

|
© ASTRONET 2008 |
|
ASTRONET—Astrofísica en la Web |
|
Las cosmogonías que han partido de leyendas dieron origen a una investigación en busca de la verdad. Constituyen un conjunto de teorías míticas, religiosas, filosóficas y científicas sobre el origen del mundo. En algunos casos han sido recopiladas como cuentos o historias por muchos de los grandes escritores de nuestro tiempo. En otros casos, la literatura, el cine y las artes en general han creado sus propios universos dando lugar a obras llenas de belleza. |
|
Todos los derechos reservados a este site. © ASTRONET 2007-2008 |
|
LOS DIEZ SOLES CHINOS |
|
Una leyenda de origen chino cuenta que en la semana china de diez días aparecían diez soles alternados. Eran hijos de Dijun, la divinidad del Este, y Xi He, diosa representativa del Sol. Cuando no eran utilizados, colgaban de una morera, Fu Sang. Desde el árbol, solamente un solo sol se ponía en el cielo para el viaje de un día, hasta alcanzar el monte YenTzu en el Oeste lejano. Cansados de esta rutina, los diez soles decidieron revelarse ante la rutina y salieron a divertirse todos juntos. El intenso y constante calor hizo la vida en la Tierra insoportable. El suelo se secó, arruinando las cosechas, y hasta las piedras empezaron a derretirse. La comida escaseaba y apenas había nada de beber. Para empeorar la situación, los monstruos y bestias salvajes salieron de sus guardias en los bosques en busca de presas. Para prevenir la destrucción de la Tierra, el Emperador Yao le pidió a Dijun, que convenciera a sus hijos a que aparecieran uno a la vez. Pero estos no lo escucharon, por lo que Dijun llamó al gran arquero Hou Yi (后羿), y lo armó con un arco de color rojo y un carcaj con flechas blancas, y la misión de acabar con las bestias salvajes y controlar a los diez soles desobedientes. El arquero tenía claro que no lograría nada ni con amenazas ni con buenas palabras, de modo que colocó en su arco la primera flecha y la disparó al cielo. Al segundo una bola de fuego explotó en el aire y del cielo cayo a la tierra un cuervo de tres patas. De esta manera, Hou Yi fue disparando a cada uno de los soles y todos sucumbían ante sus flechas. Pero no derrotó a todos, Hou Yi se cercioró de dejar a uno de los soles con vida, para que este alumbrara y calentara la Tierra. Cuando su tarea estuvo concluida, Hou Yi se encargó de los monstruos que aún amenazaban la vida de la Tierra, y con gran valentía, mató una tras otra todas las bestias salvajes hasta que la Tierra volvió a quedar en paz. Todos aclamaron a Hou Yi como unhéroe y le mostraron su agradecimiento por haberles salvado de un destino tan terrible. Sin embargo, al regresar al cielo, se encontró con el desprecio del dios Dijun, que estaba tan enojado por la muerte de sus nueves hijos que condenó a Hou Yi a vivir como un mortal común en la Tierra. EN LA IMAGEN: MAPA DE DENSIDAD DE LA CORONA SOLAR. ________________________________________________________________________________________
Aparición del cometa Halley Este dibujo es un fragmento del tapiz de Bayeux del siglo XI, que cuenta la historia de la conquista de Inglaterra por los normandos. Esta escena describe una aparición del cometa que más tarde tomó su nombre de Edmund Halley. En el vídeo vemos como el viento solar forma la cola de un cometa. ________________________________________________________________________________________ EL SOL, LA LUNA Y EL CUERVO Cuento folclórico ruso en la versión de Alekandr Nikoalevich Afanasiev Érase un matrimonio ya anciano que tenía dos hijas y un hijo. Un día fue el marido al granero a buscar grano; cogió un saco, lo llenó de trigo y se lo llevó a su casa; pero no se fijó en que el saco tenía un agujero, por el que el trigo se iba saliendo y esparciéndose por el camino. Cuando llegó a su casa, su mujer le preguntó: -¿Dónde está el grano? Sólo veo el saco vacío. No hubo más remedio que ir a recoger del suelo el grano esparcido, y el marido, mientras trabajaba, decía gimiendo: -Si el buen Sol me calentase con sus rayos, la Luna me iluminase y el sabio Cuervo me ayudase a recoger el grano, al Sol le daría en matrimonio a mi hija mayor, al sabio Cuervo