Vieja de viejas historias,
en tus días grises, lentos,
bosquejas antiguos cuentos,
revives añejas glorias.
Vieja que en tertulia vieja
tejes tu insigne aventura,
tu festejada hermosura,
y ahora nadie te corteja.
Vieja, viuda del amor,
te afligen besos que añoras,
sin lisonjas de otras horas
gimes de frío y dolor.
Vieja, sola, sin pareja
sientes tu jaula vacía,
gélida geografía
cobija tu ardiente queja.
Vieja con objetos viejos,
reliquias, dijes sagrados,
trebejos atesorados,
ancestrales amuletos.
Vieja, contemplas perpleja
tu imagen en el espejo,
te repugna el fiel reflejo
que es presagio y te acompleja.
Vieja, pajizos retratos,
flores ajadas y encajes,
desdibujan tus paisajes
y son tu banco de datos.
Vieja, tu cariño deja
blanca suavidad, dulzura,
una estela de ternura...
¡Qué tristemente se aleja!
DESVÍO
Las horas de mi vida pasan lentas,
ansío que una nueva sensación
arranque mi maldito desazón,
desate en esta calma las tormentas.
¡Quiero rayos y truenos de osadías,
centellas de pasiones en el pecho,
volcanes del averno sobre el lecho,
llamas de irracionales fantasías!.
¡Quiero holgar en las playas tropicales,
meditar en las cimas de los montes,
explorar los salvajes horizontes,
descubrir los misterios esenciales!.
¡Quiero vivir, gozar aquí
y ahora,
salir de este camino polvoriento,
demoler el mortal confinamiento
y contemplar feliz la nueva aurora!.
Vuelvo la vista a aquellos que son míos,
a lo que cada día me rodea...,
me agita el alma cálida marea
y odio profundamente mis desvíos.
DESAMOR DE AMIGO
Se ocultó tu sol caliente,
se cerró tu limpia fuente
cuando estalló la tristeza.
En mi soledad doliente
permanecí indiferente
al conocer tu vileza.
Te apartaste de mi vida,
no me curaste la herida
cuando llegó la traición.
Era tu amistad fingida,
interesada y podrida,
muy lejos del corazón.
El agua de aquel torrente
es hoy fango maloliente
de tu espíritu mezquino.
Eres parte de esa gente
que traiciona, engaña y miente
para llenar su intestino.
Mi afecto hacia ti crecía
sin saber la hipocresía
de tu rendida amistad.
Confié en una utopía,
en la bella fantasía
del bien y la caridad.
Son oscuros los colores
de aquellas brillantes flores
de fe y de sinceridad.
Ya no son deslumbradores,
están hechos con dolores
de tu cruel falsedad.
Soñaba una nueva vida
en la rama florecida
con amor fiel de un amigo.
Hoy la realidad suicida
de tu lado me desliga
y hace de ti mi enemigo.
La sospecha me encarcela
y el pavor a que me duela
un desengaño mayor.
Mi alma triste llora y vela
porque de todo recela,
sólo vive en el temor.
Fuiste en verdad un hermano,
el Caín soberbio y vano
que quiso heredar el cielo.
Tu amor fue, en verdad, profano,
fue amor de tu barro enano
que quiso ganar su suelo.
No me ahoga la tristeza
porque tengo la certeza
del sincero amor de Dios.
Por su infinita nobleza,
y sin ninguna aspereza,
amigo, te digo adiós.
UN RAMO DE FLORES
Con un ramo de flores
creaste primavera, lozanía,
luces de mil colores,
brillante fantasía
en la estancia de mi melancolía.
Revivió la esperanza
sobre el ascua de antiguas sensaciones,
olvidé tu mudanza,
olvidé tus pasiones,
volví a poner en ti mis ilusiones.
Y eras humo en el viento,
ceniza para el fuego de mi boca,
helado desaliento,
y, al fin, mi mente loca
recordó las aristas de tu roca.
No me inquieto, no velo
por encontrar amor a mi medida,
tú me diste el consuelo:
el libro de mi vida
con la flor de tu ramo desprendida.
