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Como siempre,  los personajes de Slayers no me pertenecen ni me estoy adjudicando propiedad  alguna sobre ellos.

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El  desayuno había transcurrido con bastante normalidad, si a normalidad se le podía  llamar la forma en que Lina, Gourry y Amelia devoraban sus desayunos. Zelgadis,  Filia y Xellos lo hacían mucho más despacio. Si se hubiera tratado de una  competencia por determinar quiénes eran los más dignos de ser llamados príncipes  durante la hora del desayuno, los últimos tres se hubieran llevado el trofeo por  unanimidad.

Pero aquella paz no iba a durar demasiado. No bien Lina había  puesto a un lado una enorme pila de platos vacíos, le plantó una mirada  inquisitiva al *príncipe de Koubuchi*.

"Y bien príncipe Xellos... ¿qué lo  ha traido por estas tierras tan lejanas a su reino?"

"Yo..." Pero Filia  no lo dejó continuar.

"El príncipe Xellos está aquí en honor a mi  cumpleaños Lina. Ha sido muy amable de su parte al honrarnos con su presencia."  Dijo levantando la barbilla.

"Pero no sabía que Koubuchi tuviera un  príncipe. Es conocido por todos que ese reino es uno peligroso y violento." Lina  sonrió mientras decía la última frase sin quitar los ojos de encime de Xellos.  Por unos instantes, al escuchar la forma en que la joven hablaba de aquel reino  el joven sintió su pecho arder con algo parecido a la ira. Sus ojos parecieron  aclararse unos segundos pero los mechones negros cubrían gran parte de  ellos.

"Lina, realmente eres una grosera." Interfirió Filia  enojada.

"Sólo tengo curiosidad Filia. Eso no es nada malo. Además,  pienso que el príncipe puede responder por sí mismo, no tienes por qué estar  hablando por él."

"¡Además de grosera, ignorante!"

"Ya chicas,  compórtense como lo que se supone que son. Ambas." Las interrumpió Zelgadis sin  apenas levantar la vista de su taza de chocolate.

"¿Y a ti quién te metió  en este asunto?" Le espetó Lina furiosa.

"Princesa Lina, no es justo que  ofenda de esa forma al invitado de la princesa Filia." Secundó Amelia, pero sus  consejos cayeron en oidos sordos.

"Yo pienso que no existe ningún  príncipe de Koubuchi y que Filia nos está tratando de ver las caras de nuevo."  Rugió Lina.

"¿Cómo te atreves?" Rugió Filia a su modo. Ambas se  enfrascaron en una agitada discusión que terminó en una nube de polvo y trajes  rosados. Como si aquello fuera una señal, Gourry, Zelgadis y Amelia se  levantaron de la mesa.

"Príncipe Xellos, ¿desea acompañarnos al jardín?  Estoy seguro que allí podríamos conversar más a gusto todos." Sugirió Zelgadis  antes de salir. Xellos no sabía si tomar la oferta o permanecer en el comedor.  No quería separarse de Filia por el asunto del collar, pero tampoco le agradaba  la escena. Finalmente se levantó y siguió al pequeño  grupo.

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Cuando Filia se percató de que Xellos ya no estaba  en el comedor entró en pánico y comenzó a buscarlo frenéticamente por todas  partes. Al cabo de un rato lo encontró, estaba jugando con Zelgadis, ambos  sentados frente a una mesa de marfil a cuadros. Zel comandaba el ejército de la  luz mientras Xellos comandaba el ejército de la obscuridad. Gourry y Amelia los  observaban muy entretenidos.

"Filia, el príncipe Xellos es muy bueno  jugando al ajedrez." Exclamó Amelia al verlo. Filia se sentó al lado de Amelia y  al poco rato apareció Lina. A pesar de haberse visto envueltas en aquella  pequeña rencilla ninguna de las dos parecía haber sufrido un sólo  rasguño.

"El príncipe me ha prometido que lidiará conmigo después que  termine el juego." Dijo un muy sonriente Gourry.

