"JOSUÉ"
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1 Cuando Yabín,
rey de Jasor, se enteró, mandó aviso a Yobab, rey de Merom, al rey de
Simrón, al rey de Aksaf,
2 y a los reyes
de la parte norte de la montaña, del valle al sur de Kinerot, de la Tierra
Baja y de las alturas del oeste de Dor.
3 El cananeo
estaba al oriente y al occidente; el amorreo, el jivita, el perizita y el
jebuseo en la montaña; el hitita en las faldas del Hermón, en el país de
Mispá.
4 Partieron,
pues, con todas sus tropas: una muchedumbre innumerable como la arena de la
orilla del mar y con gran número de caballos y carros.
5 Se juntaron
todos estos reyes, llegaron y acamparon juntos hacia las aguas de Merom para
luchar contra Israel.
6 Yahveh dijo
entonces a Josué: «No les tengas miedo, porque mañana a esta misma hora los
dejará a todos ellos atravesados ante Israel; tú desjarretarás sus caballos
y quemarás sus carros.»
7 Josué, con toda
su gente de guerra, los alcanzó de improviso junto a las aguas de Merom y
cayó sobre ellos.
8 Yahveh los
entregó en manos de Israel, que los batió y persiguió por occidente hasta
Sidón la Grande y hasta Misrefot y, por oriente, hasta el valle de Mispá.
Los batió hasta que no quedó ni uno vivo.
9 Josué los trató
como le había dicho Yahveh: desjarretó sus caballos y quemó sus carros.
10 Por entonces,
Josué se volvió y tomó Jasor, y mató a su rey a espada. Jasor era
antiguamente la capital de todos aquellos reinos.
11 Pasaron a
cuchillo a todo ser viviente que había en ella, dando cumplimiento al
anatema. No quedó alma viva y Jasor fue entregada a las llamas.
12 Josué se
apoderó de todas las ciudades de aquellos reyes, y de todos sus reyes y los
pasó a cuchillo para cumplir en ellos el anatema, según le había mandado
Moisés, siervo de Yahveh.
13 Pero Israel no
quemó ninguna de las ciudades emplazadas sobre sus montículos de ruinas; con
la única excepción de Jasor, que fue incendiada por Josué.
14 El botín de
estas ciudades, incluso el ganado, se lo repartieron los israelitas. Pero
pasaron a cuchillo a todo ser humano hasta acabar con todos. No dejaron
ninguno con vida.
15 Tal como
Yahveh había ordenado a su siervo Moisés, Moisés se lo había ordenado a
Josué, Josué lo ejecutó: no dejó de pasar una sola palabra de lo que Yahveh
había ordenado a Moisés.
16 Josué se
apoderó de todo el país: de la montaña, de todo el Négueb y de todo el país
de Gosen, de la Tierra Baja, de la Arabá, de la montaña de Israel y de sus
estribaciones.
17 Desde el monte
Pelado, que sube hacia Seír, hasta Baal Gad en el valle del Líbano, al pie
del monte Hermon, apreso a todos sus reyes y los hirió de muerte.
18 Largo tiempo
estuvo Josué haciendo la guerra a todos estos reyes;
19 no hubo ciudad
que hiciera paz con los israelitas, excepto los jivitas que vivían en
Gabaón: de todas se apoderaron por la fuerza.
20 Porque de
Yahveh provenía el endurecer su corazón para combatir a Israel, para ser así
consagradas al anatema sin remisión y para ser exterminadas, como había
mandado Yahveh a Moisés.
21 Por entonces
fue Josué y exterminó a los anaquitas de la Montaña, de Hebrón, de Debir, de
Anab, de toda la montaña de Judá y de toda la montaña de Israel: los
consagró al anatema con sus ciudades.
22 No quedó un
anaquita en el país de los israelitas; sólo quedaron en Gaza, Gad y Asdod.
23 Josué se
apoderó de toda la tierra tal como Yahveh le había dicho a Moisés, y se la
dio en herencia a Israel según las suertes de las tribus. Y el país vivió en
paz tras la guerra.
1 Estos son los
reyes del país vencidos por los israelitas y despojados de su territorio en
Transjordania, al oriente, desde el torrente Arnón hasta el monte Hermón,
con toda la Arabá oriental:
2 Sijón, rey de
los amorreos, que residía en Jesbón, y dominaba desde Aroer, situada a la
orilla del torrente Arnón, la cuenca del torrente y la mitad de Galaad hasta
el torrente Yabboq, que sirve de frontera con los ammonitas,
3 y, al oriente,
la Arabá hasta el mar de Kinerot por una parte y hasta el mar de la Arabá, o
mar de la Sal, por otra, camino de Bet Hayesimot, hasta llegar por el sur al
pie de las laderas del Pisgá.
4 Y Og, rey de
Basán, un residuo de los Refaím, que residía en Astarot y en Edreí,
5 y dominaba en
la montaña de Hermón y Salká, y todo el Basán hasta la frontera de los
guesuritas y los maakatitas, y la mitad de Galaad hasta la frontera de
Sijón, rey de Jesbón.
6 Moisés, siervo
de Yahveh, y los israelitas los habían vencido, y Moisés, siervo de Yahveh,
había dado el territorio en propiedad a los rubenitas, a los gaditas y a la
medio tribu de Manasés.
7 Estos son los
reyes del país, vencidos por Josué y los israelitas, del lado occidental del
Jordán, desde Baal Gad, en el valle del Líbano, hasta el monte Pelado, que
se alza hacia Seír, y cuya tierra repartió Josué en herencia a las tribus de
Israel según sus suertes:
8 en la montaña,
en la Tierra Baja, en la Arabá, en las laderas, en le desierto, en el
Négueb: hititas, amorreos, cananeos, perizitas, jivitas y jebuseos:
9 el rey de
Jericó, uno; el rey de Ay, que está junto a Betel
10 el rey de
Jerusalén, uno; el rey de Hebrón, uno;
11 el rey de
Yarmut, uno; el rey de Lakís, uno;
12 el rey de
Eglón, uno; el rey de Guézer, uno;
13 el rey de
Debir, uno ; el rey de Guéder, uno;
14 el rey de
Jormá, uno; el rey de Arad, uno;
15 el rey de
Libná, uno; el rey de Adullam, uno;
16 el rey de
Maquedá, uno; el rey de Betel, uno;
17 el rey de
Tappuaj, uno; el rey de Jéfer, uno;
18 el rey de
Afeq, uno; el rey de Sarón, uno;
19 el rey de
Merom, uno; el rey de Jasor, uno;
20 el rey de
Simron Merón, uno; el rey de Aksaf, uno;
21 el rey de
Tanak, uno; el rey de Meguiddó, uno;
22 el rey de
Quedés, uno; el rey de Yoqneam, en el Carmelo, uno;
23 el rey de Dor,
en la región de Dor, uno; el rey de las naciones, en Galilea, uno;
24 el rey de
Tirsá, uno; Total de reyes: 31
1 Josué era ya
viejo y entrado en años. Yahveh le dijo: «Eres viejo y entrado en años, y
queda todavía muchísima tierra por conquistar.
2 Esta es la
tierra que queda: «Todos los distritos de los filisteos y todo lo de los
guesuritas;
3 desde Sijor,
que esta al lado de Egipto, hasta el límite de Ecron por el norte, es
considerado como de los cananeos. Los cinco tiranos de los filisteos son el
de Gaza, el de Asdod, el de Ascalón, el de Gat y el de Ecrón. Los avitas
4 están al sur.
