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Como siempre, los  personajes de Slayers no me pertenecen ni me estoy adjudicando propiedad alguna  sobre ellos.

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A la  mañana siguiente Filia se levantó muy tarde como era su costumbre. Hizo su  rutina matutina, arreglándose luego para salir a jugar, como siempre hacía. Se  vio al espejo y sonrió arrogantemente. "Los guardias no sabrán qué los golpeó."  Y se echó a reir. A Filia le gustaba hacerle bromas a los guardias de palacio,  escabuyéndose luego y haciendo que los castigaran por perder a la  princesa.

Al salir del cuarto se tropezó, de no haber sido por una rápida  reacción de su parte, hubiera caido de bruces al piso, sin embargo, quedó de  rodillas. Al voltearse para ver con qué se había tropezado se sorprendió  profundamente. En el suelo, frente a su puerta estaba Xellos. Aparentemente el  ruido acababa de despertarlo.

"¿Xellos?" Dijo  sorprendida.

"¿Ummhhh...?" Dijo algo adormilado.

"¿Pasaste la  noche aquí afuera?" Le dijo asombrada.

"Hai." Le susurró con voz ronca  por el sueño.

"¿Por qué?"

"No me dijiste dónde podía dormir."  Replicó mientras se restregaba los ojos con un gesto cansado.

"Baka, sólo  tenías que ir a cualquiera de las habitaciones que estuviera vacía." Le dijo  enfadada.

"No lo dijiste." Le contestó un poco molesto y algo rojo por la  verguenza.

"¿Es que no puedes pensar por tí mismo?" Se  burló.

"¡Claro que puedo pensar por mi mismo!" Le  gritó.

"¿Entonces?" Le dijo la princesita sintiendo que la poca paciencia  que tenía se le agotaba.

"No puedo hacer nada si no lo ordenas  primero..." Dijo en un susurró y esquivando la mirada de la princesa. Tener que  depender absolutamente de la pequeña malcriada le causaba una profunda  verguenza, además de enojo y coraje.

"¿Por qué no puedes hacer nada si no  te lo ordeno?" Preguntó curiosa pero enojada aún.

"Es por el collar..."  Ella lo observó esperando a que continuara.

"Es un collar de servidumbre,  es mágico, hace que obedezca al pie de la letra todo lo que se me  ordene."

Filia no podía creerlo, se quedó en silencio tratando de  asimilar lo que el joven le acaba de decir, finalmente se puso de pie mientras  que Xellos permaneció en el mismo lugar.

"Supongo que tendré que probarlo  por mi misma. ¡De pie!" De inmediato Xellos estuvo de pie frente a ella a pesar  de que todo el cuerpo le dolía por la posición que había convservado durante  toda la noche. "¡Vamos!" Volvió a ordenarle y Filia se adentró nuevamente en su  cuarto, seguida de Xellos. Al entrar cerró la puerta.

"Ummhh...." Se  quedó pensativa, quería ver si era cierto lo que Xellos le acababa de decir.  "Bueno... ayer me dijiste que no jugarías conmigo mis juegos de niña tonta..."  Xellos palideció al escucharla.

"Mmhh... quiero... Ahh, no quiero, te  ordeno que te vistas con uno de mis trajes para así poder jugar a las muñecas."  Sonrió complacida, la expresión que Xellos tenía era digna de observarse. Sin  embargo no dijo ni una palabra para contradecirla, simplemente se acercó hasta  donde estaban guardados los trajes de Filia, escogió uno y lo llevó a la  cama.

De inmediato comenzó a desvestirse. Filia se puso roja y cuando  finalmente consiguió su voz le gritó.

"¿Qué haces?" Xellos se detuvo unos  segundos, apenas comenzaba a desvestirse.

"Estoy haciendo lo que me  pediste." Le dijo con una sonrisa burlona. "¿Cómo se supone que me pondré uno de  tus trajes si tengo otra ropa puesta?" Mientras le daba una mirada  satisfecha.

Filia enrojeció completamente y lo meditó uno segundos, tras  un rubor más profundo.

"Ahh... bien..." Y Xellos comenzó nuevamente a  desvestirse.

"¡NO!, deténte, ¡te creo, te creo!" Suspiró aliviada cuando  el joven cruzó los brazos con una sonrisa complacida.

"Xellos, acércate."  Xellos se acercó y ella tocó el collar. Lo analizó unos instantes y finalmente  comenzó a buscar por dónde quitárselo.

"Princesa Filia, es un collar  mágico, no creo que puedas quitármelo a menos que sepas el hechizo..." Susurró  con seriedad cambiando en un instante su expresión previa.

"Kuso,  ¡maldito collar! ¿Quién te lo puso, el Ministro?" Xellos negó con la cabeza.  "¿Entonces?" Volvió a preguntar.

"Un hombre, no recuerdo su nombre, ni su  rostro, se me ordenó olvidarlo." Dijo suavemente.

"¿Qué más te ordenó ese  hombre?" Preguntó la princesa cruzándose de brazos.

"Me ordenó olvidar de  dónde vengo y quién soy... sólo me dijo que me llamaba Xellos y que soy..." No  terminó la frase, trató nuevamente de decirlo pero no pudo.

