*******

Los  personajes de Slayers pertencen a su creador. De ninguna forma me estoy  adjudicando posesión alguna sobre ellos.

Este fic contiene referencias  Shounen ai. Zelgadis / ? Quedan advertidos.

*******

El Ama de las  Bestias se revolvía inquieta en su trono. Desde desde los acontecimientos que  habían dado cabida al nacimiento del pequeño Ashura ya no estaba tan segura de  su rol entre los Señores Oscuros. No conforme con eso, ahora la quimera había  sido convertido en mazoku, nada menos que por un mazoku de unos pocos meses de  nacido.

El pequeño realmente era poderoso, algo en su mirada hacía pensar  que tenía mucha más edad de la que aparentaba. Cada vez que Zelas trataba de ver  su forma astral una luz dorada cegaba sus sentidos y el sutil aroma a caos que  emanaba del pequeño y de Zelgadis...

Si el pequeño era tan fuerte, no  dudaba que llegado el momento llegaría a ocupar alguno de los espacios vacantes  que habían dejado Fibrizo o Gaarv. No sólo tenía poder, incluso había escogido a  su propio sacerdote... la ex- quimera, ni siquiera había pestañeado al  crearlo.

A decir verdad, no sentía como si el pequeño Ashura fuera suyo.  Ya fueran los sueños, ya fuera lo que le sabía capaz de hacer. Algo le decía que  el pequeño demonio no era suyo del todo. No era como Xellos, su más fiel  servidor. Cierto que el sacerdote tenía su forma de hacer las cosas, pero nunca  la había traicionado en nada. Confiaba en él lo suficiente como para dejarlo  hacer como le placiera, tampoco se veía volviéndolo a la nada de donde lo había  creado.

El pequeño Ashura, por el contrario, tenía completa voluntad  propia, no necesitaba de su energía así como a veces la requería su sacerdote.  No había un lazo síquico que los conectara aunque presentía que el pequeño sí  mantenía un lazo con Zelgadis. Debería entonces  cerciorarse.

"Zelgadis..." Llamó mentalmente. Zelgadis apareció de  inmediato, con el pequeño en brazos e hizo una profunda  reverencia.

"Necesito que cumplas una pequeña  petición..."

*******

Xellos y Zelgadis aparecieron en el interior  del castillo congelado de Dynast. El color negro y los detalles en blanco eran  los colores predominantes del interior del castillo. Zelgadis sintió un  escalofrío recorrer su cuerpo, no sólo por el frío. Era la primera vez que se  separaba del pequeño Ashura y aunque apenas habían sido unos minutos ya lo  extrañaba.

Siguió a Xellos por los enormes pasillos del castillo. Podía  sentir que se acercaban más a la presencia misma de Dynast. Llegaron hasta dos  enormes puertas de mármol negro, grabadas detalladamente con escenas de  demonios. Xellos se volteó a mirarlo y Zelgadis devolvió una mirada  serena.

Las puertas se abrieron a voluntad de los visitantes y quedaron  ante la presencia de Dynast. Al pie del masivo trono se encontraba Dynast  Grausherra. Sus cabellos negrísimos, totalmente vestido de negro, con algunos  detalles blancos. Sus ojos grises, cual si estuvieran congelados se posaron  sobre los visitantes.

"Juushinkan... ¿A qué debo el honor de esta  visita?" Dijo en un tono lleno de sarcasmo. Grausherra no era un adepto de la  presencia de Xellos.

Xellos hizo una profunda reverencia, seguido por  Zelgadis. En esos momentos Grausherra tenía arriba todas sus alertas mentales.  Xellos no era cualquier emisario y eso no se debía sencillamente a que fuera el  general- sacerdote del Ama de las Bestias. Se decía que Xellos tenía la  preferencia de L-sama misma sobre los demás demonios.

"Señor Dynast, mis  más humildes saludos." Sonrió Xellos en una imitación de afabilidad.

"El  Ama de las Bestias me envía con una proposición que puede beneficiarles a  ambos." Diciendo lo cual extendió la mano, haciendo aparecier un pergamino.  Dynast Grausherra levitó el pergamino y sin tocarlo lo abrió y leyó. Un leve  gesto de sorpresa se reflejó en aquellos ojos helados.

"¿Cuál es la  respuesta de Grausherra-sama?" Volvió a inquirir el sacerdote.

El Señor  Oscuro examinó por unos instántes a la figura que yacía inclinada tras Xellos.  Al cabo de un rato asintió.

"Me alegro de poder regresar con tan  agradables noticias al Ama de las Bestias." Contestó Xellos con una  sonrisa.

"Puedes retirarte sacerdote." Le dijo en un tono  frío.

Xellos inclinó la cabeza en señal de respeto y desapareció por  completo. Zelgadis quedó sólo ante la presencia de Dynast.

"¿Eres el  sacerdote del Hijo de Zelas?" Preguntó Dynast sin emoción alguna. Zelgadis no  esperaba esa pregunta, no era que estuviera muy seguro de lo que era o la  posición que ocupara entre los mazokus. Dudó un momento antes de  responder.

"Sólo soy la niñera del Hijo de Zelas..." Dijo un poco  ruborizado.

"No es eso lo que se comenta." Le replicó Dynast. "De todas  formas... debes saber que carezco de mis usuales sirvientes."

Zelgadis  asintió, Xellos ya le había comentado al respecto antes de llegar aunque no le  había dicho nada de qué consistía la ayuda que le brindaría a  Grausherra.

"Necesito que me traigas una órbita de poder que es de mi  propiedad. A cambio de este favor de parte de Juu-oh, yo le haré otro favor."  Zelgadis escuchó todas las indicaciones. Luego de tener todas las instrucciones  desapareció de la presencia de Grausherra no sin antes hacer una profunda  reverencia.

