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LAS AVENTURAS DE TOM BOMBADIL
(J.R.RTolkien)
Colaboración de Dark Nowel

Las Aventuras de Tom Bombadil y otros versos del Libro Rojo
Traducido por Ramón Passolas (Eldarion)
XVI
El último barco
Fíriel miró afuera cuando el reloj dió las tres:
La noche gris se iba; en la lejanía un gallo dorado cantaba, claro y penetrante.
Eran oscuros los árboles, y pálido el amanecer, los pájaros, ya despiertos, piaban,
soplaba un viento frío y delicado que hacía crujir las oscuras ramas.
Ella contempló el resplandor creciente en la ventana,
hasta que la intensa luz centelleó en la tierra y en las hojas;
abajo, en la hierba brillaba el rocío gris.
Sus blancos pies se deslizaron por el suelo, bajaron la escalera,
avanzaron danzando por la hierba salpicados de rocío.
Su vestido llevaba joyas en el borde, mientras ella corría hacia el río,
y se inclinaba sobre una raíz de sauce, y contemplaba el temblor del agua.
Un Martín Pescador se zambulló como una piedra descendiendo en un relámpago azul,
las cañas dobladas volaron suavemente, hojas de lila se desparramaron.
Una música repentina llegó a ella, mientras permanecía allí centelleando
con el cabello suelto en el fuego de la mañana flotando en su espalda.
Sonaban arpas allí, y se rasgaban arpas, y se oía sonido de canciones,
voces como viento, sutiles y jóvenes y campanas lejanas repicando.
Un buque con pico y remos dorados y blancos maderos llegó deslizandose;
cisnes navegaban ante él, guiando su alta proa.
Hermosa gente de Elfinesse remaban, vestidos de plata gris,
y ella vió a tres coronados que allí se erguían con los brillantes cabellos flotando al viento.
Con arpas en la mano cantaron su canción balanceando lentamente los remos:
Verde es la tierra, largas las hojas, Y los pájaros cantan.
Más de un día de dorado amanecer Iluminará esta tierra,
más de una flor se desplegará, mientras los campos de maiz se vuelven blancos.
¿a dónde os dirigís, hermosos barqueros, deslizandoos río abajo?
¿Al crepúsculo y al secreto cubil Oculto en el gran bosque?
¿A islas del norte y a orillas de piedra con poderosos cisnes volando,
para morar solitarios junto a las frías olas, donde se lamentan las gaviotas?
¡No!, contestaron, Muy lejos viajamos por el último camino,
dejando los Puertos Grises Occidentales, haciendo frente a los Mares Sombríos,
volvemos al Hogar de los Elfos, donde crece el Árbol Blanco,
y la estrella brilla sobre la espuma que fluye en la última orilla.
Decimos adios a los campos mortales de la Tierra Media abandonada!
En el Hogar de los Elfos, una clara campana se agita en la alta torre.
Aquí la hierba se marchita y caen las hojas, el sol y la luna se apagan,
y hemos oído la lejana llamada que nos ordena viajar hasta allá.
Los remos se detuvieron. Ellos dieron la vuelta:
¿Escuchas la llamada, Doncella de la Tierra? ¡Fíriel! ¡Fíriel! Gritaron.
Nuestro barco no está al completo, sólo a uno más podemos llevar.
¡Ven! Porque tus días pasan veloces. ¡Ven! Doncella de la Tierra, élfica belleza,
presta atención a nuestra última llamada.
Fíriel miró desde la orilla, dio un audaz paso; hundió profundamente su pie en el barro,
y se detuvo mirando fijamente.
Con lentitud el buque élfico se alejaba susurrando a través del agua;
¡No puedo ir! la oyeron gritar. ¡Nací hija de la tierra!
No brillaban joyas en su toga, mientras volvía del prado bajo el techo y la puerta oscura,
bajo la sombra de la casa.
Se quitó su blusón marrón rojizo, trenzó su largo cabello, y volvió a su labor,
Pronto se desvaneció la luz del sol.
Los años aún pasan veloces en los Siete Ríos;
Pasan las nubes, brilla el sol, tiemblan las cañas y los sauces en la mañana y la tarde,
pero nunca más los barcos que van al occidente han navegado en aguas mortales, como antes,
Y su canción se ha apagado.
FIN