8ª Parte sobre 12
Otro ingrediente inherente a la vida cotidiana, y por ende también a un potencial o concreto triunfador, es su familia.
Cada caso es un mundo único, pero en términos generales suele haber conflictos entre el desarrollo laboral y el íntimo. En parte, por una variable que es obvia. Se trata de que el día sigue teniendo 24 horas. Y si, además de abocarse a su trabajo con esmero, necesita dormir para recargar energía, es natural que tenga que evaluar no solo la calidad, sino también el tiempo que le dispensa a su entorno más allegado.
En este sentido, conviene que evalúe si el arte de ser un triunfador en el trabajo no está excluyendo el trabajo artesanal que también requiere una pareja, los amigos, la familia de origen y los hijos que -en algunas oportunidades- presentan temáticas diversas (patean a los maestros, se tiñen el pelo o pintan las uñas de diversos colores, tiene amigos drogadictos, son bulímicas o anoréxicas, quieren ser futbolistas o modelos, estudian dos carreras a la vez sin mucha convicción, se aburren, no hablan, lo miran con cara vidriosa, etc).
Es más, por citar algunas posibilidades, tenga en cuenta que -frecuentemente- muchas personas se replantean los vínculos o pérdidas recién en los velorios, cuando son abandonados por alguien que se va pegando un portazo, cuando se hacen evidentes las infidelidades, cuando ya es obvio que el hijo se droga, cuando intenta suicidarse, o cuando ya salta a la vista que la hija es bulímica o anoréxica.
Con relación al tema de cantidad y calidad de atención, suele incurrirse en dos errores. 1) Uno es dar por sentado que cantidad equivale a profundidad. Equivalente a estar encima y no dejar respirar a su pareja o su hijo. Con lo cual, los resultados suelen ser a) la falta de respeto por la natural autonomía ajena, y la imposición de su monólogo. Lo cual deriva, obviamente, en b) una falta de auténtico diálogo. Otro equivalente -también actual- es presuponer que su hijo o pareja 'debe' estar feliz por tener un escenario determinado, las cuotas inherentes a estudios, vestimentas, tecnología, salidas, alimentos. Nuevamente, se hace presente la falta de un diálogo profundo y lo que suele actuar como tapón de lo anterior, su monólogo. 2) Como contracara de lo anterior, Ud. puede caer en el error de justificar su poco tiempo en familia con el argumento de la calidad. En los tiempos que corren, mujeres y hombres necesitan desplegar fuera de su casa la veta laboral, sea por cuestiones económicas o porque buscan otro tipo de realización personal. Lo cual, aunque adecuado, suele llevar a conflictos de menor o mayor envergadura entre vida laboral-maternidad, vida laboral-conyugal.
De todos modos, frente a ambos sexos, es común que un hijo o pareja sienta que tiene que sincronizarse o hacer un curso de velocidad emocional para estar predispuesto a un día y hora señalada, naturalmente por quien puso en marcha un único cronómetro: Usted. De todo lo anterior, entonces, resulta buena idea cuestionarse en serio si Ud. se propone compartir sus experiencias con otros, como también si sabe compartir o se interesa por las necesidades ajenas.
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