EL VERSO
CON RIMA Y MEDIDA


 
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   Su obra  -  Canciones, liras, coplas  


    En esta página encontrarás las siguientes poesías:

            CANCIONES

              1  

          ¿Quién nos dirá por qué instinto
          o no pretendida suerte
          la vida es un laberinto
          cuya salida es la muerte?

               
              2

           
          ¡En la alta noche despierto
          tratando de recordar
          no sé qué adiós ni qué puerto
          ni qué hora de zarpar!

               
               
              3

           
          Aquella paloma anciana
          fue joven y bella un día;
          la niña de la ventana
          ignora que es fantasía.

               
               
              4

           
          Lo mismo que tú, me muero
          a causa de haber nacido.
          Yo soy un simple viajero
          rumbo al hambre del olvido.

               
               
              5

           
          Desde la lágrima vieja,
          que humedece tu mejilla,
          la voz del tiempo se queja
          mientras que el tiempo se astilla.

               
               
              6

           
          Con mi febril pluma rondo
          la sangre de tu lucero.
          Sigo sin llegar al fondo
          de tu cósmico tintero.

               
               
              7

           
          Pudo ver desde el presente
          su pasado más obscuro
          y, el pasado, de repente,
          lo iluminó de futuro.

               
               
              8

           
          Siempre compartí la pena
          de la loba agria del bosque;
          esa loba que encadena
          a su pena el guardabosque.

           

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            LIRAS
             
                    1

           
          ¿En qué cárcel de espuma
          me siento férreamente prisionero?
          ¿por qué tiempo de pluma
          sigo siendo tintero
          y hablando por la tinta al mundo entero?

               
               
              2

           
          Dialogan los jazmines
          con la parra en el patio. Arde la casa
          de niños querubines.
          Un ángel la traspasa
          El reloj de pared tiembla y se atrasa.

               
               
              3

           
          Un geranio nos mira
          desde el balcón abierto al sol poniente.
          Una veleta gira.
          La vida, nuevamente,
          anida ruiseñores en tu frente.
           

                
               4

           
          Nos hablan los claveles
          del rojo más vibrante del planeta
          y un verdor de laureles,
          ¡oh magia!, nos sujeta
          al estado de gracia del poeta.

               
               
              5

           
          Un cielo de cobalto
          nos puebla de azul virgen la mirada.
          Alcanza lo más alto
          el alma, cautivada
          por la voz del jardín sobresaltada

               
               
              6

           
          Desde su aristocracia
          canta como distante y abstraído
          un jilguero en la acacia.
          Su canto sostenido
          nos revela el misterio trascendido.

               
               
              7

           
          El naranjal se excita.
          La higuera se enternece junto al pozo.
          Bajo su sombra habita
          la sensación del gozo.
          Tú y yo nos abrazamos de alborozo.

               
               
              8

           
          Desde el papal florido
          la adivinada miel de tu colmena,
          en forma de zumbido,
          se hace carne morena
          y a tu lábil cintura me encadena.

           

               
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          COPLAS DE PIE QUEBRADO 
           

              1

           
          Frente a este desolador
          y torpe tiempo masivo
          se levanta
          mi individual fervor
          y la sangre con que escribo
          ama y canta.
          Me sé así sobreviviente
          de esta noche desastrosa.
          Lo aseguro:
          mi canto estará presente
          en el alma vigorosa
          del futuro.

               
               
              2

           
          Según me han dicho no hay más
          que una vida y una muerte:
          que son dos
          uno más uno y jamás
          debo contar con la suerte
          o con Dios.
          Sin embargo yo me empeño
          en creer en la falible
          vida mía
          y me pierdo por el sueño
          y me entrego a lo imposible
          cada día.

           

             
                     
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               LAGARTO VIEJO

                

              I

           
          El viejo lagarto calla
          en una esquina del mar
          mientras busca entre las olas
          lo imposible de encontrar:
          El amor de una lagarta
          que le enlagarte el amar
          y ponga saurios olvidos
          a las uñas de su mal.

           

               
              II

           
          El viejo lagarto canta,
          aunque no sabe cantar,
          a la oreja de su sombra
          que no lo quiere escuchar.
          ¿Dónde estará la lagarta,
          Dios mío, dónde estará
          la lagarta que comparta
          con él algo que soñar.

               
               
              III

           
          El viejo lagarto mira,
          con nostalgia en el mirar,
          el altramuz quejumbroso
          de otro sol que se le va
          sin hallar a la lagarta
          con la que abrir y cerrar
          los castillos de la noche
          donde quisiera reinar.

               
               
              IV

           
          El viejo lagarto escribe
          con la pluma de un faisán
          cartas a cien direcciones
          sin saber si llegará
          por lo menos una de ellas
          donde debiera llegar.
          ("Querida lagarta mía:
          yo soy perito en jamás".)

               
               
              V

           
          El viejo lagarto mata
          por el gusto de matar
          memorias de insectos niños
          contra el dolor del cristal.
          Cree el lagarto que la muerte
          tiene el poder de crear
          una lagarta de Luegos
          con corazón de Quizás.
           

               
              VI

           
          El viejo lagarto roba
          horarios de soledad,
          relojes de agujas frías
          y dípteros de ansiedad.
          Sus deseos de lagarta
          no le dejan alcanzar
          ese lagarto equilibrio
          que sueña para su hogar.

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