Todo el país de los cananeos, y Mearah, que es de los sidonios, hasta Afeqá
y hasta la frontera de los amorreos;
5 luego el país
de los guiblitas con todo el Líbano hacia la salida del sol, desde Baal Gad,
al pie del monte Hermón, hasta la Entrada de Jamat.
6 «Yo arrojaré de
la presencia de los israelitas a todos los habitantes de la montaña, desde
el Líbano hasta Misrefot al occidente: a todos los sidonios. Tú solamente
reparte por suertes la tierra como heredad entre los israelitas, según te he
ordenado.
7 Reparte ya esta
tierra como heredad entre las nueve tribus y la media tribu de Manasés: se
la darás desde el Jordán hasta el mar Grande de occidente; el mar Grande
será su límite.»
8 La otra media
tribu de Manasés, junto con los rubenitas y los gaditas, había recibido ya
la parte de la heredad que Moisés les había dado al lado oriental del
Jordán, como Moisés, siervo de Yahveh, les había dado:
9 la tierra desde
Aroer, que está a orillas del torrente Arnón, y la ciudad que está en medio
de la vaguada: y toda la llanura desde Medbá hasta Dibón;
10 todas las
ciudades de Sijón, rey de los amorreos, que había reinado en Jesbón, hasta
la frontera de los ammonitas.
11 Además, Galaad
y el territorio de los guesuritas y los maakatitas con toda la montaña del
Hermón y todo Basán hasta Salká;
12 y dentro de
Basán todo el reino de Og, que había reinado en Astarot y en Edreí, y era
último residuo de los Refaím. Moisés los había batido y desposeído.
13 Pero los
israelitas no desposeyeron ni a los guesuritas ni a los maakatitas, de
manera que Guesur y Maaká siguen todavía hoy habitando en medio de Israel.
14 La tribu de
Leví fue la única a la que no se dio heredad: Yahveh, Dios de Israel, fue su
heredad, como se lo había dicho.
15 Moisés había
dado a la tribu de los hijos de Rubén una parte por clanes.
16 Su territorio
fue desde Aroer, que está a orillas del torrente Arnón, incluida la ciudad
que está en medio de la vaguada, y todo el llano hasta Medbá;
17 Jesbón con
todas las ciudades situadas en el llano: Dibón, Bamot, Baal, Bet Baal Meón,
18 Yahás,
Quedemot, Mefaat,
19 Quiryatáyim,
Sibmá, y Seret Hassajar, en el monte del valle;
20 Bet Peor, las
laderas del Pisgá, Bet Hayesimot,
21 todas las
ciudades del llano y todo el reino de Sijón, rey de los amorreos, que reinó
en Jesbón y a quien venció Moisés, igual que a los príncipes de Madián: Eví,
Réquem, Sur, Jur, Rebá, vasallos de Sijón, que habitaban en el país.
22 Al adivino
Balaam, hijo de Beor, los israelitas lo habían pasado a cuchillo con otras
víctimas.
23 Así el
territorio de los rubenitas llegaba hasta el Jordán. Esta fue la heredad de
los hijos de Rubén por clanes: las ciudades y sus aldeas.
24 A la tribu de
Gad, a los hijos de Gad, había dado Moisés una parte conforme a sus clanes.
25 Su territorio
fue Yazer, todas las ciudades de Galaad, la mitad del país de los ammonitas
hasta Aroer, que está enfrente de Rabbá,
26 y desde Jesbón
hasta Ramat Hammispá y Betonim, y desde Majanáyim hasta el territorio de Lo
Debar;
27 y en el valle:
Bet Jaram, Bet Nimrá, Sukkot, Safón - el resto del reino de Sijón, rey de
Jesbón -, el Jordán y el territorio hasta la punta del mar de Kinnéret, al
lado oriental del Jordán.
28 Esta fue la
heredad de los hijos de Gad por clanes: las ciudades y sus aldeas.
29 A la media
tribu de Manasés le había dado Moisés una parte conforme a sus clanes.
30 Su territorio
comprendía, desde Majanáyim, todo el Basán, todos los Aduares de Yaír en
Basán: sesenta ciudades;
31 la mitad de
Galaad, Astarot y Edreí, ciudades del reino de Og en Basán. Pasaron a ser de
los hijos de Makir, hijo de Manasés, de la mitad de los hijos de Makir por
clanes.
32 Esto fue lo
que repartió en heredad Moisés en las Estepas de Moab, al otro lado del
Jordán, al oriente de Jericó.
33 Pero Moisés no
dio heredad a la tribu de Leví: Yahveh, el Dios de Israel, es su heredad,
como se lo había dicho.
1 Esto es lo que
recibieron como heredad los israelitas en el país de Canaán, lo que les
repartieron como heredad el sacerdote Eleazar y Josué, hijo de Nun, y los
cabezas de familia de las tribus de Israel.
2 El reparto para
las nueve tribus de Israel y la media tribu se hizo a suertes, como Yahveh
había ordenado por medio de Moisés.
3 Porque Moisés
había dado su heredad a las dos tribus y media de Transjordania sin dar a
los levitas heredad entre ellas.
4 Pues los hijos
de José vinieron a formar dos tribus: Manasés y Efraím, pero a los levitas
no se les dio ninguna parte en el territorio sino sólo ciudades para
residir, con los pastos correspondientes para sus ganados y su hacienda.
5 Como Yahveh
había mandado a Moisés, así hicieron los israelitas en el reparto de la
tierra.
6 Se acercaron
los hijos de Judá a Josué en Guilgal, y Caleb, hijo de Yefunné el quenizita,
le dijo: «Ya sabes lo que le dijo Yahveh a Moisés, el hombre de Dios, de ti
y de mí en Cadés Barnea.
7 Cuarenta años
tenía yo cuando Moisés, siervo de Yahveh, me envió de Cadés Barnea a
explorar esta tierra y yo le di un informe con toda sinceridad.
8 Los hermanos
que habían subido conmigo desanimaron al pueblo, pero yo me mantuve fiel a
Yahveh mi Dios.
9 Aquel día
Moisés hizo este juramento: "Te juro que la tierra que ha hollado tu pie
será heredad tuya y de tus hijos para siempre. Porque has sido fiel a Yahveh
mi Dios."
10 Pues ahora
mira cómo Yahveh me ha conservado con vida según lo prometió. Hace 45 años
que Yahveh le dijo esto a Moisés, cuando Israel iba por el desierto, y ahora
tengo 85 años.
11 Todavía estoy
tan fuerte como el día en que Moisés me envió. Conservo todo mi vigor de
entonces para combatir y para ir y venir.
12 Dame ya esta
montaña que me prometió Yahveh aquel día. Ya entonces supiste que hay en
ella anaquitas y ciudades grandes y fuertes. Si Yahveh está conmigo, los
expulsaré, como me prometió Yahveh.»
13 Josué bendijo
a Caleb, hijo de Yefunné, y le dio Hebrón por heredad.
14 Por eso Hebrón
sigue siendo hasta el día de hoy heredad de Caleb, hijo de Yefunné el
quenizita, por haber sido fiel a Yahveh, Dios de Israel.
15 El nombre
primitivo de Hebrón era Quiryat Arbá. Arbá era el hombre más alto entre los
anaquitas. Y el país vivió en paz tras la guerra.
1 La suerte que
tocó a la tribu de los hijos de Judá conforme a sus clanes cayó hacia la
frontera de Edom, desde el desierto de Sin hacia el mediodía hasta Cadés en
el extremo sur.
2 Su límite
meridional partía del extremo del mar de la Sal, desde la lengua que da
hacia el sur;
3 luego se
dirigía por el sur de la subida de los Escorpiones, pasaba hacia Sin y subía
por el sur de Cadés Barnea; pasando por Jesrón, subía hacia Adar y volvía a
Carcá;
4 pasaba por
Asmón, iba hacia el torrente de Egipto y venía a salir al mar. Esa será
vuestra frontera por el sur.
