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Introducción:
El entorno industrial con
el que comienza este siglo se caracteriza por la
competitividad, la velocidad de los cambios y la inestabilidad de la
demanda. Ello se debe, en buena medida, al aumento de las exigencias
de los clientes en mercados maduros, que requieren productos de
calidad que se ajusten a sus necesidades específicas, así como
entregas más frecuentes y rápidas. En la fabricación de este tipo de
productos, los sistemas de producción conocidos como JIT (Just In
Time, Justo a tiempo) han tenido un auge sin precedentes
durante las últimas décadas. Así, después del éxito de las compañías
japonesas durante los años que siguieron a la crisis de los setenta,
investigadores y empresas de todo el mundo centraron su atención en
una forma de producción que, hasta ese momento, se había considerado
vinculada con las tradiciones tanto culturales como sociales de
Japón y, por tanto, muy difícil de implantar en industrias no
japonesas.
Justo a Tiempo significa
no tener en ninguna parte de la planta o punto de venta, más materia
prima, sub-ensambles o producto terminado que el mínimo requerido
para una operación fluida.
La primera razón que está detrás de este concepto, es que puede
reducir inventarios, tiempos y costos de producción, así como
mejorar la calidad de los productos y servicios. El almacenamiento
es con frecuencia un enemigo oculto para una operación sana. Cuando
materia prima, sub-ensambles o producto terminado permanecen quietos
en cualquier parte, representan una parte del capital de la empresa
que NO está generando utilidades.
En esta investigación
bibliografica se mostraran los conceptos básicos que siver de apoyo
al JIT, así como sus principales expositores, modelos propuestos,
analisis critico.y conclusiones respectivas a este paradigma de
producción.
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Conceptos Basicos Numerosos investigadores coinciden en apuntar que los inicios del
JIT surgen en las funciones de aprovisionamientos de
los astilleros japoneses (Shonberger, 1982). El exceso de capacidad
de los fabricantes de acero permitía entregas
muy rápidas a los constructores de barcos.
Dichos constructores aprovecharon la situación haciendo que sus
proveedores suministraran en menores cantidades con mayor frecuencia,
con lo que se conseguía reducir sustancialmente los inventarios de
materia prima. Este tipo de suministro (justo cuando se necesita) se
extendió a otras empresas, que empezaron a exigir a sus proveedores
entregas justo a tiempo, a la vez que aplicaban esta forma de
trabajar en sus operaciones internas. Asimismo, en los astilleros
japoneses también se introdujeron técnicas de calidad total y
sistemas de reducción de tiempos de cambio, en particular en las
grandes prensas, lo que constituiría el origen de buena parte de las
técnicas JIT actuales.
Aunque ya había otras
compañías en Japón que aplicaban conceptos y técnicas que luego se
conocieron con el nombre genérico de JIT, el sistema de producción
de Toyota se mostró como uno de los sistemas de producción JIT más
avanzados, con ideas muy innovadoras sobre la producción en la
industria repetitiva.
Desde el punto de vista de los objetivos de la gestión de
producción, la filosofía JIT que se puso en práctica en el sistema
de fabricación de Toyota se traduce en un sistema que tiende a
producir justo lo que se requiere, cuando se necesita, con
excelente calidad y sin desperdiciar recursos del sistema.
Aunque existe cierta controversia, la mayoría de los investigadores
actuales de gestión de producción coinciden al afirmar que el JIT es
una metodología de organización de la producción que tiene
implicaciones en todo el sistema productivo.
Con esta afirmación se intenta reforzar la idea de que el JIT,
además de proporcionar métodos para la planificación y el control de
la producción, incide en muchos otros aspectos de los sistemas de
fabricación, como son, entre otros, el diseño de producto, los
recursos humanos, el sistema de mantenimiento o la calidad.
Si bien existen numerosas definiciones para describir el objetivo de
partida de un sistema JIT, en esta investigación bibliografica se
muestran las proporcionadas por
Monden (1996) y Schonberger (1982) que, en esencia, son la misma:
"Producir los elementos que se
necesitan, en las cantidades que se necesitan, en el momento en que
se necesitan".
Este objetivo, muy general, se puede concretar introduciendo el
concepto de eliminación del despilfarro, definido por
Suzaki (1987) como: "cualquier cosa que no sea utilizar o consumir
el mínimo imprescindible de equipo, materiales,
componentes, espacio y tiempo del trabajador para añadir valor al
artículo que se produce".
