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"Tan grande es mi
PASIÓN como ETERNA tu existencia"

Esto no es una simple afición...
TE LLEVO EN EL
CORAZÓN!
EQUIPO:
HISTORIA
CAMPEONATOS
PLANTEL
TORNEO (Apertura2005)
FOTOS
HINCHAS:
CANTOS
FOTOS (En honor a la TREMENDA MONU)
HISTORIA
ÉPOCA AMATEUR
El auge desatado por el futbol entre las colonias británica y española fue
expandiéndose con rapidez entre la sociedad capitalina; en poco tiempo, las
escuelas particulares de la Ciudad de México adoptaron el futbol como el
deporte de moda.
Hacia 1916,el futbol era practicado con avidez por los jóvenes estudiantes
de los colegios jesuitas y maristas. En el Colegio Mascarones un grupo de
muchachos que no rebasaban los trece años de edad, encabezados por Rafael
Garza Gutiérrez y Germán Núñez Cortina, decidió crear un equipo con los
mejores jugadores de la escuela.
Muy cerca del colegio vivía doña Calixta Cortina viuda de Domínguez, la "tía
Calita", quien su sobrino Germán pidió su casa para realizar la primera
reunión. Ahí en Alzate 136, colonia Santa María la Ribera, nació el equipo
RECORD.
En el colegio marista de La Perpetua se había formado un equipo llamado
Colón. Muchas veces no alcanzaba a juntar a los 11 jugadores reglamentarios.
Su entrenador, Eugenio Cenoz, les propuso unirse a otro equipo para ser mas
competitivos.
El equipo de los Mascarones contaba con suficientes jugadores de calidad
pero carecía de uniformes y solo tenían un balón para entrenar. Los de La
Perpetua, en cambio, tenían prometidos varios metros de tela de casimir para
la confección de los uniformes; además contaban con dos balones ingleses de
excelente calidad.
Decidieron reunirse el 12 de octubre de 1916 para concretar la fusión. Los
muchachos se congregaron en los llanos de La Condesa para discutir el
posible nombre del equipo. Las propuestas fueron muchas pero al final ganó
por unanimidad la de Pedro "Cheto" Quintanilla, quien sugirió el nombre de
AMERICA, puesto que ese día se celebraba el descubrimiento del continente.
El naciente equipo propuso formar una directiva que realizara las gestiones
necesarias para ser aceptado en la Liga Mayor. Como presidente quedó a cargo
Florencio Domínguez Cortina, cuya primera tarea fue la de crear dos
categorías en el nuevo club: la mayor, en donde jugarían todos aquellos
mayores de 15 años y que sería la que iba a buscar un sitio en la liga del
Distrito Federal, y la menor, en la que participarían los menores de 15 años
y la cual estaría a cargo de Rafael Garza Gutiérrez, quien contaba con sólo
13 años de edad.
El América jugó un torneo de segunda fuerza y ganó en ambas categorías, por
lo que en 1917 decidieron pedir su ingreso a la Liga Mayor. Los equipos
extranjeros que la formaban los miraban con desprecio, como jóvenes sin
experiencia y, por si fuera poco, mexicanos. Sin embargo, aceptaron
realizarles una prueba de tres partidos. El requisito era que no perdieran
ninguno de ellos. Ganaron los dos primeros y lograron empatar contra el
cuadro de mayor prestigio en esa época: el España.
Aquellos jovencitos por los que
no se daba un peso, ganaron su lugar por esfuerzo propio.
EL UNIFORME
En aquella reunión en casa de tía Calita, donde nació el equipo récord,
también se definieron los colores del uniforme. Rafael Garza Gutiérrez,
aquel joven espigado, principal promotor de la creación de la nueva
escuadra, había tomado del armario de su padre unos pantalones viejos. Los
cortó a la altura de las rodillas y se confeccionó un pantaloncillo corto.
Esta prenda, que algún día fue un pantalón azul marino, se unió a una camisa
color crema ya gastada, de mangas largas y botones al frente, que aquel
chico atesoraba pese a que ya había visto pasar sus mejores días.
Al año siguiente, América ingresó a la Liga Mexicana de Aficionados, donde
militaban clubes de ilustre trayectoria como México, Necaxa, Asturias y
España. Poco después, el colectivo capitalino fue rebautizado como CENTRO
UNÓN, pero esta denominación no duró mucho tiempo, pues en 1920 se readoptó
el nombre de AMERICA.