5 Al oriente el
límite era el mar de la Sal hasta la desembocadura del Jordán. La frontera
por el lado norte partía de la lengua de mar que hay en la desembocadura del
Jordán.
6 El límite subía
a Bet Joglá, pasaba al norte de Bet Haarabá y subía hasta la Peña de Boján,
hijo de Rubén.
7 El límite subía
desde el valle de Akor hasta Debir y volvía al norte hacia el círculo de
piedras que hay enfrente de la subida de Adummim, que está al sur del
Torrente. El límite pasaba hacia las aguas de En Semes y venía a salir a En
Roguel.
8 Subía después
por el valle de Ben Hinnom, por el sur, al Hombro del Jebuseo, es decir,
Jerusalén; subía el límite por el oeste a la cima del monte que hay frente
al valle de Hinnom, al extremo norte del valle de los Refaím.
9 El límite
torcía de la cumbre del monte hacia la fuente de agua de Neftoaj y seguía
hacia las ciudades del monte Efrón para torcer en dirección a Baalá, o sea,
Quiryat Yearim.
10 De Baalá, el
límite doblaba por el oeste hacia el monte Seír y, pasando por la vertiente
norte del monte Yearim, o sea Kesalón, bajaba a Bet Semes, pasaba a Timná,
11 iba hacia el
lado norte de Ecrón, doblaba hacia Sikkarón, pasaba por el monte de Baalá,
salía por Yabneel. La frontera terminaba en el mar.
12 El límite
occidental era el mar Grande. Este era el límite que rodeaba el territorio
de los hijos de Judá por clanes.
13 A Caleb, hijo
de Yefunné, se le dio una parte entre los hijos de Judá, según la orden de
Yahveh a Josué: Quiryat Arbá, la ciudad del padre de Anaq, que es Hebrón.
14 Caleb echó de
allí a los tres hijos de Anaq: Sesay, Ajimán y Talmay, descendientes de
Anaq.
15 De allí se
dirigió hacia los habitantes de Debir, que antiguamente se llamaba Quiryat
Séfer.
16 Entonces dijo
Caleb: «Al que derrote a Quiryat Séfer y la tome, le daré mi hija Aksá por
mujer.»
17 El que la tomó
fue Otniel, hijo de Quenaz, hermano de Caleb, y éste le dio su hija Aksá por
mujer.
18 Cuando iba a
casa de su marido, éste le incitó a que pidiera a su padre un campo; ella se
apeó del asno y Caleb le preguntó: «¿Qué quieres?»
19 Ella
respondió: «Hazme un regalo; ya que me has dado el desierto de Négueb, dame
fuentes de agua.» Y él le dio las fuentes de arriba y las fuentes de abajo.
20 Esta fue la
heredad de la tribu de los hijos de Judá por clanes.
21 Ciudades
fronterizas de la tribu de los hijos de Judá, hacia la frontera de Edom en
el Négueb: Cabseel, Eder, Yagur,
22 Quiná, Dimón,
Adadá,
23 Quedes, Jasor
Yitnam,
24 Zif, Télem,
Bealot,
25 Jasor Jadattá,
Queriyyot Jesrón (que es Jasor),
26 Amam, Semá,
Moladá,
27 Jasar Gaddá,
Jesmón, Bet Pélet,
28 Jasar Sual,
Berseba y sus filiales,
29 Baalá, Iyyim,
Esem,
30 Eltolad,
Kesil, Jormá,
31 Siquelag,
Madmanná, Sansanná,
32 Lebaot,
Siljim, Ayin y Rimmón. En total veintinueve ciudades con sus aldeas.
33 En la Tierra
Baja: Estaol, Sorá, Asná,
34 Zanoaj, En
Gannim, Tappuaj, Enam,
35 Yarmut,
Adullam, Sokó, Azecá,
36 Saaráyim,
Aditáyim, Hag Guederá, Guederotáyim: catorce ciudades con sus aldeas.
37 Senán, Jadasá,
Migdal Gad,
38 Dilán, Ham
Mispé, Yoqteel,
39 Lakís, Boscat,
Eglón,
40 Kabbón,
Lajmás, Kitlís,
41 Guederot, Bet
Dagón, Naamá, Maquedá: dieciséis ciudades con sus aldeas.
42 Libná, Eter,
Asán,
43 Iftaj, Asná,
Nesib,
44 Queilá, Akzib,
Maresá: nueve ciudades con sus aldeas.
45 Ecrón con sus
filiales y aldeas.
46 De Ecrón hasta
el mar, todo lo que está al lado de Asdod con sus aldeas.
47 Asdod con sus
filiales y aldeas, Gaza con sus filiales y aldeas hasta el Torrente de
Egipto, limitando con el mar Grande.
48 En la montaña:
Samir, Yattir, Sokó,
49 Danná,
Quiryat, Sanná, que es Debir,
50 Anab, Estemoa,
Anim,
51 Gosen, Jolón,
Guiló: once ciudades y sus aldeas.
52 Arab, Dumá,
Esan,
53 Yanum, Bet
Tappuaj, Afeqá,
54 Jumtá, Quiryat
Arbá, que es Hebrón, Sior: nueve ciudades y sus aldeas.
55 Maón, Carmelo,
Zif, Yuttá,
56 Yizreel,
Yoqdeam, Zanoaj,
57 Haqcayim,
Guibeá y Timná: diez ciudades con sus aldeas.
58 Jaljul, Bet
Sur, Guedor,
59 Maarat, Bet
Anot, Eltecón: seis ciudades con sus aldeas. Técoa, Efratá, que es Belén,
Peor, Etam, Culón, Tatam, Sores, Karem, Gallim, Béter, Manaj: once ciudades
con sus aldeas.
60 Quiryat Baal,
que es Quiryat Yearim, y Harabbá: dos ciudades con sus aldeas.
61 En el
desierto: Bet Haarabá, Middin, Sekaká,
62 Nibsán, la
ciudad de la Sal y Engadí: seis ciudades con sus aldeas.
63 Pero los hijos
de Judá no pudieron echar a los jebuseos que ocupaban Jerusalén. Por eso los
jebuseos siguen habitando en Jerusalén junto a los hijos de Judá hasta el
día de hoy.
1 La suerte que
tocó a los hijos de José comenzaba, por el lado oriental, en el Jordán, a la
altura de Jericó (las aguas de Jericó), en el desierto que sube de Jericó a
la montaña de Betel;
2 siguiendo de
Betel a Luz, pasaba hacia la frontera de los arquitas por Atarot;
3 bajaba después
al oeste hacia la frontera de los yafletitas, hasta Guézer, y venía a salir
al mar.
4 Esta fue la
heredad de los hijos de José, Manasés y Efraím.
5 Límite de los
hijos de Efraím por clanes: el límite de su heredad era por el este Atrot
Arak hasta Bet Jorón de Arriba
6 e iba e salir
el límite al mar... el Mikmetat al norte, y el límite doblaba al oriente
hacia Taanat Silo, y la cruzaba al este hacia Yanojá;
7 bajaba de
Yanojá a Atarot y a Naará y tocaba en Jericó para terminar en el Jordán.
8 De Tappuaj iba
el límite hacia occidente por el torrente de Caná y venía a parar en el mar.
Esta fue la heredad de la tribu de los hijos de Efraím según sus clanes,
9 además de las
ciudades reservadas para los hijos de Efraím de la herencia de los hijos de
Manasés; todas estas ciudades y sus aldeas.
