La Madre: La
Paz del Señor sea con vosotros.
PUBLICO: Y con tu Espíritu Madre.
La Madre:
Ave María Purísima.
PUBLICO: Sin pecado concebida.
En aquel tiempo JESÚS entraba en aquella ciudad en la cual todos los
niños, y así mayores, recibieron a JESÚS con ramas de palma en sus manos,
y muchos así con ramos de olivo. Así recibieron al
Maestro.
Por lo cual, por otra parte, María
empezaba a sufrir, sabía que todo estaba cerca y que pronto
llegaría el final de su Hijo en el mundo, pero el principio de su vida
junto a DIOS. JESÚS también lo sabía, pero pese a todo El seguía adelante
su labor y sabía todo aquello que le iba a suceder.
Pero aún sabiéndolo nada le
hizo retroceder y llegó hasta la muerte".
¡Cuántos!, cuántos de vosotros si supiérais de qué forma moriríais,
trataríais de evitarlo. Aquel hombre también sabía como iba a morir, pero no por ello lo evitó.
El dejó que ocurriera, porque os amó mucho a todos y aún os ama. Y sufrió
y padeció por todos. El fué el que cargó y el que carga el peso de
vuestros pecados. ¡Cuántos pecan, y no saben que sus pecados van a parar
a los más grandes que existen en este mundo! Y como bien he dicho al principio:
"María sabía
que todo llegaba y que todo estaba cerca y JESÚS al igual, también lo
sabía". Y María ya empezó a llorar porque empezaba su
sufrimiento y recordó las palabras de aquel Angel:
"Sufrirás
mucho".
Y recordó las palabras de Simeón: "Una espada
traspasará tu corazón".
Y recordó muchas cosas que los profetas
escribieron de cómo moriría el Hijo de Dios. Ella sufrió porque era su
Hijo, pero ahí empezó el sufrimiento por todos vosotros, junto a la Cruz.
Hay muchas cosas escritas que lo dan a entender, pero Yo digo lo que ya
se ha dicho; y lo que Yo digo no es nada nuevo. Lo que Yo digo lo repito
muchas veces y es con la intención de que aprendáis su significado: "Que seáis vosotros los que aprendáis y no Nosotros los que os
enseñemos a aprender".
Nosotros solo enseñamos para que vosotros
aprendáis y como está dicho:
"Hay muchas cosas
escritas, pero muchas de ellas las han cambiado".
Se acerca JUEVES SANTO, ahí oiréis muchas cosas que
nunca habéis oido y nada ha de extrañaros. Y muchos dirán que cómo es
posible.
Es posible porque nadie, nadie de vosotros estuvo allí para
contarlo tal como fué, al igual que el martirio del Apóstol Santiago.(1) Muchos criticaron las palabras
del ANGEL LUCHADOR. (2) Y Yo vuelvo a repetir:
"Nadie de vosotros estuvo allí
para contarlo tal como fué. Ni quitar ni poner".
Pero hay muchas cosas que no se saben, y como
Ella dijo: "Y nosotros estamos aquí para enseñaros aquello que han
tapado, y poco a poco lo iréis viendo".
Es tan
triste todo lo que ocurrió..., lo que ocurre. Y más triste aún, es lo que
ocurrirá. ¡Sí!, al final todo será alegría, pero muchos..., muchos serán
desaparecidos de este mundo y se reunirán con las fuerzas del mal.
No
porque ellos quieran, sino porque sus hechos les han llevado ante el
espíritu de las tinieblas. Que nadie se crea dueño de este mundo porque cada uno de vosotros
tenéis una mancha, una mancha que debéis de borrar.
Por mucho que
digáis..., la palabra para Nosotros no es válida. Nosotros vemos vuestro
interior y sabemos cómo sois. Nosotros no queremos palabras, queremos obras y hechos para que así,
cuando llegue vuestra hora, por lo que hayáis hecho en el mundo así
seréis reconocidos ante DIOS, y según vuestras obras iréis donde así os
corresponda según el JUICIO del Dios Yahvé.
Y que nadie se piense el más
grande; DIOS señala muchas almas en el mundo, pero muchas le han
abandonado. Un alma que DIOS eligió hace mucho tiempo, predicó la Palabra, habló
de tantas cosas que inquietó a todos aquéllos que le rodeaban, al final
DIOS envió a su propio Hijo Jesús, y Jesús le dijo a aquel alma:
"Estás cometiendo muchos errores
hijo mío, ¡remédialos!, DIOS te ha señalado, pero así para que le sirvas a
EL, no para que tú digas que porque DIOS te haya señalado eres como DIOS.
Así tu dices, y DIOS es mucho más grande que tú."
Y es cierto, aquel alma pensaba que era más grande que DIOS. Y todo
aquello terminó en un gran castigo: No volvió a ver la luz del Sol, y
tampoco la oscuridad de de la noche, ni siquiera volvió a ver las
montañas, ni siquiera el mar. Solo oía, pero nunca más volvió a oir a
aquéllos que le señalaron el camino.
¡Que nadie se crea el más grande en este mundo! Y todos..., todos
fueron los causantes de aquella muerte inocente. Nadie se libró de aquel
pecado, todos formaron parte de aquel suplicio y de aquel dolor que sufrió
aquel hombre.
¡Hermanos!, ése
es vuestro Maestro. Muchos podéis pensar como
fué..., Yo lo ví. Muchos podéis imaginar..., Yo lo ví. Muchos podéis
hablar..., Yo lo ví.
Con esto os digo que por mucho que vosotros digáis, contéis o pongáis,
lo que Nosotros vimos siempre será dicho según se vió y según fué. Y no
hay una cosa que sabéis..., hay miles de cosas que no sabéis. Y tened cuidado hermanos.
Porque DIOS no da
fechas de sus acontecimientos, porque hay muchas almas que ellos mismos se
denominan profetas, y que hablan del Guerrero, que a una edad determinada
ocurrirán varias cosas. No les escuchéis.
"Lo que ocurrirá será cuando
DIOS quiera...
Padre Eterno:
...Y no cuando el hombre diga".
El Hermano:
Lo que
DIOS dice, todo se cumplirá, se cumplirá sobre el Guerrero, porque el
Guerrero es fuente del bien a DIOS, pero recordad: "Se cumplirá según como
DIOS lo diga y cuando DIOS quiera, no cuando el hombre diga".
Tened cuidado, porque España está
infestada del mal, un mal que rodea a todos con falsos profetas, espíritus
malignos, y almas que invocan a Satanás y dañan a
los demás. Pero esto pronto acabará, y no hay fecha.
Adiós hermanos.
PUBLICO: Adiós Hermano.
La Madre: Adiós
hijos.
PUBLICO: Adiós Madre.
El Hermano: Adiós
hermanos.
PUBLICO: Adiós Hermano.
El Hermano: Adiós
hermanos.
PUBLICO: Adiós Hermano.
Padre Eterno:
Adiós hijos.
PUBLICO: Adiós Padre.
El Hermano: Que la
Paz del Señor YAHVÉ y la fuerza del Guerrero quede con todos vosotros.
PUBLICO: Y con tu Espíritu Hermano.
El Hermano: Ave María
Purísima.
PUBLICO: Sin pecado concebida.
El Hermano: Adiós
hermanos.
PUBLICO: Adiós Hermano.
(1) Mensaje
del día 10 de Febrero de 1990.
(2)
El Arcángel
San Miguel.