LOS FABULOSOS 20
Si los años 20 representaron para la humanidad una etapa agraciada después
de los estragos de la Primera Guerra Mundial, no menos afortunados fueron
para el América, pues durante esa década llegaron los primeros episodios
gloriosos en las memorias del Club.
Durante el ciclo 1923-24, América se adjudicó la Copa Vizcaya al superar al
coloso futbolístico mexicano de aquel tiempo, el Club España, equipo que ya
reunía varios honores en su palmarés.
En la justa 1924-25, el equipo
conquistó el que sería su primer título de Liga. Fue el primero de una
cadena de cuatro que en esa época alcanzó el equipo, los dos primeros bajo
el mando de Rafael Garza Gutiérrez "Récord". De los 12 partidos que disputó
en el campeonato 1924-25, América ganó 10 y empató dos, quedando invicto;
anotó 22 goles y recibió solamente cuatro. Como dato curioso, los
americanistas aseguraron su coronación con un triunfo por default ante el
Aurrerá.
El 9 de mayo de 1926, en el Parque España, América derrotó al Asturias con
marcador de 1-0, con gol anotado por Juan Terrazas y con ello capturó por
segunda ocasión la supremacía. Además, la consiguió nuevamente de manera
invicta. En el plano internacional, el equipo de la casaca crema viajó a
Cuba para sostener algunos partidos en la isla.
Llegó el tricampeonato la tarde del 5 de junio de 1927, cuando el equipo ya
era guiado por Percy Clifford, uno de los mejores técnicos de todas las
épocas en nuestro futbol. Benito Contreras, quien había militado previamente
en las filas del Deportivo Toluca, fue el autor de los dos tantos con que
América doblegó al Aurrerá 2-1 para coronarse.
De esta manera, el equipo se quedó con la Copa Challenger, un galardón que
se acordó sería otorgado a la primera escuadra que en esos días encadenara
tres campeonatos.
Por si fuera poco, en 1927, América enfrentó en dos ocasiones ni más ni
menos que a uno de los gigantes del futbol mundial, el Real Madrid. Ambos
duelos arrojaron resultado favorable a los "merengues" hispanos, 4-2, el 4
de septiembre y 5-3, 14 días más tarde.
Para 1927-28, América reportó como novedades a Pedro Suinaga, Charles
Neumayer, Carlos Carral, y Manuel Romero Vargas. Los azulcrema aspiraban a
igualar la hazaña que en la década previa habían fraguado el Reforma
Athletic Club y el Club España, la obtención de cuatro títulos en fila.
Y así fue, América consiguió tan elevada meta el 11 de noviembre de 1928 al
propinar un contundente 3-1 al que parecía ya su cliente, el Aurrerá. Carlos
Garcés, el padre de la famosa porra "Siquitibum", Roberto Gayón y Alberto
"Chaparro" Muñoz fueron los autores de los goles americanistas en esa
memorable jornada que redondeó una temporada de 11 victorias, dos empates y
apenas una derrota, propinada ésta por el Necaxa. En lo que a goleo se
refiere, América marcó 41 a favor y recibió 19. Es bueno recordar que en ese
año de 1928, México viajó a los Juegos Olímpicos de Amsterdam con varios
elementos de extracción americanista.
La brillante racha americanista se vió interrumpida por el Marte del general
Aguirre, donde participaban varios futbolistas tapatíos. De cualquier
manera, el América se ubicó en la tercera posición de la tabla general al
terminar el campeonato 1928-29. Como consuelo le quedó el triunfo en la Copa
Covadonga.
Con el fin de los años 20, se cerró también la primera edad dorada de los
azulcrema, con algunos jugadores de origen veracruzano, como Alfredo "Viejo"
Sánchez, un fino mediocampista procedente del Orizaba que se incorporó al
equipo en 1929.
La transición de los años 20 a los 30 representó también para el América un
periodo de transformación. Poco a poco se retiraban jugadores de la primera
gran generación y llegaban nuevos valores. Fue así como como se vió emerger
en el torne 1929-30 al guardameta Rafael Navarro "Navarrito", que intervino
con la Selección Mexicana en las eliminatorias para el Mundial de Italia 34.
En el certamen 1929-30, parecía que el América volvería por sus fueros, pero
sólo lle alcanzó para ser subcampeón, apenas un punto abajo de los
albinegros del España.