SOY TODA PARA TI
Se anunció tu llegada,
las rosas iniciaron tu alabanza,
cantó la madrugada
al eco en lontananza,
la tierra se llenó de tu esperanza.
Por ti fui transformada,
mi arcilla rezumaba tu evidencia,
tiernamente arrobada
con tu dulce cadencia
gustaba la verdad de tu existencia.
Al fin llegaste aquí,
brilló el día, te puse
en mi regazo,
eras mi savia en ti,
eras de mi un pedazo,
gocé del paraíso en ese
abrazo.
Soy toda para ti,
contigo me fundí de tal manera
que en tu ser me perdí,
volcada en tu ribera
te di mi libertad, mi primavera.
TU
ABRAZO
Vivo tu lejanía
vagando por la luz de tu espejismo,
me abrasa esta locura, este exorcismo
de tu presencia, de tu cercanía.
Una tristeza fría
galopa por mis venas, el abismo
me llama a un dulce vuelo, a un bautismo
en tu mar de pasión, de hechicería.
Porque saben mis cuitas
las sombras de la noche merodean,
las flores del jardín amarillean
y las hojas del roble están marchitas.
Añoro nuestras citas.
Espero que los nuevos tiempos sean
como tierras salvajes que verdean
salpicadas de blancas margaritas.
Ya está la primavera
asomada a la orilla del camino,
se oye su canto mágico, ese trino
encantado de dicha venidera.
Tu ardiente enredadera
se enrosca en mi presente, en mi destino,
y tu abrazo es el éxtasis divino
que ilumina la noche de la espera.
ESQUIRLAS
Una palabra, un gesto, una imagen,
una nota perdida en el espacio,
una risa, una flor... , cualquier detalle
revive en mí rescoldos del pasado.
Un nubarrón de penas y agonías
ensombrece la luz de la mañana,
un velo rojo y negro a la deriva
atraviesa el cristal de mi atalaya.
Se derrumba el castillo de mis sueños
por el temblor helado de la muerte;
vieja angustia se instala en mi universo
con vómitos de hiel en cuerpo
y mente.
Ya no puedo vivir igual la vida,
me han mutilado a espada en el camino,
el fuego de mi amor es hoy ceniza
y la risa inicial es un gemido.
No logro contemplar la amanecida,
ni las rosas, ni el mar, ni las palomas,
me ciegan las heridas, los estigmas
que con hierro grabó la aciaga
sombra.
Quiero olvidar los trágicos instantes,
no remover recónditas esquirlas,
mitigar un dolor que ya no cabe
en el alma embotada, enloquecida.
Pero un gesto, una ráfaga, una
nota...
maléfico espejismo del pasado,
me inunda de un recuerdo que me ahoga
¡y no quiero!, ¡no quiero
recordarlo!.
AMOR
DE AMIGO
En mi soledad doliente
fuiste una flor infrecuente,
un amigo,
tu amistad fue sol caliente,
agua limpia de un torrente
que bendigo.
A un mundo de fantasía,
en plena y dulce armonía,
tú conmigo,
lejos de la hipocresía
como el alba renacía
yo, contigo.
Y fue la naturaleza,
el cielo, el mar, la belleza,
nuestro abrigo,
abonamos la nobleza
y arrancamos la maleza
del castigo.
En la tierra prometida,
con hambre de amanecida
cual mendigo,
el alma fiel, malherida,
salió de calma suicida
de testigo.
Creaste nuevos colores
pletóricos de fulgores,
buen amigo,
alegres, deslumbradores,
no volverán los temores
que maldigo.
No hay nada que me encarcele
y de todo lo que duele
me desligo.
Hiciste que no recele,
y aunque el sueño corra o vuele,
lo consigo.
Con antiguas ilusiones,
con las viejas oraciones,
me religo,
huyo de renunciaciones
y encuentro las emociones
que persigo.
Tú fuiste más que un hermano,
amor de amigo, fiel, sano,
blanco trigo,
más venció tu amor profano
y adiós te digo, lejano,
viejo amigo.
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