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Lo de siempre, los personajes de Slayers pertenecen  a su creador.

Espero que la  continuación del baile les quede bien, si no es que se les cuadra el ojo....  jajaja, yo la disfrute, ojalá ustedes también.

On with the  story.

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Xellos se encontró con Lina nuevamente. La joven  sonreía tontamente y un aura extraña parecía rodearla.

"¿Lina, te sucede  algo?"

"No, nada en absoluto." Le dijo con una sonrisa  arrastrada.

"¿Segura que no has tomado nada... fuerte?"

"Umhh...  ¡no! Estoy completamente segura."

La música terminó y Xellos se sintió  algo confundido al acercarse a la mesa y ver la expresión de Gourry. "Gourry."  Xellos llamó su atención. "Creo que necesita tomar algo de aire." Le dijo al  tiempo que la empujaba hacia el rubio como si fuera una papa caliente. Gourry  asintió con una expresión seria y con delicadeza tomó a Lina del  brazo.

Xellos los observó retirarse a uno de los balcones y se sorprendió  cuando vio a otra pareja escurrirse también por uno de los portales al exterior.  Sin pensarlo demasiado decidió seguirlos.

En el otro balcón Gourry y Lina  se hallaban tomando algo de aire fresco.

"Gourry... no te parece una  noche hermosa?" Le preguntó Lina con la voz algo melosa mientras se permitía  reclinarse del joven. Todo el enojo que hacía unos segundos sentía el rubio  desapareció ante aquel gesto.

"Anou, Lina... ¿qué haces?" Le preguntó  algo nervioso cuando la joven comenzó a juguetear con los delicados olanes de su  camisa.

"Ahh... nada Gourry-sann..." Le sonrió sensualmente. "Es sólo  que... me parece que estás algo tenso." Le dijo al tiempo que intentaba soltar  los lazos de la camisa. Gourry le tomó las manos de inmediato, un fuerte rubor  coloreándole las mejillas. En su mente sólo había una razón por la cual Lina  podía actuar así, estaba bajo un hechizo. Su instinto le decía que Su Lina no  actuaba así. Para su sorpresa la joven princesa se puso de puntillas de pronto y  lo tomó con fuerza por el cuello de la camisa bajándolo a su altura. Una sonrisa  fue el único aviso que recibió el rubio antes de que Lina uniera sus  labios.

Por unos segundos Gourry sólo abrió los ojos muy grandes y dejó  escapar un pequeñisimo gemido asombrado, pero cuando Lina se apretó con más  firmeza a sus labios un calorcillo le subió a las mejillas y la respiración se  le cortó en el pecho. Al cabo de unos segundos comenzó a sentir el calor de Lina  como el suyo propio y se permitió corresponder el beso aunque su mente le  continuaba diciendo que algo estaba mal.

Cuando Lina finalmente se separó  de él, vio que tenía los ojos cerrados y una expresión inescrutable. La peliroja  estaba volviendo en sí y se fijó que estaba casi encima de Gourry, sonrojándose  por la forma comprometedora en que lo estaba sujetando.

"¿Gourry, qué  hago aquí?"

"¿Te sientes mejor?"

"Estaba... estaba bailando con  Monuke y de repente..." Se pasó la mano por el rostro tratándo de sacudirse los  restos del hechizo que la había envuelto. "Maldita serpiente." Murmuró como un  siseo. "Me las va a pagar."

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"Princesa Filia, he pasado una  noche encantadora." Comentó Monuke tomándole la mano. "Mañana en la mañana debo  regresar a mi reino, pero no quisiera partir sin antes llevarme un pequeño  recuerdo suyo." Filia lo observó sin entender a qué se refería y por unos  momentos pensó que quizás sería aquella costumbre de los enamorados de llevar  consigo un pañuelo de su dama. Pero cuando el joven la acercó a sí mismo y la  tomó de la barbilla todo a su alrededor se detuvo.

El beso que Monuke  depositó en sus labios la hizo sentir como si flotara y que le faltaba el aire a  pesar de que tan sólo había sido un leve roce de labios. Filia se llevó los  dedos a la boca con una expresión perdida.

"Eres muy hermosa, Filia-san y  me siento muy dichoso de que vayamos a comprometernos." Con un gesto tierno le  acarició los rizos que caían por su cuello y añadió. "Desearía que aceptaras  nuestro compromiso." Filia levantó la mirada hasta los claros ojos de Monuke y  él supo que su hechizo se había apoderado completamente de la  joven.

"Hai. Aceptaré el compromiso." Le respondió Filia con una sonrisa  dulce. Monuke la observó con tristeza. Su querida Enjeru lo condenaría por el  acto. Filia se puso de puntillas y colocándole los brazos al cuello lo besó.  Justo en esos momentos Xellos apareció en el balcón. Cuando Filia soltó a Monuke  se fijó en Xellos, pero ni siquiera la ira que vio en sus ojos la hizo  reaccionar. Simplemente se sujetó del brazo de Monuke con  melosidad.

