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Los  personajes de Slayers pertencen a su creador. De ninguna forma me estoy  adjudicando posesi�n alguna sobre ellos.

Este fic contiene referencias  Shounen ai. Zelgadis / ? Quedan advertidos.

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Xellos  apareci� frente al sal�n del trono del Ama de las Bestias en la Isla de  Wolfpack. Hab�an pasado aproximadamente tres semanas desde que Zelas le hab�a  ordenado vigilar a Lina y su grupo y a Filia con el peque�o Val. Realmente hab�a  pasado unos d�as dificiles. No enojar a alguno de esos personajes era como  pretender no mojarse al caer al agua. Tra�a el cabello y las ropas algo  chamuscadas, pero ni siquiera hab�a pasado por su mente tratar de componerse.  Las �rdenes de Zelas deb�an cumplirse y hasta que ella no estuviera satisfecha  el no har�a nada por volverla a enfadar.

Empuj� las puertas del sal�n y  se detuvo en el centro, de rodillas, esperando por el consentimiento de Zelas  para levantarse. Ella lo observ� y finalmente le permiti� ponerse en pie. Xellos  comenz� a informarle sobre las actividades de Lina y compa��a y sobre el drag�n  antiguo. Mientras le hablaba a su ama, pudo percibir un perfume que antes no  hab�a sentido.

Era dulce a sus sentidos, pero no era realmente un olor o  un perfume, era m�s bien una esencia. La esencia del caos puro y total. Xellos  mor�a por verificar el nivel de poder actual de su ama y se�ora, present�a que  hab�a aumentado. Pero no se atrevi� siquiera asomarse al plano astral por unos  segundos para comprobarlo.

Cuando finalmente termin� su informe y Zelas  le permiti� salir se dirigi� a su cuarto. Lo primero que pudo ver fue a Zelgadis  sentado en su cama. Su mirada a�n segu�a perdida pero ya no parec�a tan vac�a  como antes.

"Vaya, vaya, Zel-kun, �como te sientes hoy?" dijo en su usual  tono alegre. Zelgadis no respondi�.

"Veo que sigues algo resentido." Le  dijo acerc�ndose mientras su rostro, cabello y ropas se compon�an al instante  como si nada hubiera pasado en esas tres semanas. "Ya olv�dalo Zel-kun." Y se  sent� al lado de la quimera. Fue entonces que percibi� la misma esencia que  hab�a percibido en su ama.

"�Sucedi� algo en mi ausencia?" pregunt�  Xellos con seriedad a pesar de la sonrisa que continuaba pegada en sus labios.  Pudo notar que Zelgadis finalmente mostraba signos de vida. Hab�a bajado la  mirada y se notaba algo confundido.

"Sucedi� algo... pero no lo  recuerdo." Fue la simple respuesta. Xellos supuso que el Ama de las Bestias  tendr�a algo que ver en el asunto. Quiz�s m�s tarde le preguntar�a. Pero en ese  momento lo �nico que ten�a en mente era disfrutar de la presencia de Zelgadis,  si posible causarle algo de dolor. Quiz�s no eran muchas las emociones que pod�a  obtener de la quimera, pero conoc�a perfectamente las formas de obtener otros  placeres. Comenz� a desvestir a la estoica quimera.

As� como la primera  vez, Zelgadis se dej� hacer sin protestar y sin oponerse. La esencia de caos que  cubr�a el cuerpo de Zel hizo que Xellos perdiera el control varias veces. Era  muy dulce a sus sentidos, m�s incitante que todas las emociones negativas que  hab�a probado. La fuerza del caos, su esencia pura, eso era lo que lo hac�a  irracional. Tan fuerte que era como tocar a L-sama  misma.

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Al d�a siguiente al despertar, encontr� a la  quimera profundamente dormida. Lo observ� unos momentos y finalmente tuvo una  idea. Quiz�s no podr�a ver si el Ama de las Bestias hab�a incrementado su poder,  pero si Zelgadis ten�a el mismo caos impregnado en �l, seguramente hab�a  presenciado el acontecimiento. Le echar�a un vistazo a lo que Zelgadis hab�a  olvidado.

Recit� unas breves palabras mientras colocaba la palma de su  mano en la frente de Zelgadis. Al instante una luz dorada ceg� sus sentidos y no  pudo m�s que quitar de inmediato su mano como si Zelgadis estuviera  ardiendo.

"�Kuso!, �qu� sucede?" Dijo un tanto irritado y a�n cegado por  la luz que hab�a percibido en el interior de la quimera.

