor, no insistas." Dijo sin mucho ánimo la rubia. "Ohhh, vamos Filia, no eres la única que lo va a extrañar." Filia se atrevió a mirar a Lina a los ojos. La peliroja tenía razón, ella no era la única que lo iba a extrañar. Además, la madre de Xellos ya lo había extrañado lo suficiente. "Ay, Lina. Es que..." Comenzó a decir pero la peliroja la interrumpió decidida. "Nada de peros. Los chicos nos están esperando abajo. Además... quizás logre que Enzeru me enseñe alguno de sus trucos. Ahora que el Primer... ehh... pues... ya sabes quien, no lo está controlando..." "Eres incorregible Lina-san." Le recriminó Amelia. "No voy a desaprovechar la oportunidad y tú Filia, deberías estar más alegre... recuerda que Xellos tiene que volver..." Le dijo con una tonadilla coqueta. "Si es que regresa." "¡Pero claro que lo hará!" "Seamos realistas Lina." "Filia, no existe princesa más realista que esta hermosa, bella, refinada, fantástica y fabulosa mujer que están viendo tus ojos." Le dio media sonrisa y un signo de victoria a la rubia, quien echó a reir levemente. "Oye, ¿de qué te ries?" La rubia se levantó e hizo ademán de salir, Amelia la siguió de inmediato. "De lo de mujer." Y sin más echó a correr seguida por una furiosa peliroja. "¡¡Hey!!" ******* El príncipe de Koubuchi se dirigía a Tougen. Justo en esos momentos comenzaba a entrar en el territorio aledaño al palacio. Habían pasado seis años y no había recibido respuesta a ninguna de las cartas que le había enviado a Filia. A su lado iba el que una vez fuera el sastre de Tougen, ahora convertido en su escolta personal. Ambos iban vestidos con los emblemas reales de Koubuchi, esquisitamente elaborados por el mismo Youki. Le había costado trabajo convencer a su madre de que finalmente lo dejara regresar a Tougen, siempre había algo que ella necesitaba que hiciera o se encargara de hacer. Era como si la Emperatriz no deseara volver a perderlo de vista, pero luego de que Youki la persuadiera... cosa que no iba a preguntarse cómo... su madre le había permitido finalmente el tiempo para ir en busca de la princesa. Mientras cabalgaban recordaba perfectamente el día en que había salido de Tougen para regresar con su madre a Koubuchi... ******* El ejército de Koubuchi se detuvo finalmente en el último reino que había conquistado para pasar la noche. En el momento en que habían entrado al palacio los reyes y los consejeros le rindieron tributo a la Emperatriz. Sin embargo, cuando el principe hizo su aparición los comentarios y murmullos no se hicieron esperar. Zellas hubiera enviado a decapitar a todos los nobles presentes de no haber sido por la intervención misma del príncipe. Xellos se encerró en la recámara más alejada que encontró en el interior del palacio. Allí lo encontró Zellas. "¿Hijo?" "Sí, madre." "¿Qué te sucede?" "Había olvidado lo que se sentía ser diferente..." Zellas se acercó y lo abrazó, como hacía mucho que no lo hacía, como había anhelado volver a hacer desde hacía tres años. Xellos sonrió levemente. "No debes preocuparte por eso. Cuando lleguemos a Koubuchi todo será como antes." "Madre..." "Umhh?" Le dijo mientras quitaba echaba hacia atrás algunos de los largos mechones púrpuras que estaban sueltos. "Ya nada puede ser como antes." Comentó en un susurro casi inintelegible. "Ahhh Xel-kun, si no fuera por ese maldito demonio disfrazado de... de... arghhh!" Xellos se le quedó viendo con interés. No recordaba que su madre emanara sentimientos tan encontrados. Siempre la había sentido bien definida, con una meta y un propósito. "Madre... prométeme algo." "¿Qué, bebé?" Xellos se sonrojó levemente ante el olvidado sobrenombre. "Ahh... prométeme que no vas a dañar a Youki." "Pero..." "Madre... Es cierto que fue