Así, el objetivo de partida de los sistemas JIT, se traduce en la
eliminación del despilfarro; es decir, en la búsqueda de problemas y
en el análisis de soluciones para la supresión de actividades
innecesarias y sus consecuencias, como son:
sobreproducción (fabricar más productos de los requeridos),
operaciones innecesarias (que se tratan de eliminar mediante
nuevos diseños de productos o procesos), desplazamientos (de
personal y de material), inventarios, averías, tiempos de espera,
etcétera.
El concepto de eliminación del despilfarro conlleva dos aspectos
fundamentales de la filosofía JIT:
1.
El enfoque proactivo, que consiste en
la búsqueda de problemas antes de que
sus consecuencias se manifiesten espontáneamente.
Dicho enfoque se refuerza
mediante las iniciativas de mejora continua
en todas las áreas del sistema productivo.
2. La desagregación del
objetivo general
de la filosofía JIT en objetivos que afectan
a todos los aspectos de la producción, y que dan lugar a diversas formas
de actuación recogidas en las técnicas de
producción JIT, que se presentan a continuació: Clasificación
de las técnicas JIT:
Los sistemas de producción JIT tienen
como propósito fundamental generar un
flujo de productos con la suficiente flexibilidad
para adaptarse a los cambios de
la demanda, al mismo tiempo que se
intentan disminuir los despilfarros. Para conseguir estos objetivos, en los sistemas
JIT se ponen en marcha soluciones
organizativas y tecnológicas que se
denominan Técnicas de producción JIT.
A continuación, se proporciona una clasificación
revisada de las técnicas JIT
Es necesario señalar que esta clasificación
no es exhaustiva, y que los grandes
grupos en los que se han agrupado las
técnicas son orientativos, con la intención
de indicar sobre qué actividades del
sistema de producción inciden fundamentalmente
dichas técnicas. En cualquier
caso, la implantación de cada técnica
repercutirá, de uno u otro modo, en
otras actividades del sistema de fabricación.
Líneas de modelos
mezclados
Según esta configuración, la fabricación
de distintos artículos se realiza en una
sola línea, en vez de utilizar varias líneas
especializadas. De esta forma, cualquier
puesto de trabajo de una línea debe
estar preparado para trabajar, consecutivamente,
con unidades de diferentes
artículos, de forma que los cambios continuos
de un producto a otro no repercutan
sobre el funcionamiento del conjunto
de la línea.
Este tipo de líneas es el que mejor se
adapta al entorno productivo actual, ya
La idea básica del Just in Time es producir un artículo justo a
tiempo para que este sea vendido o utilizado por la siguiente
estación de trabajo en un proceso de manufacturas.
Debido a que el inventario es considerado la raíz de muchos
problemas en las operaciones, este debe ser eliminado o reducido al
mínimo.
El Justo a Tiempo puede reducir la necesidad de inventarios lo
bastante para reducir las fuentes de incertidumbre o diseñar un
sistema más flexible para enfrentar las necesidades de cambio. De
ahí que la orientación del Justo a Tiempo sea diferente de los
sistemas tradicionales.
Para reducir inventarios y producir el artículo correcto en el
tiempo exacto, con la cantidad adecuada, se requiere de información
acerca del tiempo y el volumen de los requerimientos de producción
de todas las estaciones de trabajo.
El Justo a Tiempo suministra esta información, no a través de un
caro y sofisticado sistema de cómputo, sino a través del uso de una
orientación de "pull" (orientación de jalar) en lugar de la
orientación convencional de "push" (de empujar).
La orientación "push" comienza con una orden en el centro de trabajo
inicial. Una vez que el trabajo es completado en la primera estación
de trabajo, este se mueve al siguiente centro de trabajo, este
proceso continua hasta el final de la estación de trabajo. Como
puede advertirse, el trabajo es disparado al completarse el trabajo
de la estación precedente y no en relación a las necesidades de la
siguiente estación de trabajo.
Por el contrario, en la orientación "pull" o de jalar, las
referencias de producción provienen del precedente centro de
trabajo. Entonces la precedente estación de trabajo dispone de la
exacta cantidad para sacar las partes disponibles a ensamblar o
agregar al producto. Esta orientación significa comenzar desde el
final de la cadena de ensamble e ir hacia atrás hacia todos los
componentes de la cadena productiva, incluyendo proveedores y
vendedores. De acuerdo a esta orientación una orden es disparada por
la necesidad de la siguiente estación de trabajo y no es un artículo
innecesariamente produccido.