10 El cananeo que
ocupaba Guézer no fue expulsado y así continúa en medio de Efraím hasta el
día de hoy, pero sujeto a servidumbre.
1 A la tribu de
Manasés le correspondió suerte, porque era el primogénito de José: a Makir,
primogénito de Manasés y padre de Galaad, como era hombre de guerra, le tocó
Galaad y Basán;
2 y a los otros
hijos de Manasés, según sus clanes: a los hijos de Abiezer, a los hijos de
Jeleq, a los hijos de Asriel, a los hijos de Sekem, a los hijos de Jéfer, a
los hijos de Semidá, estos eran los hijos varones de Manasés, hijo de José,
por clanes.
3 Pero Selofjad,
hijo de Jéfer, hijo de Galaad, hijo de Makir, hijo de Manasés, no tenía
hijos; sólo tenía hijas. Sus hijas se llamaban: Majlá, Noá, Joglá, Milká y
Tirsá.
4 Estas se
presentaron ante el sacerdote Eleazar, ante Josué, hijo de Nun, y ante los
principales, y dijeron: «Yahveh ordenó a Moisés que nos diera una heredad
entre nuestros hermanos.» Les dio, pues, según la orden de Yahveh, una
heredad entre los hermanos de su padre.
5 Tocaron a
Manasés diez porciones además del país de Galaad y de Basán, situado en
Transjordania,
6 pues las hijas
de Manasés obtuvieron una heredad entre sus hijos. El país de Galaad
pertenecía a los otros hijos de Manasés.
7 El límite de
Manasés era por el lado de Aser, Mikmetat, que está en frente de Siquem; de
allí iba hacia la derecha, hacia Yasib, en la fuente de Tappuaj.
8 El país de
Tappuaj era de Manasés, pero Tappuaj, en la frontera de Manasés, era de los
hijos de Efraím.
9 El límite
bajaba por el torrente de Caná; al sur del torrente estaban las ciudades de
Efraím, además de las que tenía Efraím entre las ciudades de Manasés, y el
territorio de Manasés estaba al norte del torrente, e iba a salir al mar.
10 Lo del sur era
de Efraím y lo del norte de Manasés, y el mar era su frontera; lindaban con
Aser al norte y con Isacar al este.
11 Manasés tenía,
en Isacar y en Aser, Bet Seán y sus filiales, Yibleam y sus filiales, los
habitantes de Dor y sus filiales, los habitantes de Tanak y Meguiddó y sus
filiales, y un tercio de Néfet.
12 Los hijos de
Manasés no pudieron apoderarse de estas ciudades y los cananeos lograron
mantenerse en aquel país.
13 Pero, cuando
los israelitas se hicieron más fuertes, sometieron a los cananeos a
servidumbre, aunque no llegaron a expulsarlos.
14 Los hijos de
José se dirigieron a Josué y le dijeron: «¿Por qué no me has asignado en
heredad más que una suerte, una sola porción, siendo tan numeroso como soy
porque Yahveh me ha bendecido?»
15 Josué
respondió: «Si eres un pueblo tan numeroso sube a los bosques y corta para
ti el de la región de los perizitas y de los refaítas, pues la montaña de
Efraím es demasiado estrecha para ti.»
16 Los hijos de
José respondieron: «La montaña no nos basta, y todos los cananeos que
habitan en el llano tienen carros de hierro, lo mismo los de Bet Seán y sus
filiales que los de la llanura de Yizreel.»
17 Josué dijo a
la casa de José, a Efraím y a Manasés: «Eres un pueblo grande y tienes mucha
fuerza; no tendrás sólo una parte,
18 sino que
tendrás también la montaña; está cubierta de bosques pero tú la talarás y
serás tuya la región resultante; y expulsarás al cananeo, aunque tiene
carros de hierro y es muy fuerte.»
1 Todo la
comunidad de los israelitas se reunió en Silo, donde alzaron la Tienda del
Encuentro; todo el país les estaba sometido.
2 Pero quedaban
todavía entre los israelitas siete tribus que no se habían repartido su
heredad.
3 Josué, pues,
dijo a los israelitas: «¿Hasta cuándo vais a retardar el ir a tomar posesión
de la tierra que os ha dado Yahveh, el Dios de vuestros padres?
4 Escoged tres
hombres por cada tribu, y los enviaré para que vayan a recorrer el país y
hagan una descripción de él en orden al reparto; luego volverán donde mí.
5 Dividirán la
tierra en siete partes. Judá se quedará en su territorio al sur y la casa de
José se quedará en su territorio al norte.
6 Vosotros haréis
una descripción del país en siete partes, y me la traeréis para que os la
sortee aquí, en presencia de Yahveh nuestro Dios.
7 Porque los
levitas no tienen su parte entre vosotros, pues el sacerdocio de Yahveh es
su heredad; y Gad, Rubén y la media tribu de Manasés, han recibido ya al
lado oriental del Jordán, la heredad que les dio Moisés, siervo de Yahveh.»
8 Los hombres se
pusieron en camino. Josué dio esta orden a los que iban a hacer la
descripción del país: «Id, recorred el país y describidlo, y después volved
donde mí; yo os haré el sorteo de la tierra aquí delante de Yahveh, en
Silo.»
9 Fueron los
hombres, recorrieron la comarca, y la describieron ciudad por ciudad, en
siete partes, en un escrito que llevaron a Josué, al campamento de Silo.
10 Josué les echó
suertes en Silo, delante de Yahveh, y repartió allí la tierra entre los
israelitas, conforme a sus particiones.
11 Tocó una
suerte a la tribu de los hijos de Benjamin por clanes: los límites de su
suerte resultaron comprendidos entre los de los hijos de Judá y los de los
hijos de José.
12 Su límite, por
el lado norte, partía del Jordán, subía por el flanco norte de Jericó, hasta
alcanzar la montaña hacia el oeste, y venía a salir al desierto de Bet Avén.
13 De allí pasaba
el límite hacia Luz, por el flanco sur de Luz, que es Betel, y bajaba a
Atrot Addar sobre el monte que está al sur de Bet Jorón de Abajo.
14 Torcía el
límite y volvía por el oeste hacia el sur, desde el monte que está al lado
meridional de Bet Jorón, para ir a salir hacia Quiryat Baal, que es Quiryat
Yearim, ciudad de los hijos de Judá. Ese era el lado oeste.
15 Y el lado sur:
desde el extremo de Quiryat Yearim, el límite seguía hacia Gasín y salía
cerca de la fuente de las aguas de Neftóaj,
16 luego bajaba
hacia el extremo del monte que está frente al valle de Ben Hinnom, al norte
del valle de Refaím, bajaba al valle de Hinnom por el flanco sur del jebuseo
y seguía bajando hasta En Roguel.
17 Doblaba luego
por el norte, salía en En Semes y salía hacia el círculo de piedras que hay
frente a la subida de Adummim; bajaba a la Peña de Boján, hijo de Rubén;
18 pasaba luego
hacia la vertiente de Bet Haarabá por el norte y bajaba hacia la Arabá;
19 pasaba el
límite hacia la pendiente de Bet Joglá al norte, e iba a dar el límite a la
lengua septentrional del mar de la Sal, en el extremo sur del Jordán. Ese
era el límite meridional.
20 El Jordán era
el límite del lado oriental. Esa fue la heredad de los hijos de Benjamín,
conforme a sus clanes, con los límites que la rodean.
21 Las ciudades
de la tribu de los hijos de Benjamín, por clanes, fueron: Jericó, Bet Joglá,
Emeq Quesís;
22 Bet Haarabá,
Semaráyim, Betel;
23 Avvim, Pará,
Ofrá;
24 Kefar Haamoní,
Ofní, Gabá: doce ciudades con sus aldeas.
