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Los  personajes de Slayers pertencen a su creador. De ninguna forma me estoy  adjudicando posesi�n alguna sobre ellos.

Este fic contiene referencias  Shounen ai. Zelgadis / ? Adem�s de algunas escenas un poco fuertes para el  primer cap�tulo aunque en ning�n momento son gr�ficas. Quedan  advertidos.

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Xellos hab�a tratado casi todo para cumplir  las ordenes de Zelas y llevar a Zelgadis a la isla de Wolfpack. Pero Zelas hab�a  sido muy clara al decirle que Zelgadis deb�a ir a la isla voluntariamente.  Dif�cil tarea al tratarse de una quimera tan testaruda como lo era  Zel.

Afortunadamente, el Ama de las Bestias no le hab�a impuesto l�mite  de tiempo, pero Xellos ya comenzaba a fastidiarse de la negativa constante que  Zelgadis le ofrec�a. Le hab�a prometido muchas cosas, pero la quimera s�lo  deseaba una cura que el sacerdote sab�a que no exist�a. El secreto hab�a muerto  con rezo, quiz�s si Phibrizo existiera habr�a quedado alguna posibilidad de  recuperar el secreto. Pero Phiby hab�a sido eliminado por la misma  L-sama.

"Voluntariamente..." Coment� por lo bajo, como si pensara. Se  encontraba sentado en la rama de un �rbol justo al lado del mes�n donde se  hospedaba Zel. Hac�an varios meses que Zel se hab�a separado del grupo, ahora  que no hab�a ning�n peligro que afrontar, Lina y los dem�s estaban volviendo  lenta su b�squeda de una cura para su condici�n.

"Con Lina tan lejos de  la quimera no ser� dificil cumplir las �rdenes de Juu-ou-sama y adem�s disfrutar  mientras lo hago." Sonri� vagamente. Lina era la �nica que podr�a detenerlo de  cumplir sus �rdenes, incluso ten�a �rdenes estrictas de no estorbar a la  hechicera, pero en el momento en que Zelgadis decidi� separarse del grupo ya no  era un problema. El sacerdote de Zelas sonri� con una mezcla de malignidad y  placer.

Desapareci� de la rama y reapareci� en el cuarto de Zelgadis sin  que la quimera se diera cuenta. Zel se hallaba sentado en la cama del cuarto, su  cuerpo de piedra hundiendo el fr�gil mueble. Con sus piernas cruzadas y  visti�ndo s�lo la pajama que sol�a llevar. No se hab�a percatado de la presencia  que lo observaba entre las sombras.

Zelgadis simplemente estaba all�,  distra�do en sus pensamientos y sin poder dormir. Xellos pod�a ver que Zel  estaba muy quieto, pero sab�a que en su interior bull�a de emociones, fluyendo  constantemente, una tras otra, constantes. Xellos las beb�a todas mientras  sonre�a siniestramente pues todas eran emociones negativas.

"�Problemas  para dormir, Zel-chan?" La voz profunda y burlona del demonio sac� a Zelgadis de  sus pensamientos de inmediato. Gru�o amenazadoramente.

"L�rgate." Le dijo  autom�ticamente.

"Yare, yare, Zel-chan. Qu� animos. Deber�as aligerarte  un poco... aunque estando hecho de piedra creo que es algo d�ficil, no?" dijo  sonriendo.

"Kuso... D�jame en paz Xellos." le replic� enojado. "Ni lo  sue�es. Esta vez ir�s conmigo a Wolfpack." Le contest� Xellos abriendo sus  di�bolicos ojos amatistas y permiti�ndo que la quimera lo mirara directamente.  Zelgadis sinti� que el est�mago se le revolcaba. Comenzaba a sentir miedo por la  forma en que Xellos lo estaba observando.

"Deja de jugar conmigo." Le  dijo la quimera entre dientes pero se pod�a percibir el temblor en su  voz.

Xellos se fue acercando a donde se encontraba la quimera. Zelgadis  no pod�a quitar la vista de aquellos ojos p�rpuras. El p�nico comenz� a  apoderarse de su cuerpo al notar que no pod�a siquiera retroceder ante el  sacerdote.

"Ummmhhhh... Delicioso Zel-kun, tu terror es delicioso."  Xellos se hallaba a unos cent�metros del rostro de Zel. Levant� su mano  enguantada y quit� algunos mechones del cabello de Zel descubriendo por completo  los ojos de la quimera, que se encontraban muy abiertos.

