– Soy Liz.
– Soy Max. Maxwell.
– Hola, Max – dices tomando el vaso de whisky que te ofreció. Él te detiene poniendo su mano sobre la tuya.
– Me fascinas. Encontrémonos de nuevo acá mañana. Cenemos juntos. Cierras los ojos y finalmente expresas:
– Lo intentaré.
Tu voz está pincelada con trazos de miedo e incertidumbre, pero la idea de volver a verlo te provoca, te vivifica. Quizás la misión pueda esperar una noche más.
Pasa al apartado (G).