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Como siempre,  Slayers no me pertenece, ni sus personajes.

El fuego (La ira) dorado (en sus ojos  dorados) se revolvió salvajemente (se reflejó intensamente). Disfruté la parte de las lobas también... pero debo decir que creo en los detalles y les estoy  dejando detalles para ver si hay alguien que captura el desenlace. ¿Cuál es el  símbolo de la casa de Koubuchi? Ejem... no puedo decirles más. Por cierto, no  les he dado los significados de algunos nombres, como por ejemplo Koubuchi que  significa Tierra Salvaje o el de Tougen que significa Paraíso Terrenal.  Herufaia, que es el reino de donde viene Lina significa Fuego del Infierno,  ejem, ¿será por eso lo violenta? Giman significa Decepción, Fraude, supongo que  en este capítulo sabrán por qué. Por cierto... ¿de cuándo acá Xellos tiene un  tic nervioso? ¿No se han dado cuenta? Ufff... van a tener que leer de  nuevo.

Que disfruten este capítulo.

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El día había  continuado sin ningún inconveniente que no fuera la presencia non grata del  príncipe de Giman, pero Filia lo había ignorado el resto del tiempo. Sin embargo  no podía dejar de pensar en Xellos por lo que mucho antes de que atardeciera por  completo ya anhelaba estar con él. Pero mientras el príncipe Monuke estuviera en  palacio quería evitarle cualquier humillación. Sólo por eso detestó más al  príncipe.

Justo en esos momentos Monuke se le acercó con la aparente  intención de entablar otra charla con ella. Los cabellos del joven seguían medio  chamuscados a pesar de sus esfuerzos por arreglarlos. Su rostro ostentaba una  que otra marca obscura pero sus ojos continuaban tan fríos como de costumbre  aunque no había recibido tregua desde la mañana. Filia no entendía cómo era que  después de tantos hechizos y bromas de parte de ella misma y sus amigos el  príncipe no daba muestras de cansancio.

"¿Qué deseas?" Le preguntó con  hostilidad.

"Sólo quiero demostrarte que a pesar de lo mal que me has  tratado estoy dispuesto a perdonarte a ti y a tus  amigos."

"¡Ja!"

"Es obvio que te falta madurar..." Filia volteó a  verlo, una expresión obscura tachando sus hermosas facciones. "...algo de  educación..." Abrió los ojos sin poder creer que el príncipe fuera capaz de  expresarse de esa forma y justo frente a ella. ¿Es que acaso así pensaba ganarse  su favor? Ni siquiera su amistad, pensó airada. "...y careces de autocontrol."  La princesa estaba a punto de preparar otro hechizo con el cual rostizar al  príncipe de Giman cuando lo vio palidecer levemente. La respiración  aparentemente se le dificultaba y por unos breves instantes le pareció que los  fríos ojos azules se suavizaban con una expresión de dolor, miedo y  desesperación.

Sus instintos se adelantaron a sus pensamientos y sin  darse cuenta se vio tomándo al príncipe de la mano para darle apoyo.

"¿Le  sucede algo Monuke-san?" Preguntó preocupada. Le pareció que aquella mano estaba  fría como un témpano y que temblaba levemente.

"Hai. Estoy bien." El  joven se llevó una mano al rostro como si tratara de poner sus pensamientos en  órden. La voz algo temblorosa. "Debo ir a mi recámara Filia-san. Espero que  pueda disculparme." Filia se sorprendió por el tono dulce que utilizaba el  joven. No era como aquel tono venenoso y calculador que le escuchara usar  previamente. Monuke se enderezó y con rapidez se soltó de la mano de la  princesa. Con paso lento se perdió escaleras arribas del palacio. Filia lo  siguió con la mirada un poco extrañada pero al cabo de un rato dio por olvidado  el asunto. Del grupo ninguno se había percatado de lo que sucedía. Lina  practicaba hechizos con Zelgadis y Amelia mientras que Gourry se entretenía  viéndolos y afilando su espada. Filia vio entonces el momento de escabullirse al  cuarto de juegos donde suponía que Xellos estaría.

Cuando Monuke llegó a  la puerta de su recámara un hombre lo esperaba. Ambos entraron a la habitación y  por unos segundos pareció que ambos se movían de la misma forma y con los mismos  gestos, como si el joven fuera una réplica del hombre, hasta la misma sonrisa  maligna y retorcida adornaba sus rostros.

El joven se sentó en una de las  butacas de la recámara y el hombre hizo lo propio en la opuesta. El hombre  entonces tocó una piedra azul que llevaba engarzada en un collar bajo la  elaborada chaqueta. El joven entonces cerró los ojos en aparente agonía y luego  de unos segundos quedó sin sentido sobre la butaca. El hombre sonrió y respiró  como si un gran peso se hubiera quitado de sus hombros. Se levantó y se acercó  al joven, luego de observarlo por unos minutos le levantó la  barbilla.