"Mucho mejor,  as� podr� ver c�mo se reflejan tus emociones." Xellos acerc� sus labios al  rostro de la quimera y comenz� a acariciarlo. Zelgadis deseaba poder golpearlo,  poder escapar, salir corriendo a velocidad luz. Pero la presencia de Xellos lo  sujetaba firmemente en su lugar sin siquiera ponerle un dedo encima.

Se  sent�a demasiado extra�o, el terror de estar completamente indefenso ante el  monstruo que era Xellos y las delicadas caricias que le hac�a en el rostro con  sus labios. Zel apenas pod�a respirar correctamente.

"�Quieres saber un  secreto Zel-kun?" Ni siquiera pod�a responderle, pero en su interior sab�a que  lo que quisiera revelarle el sacerdote, lo iba a herir. Xellos se le acerc� al  o�do y pudo sentir la c�lida respiraci�n mientras se acercaba m�s  �ntimamente.

"No existe una cura para tu condici�n de quimera Zel-kun...  s�lo L-sama podr�a, pero nadie m�s." Zelgadis hab�a abierto sus ojos muy  grandes, ahora s� que hab�a olvidado c�mo respirar. No exist�a una cura... todo  lo que hab�a pasado hab�a sido en vano, permanecer�a siendo una aberraci�n,  maldito por culpa de Rezo, por todo el tiempo que le quedara de vida. Y las  quimeras viv�an mucho tiempo.

Xellos disfrut� cada gota de angustia y  sufrimiento que Zelgadis llevaba acumulado. A pesar de que no se pod�a mover,  sus ojos estaban arrasados en l�grimas. Tantas emociones, odio, traici�n, dolor.  Xellos finalmente le permiti� el movimiento y Zelgadis cay� de espaldas en la  cama, con la mirada perdida. Poco a poco la realidad de lo que Xellos le acababa  de decir fue llegando a su consciente.

Sinti� ahogarse, completamente  perdido, Xellos era un monstruo despreciable ante sus ojos, pero Zel sab�a  perfectamente que �l no ment�a, medias verdades pero nunca una mentira.  Lentamente las l�grimas dieron paso a fuertes gemidos de dolor. Dolor por  saberse maldito por el resto de su vida. Xellos coloc� un sello de silencio en  el lugar, as� el posadero y el resto de los clientes no se enterar�a de lo que  suced�a. Se qued� all�, sentado en el borde de la cama, sonriendo viciosamente  ante el espect�culo que Zelgadis le ofrec�a con sus gemidos y llanto.

Lo  observ� y bebi� de su dolor hasta que Zelgadis no tuvo m�s l�grimas. De repente  Zel dej� de emanar todas esas fuertes emociones y qued� en blanco. Zel se  encontraba acurrucado, con su rostro a un lado, sus ojos abiertos sin  sentimiento alguno en ellos, con una expresi�n vac�a.

Xellos decidi�  hacerle una nueva oferta.

"Yare, yare Zel-kun... Es cierto que no existe  una cura para tu condici�n, pero yo puedo hacer que el dolor se vaya." Zelgadis  continuaba sin responder.

Le acarici� los cabellos met�licos en un  aparente gesto de dulzura, pero segu�a sonriendo casi s�dicamente.

"Mi  oferta... poder, y un lugar donde ser tratado con respeto y no como una  aberraci�n despreciable." El �nico gesto que le mostrara a Xellos que Zel lo  hab�a entendido fue un leve estremecimiento.

Xellos se inclin� hacia  adelante y tom� el rostro de la quimera en su mano, sus ojos azules a�n vac�os.  Acerc� nuevamente sus labios y esta vez lo bes� en plena boca. Zelgadis no hizo  ni un s�lo adem�n de responderle, simplemente se dejaba hacer como si fuera un  t�tere en las manos del sacerdote.

"Creo que el juguete de Zelas-sama  est� algo roto... ummhh... espero que no se moleste demasiado." Y bes�ndolo  nuevamente, comenz� a quitarle la pajama que llevaba puesta la  quimera.

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Era de ma�ana y Xellos despert� en la cama de  Zelgadis. Hab�a pasado toda la noche jugando con su nueva mascota. Y hablando de  dicha mascota, Xellos encontr� que Zelgadis no se hab�a movido desde que  terminara sus actividades la noche anterior. Segu�a completamente desnudo sobre  la cama, tal y como lo hab�a dejado.

"Debo entender que tu respuesta a mi  oferta es afirmativa." Sonri� el sacerdote.

