Presos de Euzkadi, qué pocos,
qué ligeras las cadenas;
cuántos de vuestros hermanos,
fabricantes de miserias,
debieran, como vosotros,
languidecer entre rejas.
Y han de venir, que sus nombres
ya se han escrito en las celdas.
Fanáticos asesinos,
camuflados en la idea
de una causa sin sentido,
sin justicia y sin defensa.
Quizá haya dolor de madres,
y quizá hay quien lo respeta,
pero hay más que no perdonan
vuestra vulgar delincuencia.
Estais en la misma línea
del pedófilo que quiebra
alma de cristal del niño,
expoliando su inocencia.
Habéis robado en las calles
vidas de gente indefensa,
nunca motivo de orgullo,
excepto para quien lleva
sobre los hombros erguida
no más que una calavera.
Tenéis la filosofía
del hombre de las cavernas,
y la sociedad os debe
lo mismo que dais: Violencia.
Presos de Euzkadi, ladrones
de la paz y las haciendas,
que ni entendeis a los vascos,
ni los vascos os aceptan.
Sois miembros semipodridos
que nunca se recuperan,
y es necesario amputarlos
para que el cuerpo no muera.
Que el hedor de tantas muertes
os acompañe entre rejas.
Gorka Basurto Ercilla