"Enzeru." Llamó con suavidad. El joven abrió los ojos cansado,  sus azules pupilas nubladas. "¿Sabes lo que te sucederá si vuelves a luchar  contra mi control?" Con algo de torpeza el joven se sacudió la mano que lo  tocaba.

"Serpiente." Siseó con rencor. El hombre entonces lo tomó con  fuerza de la quijada y lo hizo mirarlo. A pesar del miedo que se reflejaba en el  joven también había algo de rebeldía y reto.

"¿Qué voy a hacer contigo  pequeño ángel?" La voz falsamente acaramelada le provocó escalofríos. "Te lo  advierto por última vez. Una sola provocación más y no volverás a ver a tu amada  Enjeru." Lo soltó y para su agrado el joven se quedó en la butaca, los  chamuscados cabellos cubriéndo parte de su rostro mientras se pasaba una mano  temblorosa por la cara como si lo meditara.

"La princesa Filia... ella no  está de acuerdo."

"La princesa Filia no tiene que estar de acuerdo, se  hará lo que yo ordene y no hay nada más que hablar." El hombre caminó alrededor  de la butaca con las manos a la espalda. "Por cierto... ¿cómo es que has perdido  un juego de ajedrez ante un simple sirviente."

"No es un simple  sirviente... usted me dijo..."

"¡Silencio!" Rugió enojado.

"Si la  próxima vez me deja jugar en vez de intentar jugar por mí..." Dijo  testarudo.

"Dije. Silencio." Enfatizó cada palabra mientras se acercaba  al joven amenazante. Enzeru decidió obedecer, no le quedaba otra salida si  quería volver a ver a su amada Enjeru. ¿Pero cómo podría volver a ella si estaba  comprometido con otra?

"Yo no quiero casarme con la princesa de Tougen.  Estoy enamorado y comprometido con Enjeru, ella es mi destino, no  Filia-san."

"Si haces todo al pie de la letra podría permitirte tener a  tu queridisima Enjeru a tu lado... como una amante claro está."

"Omae  o..."

"No, no, no, mi querido Enzeru. Deberías agradecer que he pensado  en darte esa oportunidad. Rechazarla no es una opción para ti." El joven se  quedó un rato callado, respirando cansadamente.

"Podría sugerirle..." Se  detuvo inseguro, lo que iba a proponer iba contra sus principios pero era mejor  que permitirle a aquel hombre control absoluto sobre su cuerpo, además que era  una experiencia desagradable y aterradora.

"Continúa." Le dijo con  interés.

"Yo podría convencer a la princesa... si usted me lo  permite."

"¿Estás insinuando que no sé cómo enamorar a la  princesa?"

"No... yo solo... es solo que un acercamiento diferente podría  tal vez..." No continuó, en realidad no quería hacerlo, sin embargo el hombre  caminó un rato por la recámara meditando la propuesta hasta que finalmente  pareció asentir.

"Bien. Te permitiré intentar convencerla. Pero si al  llegar el día del baile nada ha cambiado... vas a recibir el castigo que te  mereces." El hombre sonrió perversamente. "Te deseo buena suerte." Finalmente lo  dejó sólo y Enzeru se quedó en la butaca, con la mirada perdida en el vacío y la  obscuridad de la recámara, soñando despierto con un ángel de hermosos cabellos y  ojos color miel.

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"No me importa, no voy a ir a cenar al  comedor. Quiero quedarme aquí." Dijo con terquedad la princesa mientras se  sujetaba de la silla donde estaba sentada. "Si mis padres quieren que cene  tendrán que traerme la cena aquí." El sirviente salió con el recado y los demás  príncipes vieron a Filia con simpatía.

"¿Qué vamos a hacer? Ese príncipe  es cada vez más y más imposible de soportar. Es injusto." Gimió Amelia mientras  jugueteaba con uno de sus mechones.

"Si no fuera porque existe la  posibilidad de provocar una guerra ya lo hubiera desaparecido de la faz del  planeta." Gruñó Lina mientras trataba de mostrarle a Gourry cómo se jugaba el  ajedrez que había sobre la mesa.

"Oigan, ¿nos vamos a quedar para el  baile?" Dijo Gourry con una sonrisa enorme. "A mí me gustan mucho los bailes."  Lina levantó una ceja curiosa.

"Pensé que no te gustaba bailar." Le  comentó monotonamente.

"¿Y quién dijo que me gustan por eso? Es por la  comida, pensé que lo sabías." La sonrisa se ensanchó levemente y Lina sonrió  complacida.

"Ahh, Gourry-san, los bailes son muy románticos. Un príncipe  encantador te toma de la mano..." Decía al tiempo que le ofrecía la mano a  Zelgadis quien sin tardar la tomó con una sonrisa y una reverencia. "Te saca a  la pista de baile..." Ambos dieron unos cortos pasos, imitando el paseo de la  pareja antes de comenzar a bailar. "Y cuando comienzas a bailar... recuestas tu  cabeza en su pecho y él te abraza mientras bailan." La charada continuaba  mientras Zel llevaba el relato de Amelia. "Y cuando la música termina, recibes  un beso." Con una sonrisa Zelgadis depositó un beso en la mejilla de la princesa  quien sonrió inocentemente y le correspondió el beso de la misma  forma.