TIEMPOS DE VACAS FLACAS
Durante los 30, el predominio del España se extendió. En el espacio de 1930
a 1940, este Club se añadió cuatro títulos a su ya de por sí amplia galería
de galardones. Compartió roles protagónicos en la escena futbolística
nacional con Atlante, el famoso "equipo del pueblo", que se ciñó la corona
por primera vez en la liga 1931-32, y con el legendario Necaxa de los 11
hermanos, un cuadro que ganó cuatro títulos.
Pero los 30 no fueron una buena etapa para el América, pues prácticamente se
quedó con las manos vacías, a excepción de la Copa conquistada en 1938,
justo cuando en el plantel figuraba una de las máximas figuras de nuestro
futbol, Luis "Pirata" Fuente.
Pese a la sequía, surgieron algunas personalidades, que son recordadas hasta
nuestros días como los insignes americanistas de siempre. Allí está, por
ejemplo, el guardameta Rafael Mollinedo, quien se dice fue un autodidacta de
futbol, pues aprendió en la cancha los secretos del oficio, caracterizándose
por su valentía.
Allá por 1937, vistió la camisa del Club Octavio Vial, otro inmortal de las
canchas mexicanas. Se distinguió por su excepcional intuición goleadora y su
plasticidad en remates de cabeza.
A través de esta década, el América sostuvo una gran cantidad de juegos
internacionales. Destacó aquel triunfo sobre el Athletic de Bilbao, aquel 28
de julio de 1935, por 2-1.
Uno de los triunfos más resonantes fué contra el FC Barcelona, venciéndolo
2-0, el 20 de junio de 1937. Y tampoco escapa de la memoria ese empate a dos
goles contra la notable Selección Vasca, ocuurrido en 7 de noviembre de ese
mismo año.
Hacia 1938, el América conseguiría su último título en la época amateur y
éste fué el Torneo de Copa.
ÉPOCA PROFESIONAL
Para la contienda 1943-44 se establece el régimen profesional en el futbol
mexicano. Y es juuustamente el América en poner en marcha esa flamante era,
cuando enfrentó el 17 de octubre de 1943 al ADO (Asociación Deportiva
Orizabeña), superándola por goleada de 6-1.
Tres meses después, en el invierno de 1944, América chocó por primera vez
contra el que ahora es su archirival, el Guadalajara, al que todavía le
faltaban muchos años antes de ser conocidas como las Chivas Rayadas. La
serie entre azulcremas y tapatíos se inició con éxito para éstos con un
marcador de 3-1 en el Parque Oblatos en la Perla de Occidente.
Mas no tardó en producirse el desquite por parte de los pupilos de Don Luis
Regueiro, ya que en el partido de vuelta de ese mismo torneo 1943-44,
América humilló al Guadalajara con un contundente 7-2. Comenzó a inflamarse
lla puugna que a finales de loss 50 ya sería un auténtico clásico.
La desaparición de Necaxa justo cuando estaba por comenzar la época
profesional, fuuue un hecho que benefició al América. Varios jugadores de
los "electricistas" como Toño Azpiri, "Perico" Vera, Salvador Mota, Carlos
Mendoza y Don Nacho Trelles pasaron al cuadro azulcrema.
Ya a finales de los 40, el balompié nacional había crecido tanto que se hizo
necesaria la creación de la Seguunda División para 1951.
Al llegar a los 50, la rivalidad
entre América y Guadalajara se torna todavía más apasionada. En los años
1954 y 1955 los azulcrema se adueñaron de la Copa México superando en las
finales al equipo tapatío. La primera de ellas muy emotiva, pues se
requirieron de los tiempos extras y penales para arrojar un vencedor. La
figura de los americanistas fué el argentino Emilio Fizel, quen le anotó
tres goles al famoso portero del Guadalajara Jaime "el tubo" Gómez.
En la segunda, el conjunto
americanista le ganó a los tapatíos 1-0 y luuego le ganaría al campeón de
Liga, Zacatepec, por 3-2 para coronarse por primera vez Campeón de
Campeones.
CON EMILIO AZCARRAGA, ASUME EL EQUIPO
PERSONALIDAD TRIUNFADORA.
Durante los 50, los primeros logros importantes en la etapa del
profesionalismo se incorporaban a los anales del América. A finales de esa
década, don Emilio Azcárraga Milmo adquirió la franquicia del Club.
Poco antes de que el renombrado empresario comprara a los azulcrema, don
Fernando Marcos asumió la dirección técnica del equipo en la competencia
1957-58, cuando en el plantel se encontraban figuras como Portugal, Lemus,
Walter Ormeño, "Tigre" Gómez, Nájera, Bosco, Valdés, Buendía, Palmer,
Calderón de la Barca, Soto, Pavés, "Pepin" González, Palleiro, Arrieta,
Jasso, el argentino Shandleid y Enrique Huerta como portero suplente.