25 Gabaón, Ramá,
Beerot,
26 Mispé, Kefirá,
Mosá;
27 Réquem,
Yirpeel, Taralá;
28 Sela Haalef,
el Jebuseo, es decir Jerusalén, Guibeá y Quiryat: catorce ciudades con sus
aldeas. Esa fue la heredad de los hijos de Benjamín, por clanes.
1 La segunda
suerte cayó a Simeón, a la tribu de los hijos de Simeón, por clanes: su
heredad estaba en medio de la heredad de los hijos de Judá.
2 Les
correspondió como heredad: Berseba, Semá, Moladá;
3 Jasar Sual,
Balá, Esem;
4 Eltolad, Betul,
Jormá;
5 Siquelag, Bet
Hammarkabot; Jasar Susá;
6 Bet Lebaot y
Sarujem: trece ciudades y sus aldeas;
7 Ayín, Rimmón,
Eter y Asán; cuatro ciudades y sus aldeas.
8 Adémas todas
las aldeas de los alrededores de estas ciudades hasta Baalat Beer, Ramá del
Négueb. Esa fue la heredad de la tribu de los hijos de Simeón, por clanes.
9 La heredad de
los hijos de Simeón se tomó de la porción de los hijos de Judá, porque la
parte de los hijos de Judá era demasiado grande para ellos. Los hijos de
Simeón recibieron, pues, su heredad en medio de la heredad de los hijos de
Judá.
10 La tercera
suerte tocó a los hijos de Zabulón, por clanes: el límite de su heredad se
extendía hasta Sadud;
11 su límite
subía al occidente hacia Maraalá y tocaba en Dabbéset y luego en el torrente
que hay frente a Yoqneam.
12 De Sadud
volvía el límite hacia el este, hacia la salida del sol, hasta el límite de
Kislot Tabor, seguía hacia Daberat y subía a Yafía.
13 De allí pasaba
hacia el este, al oriente, por Gat Jéfer y por Itta Casín, iba hacia Rimmón
y volvía hacia Neá.
14 El límite
volvía por el norte hacia Jannatón e iba a salir al valle de Yiftaj El.
15 Además,
Cattat, Nahalal, Simrón, Yiralá y Belén: doce ciudades con sus aldeas.
16 Esa fue la
heredad de los hijos de Zabulón, por clanes: esas ciudades y sus aldeas.
17 La cuarta
suerte tocó a Isacar, a los hijos de Isacar, por clanes.
18 Su territorio
se extendía hasta Yizreel y comprendía Kesulot y Sunem;
19 Jafaráyim,
Sión, Anajarat,
20 Daberat,
Quisyón, Ebes;
21 Rémet y En
Gannim, En Jaddá y Bet Passés.
22 Su límite
tocaba en el Tabor, en Sajasima y en Bet Semes, y el límite terminaba en el
Jordán; dieciséis ciudades con su aldeas.
23 Esa fue la
heredad de la tribu de los hijos de Isacar, por clanes: las ciudades y sus
aldeas.
24 La quinta
suerte tocó a la tribu de los hijos de Aser, por clanes.
25 Su territorio
comprendía: Jelcat, Jalí, Beten, Aksaf,
26 Alammélek,
Amad, Misal; tocaba en el Carmelo por el oeste y en el curso del Libnat;
27 volvía luego
hacia la salida del sol hasta Bet Dagón y tocaba por el norte en Zabulón y
en el valle de Yiftaj El, y Bet Haemeq y Neiel, yendo a parar hacia Kabul
por la izquierda con
28 Abdón, Rejob,
Jammón y Caná hasta Sidón la Grande.
29 El límite
volvía a Ramá y hasta la plaza fuerte de Tiro y hasta Josá, e iba a terminar
en el mar. Majaleb, Akzib,
30 Akko, Afeq,
Rejob: veintidós ciudades con sus aldeas.
31 Esa fue la
heredad de la tribu de los hijos de Aser, por clanes: esas ciudades y sus
aldeas.
32 A los hijos de
Neftalí les tocó la sexta suerte; a los hijos de Neftalí, por clanes:
33 su límite iba
de Jélef y de la Encina de Saanannim y Adamí Hannéqueb y Yabneel hasta
Laqcum e iba a salir al Jordán.
34 Volvía el
límite hacia el oeste por Aznot Tabor y de allí a salir a Juqcoq, lindaba
con Zabulón al sur, con Aser al oeste y con el Jordán al oriente.
35 Y las ciudades
fuertes eran: Siddim, Ser, Jammat, Raqcat, Kinneret,
36 Adamá, Ramá,
Jasor;
37 Quedes, Edreí,
En Jasor,
38 Yirón, Migdal
El, Jórem, Bet Anat, Bet Semes: diecinueve ciudades con sus aldeas.
39 Esa fue la
heredad de los hijas de Neftalí, por clanes: las ciudades y sus aldeas.
40 A la tribu de
los hijos de Dan, por clanes, tocó la séptima suerte.
41 El territorio
de su heredad comprendía: Sorá, Estaol, Ir Simes.
42 Saalbim,
Ayyalón, Silatá;
43 Elón, Timná,
Ecrón,
44 Eltequé,
Guibbetón, Baalat;
45 Azor, Bené
Beraq, Gat Rimmón;
46 y hacia el mar
Yeraqón con el territorio de enfrente de Joppe.
47 Pero el
territorio de los hijos de Dan quedaba fuera de su poder. Por eso, los hijos
de Dan subieron a atacar a Lésem; la tomaron y la pasaron a cuchillo. Tomada
la ciudad, se establecieron en ella y a Lésem la llamaron Dan, del nombre de
Dan su padre.
48 Esa fue la
heredad de la tribu de los hijos de Dan, por clanes: esas ciudades y sus
aldeas.
49 Acabaron,
pues, de sortear el país con sus límites. Y los israelitas dieron a Josué,
hijo de Nun, una heredad en medio de ellos;
50 según orden de
Yahveh, le dieron la ciudad que había pedido, Timnat Sérak, en la montaña de
Efraím. Reconstruyó la ciudad y se estableció en ella.
51 Esas son las
heredades que el sacerdote Eleazar, Josué, hijo de Nun, y los jefes de
familia sortearon entre las tribus de Israel en Silo, en presencia de
Yahveh, a la entrada de la Tienda del Encuentro; y así se terminó el reparto
de la tierra.
1 Yahveh dijo a
Josué:
2 «Habla a los
israelitas y diles: Señalaos las ciudades de asilo de las que os hablé por
medio de Moisés,
3 a las que pueda
huir el homicida que haya matado a alguien por inadvertencia (sin querer), y
que le sirvan de asilo contra el vengador de la sangre.
4 (El homicida
huirá a una de estas ciudades: se detendrá a la entrada de la puerta de la
ciudad y expondrá su caso a los ancianos de la ciudad. Estos le admitirán en
su ciudad y le señalarán una casa para que habite con ellos.
5 Si el vengador
de la sangre le persigue, no le entregarán al homicida en su manos, pues ha
herido a su prójimo sin querer, y no le tenía odio anteriormente.
6 El homicida
habrá de permanecer en la ciudad, hasta que comparezca en juicio ante la
comunidad, hasta la muerte del Sumo Sacerdote que esté en funciones por
aquel tiempo. Entonces el homicida podrá volver a sus ciudad y a su casa, a
la ciudad de la que huyó.»
7 Consagraron:
Quedes en Galilea, en la montaña de Neftalí, Siquem en la montaña de Efraím,
Quiryat Arbá, o sea Hebrón, en la montaña de Judá.