Zelgadis se  estremeci� levemente al escucharlo maldecir y despert�.

"Buenos d�as  Zel-kun." Le dijo coloc�ndose su m�scara de felicidad de inmediato.  "�Descansaste?"

La quimera observ� a su alrededor unos inst�ntes, como si  estuviera perdida. Xellos se inclin� e intent� probar nuevamente la esencia del  caos, como un ni�o que no puede evitar probar un dulce. Por unos inst�ntes  sinti� que Zelgadis respond�a a su beso, hab�a cerrado los ojos y un sentimiento  de placer proveniente del shaman le lleg� de improviso. Pero as� como hab�a  llegado la sensaci�n placentera, lleg� una de p�nico en el momento en que  Zelgadis lo empuj� con fuerza para terminar el beso. Xellos fue a parar a la  pared m�s cercana, completamente desnudo como estaba.

Zelgadis parpade�  varias veces y un profundo rubor subi� a su rostro. En un gesto infantil cubri�  su cabeza con las s�banas y de abajo de ellas se escuch� una ahogada  disculpa.

Xellos qued� pegado a la pared unos instantes y luego se  desliz� por la pared hasta el suelo.

"Yare, yare, Zel-kun, ahora s� est�s  despierto." Coment� Xellos con una sonrisa. Se acerc� juguetonamente hasta la  forma de Zelgadis bajo las s�banas y tir� de ellas con fuerza. Esta vez fue  recibido por una fuerte explosi�n que dej� la habitaci�n completamente en  ruinas. Zelgadis hab�a utilizado una bola de fuego, pero el da�o que hab�a  causado el hechizo era cinco veces mayor que el da�o que causaban las de la  querid�sima Lina.

Cuando logr� levantarse del suelo tosi� un poco y una  leve nubecilla de humo escap� de su boca. Al ver a Zelgadis no pudo menos que  echarse a reir a carcajadas. Zelgadis a�n se encontraba sobre la cama,  chamuscado por su propia bola de fuego, aparentemente no hab�a medido el da�o  que pod�a causar el hechizo.

"Zel-kun, �cu�nto poder te otorg� el Ama de  las Bestias?" Pregunt� Xellos, quien a pesar de haber sido chamuscado hac�a unos  segundos ahora se hallaba completamente vestido y limpio.

Zelgadis  parpade� varias veces, trat� de recordar pero su mente se negaba a  cooperar.

"No lo recuerdo." Dijo con voz grave.

Con un gesto el  cuarto de Xellos volvi� a formarse como si nada hubiera sucedido.

"Tal  vez podamos preguntarle a Zelas-sama." Dijo alegremente, desvaneci�ndose y  permitiendo as� que Zelgadis se vistiera. "Por cierto Zel-kun... �recuerdas algo  de estas �ltimas tres semanas?" Zelgadis escuch� la voz resonar dentro de su  cabeza.

"��Tres semanas!!" Musit� Zel sorprendido.

Realmente se  sent�a muy confundido, no recordaba nada de lo que hab�a sucedido desde que  Zelas lo dirigiera hacia aquella luz dorada en el sal�n principal. Pero si hab�a  logrado atinarle a Xellos seguramente era algo bueno. Sali� del cuarto y camin�  por los pasillos del castillo hasta llegar a las puertas del sal�n del Ama de  las Bestias donde Xellos lo esperaba.

Al entrar ambos se quedaron  petrificados por la sopresa. El sal�n de Zelas, antes n�tidamente compuesto y  regio, estaba totalmente destrozado. Xellos fue el primero en  reaccionar.

"��Zelas-sama!!" Busc� por todo el sal�n hasta que la  encontr�, acurrucada en una esquina sobre los restos de una de las cortinas del  sal�n.

"��Zelas-sama!!" La llam� con cautela. Zelas le respondi� con una  especie de gru�ido de advertencia.

No entend�a el comportamiento de  Zelas, la noche anterior todo hab�a sido normal, con excepci�n de aquella fuerte  esencia a caos. Ni siquiera hab�a podido sacar la informaci�n de la mente de  Zel. Los dorados ojos del Ama de las Bestias lo observaban con recelo y algo de  demencia.

"Juu-oh-sama... �qu� sucede?" Le dijo muy suavemente y  agach�ndose a la altura de sus ojos. Le parec�a como una bestia acorralada,  jadeando forzosamente. Trat� de acercarse un poco pero Zelas gru�� m�s  amenazadoramente. Sinti� una mano en su hombro detenerlo.