Pese a estar compuesto de una camada, el América se vió relegado al noveno
puesto entre 14 equipo que participaban en el torneo 57-58.
Vino el desquite en 1958-59, cuando los azulcrema ascendieron al cuarto
lugar y Eduardo González Palmer se consagró como el primer campeón goleador
americanista en la era profesional, con 25 goles. Ya antes en los años 20,
Ernesto y Jorge Sota habían conseguido tan importante mérito, enfundados en
la casaca americanista.
El 12 de noviembre de 1959, América y Guadalajara se midieron en el estadio
de C.U. para prácticamente resolver la supremacía del torneo 1959-60. Ante
la abarrotada cazuela del Pedregal, los tapatíos ganaron 2-1.
La competencia 1960-61 fue en extremo complicada para el bando capitalino,
que sólo pudo ubicarse en el quinto sitio de la tabla con 26 puntos.
Ya para la campaña 1961-62, Emilio Azcárrga dispuso que el señor Guillermo
Cañedo, quien venía fungiendo como presidente de los cañeros del Zacatepec y
de la FMF, se hiciera cargo de la oficina del América.
Entre las primeras contrataciones significativas de Don Guillermo Cañedo
están la de los brasileños Francisco Moacyr, Ney Blanco de Oliveira, Urabato
Nuñez y José Alves "Zague". Asimismo, designó a Ignacio Trelles y dejó a
Mario Pérez en calidad de asistente.
Como resultado de las buenas acciones del señor Cañedo en la directiva
americanista, los logros no tardaron en llegar. Así, la noche del 21 de
abril de 1964 en el estadio Universitario de San Nicolás de los Garza, Nuevo
León, el equipo que ya conducía don Alejandro "conejo" Scopelli superó 6-5 a
la Pandilla del Monterrey en la final de Copa. Durante esa velada, Alfonso
Portugal cumplió una memorable actuación al anotar 5 de los goles azulcremas;
José "Pepín" González consiguió la otra anotación.
Para 1965, América refrendó su hegemonía en la Copa al vencer por 4-0 a los
Canarios del Morelia, la tarde del 7 de marzo en la cancha del estadio de la
Ciudad Universitaria. Las anotaciones fueron obra de Javier "Chalo" Fragoso
y de Vavá, cada uno con un par.
América estaba recuperando sus fulgores, pues la liga 1965-66 también quedó
en su poder. El 19 de diciembre de 1965, el conjunto guiado por Scopelli y
Pepe Moncebáez superó 2-0 al Veracruz sobre la grama del Coloso del Pedregal
con goles de Jorge "Coco" Gómez y "Chalo" Fragoso para asegurara la
supremacía. Al finalizar la campaña,los cremas habían sumado 42 unidades,
con 18 victorias y seis empates; sufriendo 6 derrotas y permitieron 29
goles. El brasileño Zague contribuyó con 20 anotaciones a la cosecha de 55
tantos que hicieron al América el cuadro más goleador entre 16 clubes que
entonces aglutinaba el máximo circuito. La suma de José Alves le permitió
consagrarse como líder romperredes.
Aunque al año siguiente los millonetas, como también se conocía en esa época
al equipo, cedieron el título al Toluca, sin duda el evento más
significativo para el club fué la inauguración del majestuoso Estadio Azteca
al sur de la Ciudad de México, la tarde del 29 de mayo de 1966, cuando el
imponente coliseo abrió sus puertas para la celebración del encuentro entre
América y el conjunto italiano Torino.
El resultado de la confrontación
fue de empate a dos goles. Tocó el honor de marcar el primer tanto en el
Azteca al brasileño Arlindo dos Santos Cruz "Memín".
INICIAN LAS LIGUILLAS; MÁS HONORES
PARA LOS AZULCREMA
La popularidad y competitividad del equipo crecían. La tendencia ascendente
se mantuvo con la incorporación de jugadores extranjeros, varios de ellos de
gran cartel.
Con la finalidad de resolver al campeón de cada temporada, después de la
Copa del Mundo de 1970 se creó el sistema de liguillas posterior a las
competencias regulares.