"¿Sabe luchar con  espadas?" Preguntó Filia asombrada. *¿O Gourry le hizo prometer que lidiarían  con las espadas? ¡Soy una tonta! ¿Cómo pude descuidarme tanto?* Dijo mientras se  daba con la mano en la frente. Tenía que estar más atenta la próxima  vez.

Filia se quedó absorta observando a Xellos. Se veia que estaba  sumamente concentrado por lo que seguramente no se fijaría en que la princesa lo  estudiaba. No podía negar que aquel joven tenía el porte de un príncipe de  verdad. Se preguntaba de dónde habría sacado el Primer Ministro a su *compañero  de juegos*. Aquel hombre siempre tenía una doble intención y le caia tan mal  como su apariencia.

Sacudió la cabeza tratando de quitar la imagen de su  mente y las coletas la siguieron graciosamente. Volvió a meditar en la figura  que tenía frente a sí. ¿Existiría la posibilidad de que Xellos fuera un príncipe  en realidad? Ahh... era demasiado soñar. De repente sus ojos azules se  entornaron con ensoñación. Xellos sería el príncipe encantado y ella la hermosa  princesa que llena de fe y esperanza lo liberaría de su prisión con un beso.  Suspiró profundamente.

Al cabo de un rato sintió la necesidad de abrir  los ojos y para su verguenza, cinco pares de ojos la observaban con  curiosidad.

"Princesa Filia, ¿le sucede algo?" Preguntó Amelia  inocentemente. Una enorme gota de sudor bajó por el cuello de  Filia.

"Ahh... jajjaa, no, no pasa nada." Trató de  sonreir.

"Estabas mirando al príncipe." Espetó Lina sin misericordia y  con una sonrisa predadora. "Filia está enamorada, Filia está enamorada." Dijo  cantando mientras le sacaba la lengua a la princesa.

"¡No lo estoy!"  Chilló enojada y pronto ambas estaban nuevamente enfrascadas en una nube de  polvo y trajes.

Zelgadis, Amelia y Gourry volvieron su vista al juego y  Xellos no pudo evitar sentir que el rostro se le sonrojaba.

"¿Siempre son  así?" Preguntó preocupado.

"Ahh, ya te acostumbrarás." Le comentó Gourry  sonriendo y ambos contrincantes resumieron el juego.

Después de lo que  les pareció una eternidad, Zelgadis rindió su rey y Xellos fue declarado  vencedor. Gourry se puso de pie de inmediato.

"Es hora de la acción."  Dijo con entusiasmo. "Vamos para que escojas un arma."

"¿Arma?" Chilló  Filia temerosa. "Gourry, ni se te ocurra hacerle un sólo rasguño." Le advirtió  Filia.

"¿No confías en mi Filia? Sabes que soy el mejor, no cometo  errores." Le dijo Gourry tratando de tranquilizarla. Y ciertamente Gourry era el  mejor espadachín de todos los reinos adyacentes. Era imposible que cometiera el  error de herir al *príncipe* por descuido.

Esta vez el vencedor fue el  príncipe Gourry. Pero había sido obvio que Xellos sabía manejar muy bien el arma  que había escogido. El grupo se quedó charlando muy animadamente mientras Lina y  Filia tenían otro *duelo*. Finalmente llegó la hora del almuerzo y no se  necesitó nada más para que todos los príncipes olvidaran lo que estaban haciendo  para correr tempestuosamente al comedor.

No bien habían salido del salón  de las armas cuando un hombre se escurrió de atrás de uno de los nichos de la  habitación desde donde había estado observando al pequeño grupo. La mirada  iluminada con una sonrisa perversa.

"Con que el chico sabe manejar la  espada. Me pregunto si sabrá manejar otras armas." Dijo mientras sacaba de entre  sus ropas una pequeña daga completamente negra hasta la hoja. Sonrió y esta vez  una vil risa llenó el salón.

"Larga vida a la princesa. Una pena que el  rey y la reina no vivan para verlo." Y sin más guardó la daga y salió del salón  a toda prisa y sin mirar atrás por lo que no pudo ver cómo uno de los espejos en  el salón refulgía tenuemente con una luz esmeralda.

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"Oye  Xellos, y además de saber jugar ajedrez y manejar la espada, ¿que más sabes  hacer?" Preguntó Lina luego de terminar su aparatoso almuerzo.