"Xellos..." Al  voltearse vio a Zelgadis, la vista de la quimera fija en el Ama de las Bestias.  Al observar nuevamente a Zelas se percat� que se encontraba en una especie de  trance al parecer doloroso.

"No creo que te reconozca en estos momentos."  Dijo la quimera en voz grave. Realmente Zel era muy observador. La mirada de  Zelas estaba empa�ada. Un estremecimiento recorri� el cuerpo de Zelas y se  retorci� entre las cortinas jadeando.

"Juro que encontrar� al que hizo  esto." Dijo Xellos con una mirada extra�a. Otra oleada de dolor hizo  convulsionar el cuerpo del Ama de las Bestias y Xellos trat� de acercarse y  confortarla, recibiendo a cambio una profunda herida en el pecho, producto de  las afiladas garras de la mazoku.

"�Kisama!" Gru�o entre dientes. �Por  qu� no puedo hacer nada?" Dijo con desesperaci�n.

Zelgadis estaba m�s  confundido. La reacci�n de Xellos hacia su ama le parec�a extra�a. Los mazoku no  pod�an albergar sentimientos positivos, no pod�an sentir preocupaci�n... Y sin  embargo, Xellos parec�a tan preocupado como un hijo por su madre.

Un  l�quido espeso y negro fluia a trav�s de la herida de Xellos y Juu-oh parec�a  estar sufriendo demasiado. Zelgadis no pudo registrar cuando sus piernas  cedieron y cay� de rodillas al lado de Xellos. La escena tambi�n lo estaba  afectando.

"Juu-oh-sama..." Le dijo suavemente y se acerc� de la misma  forma en que Xellos hab�a tratado. Zelas husme� el aire, cual un animal, y una  especie de reconocimiento registr� en su mente. El olor de Zelgadis le era  conocido, dulce, la esencia del caos. Gimi� desesperada mientras Zelgadis se  acercaba.

"Zelgadis... ten cuidado." Le dijo Xellos  secamente.

Zelgadis acerc� primeramente su mano hasta tocar el hombro de  Zelas, al ver que no suced�a nada, se aventur� a acariciar los blancos cabellos  que se esparc�an enredados sobre el cuerpo de la mazoku. Xellos no pod�a creer  lo que ve�an sus ojos. Zelgadis hab�a logrado acercarse y finalmente hab�a  acomodado a su ama de forma que su cabeza descansara en el regazo de la quimera.  Trat� de acercarse y nuevamente Zelas le gru��  agresivamente.

"Juu-oh-sama, es Xellos." Le dijo  Zel.

"�Juushinkan?" Zelas habl� entre dientes.

"Hai, Zelas-sama."  Esta vez el Ama de las Bestias le permiti� acercarse.

"�Qu� sucede  Zelas-sama?" Le pregunt� Xellos preocupado. "El regalo de L-sama... los  sue�os..." Hablaba con dificultad, Xellos pod�a sentir todo el dolor que emanaba  de ella, deb�a ser fuerte porque el sabor era intoxicante. Zelgadis continuaba  acarici�ndola en un intento por calmarla.

Otro estremecimiento recorri�  el cuerpo de Zelas y sus ojos se abrieron como dos �rbitas doradas. Una luz  cubri� su cuerpo y la esencia del caos se hizo m�s fuerte. Zelgadis estaba  cegado, pero no hab�a soltado a la mazoku. La luz se hizo m�s brillante y Xellos  tambi�n tuvo que cerrar los ojos.

Cuando finalmente la luz desapareci�  una peque�a figura descansaba sobre el vientre de Zelas. Al verlo, el sacerdote  casi tuvo un ataque de histeria.

"�Un nuevo mazoku?" Murmur� Zelgadis  at�nito.

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Zelgadis se encontraba en un gran  problema. Zelas a�n no hab�a despertado desde que *diera a luz*, y Xellos lo  hab�a dejado a cargo del infante mientras intentaba reanimar al Ama de las  Bestias. El peque�o se revolv�a en sus brazos y varias veces hab�a intentado  morder su dedo. A pesar de que su piel era de roca el peque�o hab�a logrado  perforar la sensible yema de su dedo con sus afilados  colmillos.

"�Kisama! �D�nde voy a conseguir leche?" Comenz� a  maldecir.