Y fué precisamente el América el primer cuadro que se erigió campeón bajo
esta fórmula, derrotando en la gran final al Toluca por 2-0, la tarde del 1
de agosto de 1971 en el Estadio Azteca. Los tantos americanistas fueron
concretados por el chileno Carlos Reinoso y Horacio López Salgado.
Además, en ese mismo torneo Enrique Borja anotó 20 tantos y obtuvo el
primero de los tres títulos de goleo que ligó con la playera americanista.
En la víspera del invierno de
1973, América, dirigido por don José Antonio Roca, capturó la Copa al dar
cuenta del Cruz Azul por 2-1 en el Estadio Azteca. Los chilenos Osvaldo
Castro "Pata Bendita" y Roberto "Negro" Hodge fraguaron los goles del cuadro
de Coapa.
Corría el verano de 1976, Cuando América volvió a la cima del futbol
mexicano al obtener el campeonato de Liga del torneo 1975-76. En la final,
los Cremas se impusieron por marcador global de 4-0 a la Universidad de
Guadalajara. Por si fuera poco, América derrotó 2-0 a los Tigres de la UANL
en el duelo por el Campeón de Campeones.
El 18 de enero de 1978, América
derrotó 1-0 al monarca de Surinam, el Robin Hood, con lo que alcanzó la
honra como campeón de la Concacaf.
Poco después, los azulcrema se consagraron como campeones de la Copa
Interamericana doblegando 2-1 al prestigioso conjunto argentino Boca Juniors.
La segunda y definitiva anotación americanista la logró con excelsitud el
chileno Carlos Reinoso; una de esas jugadas que hacen época. La
Interamericana de 1978 es uno de los máximos trofeos que yacen en las
vitrinas americanistas.
VOLANDO HACIA LO MAS ALTO
En la historia moderna del América, no ha habido un periodo de mayores
satisfacciones que la década de los 80, cuando las ya denominadas Aguilas se
adjudicaron cinco títulos de Liga, dos de Campeón de Campeones y uno de
Concacaf.
Desde que en 1982 se hizo cargo de la presidencia del equipo el señor Emilio
Díez Barroso, las águilas observaron un repunte extraordinario.
La personalidad del equipo no sólo cambió en el uniforme y en el apodo,
desde entonces la combatividad futbolística del equipo es acompañada por un
alegre himno compuesto por Carlos Blanco.
Asimismo, Carlos Reinoso, asumió el puesto de Director Técnico. Con el
chileno en el banquillo, América lució implacable en la competencia 1982-83
al totalizar 61 puntos. Acumuló 26 victorias, 9 empates y sólo 3 derrotas,
marcó 69 goles y aceptó sólo 27. A todo esto hay que agregar que el
argentino Norberto Outes se erigió campeón goleador con 22 anotaciones.
Sin embargo, en la liguilla el vuelo de las Aguilas hacia el campeonato fue
frenado por su más odiado rival, Guadalajara. Tras sacr ventaja en el
Estadio Jalisco de 2-1, América perdió 3-0 en el Azteca en el juego de
vuelta. Quizá, este ha sido el mejor América que se ha quedado corto en su
afán por ser campeón.
La oportunidad del desquite se presentó un año mas tarde, cuando las Aguilas,
después de un empate a dos en la final de ida en el Jalisco, aprovecharon en
la vuelta el yerro en el cobro de un penal por parte de Eduardo Cisneros,
para aniquilar el ánimo de las Chivas y terminar imponiéndose a estas por
marcador de 3-1 con goles de Bacas, Tena y Aguirre.
Para la competencia 1984-85, se hizo necesaria la celebración de tres
encuentros de final entre los Pumas y las Aguilas. El primero arrojó un
empate a uno en el Azteca. Cuatro días después, en C.U., el partido concluyó
sin goles. La igualdad en el global llevó a disputar un tercero y definitivo
en el estadio Corregidora de Querétaro, la noche del martes 28 de mayo de
1985.
Dos anotaciones del "Ruso"
Brailovsky pusieron al América en camino de la gloria. El triunfo
correspondió a los azulcrema 3-1; la otra diana de las Aguilas la apuntó
Carlos Hermosillo, en tanto que el "Tuca" Ferreti asentó la de la honrilla
universitaria.
El tricampeonato se consumó en
octubre del mismo año, cuando las Aguilas encararon al Tampico Madero en la
final del Prode 85, uno de los dos torneos cortos previos al mundial de
México 86. Luego de una batalla de ida en la que el bando tamaulipeco obtuvo
una cómoda ventaja de 4-1, el América hizo la hombrada y en el juego de
vuelta los venció 4-0, en uno de los más grandes regresos en la historia del
América y del futbol mexicano.
