NIGHTHAWKS

Lo miras decidida por primera vez en la noche. Es momento de atar cabos sueltos. Le sonríes y bebes un sorbo del whisky que te obsequió.

– Lo siento mucho… – mencionas mientras buscas el arma.

– Yo también – te responde justo cuando resbalas al piso, volcando el resto de tu bebida.

Tu cabeza te da vueltas, y el estómago cruje.

– No me diste otra opción – confiesa él, señalando el trago envenenado.


Pasa al apartado (G).

G