"Me gustar�a jugar un rato  m�s contigo, pero tengo �rdenes que cumplir." Y diciendo esto, tom� a Zelgadis  a�n desnudo entre sus brazos y desapareci�.

Reapareci� en la isla de  Wolfpack, se adentr� en uno de los recintos de la fortaleza del Ama de las  Bestias y coloc� a Zelgadis con mucho cuidado sobre la cama que se encontraba en  el centro del lugar. Jug� un rato con sus cabellos mientras que la quimera  segu�a en aquel trance. Ya no sent�a nada brotar del interior del shaman, no  emanaba ning�n sentimiento. A Xellos no le importaba mucho el hecho de que  Zelgadis estuviera en ese estado. Simplemente cumpl�a sus  �rdenes.

"Zel-kun, apreciar� que te arregles y te vistas, Zelas-sama  desea verte tan pronto sea posible."

Para su sorpresa Zelgadis comenzar a  levantarse, de inmediato unas ropas muy parecidas a las que usara durantes sus  viajes aparecieron a su lado, la diferencia estaba en el color azul oscuro y no  el usual color beige. Las tom� y comenz� a vestirse frente a la mirada de  Xellos. Nada, no hab�a verguenza, ni pudor, no hab�a resistencia, simplemente  Zelgadis obedec�a lo que Xellos le ordenaba.

Cuando estuvo vestido,  Xellos se le acerc� y lo bes� nuevamente. Zelgadis no hizo nada para detenerlo,  ni siquiera un gesto de disgusto. Pero Xellos sab�a que tampoco estaba  respondiendo de la forma en que �l desear�a. Lo sujet� del brazo  casualmente.

"Es hora..." Y ambos desaparecieron, reapareciendo m�s tarde  frente a las puertas del sal�n donde se hallaba el trono del Ama de las Bestias.  Xellos le ech� un breve vistazo a Zelgadis quien a�n llevaba la mirada perdida y  frunci� levemente el ce�o.

"Zel-kun, Zelas-sama desea saber si viniste a  la isla por tu propia voluntad. Como se perciben los pr�ximos acontecimientos,  ser� castigado por haberte... roto." A pesar de hablar con seriedad Xellos  conservaba su habitual sonrisa y sus ojos cerrados alegremente.

"De todas  formas, no s� qu� podr�a suceder si Zelas-sama percibe que no has venido a la  isla por tu voluntad." Era m�s bien una advertencia. Zelgadis asinti� levemente  y Xellos empuj� las puertas que los separaban de la presencia del Ama de las  Bestias.

Al llegar al centro del sal�n hizo una profunda reverencia y  permaneci� con una rodilla en el suelo sin levantar la mirada, Zelgadis le imit�  perfectamente.

"De pie." orden� Zelas.

Ambos se levantaron pero  Zelgadis continu� con su mirada pegada al suelo.

"�Es esta la quimera?"  pregunt� Zelas.

"Hai, Zelas-sama." contest� Xellos  respetuosamente.

"Ac�rcate quimera." orden� Zelas.

Zelgadis se  adelant� y se detuvo frente a ella. Zelas se levant� de su trono y se acerc� a  la inexpresiva quimera, tom�ndolo de la barbilla levant� su  cabeza.

"Zelgadis Greywers, �est�s aqu� por tu voluntad?" le pregunt� en  un tono m�s bien bajo.

Hubo un largo silencio mientras el Ama de las  Bestias esperaba la respuesta de Zelgadis. Xellos abri� los ojos, temiendo por  un segundo que la quimera desatara la furia del Ama de las  Bestias.

"Hai... Zelas-sama." respondi� finalmente Zelgadis. El Ama de  las Bestias lo observ� por un momento, como si buscara algo en el cuerpo de la  quimera.

"Xellos... �Por qu� no puedo sentir nada?" pregunt� Zelas sin  soltar el rostro de Zelgadis.

"�Nani?"

"Sabes bien a qu� me  refiero sacerdote. Casi podr�a decirse que rompiste el alma de la quimera."  Continu� en un tono fr�o. "Eso no estaba en los planes..."

Xellos baj� la  cabeza pero no le contest� a su se�ora. Al momento sinti� c�mo Zelas invad�a su  mente en busca de la informaci�n que �l se rehusaba a articular. Apenas se  estremeci� al sentir la invasi�n, ya estaba acostumbrado, el Ama de las Bestias  pod�a hacer todo lo que deseara con �l. Al fin y al cabo, �l era su  creaci�n.

"Sabes que mereces un castigo." Zelas se volvi� a mirarlo con  sus ojos dorados refulgiendo.