le daría mi segunda hija y a la Luna la casaría con mi hijo. Apenas acabó de decirlo cuando el Sol lo calentó, la Luna iluminó el patio y el Cuervo le ayudó a recoger los granos. El viejo volvió a casa satisfecho y dijo a su hija mayor: -Vístete con tu mejor vestido y ve a sentarte a la puerta de la casa. Su hija lo obedeció; se vistió lo mejor posible y se sentó en el escalón de la puerta. En cuanto el Sol vio a la hermosa joven se la llevó a su casa. Luego, el padre ordenó lo mismo a su segunda hija, la que se puso su mejor traje y se dirigió al patio; aún no había pisado el umbral de la puerta cuando apareció el Cuervo, la cogió con sus garras y se la llevó a su reino. Le llegó el turno al hijo, a quien el padre dijo: -Ponte tu mejor vestido y sal a la puerta. Entonces la Luna, al ver al muchacho, se enamoró de él y se lo llevó a su palacio. Pasado algún tiempo, el padre sintió deseos de ver a sus hijos y para sus adentros se dijo: «Me gustaría visitar a mis yernos y a mi nuera.» Y sin pensarlo más se dirigió a casa del Sol. Andando, andando, al fin llegó. -¡Hola, suegro mío! ¿Cómo te va? ¿Quieres que te convide? -dijo el Sol. Y sin esperar la respuesta ordenó a su mujer que hiciese buñuelos. Cuando la masa estaba ya a punto se sentó en el suelo en medio de la habitación, su mujer le puso la sartén sobre la cabeza y en un abrir y cerrar de ojos se frieron los buñuelos. Regalaron con ellos al padre, quien después de descansar un poco se despidió de su yerno y de su hija. Una vez en su casa pidió a su mujer que hiciese buñuelos; ella quiso encender la lumbre, pero su marido la detuvo, gritando: -¡No hace falta! Y se sentó en el suelo diciendo que le pusiera sobre la cabeza la sartén con los buñuelos. -¿Qué dices, hombre? ¡Tú te has vuelto loco! -exclamó la mujer. -¡Tú qué sabes de esto! -le contestó el marido-. Tú ponlos y verás cómo se fríen. La mujer hizo lo que le mandaba; pero después de pasado un buen rato con la sartén sobre la cabeza los buñuelos no se frieron, sino que se agriaron. -¡Ya ves qué estúpido eres! -le gritó enfadada la mujer. Después de permanecer algunos días en casa se dirigió a visitar a su nuera la Luna. Al cabo de andar mucho tiempo, llegó cuando era medianoche; la Luna le preguntó: -¿A qué quieres que te convide? -A nada -contestó él-. No tengo ganas de comer, estoy muy cansado. Entonces la Luna, para que descansase, le propuso que tomase un baño caliente; pero él le contestó: -No, porque como es de noche no se verá nada en el baño. -¡Oh, por eso no te apures! -contestó la Luna-; yo te proporcionaré luz. Cuando el baño estaba ya caliente, el buen viejo fue a bañarse, y la Luna, descubriendo un agujero en la puerta, metió por él un dedo e iluminó toda la habitación. El buen hombre salió del baño muy satisfecho, y después de pasar unos cuantos días en casa de la Luna se despidió de sus hijos y se puso en camino. Una vez en su casa aguardó la llegada de la noche y mandó a su mujer que calentase el baño. Cuando estaba ya caliente, la invitó a que se bañase. -No iré -dijo la mujer-. ¿No ves, tonto, que el cuarto del baño está oscuro como boca de un lobo? -Tú báñate, que yo te procuraré luz. Obedeció la mujer y se dirigió al baño, mientras que el viejo, acordándose de lo que había hecho la Luna, se fue tras ella, con un hacha hizo un agujero en la puerta y metió por él un dedo. Pero no pudo iluminar el baño, y su mujer, al encontrarse en la oscuridad, lo colmaba de injurias. Por fin decidió ir a visitar a su yerno, el sabio Cuervo. Éste lo acogió con afabilidad y le preguntó: -¿A qué quieres que te convide? -No quiero comer nada -contestó el suegro-; sólo quiero dormir, pues tengo muchísimo sueño. -Pues bien, vamos a dormir -dijo el Cuervo. Y colocando una escalera para que subiera por ella el anciano, lo hizo sentarse en el palo que atravesaba la habitación, sirviendo de posadero, y lo tapó con un ala; pero el pobre viejo, al dormirse, perdió el equilibrio, cayó desde el posadero al suelo y se mató. ________________________________________________________________________________________ |
|
Los diez soles chinos Aparición del cometa Halley El Sol, la Luna y el Cuervo |