"¿Que eres  qué?" Chilló impaciente la princesa.

"Sore wa himitsu desu, se me ordenó  nunca decirlo." Le contestó con una sonrisa culpable.

Filia lo observó  fastidiada. No le gustaba para nada lo que había costado su regalo, la libertad  de un ser humano. Claro que se las cobraría al Ministro, pero en ese momento su  única preocupación era Xellos.

"Supongo que tendré que ser muy específica  con lo que ordene." Dijo pensativa.

"Hai."

"Entonces voy a  ordenarle a las sirvientas que te preparen un baño, para que puedas bañarte y  cambiarte, ellas te llevarán ropa. Cuando termines de bañarte puedes regresar  aquí y descansar todo lo que necesites..." Caminó pensativa. "Claro... cuando  despiertes esperame aquí." Hizo ademán de salir pero regresó  abruptamente.

"Casi lo olvido, ¿has comido algo?"

"No." Dijo  Xellos cruzando los brazos sobre su pecho y sujetándose los hombros con un gesto  de verguenza total.

"Entonces acompañame a desayunar luego del baño,  luego podrás regresar aquí y descansar."

Xellos hizo una pequeña  reverencia, mientras Filia salía de la habitación y le ordenaba a las sirvientas  que preparan un baño para Xellos y le buscaran ropa apropiada para el  castillo.

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El día pasó sin grandes inconvenientes. Xellos  durmió casi todo el día, estaba muy cansado y no sabía por qué. Tuvo pesadillas,  todas llenas de cosas que parecía recordar pero no podía concentrarse. Se  revolvió inquieto en la cama hasta que despertó abruptamente. Pasó su mirada por  la habitación, algo le decía que esa no era la habitación donde debía  estar.

"Vaya que dormiste mucho." Escuchó una voz chillona que ya  comenzaba a detestar. Xellos se restregó los ojos aún adormilado. Filia se  encontraba sentada graciosamente en una de las butacas que habían dentro de la  habitación.

"¿Qué hora es?" Preguntó.

"Es temprano aún... dormiste  todo el día de ayer y toda la noche, aparentemente estabas muy cansado." Chilló  nuevamente. Xellos se comenzaba a preguntar si la voz de la princesa cambiaría  cuando madurara o se quedaría con aquella horrenda voz.

Gruñó levemente y  se cubrió con las cobijas.

"Hey, no te vuelvas a dormir, tenemos mucho  que hacer hoy." Le gritó Filia.

"¿Qué tenemos que hacer hoy?" Le preguntó  Xellos mientras se levantaba de la cama automáticamente.

"Iremos a la  biblioteca real a buscar el orígen del collar que llevas puesto. Si tenemos  suerte quizás encontremos el hechizo para quitártelo." Le dijo orgullosa de la  idea.

"¿Deseas quitarme el collar de servidumbre?" Le dijo incrédulo  mientras buscaba entre la ropa que la servidumbre le había traido algo de su  agrado.

"Así es." Le dijo la princesa. Xellos se decidió por una camisa  púrpura y pantalones oscuros. Se detuvo un momento acariciando la tela de la  camisa pensativo.

"Si lo haces me iré de inmediato." Le dijo finalmente y  se adentró en el baño de la recámara.

"¿Por qué?" Le gritó la princesa  desde la butaca. Xellos tardó en responderle, pero al cabo de un rato se asomó a  la puerta del baño con la camisa ya puesta.

"Sé que tengo un hogar, sé  que tengo una familia, cuando me quites el collar recordaré todo y regresaré con  ellos." Volvió a desaparecer.

"Bien... no tengo inconvenientes en que lo  hagas. No quiero retenerte contra tu voluntad. Pero al menos podrías dejar que  te ayude a encontrarlos no?" Le volvió a gritar.

Xellos no sabía qué  decirle a la pequeña princesa. Al principio le había parecido muy grosera y  malcriada, pero apenas unas horas y comenzaba a ver en ella algo especial.  Terminó de vestirse y arreglarse y salió. Filia se quedó asombrada, de repente  le parecía que Xellos era más que un simple esclavo o sirviente. Tenía cierto  aire real que parecía rodearlo.

"Gracias." Le susurró con mucha  seriedad.

"Ahh, no es nada, para eso son las princesa." Dijo  arrogantemente. "Vamos a desayunar." Xellos salió de inmediato tras la  princesa.

"Y yo que comenzaba a pensar que no eras una niña malcriada."  Comentó. Filia no se molestó en voltear la cabeza para hablarle.

"Si no  dejas de ser tan arrogante te ordenaré que me digas Excelentísima Princesa Filia  cada vez que te dirijas a mi Divina Persona." Y continuó dando pequeños saltitos  mientras caminaba.

"Pero que...." Se mordió la lengua, aún no estaba muy  seguro de si la princesa cumpliría su amenaza y decidió no  probarla.

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Gomen ne, minna-san. Disculpen la tardanza, pero  no han sido fáciles estos últimos días. Los que saben por lo que estuve pasando  quiero decirles que gracias por su apoyo y por su tiempo, ha sido muy importante  para mí. Cuidense mucho y no permitan que el estrés les retuerza el  pescuezo.

Ja ne!
Demon Child
Capítulo 5
Amigos
Capítulo 6
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