8 En
Transjordania, al oriente de Jericó, se designó Béser, de la tribu de Rubén,
en el desierto, en el llano; Ramot en Galaad, de la tribu de Gad, y Golán en
Basán, de la tribu de Manasés.
9 Estas son las
ciudades designadas para todos los israelitas, así como para el forastero
residente entre ellos, para que pueda refugiarse en ellas cualquiera que
haya matado a alguien por inadvertencia, y no muera a manos del vengador de
la sangre, hasta que comparezca ante la comunidad.
1 Se acercaron
los cabezas de familia de los levitas al sacerdote Eleazar, a Josué, hijo de
Nun, y a los cabezas de familia de las tribus de Israel,
2 cuando estaban
en Silo, en tierra de Canaán, y les dijeron: «Yahveh ordenó por medio de
Moisés que se nos dieran ciudades donde residir, con sus pastos para nuestro
ganado.»
3 Los israelitas,
conforme a la orden de Yahveh, dieron a los levitas, de su heredad, las
siguientes ciudades con sus pastos.
4 Se hizo el
sorteo para los clanes quehatitas: y a los levitas hijos del sacerdote Aarón
les tocaron trece ciudades de las tribus de Judá, Simeón, y Benjamín;
5 a los otros
hijos de Quehat, por clanes, diez ciudades de las tribus de Efraím, de Dan y
de la media tribu de Manasés.
6 A los hijos de
Guerson, por clanes, les tocaron trece ciudades de las tribus de Isacar,
Aser, Neftalí y de la media tribu de Manasés, en Basán.
7 A los hijos de
Merarí, por clanes, les tocaron doce ciudades de las tribus de Rubén, Gad y
Zabulón.
8 Los israelitas
dieron a los levitas por suertes esas ciudades y sus pastos, como Yahveh
había ordenado por boca de Moisés.
9 De la tribu de
Judá y de la tribu de Simeón les dieron las ciudades que se nombran a
continuación;
10 esta fue la
parte de los hijos de Aarón, pertenecientes al clan quehatita, de los hijos
de Leví; porque la primera suerte fue para ellos.
11 Les dieron
Quiryat Arbá (ciudad del padre de Anaq), o sea Hebrón, en la montaña de
Judá, con los pastos circundantes.
12 Pero la
campiña de esta ciudad con sus aldeas se la dieron en propiedad a Caleb,
hijo de Yefunné.
13 A los hijos
del sacerdote Aarón les dieron, como ciudad de asilo para los homicidas,
Hebrón con sus pastos, y además Libná y sus pastos,
14 Yattir con sus
pastos, Estemoa con sus pastos
15 Jolón con sus
pastos, Debir con sus pastos,
16 Asan con sus
pastos, Yutta con sus pastos, Bet Semes con sus pastos: nueve ciudades de
esas dos tribus.
17 De la tribu de
Benjamín, Gabaón y sus pastos, Gueba y sus pastos,
18 Anatot y sus
pastos, Almón y sus pastos: cuatro ciudades.
19 Total de las
ciudades de los sacerdotes hijos de Aarón: trece ciudades con sus pastos.
20 A los clanes
de los hijos de Quehat, a los levitas restantes entre los hijos de Quehat,
les tocaron en suerte ciudades de la tribu de Efraím.
21 Se les dio,
como ciudad de asilo para los homicidas, Siquem con sus pastos, en la
montaña de Efraím, y además Guézer con sus pastos.
22 Quibsáyim con
sus pastos, Bet Jorón con sus pastos: cuatro ciudades.
23 De la tribu de
Dan, Eltequé con sus pastos, Guibbetón con sus pastos,
24 Ayyalón con
sus pastos, Gat Rimmón con sus pastos: cuatro ciudades.
25 De la media
tribu de Manasés, Tanak con sus pastos y Yibleam con sus pastos: dos
ciudades.
26 Total: diez
ciudades con sus pastos para lo restantes clanes de los hijos de Quehat.
27 A los hijos de
Guersón, de los clanes levíticos, les dieron: de la media tribu de Manasés,
como ciudad de asilo para los homicidas, Golán en Basán con sus pastos, y
Astarot con sus pastos: dos ciudades.
28 De la tribu de
Isacar, Quisyón con sus pastos, Daberat con sus pastos
29 Yarmut con sus
pastos, En Gannim con sus pastos: cuatro ciudades.
30 De la tribu de
Aser, Misal con sus pastos, Abdón con sus pastos,
31 Jelcat con sus
pastos, Rejob con sus pastos: cuatro ciudades.
32 De la tribu de
Neftalí, como ciudad de asilo para los homicidas, Quedes en Galilea con sus
pastos, Jammot Dor con sus pastos, Raqcat con sus pastos: tres ciudades.
33 Total de
ciudades de los guersonitas, por clanes: trece ciudades con sus pastos.
34 A los clanes
de los hijos de Merarí, al resto de los levitas: de la tribu de Zabulón:
Yoqneam con sus pastos, Cartá con sus pastos,
35 Rimmón con sus
pastos, Nahalal con sus pastos: cuatro ciudades;
36 al otro lado
del Jordán, de la tribu de Rubén, como ciudad de asilo para los homicidas,
Béser en el desierto, en el llano, con sus pastos, y además Yahás con sus
pastos,
37 Quedemot con
sus pastos, Mefaat con sus pastos: cuatro ciudades.
38 De la tribu de
Gad, como ciudad de asilo para los homicidas, Ramot en Galaad, y Majanáyim
39 Jesbón con sus
pastos, Yazer con sus pastos: cuatro ciudades.
40 Total de
ciudades asignadas por suerte a los hijos de Merarí, por clanes, es decir,
al resto de los clanes levíticos: doce ciudades.
41 Total de las
ciudades de los levitas en medio de la propiedad de los israelitas: 48
ciudades con sus pastos.
42 Cada una de
las ciudades comprendía la ciudad y los pastos circundantes. Así todas las
ciudades mencionadas.
43 Yahveh dio a
los israelitas toda la tierra que había jurado dar a sus padres. La ocuparon
y se establecieron en ella.
44 Yahveh les
concedió paz en todos sus confines, tal como había jurado a sus padres, y
ninguno de sus enemigos pudo hacerles frente. Yahveh entregó a todos sus
enemigos en sus manos.
45 No falló una
sola de todas las espléndidas promesas que Yahveh había hecho a la casa de
Israel. Todo se cumplió.
1 Josué convocó a
los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manasés,
2 y les dijo:
«Habéis cumplido todo lo que os mandó Moisés, siervo de Yahveh, y habéis
atendido a mis órdenes siempre que os he mandado algo.
3 No habéis
abandonado a vuestros hermanos durante tan largo tiempo hasta el día de hoy;
habéis cumplido la orden que os encomendó Yahveh vuestro Dios.
4 Ahora Yahveh
vuestro Dios ha dado a vuestros hermanos el descanso que les había
prometido. Volveos, pues, e id a vuestras tiendas, a la tierra de vuestra
propiedad, la que os dio Moisés, siervo de Yahveh, al otro lado del Jordán.
5 Únicamente
preocupaos de guardar el mandato y la Ley que os dio Moisés, siervo de
Yahveh: que améis a Yahveh vuestro Dios, que sigáis siempre sus caminos, que
guardéis sus mandamientos y os mantengáis unidos a él y le sirváis con todo
vuestro corazón y con toda vuestra alma.»
6 Josué los
bendijo y los despidió, y ellos se fueron a sus tiendas.