Corría el verano de 1987 cuando América asumió por segunda vez en su devenir
la cima de la Concacaf al dar cuenta 2-1 del club costarricense Saprissa.
En la segunda temporada posterior a la Copa del Mundo, América resurgió y se
quedó con la Liga superando 4-2 en el global de la final a los Pumas.
Adicional a este laurel, hay que acreditar al América el triunfo sobre el
Puebla 2-0 por el Campeón de Campeones.
Sirvió el joven clásico capitalino entre América y Cruz Azul para definir al
vencedor de la contienda 1988-89. Gracias a una ventaja de 3-2 en la batalla
final de ida, las Aguilas prevalecieron en la vuelta, pese a terminar esta
con empate a dos.
Igual que el año anterior, el conjunto de Coapa se postuló Campeón de
Campeones luego de vencer al Toluca, dueño de la Copa. Eso ocurrió el 20 de
julio de 1989, jornada en la que las Aguilas vencieron a los diablos por
2-1, con goles de Seixas y Hermosillo. Por el Toluca, Roberto Masciarelli
anotó el del descuento.
LOS DIFÍCILES 90
Un periodo difícil ha atravesado el América en los 90, pues no obtuvo en esa
década ningún título de Liga. Lo más cerca fue su partido final contra los
Pumas en la campaña 1990-91, ya hace casi 10 años.
Pocos meses antes de este enfrentamiento, América conquistó una clara
victoria sobre el colectivo cubano Pinar del Río. De esta manera, las
Aguilas llevaron a sus aparadores el trofeo que las acreditaba como
campeones de Concacaf.
Además, el día que América conmemoró 85 años de su fundación, lo celebró con
el triunfo de 2-1 frente al club paraguyo Olimpia y con ello se atribuyó por
segunda ocasión la Copa Interamericana.
Un gol de Hugo Sánchez, la noche del 5 de enero de 1993, en Santa Ana,
California, permitió al América obtener su mas reciente palma de
importancia, el campeonato de Concacaf de 1993. La víctima entonces fué el
equipo tico Alajualense.
UN NUEVO, NUEVOS TÍTULOS
En el siglo XXI, América tiene la obligación mantenerse como el equipo más
importante de México y en el año 2001 consiguió la Copa de Gigantes, un
torneo que si bien es de baja calidad, América lo ganó fácilmente
adjudicándose así la primera edición de este torneo.
En el Torneo Verano 2002, cuando el América disputó también la Copa
Libertadores donde llegó nuevamente hasta las semifinales, los de Coapa
ganaron el título de Liga número 13 en su historia. Justamente después de 13
años, se consiguió el décimo tercer campeonato. Bajo el mando de Manuel
Lapuente, América después de entrar en octavo lugar a la Liguilla, llegó a
la final contra Necaxa, el llamado hermano menor. En el juego de ida, Necaxa
se llevó la victoria 2-0, lo que lo ponía muy cerca de llevarse la Copa.
El 26 de mayo, a las 18 hrs. iniciaba el juego de vuelta, el Necaxa era el
local administrativo pero en la tribuna el 98% de la gente era americanista.
En una entrada impresionante, histórica y con un sobre cupo más que
evidente, América salió con la convicción de ganar el campeonato. El primer
tiempo terminó empatado a cero, quedaban únicamente 45 minutos para hacer el
milagro. Inicia el tiempo complementario, centro de José Antonio Castro y
Christian Patiño remató de cabeza para poner el 1-0 que acercaba y revivía
al América. Lapuente hace un cambio arriesgado, saca a Duilio Davino y mete
a Zamorano, quien en una jugada tomó un balón cerca del área, entró y
disparó cruzado para anotar el empate global y que obligaba a tiempos
extras.
Llegaba el alargue, por la cabeza de todos los millones de americanistas
pasaba el último título ganado y todos sabían que no había más, era ese día
o nunca. Tiro de esquina, Zamorano remata y anota el gol, la gente estaba
vuelta loca festejando el título, pero el árbitro había señalado falta del
chileno. No valía. Y en el minuto 11 del primer tiempo extra, en otro tiro
de esquina, cobrado por Álvaro Ortíz, Hugo Norberto Castillo entra al área y
mete un cabezazo que mando el balón al fondo y le daba un título más al
América. La maldición ha terminado, el América volvía a ser campeón de Liga,
Campeón Torneo de Verano 2002.
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