Observ� al peque�o detenidamente por primera vez desde que  Xellos se lo entregara. El peque�o, a pesar de llevar unas horas de nacido, se  revolv�a inquieto como si tuviera seis meses. Su piel muy bronceada, ten�a un  leve rubor en las mejillas. Ten�a los cabellos blancos, iguales a los de Zelas,  as� mismo los ojos, dorados, con pupilas felinas. Los tiernos deditos mostraban  unas insipientes garras negras. Gimi� al sentir que el peque�o volv�a a llevarse  su dedo a la boca.

"Un momento, c�mo s� que puedo darte leche?, no es  como que un mazoku necesite ese tipo de comida." Suspir� desesperanzado mientras  continuaba meciendo al peque�o.

"���Xellos!!!" grit�.

"�Qu� sucede  Zel-kun, el Ama de las Bestias a�n no despierta." Al momento Xellos apareci�  como si hubiera estado todo el tiempo a su lado.

"Tiene hambre." Dijo  se�alando al peque�o quien por quinta vez intent� morderle el  dedo.

Xellos lo mir� sin comprender.

"No s� qu� debo darle de  comer... �puede beber leche?" Le dijo sinti�ndose tonto.

"Claro Zel-kun,  pero me parece que eso no le va a quitar el hambre. Los demonios se alimentan de  emociones, �recuerdas?"

"Ehh... s�, lo recuerdo. �Qu� debo hacer  entonces, enojarme con �l?" Xellos solt� una sonora carcajada.

"Ll�valo  con Lina y compa��a, estoy seguro que tendr� suficientes emociones negativas de  ellos."

"No es como si pudiera llegar a ellos." Gru�� Zel  enojado.

"Bien, bien, te llevar� donde se encuentran, pero te advierto,  no debe pasarle nada al peque�o de Zelas." Le dijo con su usual  sonrisa.

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Aparecieron cerca de una  villa.

"Seguramente no tendr�s problemas en encontrar a Lina. Ll�ma mi  nombre si necesitas ayuda." Y sin m�s desapareci� de la vista de  Zel.

"Kuso, maldito demonio." Murmur� Zelgadis y con el peque�o en brazos  se dirigi� a donde acababa de escuchar una explosi�n.

Xellos lo observ�  dirigirse hacia donde se encontraba Lina y compa��a. El ver que Zelgadis hab�a  salido de su estupor le hac�a sentir... m�s tranquilo? A�n no sab�a por qu� le  hab�a confiado el peque�o de Zelas sabiendo que el shaman podr�a albergar  sentimientos de venganza contra �l o Zelas. Sacudi� el pensamiento rapidamente y  se dispuso a regresar a la isla donde el Ama de las Bestias continuaba sin  recuperar el conocimiento.

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Lina y compa��a se encontraban  en una posada donde la hechicera acababa de vaporizar a un extra�o que hab�a  tenido la osad�a de interrumpir su comida. En el preciso momento en que Zelgadis  entr� a la posada el infante se calm�.

Trat� de que los dem�s no se  percataran de su presencia, con las ropas oscuras quiz�s no lo reconocer�an pero  Amelia lo descubri� al instante.

"�Zelgadis-san!" Exclam� la princesa  llena de j�bilo. Los dem�s miraron en la direcci�n en que Amelia hab�a salido  corriendo. Al ver a la quimera se dirigieron de inmediato a ella.

"Hey  Zel, como est�s?" Lina le dio un leve golpe en el brazo.

"Hola Lina,  Amelia, Gourry, �c�mo han estado?"

"Oye Zel, �qu� le sucedi� a tu ropa?"  Pregunt� Gourry.

"�Y eso que tienes en tus brazos?" Inquiri� la  princesa.

"Ah... es... una larga historia." Respondi� Zel volte�ndo los  ojos.

"Ya terminamos de comer, podemos escucharla." Dijo Lina con una  sonrisa maliciosa.

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�C�mo va hasta aqu�? Espero que  bien.

Gracias Fi-chan, jajajajaja, yo te seguir� llamando as� aunque te  cambies el nick entonces. Recuerda que estoy esperando tu update para el fic de  Slayers, a�n est� en pie mi amenaza de escribirte un X/A, as� que no te olvides.  Jajaja, no me hagas escribirlo. =)

Gracias a ti tambi�n Mondbat, qu�  bueno que te est� gustando el fic, much�simas gracias por tu  review!!

Bueno, �flamas? �comentarios? �sugerencias?, todo es bienvenido.  Hasta la pr�xima mina-san, se cuidan mucho.

�Ja ne!
L-sama o el Caos
Cap�tulo 2
Un Nuevo Mazoku
Cap�tulo 3
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