7 Moisés había
dado a la media tribu de Manasés su parte en Basán; a la otra media se la
dio Josué entre sus hermanos, al lado occidental del Jordán. Cuando los
mandó Josué a sus tiendas, les dio la bendición
8 y les dijo:
«Volvéis a vuestras tiendas con grandes riquezas, rebaños numerosos, plata,
oro, bronce, hierro y gran cantidad de vestidos; repartid con vuestros
hermanos el botín de vuestros enemigos.»
9 Los rubenitas y
los gaditas, con la media tribu de Manasés, se volvieron y dejaron a los
israelitas en Silo, en la tierra de Canaán, para volver a la tierra de
Galaad, tierra de su propiedad donde se habían establecido según la orden de
Yahveh dada por medio de Moisés.
10 Cuando
llegaron a los círculos de piedras del Jordán, en tierra de Canaán, los
rubenitas y los gaditas y la media tribu de Manasés levantaron allí un altar
a orillas del Jordán, un altar de grandioso aspecto.
11 Se enteraron
los israelitas y dijeron: «Mirad, los rubenitas, los gaditas y la media
tribu de Manasés han levantado ese altar, frente al país de Canaán, junto a
los círculos de piedras del Jordán, del lado de los israelitas.»
12 Al oír esto
los israelitas, se reunió en Silo toda la comunidad de los israelitas para
hacerles guerra.
13 Los israelitas
enviaron donde los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manasés, al
país de Galaad, al sacerdote Pinjás, hijo de Eleazar
14 y a diez
principales con él, un principal por cada familia, por cada tribu de Israel:
cada uno de ellos era cabeza de su familia en los clanes de Israel.
15 Cuando
llegaron donde los rubenitas, los rubenitas, los gaditas y la media tribu de
Manasés, al país de Galaad, les hablaron así:
16 «Esto ha dicho
toda la comunidad de Yahveh: ¿Qué significa esa prevaricación que habéis
cometido contra el Dios de Israel, apartándoos hoy de Yahveh, al construiros
un altar, rebelándoos hoy contra Yahveh?
17 «¿No teníamos
bastante con el crimen de Peor, del que hoy todavía no hemos acabado de
purificarnos, a pesar de que vino la plaga sobre la comunidad de Yahveh?
18 Si vosotros
hoy os apartáis de Yahveh, hoy os rebeláis vosotros contra Yahveh, y mañana
se encenderá él contra toda la comunidad de Israel.
19 «Ahora bien,
si nos parece impura vuestra propiedad, pasad a la tierra de propiedad de
Yahveh, donde ha fijado su morada, y estableceos entre nosotros. Pero no os
rebeléis contra Yahveh, ni nos arrastréis en vuestra rebeldía al construiros
un altar aparte del altar de Yahveh nuestro Dios.
20 ¿No prevaricó
Akán, hijo de Zéraj, en el anatema, y la Cólera alcanzó a toda la comunidad
de Israel, aunque él no era más que un solo individuo? ¿No murió por su
crimen?»
21 Respondieron
los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manasés y dijeron a los jefes
de los clanes de Israel:
22 «El Dios de
los dioses, Yahveh, el Dios de los dioses, Yahveh, lo sabe bien, y que lo
sepa también Israel: si ha habido por nuestra parte rebelión o prevaricación
contra Yahveh, que no nos salve hoy;
23 y si hemos
levantado un altar para apartarnos de Yahveh y para ofrecer en él holocausto
y oblación o para hacer sobre él sacrificios de comunión, que Yahveh nos lo
demande.
24 En verdad, lo
hemos hecho así por preocupación y razonadamente, diciéndonos: El día de
mañana podrían decir vuestros hijos a los nuestros: "¿Qué tenéis que ver
vosotros con Yahveh el Dios de Israel?
25 Yahveh ha
puesto entre nosotros y vosotros, rubenitas y gaditas, la frontera del
Jordán. No tenéis parte con Yahveh." Así vuestros hijos harían que nuestros
hijos dejaran de temer a Yahveh.
26 «Y nos hemos
dicho: Vamos a construir este altar, pero no para holocaustos, ni
sacrificios,
27 sino para que
sea testigo entre nosotros y vosotros y entre nuestros descendientes después
de nosotros, de que rendimos culto a Yahveh en su presencia con nuestros
holocaustos, nuestras víctimas y nuestros sacrificios de comunión. Así no
podrán decir mañana vuestros hijos a los nuestros: "No tenéis parte con
Yahveh."
28 No hemos
dicho: Si llega a suceder que nos hablen así a nosotros o el día de mañana a
nuestros descendientes, les podremos responder: "Mirad la edificación del
altar de Yahveh que hicieron nuestros padres, no para ofrecer holocaustos ni
sacrificios, sino como testigo entre nosotros y vosotros."
29 Lejos de
nosotros rebelarnos contra Yahveh y desertar hoy de su servicio, levantando,
para ofrecer en él holocaustos, oblaciones o sacrificios, un altar aparte
del altar de Yahveh nuestro Dios erigido delante de su morada.»
30 Cuando el
sacerdote Pinjás, los principales de la comunidad y los jefes de los clanes
de Israel que le acompañaban, oyeron las palabras pronunciadas por los
gaditas, los rubenitas y los manasitas, les pareció bien.
31 Y el sacerdote
Pinjás, hijo de Eleazar, dijo a los rubenitas, los gaditas y los manasitas:
«Ahora reconocemos que Yahveh está en medio de nosotros, pues no habéis
cometido tan grande prevaricación contra él. Así habéis salvado a los
israelitas de la mano de Yahveh.»
32 El sacerdote
Pinjás, hijo de Eleazar, y los principales, dejando a los rubenitas y a los
gaditas, volvieron del país de Galaad al de Canaán, a donde los israelitas,
y les dieron la respuesta.
33 La cosa
pareció bien a los israelitas: los israelitas dieron gracias a Dios y no
hablaron más de hacerles la guerra y devastar el territorio habitado por los
rubenitas y los gaditas.
34 Los rubenitas
y gaditas llamaron al altar..., porque decían: «Será testigo entre nosotros
de que Yahveh es Dios.»
1 Sucedió, mucho
tiempo después de que Yahveh concediera a Israel la paz de todos los
enemigos de alrededor, - Josué era ya viejo y avanzado en días -
2 que Josué
convocó a todo Israel, a sus ancianos, sus jefes, sus jueces, sus escribas y
les dijo: «Yo ya soy viejo, avanzado en días;
3 y vosotros
habéis visto todo lo que Yahveh, vuestro Dios, ha hecho en atención a
vosotros con todos estos pueblos; pues Yahveh vuestro Dios era el que
combatía por vosotros.
4 Mirad, yo os he
dado por suertes, como heredad para vuestras tribus, esos pueblos que quedan
por conquistar, así como todos los pueblos que yo exterminé desde el Jordán
hasta el mar Grande de occidente.
5 Yahveh mismo,
vuestro Dios, los arrojará delante de vosotros, los expulsará de delante de
vosotros, y vosotros tomaréis posesión de su tierra, como os lo ha prometido
Yahveh vuestro Dios.
6 «Esforzaos
mucho en guardar y cumplir todo lo que está escrito en el libro de la Ley de
Moisés, no apartándoos de ella ni a la derecha ni a la izquierda,
7 no mezclándoos
con esos pueblos que quedan todavía entre vosotros. No recordaréis el nombre
de sus dioses ni juraréis por ellos, no les serviréis ni os postraréis ante
ellos,
8 sino manteneos
unidos a Yahveh vuestro Dios, como habéis hecho hasta el día de hoy.
9 Yahveh ha
arrojado de vuestra presencia a pueblos numerosos y fuertes, y nadie os ha
podido resistir hasta el presente.
10 Uno solo de
vosotros perseguía a mil, porque Yahveh mismo, vuestro Dios, peleaba por
vosotros, como os lo había prometido.