La orientación "pull" es acompañada por un sistema simple de
información llamado KANBAN que es una tarjeta que es pasada de una
subsecuente estación de trabajo hacia su precedente y esta señala
una corrida de producción. Así. la necesidad de un inventario para
el trabajo en proceso se ve reducida por el empalme ajustado de la
etapa de fabricación. Esta reducción ayuda a sacar a la luz
cualquier pérdida de tiempo o de material, el uso de refacciones
defectuosas y la operación indebida del equipo.
Con el Justo a Tiempo, el ensamblado general de producción dicta el
ritmo y los requerimientos de producción para los procesos
precedentes.
No obstante, la programación del ensamble debe ser tan "suave" y
repetitiva como sea posible. Cualquier fluctuación en la mezcla de
artículos producidos en el proceso general, podría crear variaciones
en los requerimientos de producción de las estaciones precedentes.
Variaciones grandes en cualquier centro de trabajo, necesitan
indeseables grandes inventarios en proceso o capacidades productivas
que permitan enfrentar los picos de demandas.
Ninguno de estos aspectos es permitido en el "Justo a Tiempo". Por
el contrario, cada artículo se produce con el mínimo lote de
componentes. Adicionalmente, la mezcla del producto terminado puede
ser cambiada periódicamente, hasta mensualmente para adaptarse a las
demandas del mercado.
Debido a que la incertidumbre ha sido eliminada, el control de
calidad es esencial para el éxito de la instrumentación del "Justo a
Tiempo". Además, ya que el sistema no funcionará si ocurren fallas
frecuentes y largas, crea la ineludible necesidad de maximizar el
tiempo efectivo y minimizar los defectos. A su vez, se requiere de
un programa vigoroso de mantenimiento. La mayoría de las plantas
japonesas operan con sólo dos turnos, lo que permite un
mantenimiento completo durante el tiempo no productivo y tiene como
resultado una tasa mucho más baja de fallas y deterioro de
maquinaria que en Estados Unidos.
La presión para eliminar los defectos se hace sentir, no en la
programación del mantenimiento, sino en las relaciones de los
fabricantes con los proveedores y en el trabajo cotidiano en línea.
La producción de justo a tiempo no permite una inspección minuciosa
de las partes que arriban. Por ello, los proveedores deben mantener
niveles de calidad altos y consistentes, y los trabajadores deben
tener la autoridad para detener las operaciones si identifican
defectos u otros problemas de producción.
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Principales Ponentes
El Justo a Tiempo ó Just
in Time fue desarrollado por Toyota inicialmente para después
trasladarse a muchas otras empresas de Japón y del mundo. Los trabajos de Schonberger (1982), Hall (1983) y Monden
(1983) comenzaron a mostrar que la puesta en práctica de los
principios y técnicas que sostenían los sistemas de producción JIT,
si bien requerían un profundo cambio en la filosofía de producción,
no tenían como requisito imprescindible una forma de sociedad
específica.
En paralelo con dichas investigaciones, la American Production and
Inventory Control Society (APICS), dedicó un gran esfuerzo
a la discusión y difusión de las técnicas JIT. Esta fue la Zero
Inventories Crusade, que sustituyó a la Material Requirements
Planning (MRP) Crusade, emprendida durante la década anterior para
ayudar a introducir el MPR en los sistemas de producción
occidentales (Orlicky, 1975).
A partir de las
investigaciones mencionadas, así como de la experiencia que se
obtuvo de las fábricas japonesas que se
implantaron en Occidente (como es el caso de la planta de Kawasaki,
en Nebraska), se extrajo como conclusión
que el éxito en la puesta en marcha de los sistemas de producción
JIT depende de la organización de un ambiente favorable
en la empresa, y que esa situación también puede darse en empresas
no japonesas.
Estas afirmaciones se pueden sancionar con las publicaciones de
Shonberger (1987) y de Seperhi (1986), que realizaron
sendos estudios acerca de la implantación de técnicas JIT en
empresas occidentales, donde se muestran las numerosas mejoras
experimentadas en dichas empresas con la introducción de la
filosofía de producción JIT.
Investigaciones más recientes, como Hallihan et al (1997), muestran
la amplia difusión de los sistemas de producción
JIT en empresas de todo el mundo.
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