"¡Aich, por favor Amelia! ¿Le llamas a eso un beso?" Le dijo Lina  incrédula. La princesa pareció no escucharle o estaba demasiado metida en su  mundo para prestarle atención porque continuó bailando por toda la habitación  con su príncipe. Gourry le echó una mirada a Lina y se sonrojó  levemente.

"Prefiero comer." Dijo con la voz un poco ahogada y antes de  que Lina pudiera adivinarle lo que le había provocado pensar en besarla continuó  su observación de las piezas del juego.

A pesar de la conversación ni  Filia ni Xellos habían dicho palabra alguna. El joven se hallaba tirado sobre  unos cojines que habían en una esquina mientras que Filia se había quedado en la  silla frente a la mesa. A pesar de no estar tan cerca el uno del otro Xellos no  había dejado de observar a Filia, los negros ojos fijos en su figura, tensa y  algo nerviosa. Algo le pasaba a Filia y ella no le había querido  decir.

Para sorpresa del grupo el joven de largos cabellos negros y al  que todos detestaban tocó a la puerta.

"¿Filia-san?" La aludida volteó  los ojos y murmuró por lo bajo.

"¿Desea algo Monuke-san?"

"Sólo  quería disculparme." La voz se escuchaba algo opacada desde el otro lado de la  puerta. Luego de un tenso silencio Filia finalmente se puso en pie. Todos tenían  puestos los ojos en ella pero de todos Xellos era el que más alerta estaba. La  princesa se acercó a la puerta y abrió un poco. Del otro lado se encontró con el  príncipe de Giman, un poco nervioso y algo cabizbajo.

"Filia-san, deseo  disculparme por mi comportamiento desde que llegué a Tougen. Sé que ha sido  reprochable y entiendo que no desee compartir conmigo nada más, pero le ruego  que me permita una oportunidad." Filia lo escuchaba como quien escucha una  bestia del campo hablar, pero el mayor impacto lo recibió cuando el príncipe  levantó la vista y la fijó en la de ella. Nada de escalofríos desagradables,  aquellos ojos azules eran como un cielo muy claro, llenos de dulzura. Una  pequeña punzada le apretó el pecho, aquella no podía ser la misma sabandija que  hacía apenas unos días había llegado a palacio.

"¿Su Alteza?" Al sonido  de la voz Filia salió de su asombro. El joven esperaba una respuesta y ella se  había quedado toda boba.

"Ehh... supongo que... debo aceptar sus  disculpas, Monuke-san."

"¿Podría entonces acompañarme a cenar...? junto  con sus amigos, claro está." Dijo al tiempo que le echaba un vistazo al grupo  dentro de la habitación.

"Pues..." Filia titubeó y Lina se levantó como  un rayo de la mesa y se puso frente al joven en actitud amenazante.

"¿Qué  es lo que tramas ahora?" Le dijo entre dientes mientras lo empujaba con un dedo.  El joven retrocedió levemente mientras se masajeaba el lugar donde el dedo de  Lina lo había punzado.

"Nada. Prometo comportarme como es debido."  Susurró el joven y Lina también quedó atrapada en aquella mirada  suave.

"Bien, pero a la primera que intentes pasarte de listo te voy a  rostizar y esta vez no va a quedar nada de ese lustroso cabello tuyo para  regresar a tu reino." Dijo Lina recuperando la compostura. Con paso lento todos,  menos Xellos, salieron en dirección al comedor. La princesa fue la última en  salir, con algo de renuencia y dándole una última mirada al joven que se quedaba  en el cuarto.

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¿Qué les pareció? ¿Cuántos ataques al  corazón hubo? Mhhh... espero que ya sepan quién es la serpiente. Espero no les  moleste el personaje nuevo, Enzeru significa ángel. Lo mismo significa Enjeru.  El nombre de Monuke significa la piel que desecha la serpiente. Pienso que es  una perfecta ejemplificación de lo que es el personaje, la piel de la verdadera  serpiente.

Dudas, preguntas, críticas, sugerencias, todo es bienvenido.  Por cierto Wolf, son cinco lobas, recuerda a las dos hilanderas que entraron más  tarde y te tengo una pregunta... si las hilanderas son lobas de una misma manada  (que lo son), ¿qué es el sastre de ellas? Y en última instancia, ¿será Zellas la  loba que le falta a esa manada? El sastre y Zellas son alfas de diferentes  manadas.

Ya dije muchos datos. Les quiero agradecer a todos su apoyo, en  especial por la situación de mis amigos. Besos a todos y se cuidan.
Demon Child
Capítulo 17
Angel
Capítulo 18
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