"Hai, Zelas-sama." Xellos resumi� la  posici�n que mostrara al entrar al sal�n, sobre una rodilla y con su pu�o sobre  el pecho en una inclinaci�n a�n m�s respetuosa.

Zelas lo observ� unos  segundos y se dirigi� nuevamente a Zelgadis, pero esta vez le habl� al o�do.  Luego de unos momentos Zelgadis entorn� la mirada y un fuerte rubor se mostr� en  su rostro para deleite de Zelas.

"Al menos no est� completamente roto." Y  sonri� satisfecha mostrando sus blancos y afilados colmillos.

"Xellos,  quiero que vayas y te presentes en el grupo de la hechicera. Vig�lalos y  prot�gelos, a�n necesitamos a esa ni�a."

"Hai, Zelas-sama." respondi� el  sacerdote desde su posici�n.

"Y Xellos..." Le dijo en un tono azucarado.  "Si haces enojar a Lina o alguno de sus amigos, no los evites. Especialmente  cuando vayas a la casa de la ex-sacerdotiza del dios Drag�n de Fuego a vigilar  el progreso del drag�n antiguo. T�malo como castigo esta vez, sin importar las  veces que los hagas enojar, que espero sean varias." continu� en tono  juguet�n.

"H-hai..." Respondi� Xellos con una enorme gota de sudor  baj�ndole por la nuca.

"Por cierto, no pude evitar ver lo que le  prometiste a la quimera, �pensabas acaso otorgarle algo de tu propio poder?"  pregunt� Zelas entre asombrada y sarc�stica.

Xellos volvi� a bajar la  mirada y respondi� afirmativamente con la cabeza. "Umh... no me es conveniente  que mi general y sacerdote disminuya sus poderes." Solt� el rostro de Zelgadis  que a�n segu�a un poco sonrojado. "Ve al grupo de Lina, yo cumplir� la promesa  por t�, al fin y al cabo, eres mi responsabilidad."

"Hai, como ordene mi  se�ora." Y sin decir m�s palabra Xellos desapareci�.

Zelas no hizo ning�n  movimiento hasta que estuvo segura que Xellos se hallaba con el grupo de Lina  Inverse.

Acto seguido, se regres� a la silla que le serv�a de trono y con  un leve gesto hizo aparecer una copa llena de un l�quido  rojizo.

"Zelgadis Greywers." Lo dijo como al aire, pensando.

"Te  otorgar� poderes casi iguales a los de Xellos." dijo como si se decidiera.  Zelgadis se sorprendi� sobremanera pero no dijo una sola palabra.

"Casi  iguales porque Xellos es completamente mazoku y t� continuar�s siendo quimera...  a menos que decidas convertirte en mazoku." Era una insinuaci�n, una oferta que  le hiciera, claro que no hab�a recibido instrucciones al respecto. A pesar de  todo no obtuvo respuesta por parte de la quimera que le indicara que aceptaba el  ofrecimiento que se le acababa de hacer.

"Y... supongo que... no es eso  lo que deseas..." dijo casualmente.

"Zelas-sama..." El Ama de las Bestias  se sorpendi� un poco al escucharlo hablar.

"�Por qu� estoy aqu�?"  pregunt� suavemente Zelgadis.

Zelas lo pens� un momento antes de  responderle. No era como si fuera a revelarle todo lo que hab�a visto en sue�os  acerca de �l y todo lo que ten�a que ver con la supervivencia de los mazoku como  le fuera anunciado. Ni siquiera ella misma pod�a saber con certeza para qu�  deb�a estar Zelgadis en la isla de Wolfpack.

Zelas no se molest� en  contestar la pregunta. Con un gesto de ella apareci� las puertas al sal�n se  cerraron. Zelas tom� el brazo de Zelgadis y muy lentamente, con una sonrisa  predadora en sus labios, condujo al shaman hacia lo que parec�a ser una cama.  Sobre la cama de blancas s�banas comenz� a refulgir una luz vagamente dorada,  hacia ella se dirigi� el Ama de las Bestias  autom�ticamente.

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Saludos a mina-san. Estoy aqu�  nuevamente. Ya s� que a�n no termino la Ruu Miko, s�lo falta un cap�tulo y ahora  que tengo algo de tiempo creo que podr� postearlo pronto. Espero que este nuevo  fic les agrade. Se cuidan mucho y como siempre, se aceptan flamas, sugerencias y  todo tipo de comentario.

�Ja ne!
Cap�tulo 2
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L-Sama o el CAos
Cap�tulo 1
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