Xellos entonces cambió la mirada y la posó sobre el joven, un  estremecimiento recorrió la figura y el demonio oculto pudo disintguir  claramente el miedo que en esos momentos sentía el príncipe de Giman. Temor,  pánico, tristeza y desesperación. Sin embargo él no estaba en el ánimo de  comprender al ser que le estaba robando a su Filia. En su cólera se detuvo unos  segundos, ¿desde cuándo Filia era suya?

Echó el pensamiento a un lado y  se dijo que tenía otra razón para sentirse así. A pesar de que el collar le  impedía recordar quién o qué era, su instinto de demonio podía percibir la magia  que fluía del príncipe de Giman a Filia. Un ronco gruñido comenzó a formarse en  su garganta.

"Aléjate de ella." Gruñó dando un paso al frente. Los ojos  de Xellos tomaron en ese momento su color y forma natural, un aura obscura y  decididamente maligna lo rodeaba. La simple visión hizo que el príncipe de Giman  retrocediera, llevando consigo a Filia que seguía metida en aquel  trance.

Enzeru pudo entonces observar la verdadera forma de Xellos en  toda su terrible realidad. El collar brillaba con fuerza como si en cualquier  momento fuera a deshacerse al no poder contener tanta furia.

Xellos  adelantó otro paso al tiempo que la energía a su alrededor comenzaba a pulsar.  Justo en esos momentos Lina apareció en el portal del balcón. Durante unos  instantes la peliroja observó a Xellos con una expresión de asombro, mas cuando  vio que la energía a su alrededor aumentaba supo que si no lo detenía pronto  Filia también sería víctima de su furia.

"¡Xellos, detente!" Al instante  el joven obedeció aunque el aura continuaba refulgiendo a su  alrededor.

"Demonio." Musitó Monuke presa del pánico.

"Monuke-san,  será mejor que se retire en estos momentos." Le dijo Lina con frialdad y el  príncipe no se hizo esperar. Se soltó del agarre de Filia y se perdió en  dirección a su recámara. Xellos continuaba respirando pesadamente con la vista  fija en la princesa. "Gourry, ve a buscar a Zelgadis. Tiene que venir a ver  esto." Le susurró Lina al rubio para luego acercarse a Filia quien seguía en el  trance. "Filia, ¿te sientes bien? ¿Filia?" Lina sacudió a la rubia un poco pero  no logró demasiado.

Al momento apareció Zelgadis en el balcón y con  sorpresa observó a Xellos. Por primera vez sintió algo de temor al ver la forma  real del joven. "Asombroso." Susurró. "Tanto poder..."

"Hey, Zel, deja a  Xellos en paz y ayúdame con Filia. No sé, pero creo que Monuke le hizo algo.  Gourry, llévate a Xellos." Nuevamente Lina tomaba control de la  situación.

"Vamos Xel." Le dijo con toda la naturalidad del mundo el  rubio y Xellos se volvió para seguirlo.

Zelgadis se acercó a Lina para  ver qué le sucedía a la princesa Filia. La rubia seguía con aquella sonrisa  tonta y la mirada perdida.

"Debe ser un hechizo." Dijo la peliroja con la  mano en la barbilla.

"¿Cómo lo sabes?" Contestó incrédulo  Zelgadis.

"Sólo lo sé." Resumió Lina. No iba a explicarle lo que acababa  de sucederle a ella misma con Gourry.

"¿Desde cuándo puedes detectar  hechizos?" El joven le devolvió una mirada sospechoa a la peliroja quien se  encogió de hombros y continuó sacudiendo a la rubia sin éxito. Finalmente se dio  por vencido de esperar una respuesta. "¿Qué podemos hacer?" Comentó algo  preocupado el joven príncipe.

"Tengo una idea." Sonrió la peliroja.  "Vamos."

*******

Gourry había acompañado a Xellos a su cuarto  quien había recuperado su apariencia normal en el momento en que había salido  fuera de la presencia de Filia. Ya en la recámara Xellos se había dejado caer  sobre la cama mientras que Gourry se quedó observando el paisaje nocturno desde  la ventana.

"Oye Xel, deberías decirle a Filia."

"¿Decirle  qué?"

"Pues que te gusta."

"¡No me gusta Filia!" Gritó exasperado  y Gourry sólo le sonrió. Xellos se volteó en la cama haciendo un puchero enojado  y cruzando los brazos.

"Hey..." Le dijo por lo bajo. "Deberías decirle  antes que sea demasiado tarde."

"Ya es demasiado tarde Gourry. Filia va a  comprometerse dentro de un año, ¿acaso no lo recuerdas?"

"Quizás. Un año  es mucho tiempo."

"Jumhh..." Xellos se quedó pensativo un rato. Era  increíble cómo Gourry podía siempre ver más allá de lo que todos veían.  "Además... yo sólo soy un esclavo." Murmuró.

"¿Qué dices? Es obvio que no  eres un esclavo." Le dijo el rubio con una sonrisa. "Debes ser de la realeza,  como nosotros."