"Zelas, espero que sepas lo que haces." Suspiró  profundamente, había percibido claramente la esencia del caos que portaba  Zelgadis y estaba casi seguro de que aquel demonio pronto los  traicionaría.

*******

Tres días habían pasado desde que Zelgadis  saliera del castillo helado de Dynast Grausherra y extrañaba angustiosamente al  pequeño Ashura. Ahora se encontraba de regreso, frente a las puertas del salón  privado de Dynast. Por alguna razón no había encontrado las dificultades que  esperaba para conseguir la órbita de poder que ahora llevaba en su  mano.

La verdad se le había hecho demasiado fácil. Los actuales  guardianes de la órbita no habían tenido tiempo siquiera de parpadear. Se sentía  satisfecho y sintiendo el poder de aquella órbita negra en su mano se sentía  mucho mejor, su poder era intoxicante.

Las puertas del salón se abrieron  y Zelgadis entró confiadamente e hizo una profunda reverencia.

"Lord  Dynast." Dijo extendiendo la mano y mostrando la órbita de poder. Dynast se  acercó a la ex-quimera y tomó la órbita, desapareciéndola en un hueco  dimensional. Se quedó observando a Zelgadis, quien todavía podía sentir el poder  de la órbita en su cuerpo.

La apariencia delicada de Zelgadis le había  atraído en el momento en que lo vio entrar a su castillo con Xellos. El Ama de  las Bestias le había pedido que probara la lealtad de Zelgadis por lo que le  había solicitado ir y buscar la órbita que tan fácilmente pudo haber robado para  sí mismo. Pero Zelgadis guardaba algo más y Zelas pensaba que quizás Dynast  podría averiguar el secreto que ella no había podido descifrar acerca de  Zelgadis. Esa, realmente, era la razón, aún cuando no se la hubiera comunicado  abiertamente.

"Zelgadis... ¿Te agradó la misión?" Preguntó Dynast con su  natural frialdad.

"Hai, Lord Dynast." Contestó Zel con una media sonrisa.  Observó a Grausherra alejarse hasta quedar al pie de su masivo trono. Demasiado  grande para su apariencia humana, pero perfecto para su apariencia  demoniaca.

"Sabes, Zelgadis..." Lo dijo en un tono que lo hizo  estremecerse.

"He notado que tu poder ahora está al mismo nivel que el de  Juushinkan." Trató de observar alguna reacción de parte de Zelgadis, pero  adicional a un leve gesto de incomodidad no pudo percibir nada en  especial.

"El Ama de las Bestias no necesita un sacerdote o general  adicional, con Juushinkan es suficiente. Y ya que eres tan sólo la niñera del  hijo de Zelas, me preguntaba si te agradaría aplicar para las vacantes que  existen de este lado del mundo."

Zelgadis palideció, sabía que aquella no  era una simple petición. Dynast- sama era, de hecho, el más poderoso de los  Señores Oscuros después de Phibrizo y rechazar una petición tan directa no era  nada prudente. Trató de comunicarse directamente con Zelas, pero no obtuvo  respuesta, podía sentir que lo escuchaba pero lo ignoraba deliberadamente.  Seguidamente trató de comunicarse con Xellos.

"Zel-kun... Juu-oh-sama me  ha prohibido darte cualquier tipo de consejo al respecto. Debes decidir tú  mismo." Esa fue la única respuesta de parte del sacerdote antes de que cortara  la comunicación entre ambos.

Dynast Grausherra lo observaba, había  captado la comuicación entre Xellos y Zelgadis, además podía sentir que el temor  se apoderaba del recién convertido mazoku. Sonrió para sus adentros pero  entonces captó que Zelgadis se comunicaba con una tercera persona a la que no  pudo identificar.

Lo vio concentrarse y después de unos momentos se  relajó. Una leve sonrisa subió a los labios de la ex-quimera e hizo una profunda  reverencia. Esto lo intrigó muchísimo.

"Lord Dynast... Sé que Zelas-sama  no necesita un nuevo sacerdote o general, si fuera de su agrado cederme a su  propiedad no tendría ningún problema en aceptar tan agradable proposición. Pero  mientras no se llegue a un acuerdo, podría aceptar ocupar provisionalmente la  posición que se me ofrece bajo una simple condición..."

Grausherra lo  observó con curiosidad e hizo un gesto para que Zelgadis continuara.

"Es  de su conocimiento que Zelas-sama, a pesar de la lealtad que le profeso, no es  mi creadora. Extraño enormemente estar al lado de mi señor, Ashura-sama y  estaría sumamente agradecido al Dynast si permitiera que el pequeño Ashura se  quedara conmigo el tiempo que permanezca aquí." Zelgadis bajó la vista en espera  de la respuesta de Dynast.

Sí que era una proposición arriesgada,  primeramente acababa de declarar abiertamente que Zelas no era su ama, aunque le  profesara completa lealtad. Segundo, Zelas no estaría muy de acuerdo en que el  pequeño Ashura lo acompañara al dominio del Rey Supremo.

Dynast sonrió  ampliamente. No sólo tendría a su servicio a un ser tan poderoso como Zelgadis,  sino que tendría a su merced al propio hijo del Ama de las Bestias, eso le daba  una posición ventajosa.

"Creo que podemos arreglar esos detalles,  Zelgadis." Contestó calmadamente.

"Hai, Lord  Dynast."

*******
L-sama o el Caos
Capítulo 4
Dynast-Sama
Capítulo 5
Regresar al índice de historias
Regresar a la página principal
Hosted by www.Geocities.ws

1