11 Tendréis buen
cuidado, por vuestra vida, de amar a Yahveh vuestro Dios.
12 «Pero si os
desviáis y os unís a ese resto de naciones que quedan todavía entre
vosotros, emparentáis con ellas y entráis en tratos con ellas,
13 tened por
sabido que Yahveh vuestro Dios no seguirá arrojando de delante de vosotros a
esos pueblos; serán para vosotros red, lazo, espinas en vuestros costados y
aguijones en vuestros ojos, hasta que desaparezcáis de esta espléndida
tierra que os ha dado Yahveh vuestro Dios.
14 «Mirad que yo
me voy ya por el camino de todo el mundo. Reconoced con todo vuestro corazón
y con toda vuestra alma que, de todas las promesas que Yahveh vuestro Dios
había hecho en vuestro favor, no ha fallado ni una sola: todas se os han
cumplido. Ni una sola ha fallado.
15 «Pues de la
misma manera que se os han cumplido todas las espléndidas promesas hechas
por Yahveh vuestro Dios en vuestro favor, igualmente acarreará Yahveh contra
vosotros todas sus amenazas, hasta borraros de la espléndida tierra que
Yahveh vuestro Dios os ha dado.
16 «Si
quebrantáis la alianza que Yahveh vuestro Dios os ha impuesto, si vos vais a
servir a otros dioses, y os postráis ante ellos, la ira de Yahveh se
encenderá contra vosotros y desapareceréis rápidamente de la espléndida
tierra que os ha dado.»
1 Josué reunió a
todas las tribus de Israel en Siquem, llamó a los ancianos de Israel, a sus
jefes, jueces y escribas que se situaron en presencia de Dios.
2 Josué dijo a
todo el pueblo: «Esto dice Yahveh el Dios de Israel: Al otro lado del Río
habitaban antaño vuestros padres, Téraj, padre de Abraham y de Najor, y
servían a otros dioses.
3 Yo tomé a
vuestro padre Abraham del otro lado del Río y le hice recorrer toda la
tierra de Canaán, multipliqué su descendencia y le di por hijo a Isaac.
4 A Isaac le di
por hijos a Jacob y Esaú. A Esaú le di en propiedad la montaña de Seír.
Jacob y sus hijos bajaron a Egipto.
5 Envié después a
Moisés y Aarón y herí a Egipto con los prodigios que obré en medio de él.
Luego os saqué de allí.
6 Saqué a
vuestros padres de Egipto y llegasteis al mar; los egipcios persiguieron a
vuestros padres con los carros y sus guerreros hasta el mar de Suf.
7 Clamaron
entonces a Yahveh, el cual tendió unas densas nieblas entre vosotros y los
egipcios, e hizo volver sobre ellos el mar, que los cubrió. Visteis con
vuestros propios ojos lo que hice con Egipto; luego habitasteis largo tiempo
en el desierto.
8 Os introduje
después en la tierra de los amorreos, que habitaban al otro lado del Jordán;
ellos os declararon la guerra y yo los entregué en vuestras manos; y así
pudisteis poseer su tierra, porque yo los exterminé delante de vosotros.
9 Después se
levantó Balaq, hijo de Sippor, rey de Moab, para pelear contra Israel, y
mandó llamar a Balaam, hijo de Beor, para que os maldijera.
10 Pero no quise
escuchar a Balaam, y hasta tuvo que bendeciros; así os salvé yo de su mano.
11 «Pasasteis el
Jordán y llegasteis a Jericó; pero las gentes de Jericó os hicieron la
guerra, igual que los amorreos, los perizitas, los cananeos, los hititas,
los guirgasitas, los jivitas y los jebuseos, pero yo los entregué en
vuestras manos.
12 Mandé delante
de vosotros avispas que expulsaron, antes que llegarais, a los dos reyes de
los amorreos; no fue con tu espada ni con tu arco.
13 Os he dado una
tierra que no os ha costado fatiga, unas ciudades que no habéis construido y
en las que sin embargo habitáis, viñas y olivares que no habéis plantado y
de las que os alimentáis.
14 «Ahora, pues,
temed a Yahveh y servidle perfectamente, con fidelidad; apartaos de los
dioses a los que sirvieron vuestros padres más allá del Río y en Egipto y
servid a Yahveh.
15 Pero, si no os
parece bien servir a Yahveh, elegid hoy a quién habéis de servir, o a los
dioses a quienes servían vuestros padres más allá del Río, o a los dioses de
los amorreos en cuyo país habitáis ahora. Yo y mi familia serviremos a
Yahveh.»
16 El pueblo
respondió: «Lejos de nosotros abandonar a Yahveh para servir a otros dioses.
17 Porque Yahveh
nuestro Dios es el que nos hizo subir, a nosotros y a nuestros padres, de la
tierra de Egipto, de la casa de servidumbre, y el que delante de nuestros
ojos obró tan grandes señales y nos guardó por todo el camino que recorrimos
y en todos los pueblos por los que pasamos.
18 Además Yahveh
expulsó delante de nosotros a todos esos pueblos y a los amorreos que
habitaban en el país. También nosotros serviremos a Yahveh, porque él es
nuestro Dios.»
19 Entonces Josué
dijo al pueblo: «No podréis servir a Yahveh, porque es un Dios santo, es un
Dios celoso, que no perdonará ni vuestras rebeldías ni vuestros pecados.
20 Si abandonáis
a Yahveh para servir a los dioses del extranjero, él a su vez traerá el mal
sobre vosotros y acabará con vosotros, después de haberos hecho tanto bien.»
21 El pueblo
respondió a Josué: «No; nosotros serviremos a Yahveh.»
22 Josué dijo al
pueblo: «Vosotros sois testigos contra vosotros mismos de que habéis elegido
a Yahveh para servirle.» Respondieron ellos: «¡Testigos somos!» -
23 «Entonces,
apartad los dioses del extranjero que hay en medio de vosotros e inclinad
vuestro corazón hacia Yahveh, Dios de Israel.»
24 El pueblo
respondió a Josué: «A Yahveh nuestro Dios serviremos y a sus voz
atenderemos.»
25 Aquél día,
Josué pactó una alianza para el pueblo; le impuso decretos y normas en
Siquem.
26 Josué escribió
estas palabras en el libro de la Ley de Dios. Tomó luego una gran piedra y
la plantó allí, al pie de la encina que hay en el santuario de Yahveh.
27 Josué dijo al
todo el pueblo: «Mirad, esta piedra será testigo contra nosotros, pues ha
oído todas las palabras que Yahveh ha hablado con nosotros; ella será
testigo contra vosotros para que no reneguéis de vuestro Dios.»
28 Y Josué
despidió al pueblo cada uno a su heredad.
29 Después de
estos acontecimientos, murió Josué, hijo de Nun, siervo de Yahveh, a la edad
de 110 años.
30 Fue enterrado
en el término de su heredad, en Timnat Séraj, que está en la montaña de
Efraím, al norte del monte Gaás.
31 Israel sirvió
a Yahveh todos los días de Josué y todos los días de los ancianos que
siguieron viviendo después de Josué y que sabían todas las hazañas que
Yahveh había hecho en favor de Israel.
32 Los huesos de
José, que los hijos de Israel habían subido de Egipto, fueron sepultados en
Siquem, en la parcela de campo que había comprado Jacob a los hijos de
Jamor, padre de Siquem, por cien pesos, y que pasó a ser heredad de los
hijos de José.
33 También
Eleazar, hijo de Aarón, murió y lo enterraron en Guibeá, ciudad de su hijo
Pinjás, que le había sido dada en la montaña de Efraím.