"¿Cómo puedes saberlo?"

"Pensé que todos podían  verlo." Dijo rascándose la cabeza. Xellos volteó los ojos y pasó sus brazos  atrás de la nuca para estar más cómodo. Siempre que hablaba con Gourry se sentía  mucho mejor. Era como si lo más sorprendente fuera lo más natural para él, sus  puntos de vista comenzaban donde terminaban los demás. Aún así decidió ignorar  el último comentario. El no podía pertenecer a la realeza, sólo era demasiado  optimismo de su amigo para levantarle el ánimo.

"Gourry, tú debes tener  un poder que aún no podemos comprender." Dijo más para sí mismo ya que el rubio  había vuelto a asomarse a la ventana. En esos momentos sonaron unos golpes a la  puerta. "Adelante." Lina, Zelgadis, Amelia y Filia entraron.

"Xellos,  tenemos que hablar." Dijo Lina decidida con las manos en las  caderas.

"¿Por qué no me dejan en paz?" Dijo al tiempo que se cubría la  cara con la almohada.

"Estás actuando como un niño." Gruñó Lina enojada.  "¡De pie!" Le ordenó.

"Oh, ¡no otra vez!" Se quejó Xellos. Puso cara de  agravado y la señaló con un dedo. "Estoy comenzando a odiar este jueguito. No  soy una marioneta, Lina."

"Lo sé, lo sé, pero estás siendo testarudo.  Además... necesitamos tu ayuda." Le dijo con una sonrisa maliciosa.

"Si  me la hubieras pedido..."

"Te hubieras negado." Completó  Zelgadis.

"¿Qué es lo que me quieren pedir?"

"Algo sencillo. Besa  a Filia." Dijo poniendo a la rubia de frente a él.

"¿Te has vuelto  loca?"

"Oye, ¡resiento eso!"

"Es que estás demente!"

"¿Por  qué? ¿Acaso no te gusta Filia?"

"¿Tú también estás con eso?"

"No  te hagas de rogar, bésala." Xellos sólo podía recordar a Filia besando a Monuke  y con renuencia se alejó de Filia.

"Iie."

"Te lo puedo ordena-ar."  Le dijo cantando Lina. Xellos le dio una mirada rencorosa a la  peliroja.

"Vamos Xellos, termina con esto." Le urgió Zelgadis. "Además,  no es tan desagradable." Sonrió.

Xellos se restregó el rostro con las  manos abiertas y suspiró profundamente. "Kuso." Volvió a respirar. "Está bien,  está bien, lo haré. Pero no creo que eso haga ninguna diferencia."

Lina  entonces empujó a Filia en los brazos de Xellos y el joven tragó con dificultad  al ver el rostro de Filia. Con cuidado se acercó y le dio un rápido beso en los  labios.

"Xellos-san, ¡eso no es un beso!" Gimoteó Amelia. "Esto es un  beso." Y dándole acción a la palabra tomó a Zelgadis por sorpresa y le plantó un  candente beso que dejó incluso a Lina con un violento rubor en las mejillas. Una  pequeña gotita de sudor se escurrió por la nuca de todos los presentes excepto  Filia que seguía atontada.

"Amelia." Susurró Zelgadis casi sin voz. "No  en público."

"Lo siento." Le contestó bajando la cabeza un poco y con las  manos atrás pero sin chispa de remordimiento en el rostro.

"Y yo que la  hacía más inocente." Dijo Lina mientras le iba bajando el rubor. "Bien Xellos,  es tu turno." Le dijo cuando finalmente se recuperó.

Xellos se puso casi  morado, tomó aire un par de veces y finalmente se mojó un poco los labios antes  de posarlos sobre los de Filia. Aquel sentimiento extraño que lo perseguía cada  vez que estaba con la princesa se le hizo más agudo y mucho antes de saberlo  había profundizado el beso. Filia no reaccionó al principio pero cuando Xellos  permitió aquel sentimiento apoderarse de sus acciones la sintió  responder.

Los tiernos ojos azules de la princesa de Tougen se abrieron  lentamente y reconocieron los negros ojos de Xellos. El beso finalizó y por un  buen rato Filia se quedó mirándolo fijamente a los ojos. De repente la sensación  que nublaba sus sentidos desapareció y pudo entender la situación en la que se  encontraba.

Un sonoro grito se escuchó por todo el  palacio.

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"¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡AAAAAAAHHHHHHH!!!!!!!!  ¡¡PERVERTIDO!!"

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Jajaja, ya les quedó el ojo cuadrado, lo  sabía!! No me vayan a odiar por esto pero recuerden que es usual que siempre  exista una chica que tarde más que otras en despertar a la vida y en esta  historia Filia es una niña bastante mimada y consentida. Pero no se preocupen,  ya le tocará el turno... ejem, mejor no sigo.

Ya saben, dudas, preguntas,  sugerencias, críticas, todo es bienvenido, se cuidan mucho y ja  ne.
Demon Child
Capítulo 19
El Baile - Segunda Parte
Capítulo 20
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