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La Madre:
La Paz de DIOS Todopoderoso esté con todos vosotros.
PUBLICO: Y con Tu Espíritu Madre.
La Madre: Ave
María Purísima.
PUBLICO: Sin pecado concebida.
La Madre:
Hijo mío: Y de nuevo me tienes aquí, a tu lado.
Y vuelvo hijo mío..., ya sé que siempre hablo de lo mismo, pero Yo
solo quiero salvaros. Por eso quiero que me escuchéis con atención
y guardéis mis palabras como Yo guardé aquellos hechos hijo
mío. He venido a tí porque tú me necesitabas y te he ayudado. ¡Sí
hijo mío...!
"Te he ayudado, y
Dios te ha elegido como instrumento hijo mío. Por esom Dios habla por medio de tí, y
les dice a las almas lo enfadado que está con el mundo".
Padre Eterno:
Pero no me quieren escuchar.
La Madre:
Ya se han olvidado de DIOS; para ellos solo
existe la diversión hijo mío, los vicios, la maldad, el
egoismo, la sobervia. Para ellos solo existe aquello que Satán
ha traido al mundo, y si lo ha traido, ha sido para engañar a las
almas. Y vosotros os habéis dejado engañar por Satán, la serpiente
maligna.
Os ha atrapado con sus garras
y ya no podéis detenerlo. Las almas
consagradas pudieron luchar, pero no quisieron. ¡No hijo mío!
¿Sabéis porqué...?
Padre Eterno: ...porque
no confiaron bastante en Mí..., no confiaban demasiado en Mí.
La Madre:
Y por eso hijo mío, dejaron a Satán a este
mundo, a España..., y habéis sido engañados. ¡Pero ya basta de
engaños! Hijos míos: Ahora sois vosotros quienes vais a luchar
contra aquél que os ha engañado. ¡Sí hijo mío! Vais a luchar, y
esto es por vuestro bien. Debéis ser fuertes, valientes y
astutos.
Sólo debéis confiar en DIOS y
aquéllo que veáis que es malo rechazadlo, y así lucharéis contra
Satán. ¡Sí hijos míos! Porque hay muchas almas que temen a DIOS y
también hay muchas que temen a Satán.
«Por eso hijo mío, el
que teme a Satán está indefenso..., es débil. Pero es débil
porque él lo quiere, porque él lo piensa, porque sólo debe
ofrecerse a Dios y confiar en Dios, y verá con claridad que no es
débil, solo es su pensamiento manipulado por Satán. Y por eso Satán
engaña a las almas y las lleva al abismo.»
Y ahora te toca a tí hijo mío. ¡Sí!, y a tí te
hemos traido hasta este mundo para que tú derrotes al enemigo.
¡Sí hijo mío! Será una gran Lucha. Lucharás con el anticristo y
saldrás vencedor. “Porque aquél que confía en Dios...
Padre Eterno: ...no
tiene nada que temer”.
La Madre: “Que el que ama Dios...
Padre Eterno: ...no tiene nada que temer”.
La Madre: Aquél
que sigue a DIOS tampoco tiene nada que temer, porque DIOS lo es
todo, y Satán no puede contra DIOS. Por eso pedidle perdón
rezándole a DIOS, que aún estáis a tiempo. (El público reza el
Padre Nuestro. )
Padre Eterno: Estáis
perdonados.
La Madre:
Y una vez más, oh DIOS mío..., Padre mío..., tu
voluntad se ha hecho en sus almas, y así muchos de ellos ven que
eres poderoso, ¡oh DIOS mío, ayúdales! Bien hijo mío:
Tú no debes de temer a nada ni
a nadie..., solamente a DIOS. Por eso hijo mío, DIOS te ha
elegido a tí, porque tienes un gran corazón con el que llevas
dentro; y una gran alma con el que te la maneja: Y es DIOS hijo
mío. Pero también mira cómo se burlan de Mí... Se ríen hijo mío
y juegan con mi Nombre:
«En muchos lugares donde
Yo estoy hijo mío, y no señalo, hacen negocio.
¿Y sabes
porqué hijo mío? Porque en verdad no confían en que Yo esté
en
esos sitios, y por eso intentan que entre lo de este mundo, a
lo que es mío.»
Pero eso no será así hijo mío, porque en estos lugares...
La Madre:
...sólo reino Yo.
PUBLICO: Gracias Padre.
La Madre: Y
ahora os bendigo hijos míos, como el Dios Padre os bendice...
En el Nombre del Padre, del Hijo y con la Luz del Espíritu
Santo. Ahora levantad los objetos. Y Yo los bendigo muy
especialmente como Dios-Padre lo bendice:
Padre Eterno: En
Mi Nombre.
El Maestro:
En el Mío.
La Madre:
Y con la LUZ de mi amado esposo, el Espíritu Santo.
Padre Eterno: Ya
estáis bendecidos.
PUBLICO: Gracias Padre.
La Madre: ¡Ay
hijo mío!, te vuelvo a repetir:
"Me da tanta pena; porque cuando miro a este mundo, mire a
donde mire..., siempre veré esa maldad, que ha llegado a penetrar
a lo más hondo de vuestras almas humanas.
Por eso Yo vuelvo a vosotros y os hablo.".
PUBLICO: Gracias Madre.
La Madre: No
porque me guste hablar hijos míos..., ¡no!, para demostraros que
Yo también sufro. Para demostraros que una madre nunca se olvida
de sus hijos.
PUBLICO: Gracias Madre.
La Madre: Eso
no lo olvidéis. Por eso hijo mío, Yo te repito y te digo..., y si
te digo a tí, se lo digo a todos:
«Si el más asesino es mi hijo...
Padre Eterno: ...el
más asesino es tu hermano.»
La Madre: ¡No
lo olvides!, y sigue por donde vas. ¡No temas..., sólo a DIOS hijo
mío! Y cuidado con lo que te digan los humanos. ¡Ten mucho
cuidado!, que intentarán engañarte: Por eso déjate llevar...
Padre Eterno: ...por
mi MANO.
La Madre:
...y por mi MANTO.
Ahí queda hijo mío. Guardad estas palabras en vuestro corazón
como Yo guardé aquellos grandes hechos que jamás se borrarán, que
aquí los tengo grabados, y muy grabados. ¡Adiós hijos!
PUBLICO: Adiós Madre.
El Maestro:
Adiós hijos.
PUBLICO: Adiós Maestro.
Padre Eterno: Adiós
hijos.
PUBLICO: Adiós Padre. _
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