{Excalibur Mithril}

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EL RUBAIYAT

CXXI

Las estrellas dejan caer sus pétalos de oro. Más,

¿Porqué todavía no esmaltaron mi jardín?

Como el cielo derrama sus flores por la tierra,

vierto dentro de mi cáliz negro un vino color de rubí.

CXXII

Bebo vino como la raíz del sauce bebe el agua cristalina del arroyo.

Solo Dios es Dios y Dios todo lo sabe-¿eso dices?-

Cuando me creó, sabía que bebería vino.

Si me negara a beber, la ciencia de Dios fracasaría.

CXXIII

Solo el vino te librará de tus dudas.

Solo el vino te impedirá vacilar entre las setenta y dos sectas.

No abandones nunca al poderoso mago que puede transportarte a la región del olvido.*

*Alude a las setenta y dos sectas religiosas que según algunos musulmanes se disputaban el dominio espiritual del mundo .

CXXIV

Pesa el rocío cada mañana sobre tulipanes, jacintos y violetas,

pero el sol los descarga de su brillante peso.

Pesa más, cada mañana, mi corazón en el pecho, pero tu mirada lo alivia de su tristeza.

CXXV

Si quieres gozar la soledad magnífica de las estrellas y las flores,

sepárate de todos los hombres, aléjate de todas las mujeres.

No te avengas con nadie.

No te inclines sobre ninguna llaga ni participes de ningún festejo.

CXXVI

El vino tiene el color de las rosas.Tal vez no sea sangre de viñas, sino de rosas.

Quizás no sea cristal éste cáliz, sino azul de mar profundo.

Tal vez no haya noche sino párpado del día.

CXXVII

El vino brinda a los prudentes una embriaguez semejante a la de los Elegidos.

Nos da la juventud, nos da lo que perdimos y nos da lo que anhelamos.

Nos quema como un torrente de fuego,

pero puede también trocar nuestra tristeza en agua refrescante.

CXXVIII

Cierra tu Corán. Piensa en libertad y encara sin miedo el cielo y la tierra.

Al pobre que pasa, entrégale la mitad de lo que posees.

Perdona a todos los culpables.

No entristezcas a nadie y escóndete cuando sientas deseo de sonreir.

CXXIX

¡Cuán débil el hombre y cuán implacable su destino!

Prestamos juramentos que no cumplimos y nuestra deshonra nos deja indiferentes.

Yo mismo procedo a veces como si hubiera perdido mis facultades.

Pero tengo la excusa de estar ebrio de amor.

CXXX

Escucha: Si este mundo no es más que una ilusión.¿Por qué te angustias?

¿Por qué piensas día y noche en tu miserable estado?

Abandona tu alma a la fantasía de las horas. Escrito está en tu destino.

Ningún borrón será capaz de corregirlo.

CXXXI

El halo que envuelve esta rosa,

¿es un arabesco de su aroma o la frágil defensa que le abandonó la bruma?.

La cabellera sobre tu rostro,¿es la noche que tu mirada ha de disipar?

¡Despierta bienamada! El sol dora nuestros cálices.¡Bebamos!

CXXXII

Decídete a no ver mas el cielo.Cuida que te rodeen gráciles doncellas y acaricialas.

¿Tienes dudas?¿Conservas aún la tentación de suplicar a Dios?

Antes de tí, otros seres le elevaron fervientes oraciones.

Todos partieron ya y tu no sabes si Dios les escuchó.

CXXXIII

La aurora: felicidad y pureza. Un inmenso rubí brilla en cada cáliz.

Coge dos gajos de sándalo:

transforma uno en laúd y quema el otro para que uno en el otro nos perfumemos.

CXXXIV

Cansado de consultar inútilmente a los hombres y a los libros,he querido dialogar con el ánfora.

Posé mis labios sobre sus labios y murmuré: ¿A dode iré cuando muera?

-el ánfora me contestó- ¡Bebe en mi boca!¡Bebe largamente!¡No retornarás jamás!

CXXXV

Si estás ebrio, Khayyám , eres feliz. Si contemplas a tu bienamada de rosadas mejillas, eres feliz. Si sueñas que no existes,eres feliz, porque la muerte es igual a la nada.

CXXXVI

Atravesaba yo el desierto taller de un alfarero donde había alrededor de dos mil cántaros.

Hablaban apenas en un susurro. De pronto alguien clamó:

"Permitid a este caminante la evocación de los alfareros y mercaderes que antaño fuimos".

CXXXVII

¿Dices que el vino es el mejor bálsamo?¡Tráeme todo el vino del mundo!

¡Son tantas las heridas que punzan mi corazón!...

¡Todo el vino del mundo y que guarde el corazón todas sus heridas!

CXXXVIII

¡Que alma tan grácil la del vino! Alfareros:

Modelad para esta alma delicada cántaros de paredes tersas

Cinceladores de cálices: Redondeadles con primor para que ésta alma voluptuosa

pueda saciarse en el mar azul de su cristal.

CXXXIX

Ignorante que presumes de sabio:

preocupado te veo entre el infinito del pasado y el infinito del porvenir.

Quisieras poner límite entre estos dos infinitos y detenerte...

Siéntate antes bajo un árbol con un cántaro de vino y olvidarás tu impotencia.

CXL

¡Una aurora más! Día tras día descubro el esplendor del mundo

y lamento no poder agradecerle a su Creador;

pero tantas son las rosas que me consuelan y tantos los labios que se brindan a los míos..

Deja tu laúd mi bienamada ,los pájaros gorjean...

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