Youki quien me sacó del palacio, pero también me protegió mientras estuve en Tougen." "Hijo, espero que no hayas olvidado que si no hubiera sido por su culpa no te hubieras alejado en primer lugar. Además, tengo entendido que fue él quien te puso el collar. ¿Olvidas eso?" Le rec "Yo..." Se pasó la mano por los cabellos desordenándolos un poco. Respiró profundamente tratando de buscar una excusa lo suficientemente lógica para preservar la vida del sastre. "Deseo... deseo que Youki sea mi sirviente personal. Deseo que sea de esa forma que page su ofensa contra mi persona." Suplicó con la mirada a su madre y Zellas se volteó para evitarlo. "Es mi derecho, madre." Le dijo al cabo de un rato y con decisión. Cuando Zellas se volteó a ver a su hijo estuvo a punto de caer de rodillas allí mismo. "¿Madre?" El joven se preocupó al sentir el miedo emanar de la Emperatriz. De inmediato se acercó a ella y la abrazó con fuerza. "Perdóname, okaasan. Por favor perdóname." Acarició los blancos cabellos con dulzura mientras repetía febrilmente las palabras. "Está bien..." Le dijo Zellas cuando encontró nuevamente su voz. "Tienes razón, el derecho sobre el prisionero es tuyo." "Gracias." "Pero no me vuelvas a asustar así." ******* Esa misma noche, en las profundidades del palacio donde descansaba la Emperatriz y el príncipe de Koubuchi, cinco bestias blancas merodeaban las celdas. *Señor.* "¿Kimusume...?" *Salgamos de aquí, por favor.* "No, aún no. Tú y las demás deben regresar al palacio, con la princesa." *Pero, Señor.* "Kimusume..." El hombre extendió la mano hacia la loba haciendo repicar las pesadas cadenas que lo ataban a una de las paredes. "No te preocupes tanto por mí, pequeña." La loba emitió un gemido audible y lastimero. El hombre le acarició las orejas con afecto. "Anda, debes dirigir a tus hermanas de regreso. Yo estaré bien." Las demás lobas se acercaron y el hombre las acarició con algo de nostalgia. Pasaría bastante tiempo antes de que pudiera volver a ver a sus hermosas criaturas otra vez. Una a una se escurrieron al exterior del calabozo como sigilosas apariciones blancas. Youki observó a su alrededor la obscura y fría celda y suspiró. Ni siquiera había un lugar donde poder descansar decentemente, pero era lo esperado. El haber pasado tanto tiempo en el palacio de Tougen lo había suavizado, eso era definitivo. Estaba a punto de sentarse en el suelo cuando sus agudos sentidos captaron el sonido de pasos en las escaleras de piedra. Se pasó las manos por los ondulados cabellos en un gesto cansado, no estaba de humor para tratar con visitantes nocturnos. Su sorpresa fue grande al ver al príncipe de Koubuchi. "¿Piensas quedarte aquí?" Le dijo curioso. El hombre sonrió. "Buenas noches Alteza. El por qué sigo aquí es sencillo, vuestra madre es muy astuta y hace un buen tiempo descubrió la forma de controlar a un demonio. Si a eso le sumamos el hechizo por el cual continúo algo debilitado..." "Excusas." Replicó el joven con una tímida sonrisa al tiempo que con la mano comprimía la cerradura y la arrancaba de su lugar. Examinó las cadenas y no encontró nada extraordinario, por lo que procedió a quitarlas. Luego de comenzar se percató que no era tan fácil como parecía. "Joven Xellos, me parece que por esta vez, las llaves serían un instrumento más útil." Xellos asintió, regresando al lugar en la pared donde colgaba un enorme aro de metal con varias llaves colgadas. Luego de probar varias dio con las indicadas. En un momento las cerraduras se abrieron y Youki se vio en libertad de seguir al joven escaleras arriba. ******* ¡¡Tengo sueño!! Dudas, comentarios, sugerencias, preguntas, críticas, flamas, lo que sea, todo es bienvenido. |
| Dragon Child Capítulo 1 Esperando |