"¿Cómo que  otras cosas?" Le contestó Xellos un poco nervioso.

"Ya sabes, otro tipo  de duelos... Como duelos de magia." La peliroja sonrió ante la cara que puso  Xellos.

"Ah... sore wa himitsu desu."

Todos se le quedaron viendo  extrañados.

"¿Y eso qué significa?" Preguntó Filia.

"¿Por qué  habría de ser un secreto?" Secundó Amelia.

"Umhh... si no nos vas a decir  supongo que tendremos que averiguarlo, ne?" Dijo Lina con una sonrisa que  mostraba un pequeño colmillo. "¡Vamos!" Y la peliroja se levantó de la mesa.  Xellos no pudo menos que imitarla, aquella era una órden. Al verlo levantarse  Filia entró en pánico.

"¡No! ¡Esperen!" Trató de detenerlos pero iban  demasiado a prisa.

"¿Qué sucede Filia? Tienes miedo de que tu príncipe  salga mordiendo el polvo al enfrentarse a la más inteligente y hermosa de todas  las hechiceras?"

"¡Pero tú no eres una hechicera, eres un monstruo!" Al  escuchar la palabra Xellos no pudo menos que estremecerse.

"Ahh,  tonterías Filia. Déjanos ver qué puede hacer Xellos." Filia se adelantó hasta  finalmente quedar a la par con Xellos, los demás chicos también se habían  levantado y los seguían al jardín del castillo.

"Xellos."

"Hai  princesa."

"¿Sabes algo de magia?" Le preguntó algo  preocupada.

"No lo sé, no es como si pudiera recordarlo." Filia suspiró  profundamente. "Si lo deseas puedo negarme..."

"No, no sería correcto.  Quedarías como un cobarde." Xellos sonrió de repente.

"Princesa, sólo soy  su compañero de juegos. Si fuera un príncipe de verdad entonces sería deshonroso  que me arrepintiera, pero no lo soy. Así que no tienes por qué preocuparte tanto  por eso."

"Yo... yo no quiero que Lina te lastime. Puede ser muy ruda a  veces."

"Por lo que he visto princesa, usted es tan ruda como ella."  Xellos volvió a sonreir mientras Filia tomaba un tono igual de rosado que su  vestido. Sin embargo, al cabo de unos segundos reaccionó.

"¿Cómo te  atreves a decir eso?" Dijo mientras lo miraba retadora.

"Es la verdad."  Le respondió el joven encogiéndose de hombros. "Se tratan como si fueran la  némesis de la otra."

"¡No es cierto!" Continuaron discutiendo un rato  hasta que llegaron al jardín. Filia vio horrorizada que por su distracción no  había podido decidir si permitiría que Xellos se enfrentara o no a  Lina.

"Princesa Filia, si nos permite comenzar." Gruñó Lina al verla aún  al lado de Xellos.

"Xellos, si sabes algo de magia, por favor, no dudes  en defenderte, por favor." Le suplicó en un susurro la princesa antes de  alejarse.

"Filia, la próxima vez le dejas tu pañuelo." Sonrió Lina  divertida al ver la expresión de angustia de la princesa y tomándolo por el lado  equivocado. Pensó que seguramente Xellos no sabía mucho de magia y que esa era  la razón por la cual la princesa estaba preocupada. Claro que Lina sabía hasta  dónde podía llegar sin que se tomara como una ofensa para el invitado de Filia.  Sólo esperaba que siquiera supiera lo suficiente como para darle una buena  batalla.

"¡Comencemos!" Gritó Lina mientras se ponía en posición de  ataque y Xellos la imitó.

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Vaya, ¿ahora qué? ¿Será posible  que Xellos venza a Lina? Quien sabe.

Espero que les haya gustado hasta  aquí. Ciertamente Youki tiene algo que ver con todo lo que está sucediendo, pero  es demasiado pronto para dejar ver sus intenciones.

Ya saben, críticas,  dudas, preguntas, todo es bienvenido. Gracias por leer y se cuidan  mucho.

Ja ne!
Demon Child
Capítulo 8
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