| Ana Paula Segurola-Gabriel Schebor | ||||||||||||||||||||
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| Pour ung plaisir | ||||||||||||||||||||
| Ana Paula Segurola | ||||||||||||||||||||
| Gabriel Schebor | ||||||||||||||||||||
| C�mo sonamos | ||||||||||||||||||||
| D�o de clave e instrumentos de cuerda pulsada No es solo el amor a la m�sica, el amor a la misma m�sica, sino a hacer m�sica juntos como parte del amor, que formamos nuestro proyecto. |
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| English | ||||||||||||||||||||
| French | ||||||||||||||||||||
| Galer�a | ||||||||||||||||||||
| Cr�ticas y comentarios | ||||||||||||||||||||
| En este camino compartido, hemos dedicado especial atenci�n al g�nero de la canci�n ornamentada, intabulada para instrumentos de tecla y cuerda pulsada entre 1540 y 1620, a las canzone italianas y a las danzas. En los programas que hemos presentado, hemos transitado por algunas versiones conocidas, y cl�sicas de este g�nero, como Mille regrets (Josquin) en la versi�n de Luys de Narv�ez, Tant que vivray (Sermisy) en versiones de Attaingnant y Fuenllana, Doulce memoire (Sandrin) en versiones de Ortiz y Hernando de Cabez�n, y otros hermosos ejemplos de canci�n francesa que han trascendido su origen y se volvieron aut�nticas obras instrumentales, seg�n fueron tratadas por virtuosos de su tiempo. Hemos realizado un C.D. conteniendo este programa, que se detalla en la p�gina http://ar.geocities.com/baschebor/duo/pourungplaisir.html con el nombre de Pour ung plaisir, honrando la chanson del maravilloso compositor Thomas Crecquillon. Tambi�n mantenemos un programa dedicado a la m�sica hispanoamericana para tecla y guitarra en el barroco, que contiene piezas de Lucas Ruiz de Ribayaz (publicadas en Luz y Norte musical, en 1677, que se difundi� por Am�rica), obras de autores an�nimos de las misiones jesu�ticas de Chiquitos (Bolivia) y de distintos manuscritos de m�sica para guitarra barroca de M�xico y otras partes de Am�rica del Sur. Y una modalidad diferente de concierto, con el t�tulo de Encuentro en Roma, que emula un encuentro entre dos grandes m�sicos: Corre el a�o 1627. En la sala de m�sica de una de las residencias de la familia Barberini, acondicionada especialmente para esa actividad con un clavec�n y un �rgano, se encuentran dos m�sicos de la capilla de esta familia, y rememoran un evento sucedido poco tiempo ha. Girolamo Frescobaldi, organista de notable fama en Roma, virtuoso e innovador en el clave, y Alessandro Piccinini, laudista y tiorbista, m�sico excepcional, tratadista e inventor de instrumentos, coincidieron hace pocas semanas en esta misma sala para participar de un concierto en honor a esta familia de mecenas del arte, de la que surgi� uno de los Papas m�s controvertidos de la historia: Urbano VIII. Poco despu�s, estos m�sicos, convocados a Roma por su excelencia poco com�n, retornaban a las cortes que les daban el sustento y la posibilidad cotidiana del ejercicio de su arte en el nivel que ellos merec�an. Frescobaldi, contratado por la familia de�Medici para revitalizar el prestigio de Florencia luego de la muerte de los miembros de la �Camerata Florentina�, de la que naci� la �pera, mantuvo su prestigio como organista y particip� de los conciertos organizados por sus patronos, a la vez que fue contratado para eventos especiales por sus patronos anteriores (los Barberini). En 1622 public� una maravillosa colecci�n de m�sica vocal en Florencia en 1630, y edit� libros de m�sica para tecla (�Tocatte d�intavolatura di cimbalo ed organo�, �Fiori musicali�) y conjuntos instrumentales (�Canzone�) que lo hicieran famoso. Piccinini continu� su tarea como m�sico, secundado por sus hijos Filippo y Leonardo Maria - tambi�n laudistas notables - para la corte d�Este, en las ciudades de Ferrara y Bologna que vieran florecer el arte vocal del madrigal con Luzzasco Luzzaschi y las �Dame di Ferrara�. Este m�sico publicar�a en 1623 uno de los libros m�s completos y valiosos de la literatura instrumental del siglo XVII, herramienta invalorable para el conocimiento de la m�sica de la�d y chitarrone de este tiempo, y a la vez instrucci�n fundamental para el aprendizaje de la t�cnica y la interpretaci�n de los instrumentos de cuerda pulsada. De la relaci�n entre ambos m�sicos surgi� una admiraci�n mutua, y del encuentro imaginario entre dos de sus disc�pulos, este concierto. Transcurrido como un di�logo musical, con intervenciones de di�logo hablado entre los m�sicos, el concierto recorre obras de las m�s notables que hicieron de sus creadores, pilares del arte musical de su tiempo y referente para el futuro. |
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