03.03- Abril del 2003

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ANTÓN AVILÉS DE TARAMANCOS. AS TORRES NO AR 


AS TORRES NO AR

Se solto a voz no mar, vólvese ceibe, 

mendra no vento, e ven

desde unha hora antiga, aínda diáfana,

traendo a miña voz doutras edades.

O ámbito é permanente:

Fica ese eco do cantar da ría

e o renxer do velamio na goleta.

Estou a ollar do fenestral que sempre

se me abre nos ollos cando amo,

vexo xente pasar, a miña xente:

O mariñeiro co liño na man,

meu pai no paquebote

-ese castelo que por sempre me cruza

polo meu corazón como unha ausencia-.

Está presente o mar e estou presente,

algo non limitado nos aferra:

No mar doutro confín teño bicado

a mesma onda que me bica agora

e manseliñamente

escancio a dor que me feriu daquela.

Conversamos.

E brinco de rapaz pola ribeira.

LAS TORRES EN EL AIRE

Si suelto la voz en el mar, se vuelve libre

crece en el viento, y viene

desde una hora antigua, aun diáfana,

trayendo mi voz de otras edades.

El ámbito es permanente:

Permanece ese eco del cantar de la ría

y el crujir de las velas de la goleta.

Estoy observando del ventanal que siempre

se me abre en los ojos cuando amo,

veo pasar gente, mi gente:

el marinero con el sedal en la mano,

mi padre en el paquebote

-ese castillo que por siempre cruza

por mi corazón como una ausencia_.

Está presente el mar y estoy presente,

algo no limitado nos atrapa:

El  mar del otro confín tengo besado

la misma ola que me besa ahora

y con mansedumbre

escancio el dolor que me hirió entonces.

Conversamos.

Y salto de niño por la ribera

©Del poema original: Herederos de Antón Avilés de Taramancos 

© De la traducción castellana: José Blanco Alborés

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