"JOB"

Versiculo anterior >> Job 5:27

Job 6

1 Job tomó la palabra y dijo:

2 ¡Ah, si pudiera pesarse mi aflicción, si mis males se pusieran en la balanza juntos!

3 Pesarían más que la arena de los mares: por eso mis razones se desmandan.

4 Pues las flechas de Sadday están en mí, mi espíritu bebe su veneno, y contra mí se alinean los terrores de Dios.

5 ¿Rozna el onagro junto a la hierba verde? ¿muge el buey junto al forraje?

6 ¿Se come acaso lo insípido sin sal? en la clara del huevo ¿hay algún gusto?

7 Lo que aun tocar me repugnaba eso es ahora mi comida de enfermo.

8 ¡Ojalá se realizara lo que pido, que Dios cumpliera mi esperanza,

9 que él consintiera en aplastarme, que soltara su mano y me segara!

10 Tendría siquiera este consuelo, exultaría de gozo en mis tormentos crueles, por no haber eludido los decretos del Santo.

11 ¿Cuál es mi fuerza para que aún espere, qué fin me espera para que aguante mi alma?

12 ¿Es mi fuerza la fuerza de la roca? ¿es mi carne de bronce?

13 ¿No está mi apoyo en una nada? ¿no se me ha ido lejos toda ayuda?

14 El que retira la compasión al prójimo abandona el temor de Sadday.

15 Me han defraudado mis hermanos lo mismo que un torrente, igual que el lecho de torrentes que pasan:

16 turbios van de aguas de hielo, sobre ellos se disuelve la nieve;

17 pero en tiempo de estiaje se evaporan, en cuanto hace calor se extinguen en su lecho.

18 Por ellos las caravanas se apartan de su ruta, en el desierto se adentran y se pierden.

19 Las caravanas de Temá los otean, en ellos esperan los convoyes de Sabá.

20 Pero se ve corrida su confianza; al llegar junto a ellos se quedan confundidos.

21 Así sois ahora vosotros para mí: veis algo horrible y os amedrentáis.

22 ¿He dicho acaso: «Dadme algo, haced regalos por mí de vuestros bienes;

23 arrancadme de la mano de un rival, de la mano de tiranos rescatadme?»

24 Instruidme, que yo me callaré; hacedme ver en qué me he equivocado.

25 ¡Qué dulces son las razones ecuánimes!, pero, ¿qué es lo que critican vuestras críticas?

26 ¿Intentáis criticar sólo palabras, dichos desesperados que se lleva el viento?

27 ¡Vosotros echáis a suerte al mismo huérfano, especuláis con vuestro propio amigo!

28 Y ahora, por favor, volveos a mí, que no he de mentiros a la cara.

29 ¡Tornad, pues, que no haya entuerto! ¡Tornad, que está en juego mi justicia!

30 ¿Hay entuerto en mis labios? ¿no distingue mi paladar las cosas malas?

Job 7

1 ¿No es una milicia lo que hace el hombre en la tierra? ¿no son jornadas de mercenario sus jornadas?

2 Como esclavo que suspira por la sombra, o como jornalero que espera su salario,

3 así meses de desencanto son mi herencia, y mi suerte noches de dolor.

4 Al acostarme, digo: «¿Cuándo llegará el día?» Al levantarme: «¿Cuándo será de noche?», y hasta el crepúsculo ahíto estoy de sobresaltos.

5 Mi carne está cubierta de gusanos y de costras terrosas, mi piel se agrieta y supura.

6 Mis días han sido más raudos que la lanzadera, han desaparecido al acabarse el hilo.

7 Recuerda que mi vida es un soplo, que mis ojos no volverán a ver la dicha.

8 El ojo que me miraba ya no me verá, pondrás en mí tus ojos y ya no existiré.

9 Una nube se disipa y pasa, así el que baja al seol no sube más.

10 No regresa otra vez a su casa, no vuelve a verle su lugar.

11 Por eso yo no he de contener mi boca, hablaré en la angustia de mi espíritu, me quejaré en la amargura de mi alma.

12 ¿Acaso soy yo el Mar, soy el monstruo marino, para que pongas guardia contra mí?

13 Si digo: «Mi cama me consolará, compartirá mi lecho mis lamentos»,

14 con sueños entonces tú me espantas, me sobresaltas con visiones.

15 ¡Preferiría mi alma el estrangulamiento, la muerte más que mis dolores!

16 Ya me disuelvo, no he de vivir por siempre; ¡déjame ya; sólo un soplo son mis días!

17 ¿Qué es el hombre para que tanto de él te ocupes, para que pongas en él tu corazón,

18 para que le escrutes todas las mañanas y a cada instante le escudriñes?

19 ¿Cuándo retirarás tu mirada de mí? ¿no me dejarás ni el tiempo de tragar saliva?

20 Si he pecado, ¿qué te he hecho a ti, oh guardián de los hombres? ¿Por qué me has hecho blanco tuyo? ¿Por qué te sirvo de cuidado?

21 ¿Y por qué no toleras mi delito y dejas pasar mi falta? Pues ahora me acostaré en el polvo, me buscarás y ya no existiré.

Job 8

1 Bildad de Súaj tomó la palabra y dijo:

2 ¿Hasta cuándo estarás hablando de ese modo, y un gran viento serán las razones de tu boca?

3 ¿Acaso Dios tuerce el derecho, Sadday pervierte la justicia?

4 Si tus hijos pecaron contra él, ya los dejó a merced de sus delitos.

5 Mas si tú a Dios recurres e imploras a Sadday,

6 si eres irreprochable y recto, desde ahora él velará sobre ti y restaurará tu morada de justicia.

7 Tu pasado parecerá insignificante el lado de tu espléndido futuro.

8 Pregunta, si no, a la generación pasada, medita en la experiencia de sus padres.

9 Nosotros de ayer somos y no sabemos nada, como una sombra nuestros días en la tierra.

10 Pero ellos te instruirán y te hablarán, y de su corazón sacarán estas máximas:

11 «¿Brota acaso el papiro sin marismas? ¿Crece sin agua el junco?

12 Aún en su verdor, sin ser cortado, antes que toda otra hierba se marchita.

13 Tal es el fin de los que a Dios olvidan, así fenece la esperanza del impío.

14 Su confianza es un hilo solamente, su seguridad una tela de araña.

15 Se apoya en su morada, y no le aguanta, se agarra a ella y no resiste.

16 Bien regado ante la faz del sol, por encima de su huerto salían sus renuevos.

17 Sobre un majano entrelazadas sus raíces, vivía en una casa de piedra.

18 Mas cuando se le arranca de su sitio, éste le niega: "¡No te he visto jamás!"

19 Y vedle ya cómo se pudre en el camino, mientras que del suelo brotan otros.»

20 No, Dios no rechaza al íntegro, ni da la mano a los malvados.

21 La risa ha de llenar aún tu boca y tus labios el clamor de júbilo.

22 Tus enemigos serán cubiertos de vergüenza, y desaparecerá la tienda de los malos.

Job 9

1 Job tomó la palabra y dijo:

2 Bien sé yo, en verdad, que es así: ¿cómo ante Dios puede ser justo un hombre?

3 A quien pretenda litigar con él, no le responderá ni una vez entre mil.

4 Entre los más sabios, entre los más fuertes, ¿quién le hizo frente y salió bien librado?

5 El traslada los montes sin que se den cuenta, y los zarandea en su furor.

6 El sacude la tierra de su sitio, y se tambalean sus columnas.

7 A su veto el sol no se levanta, y pone un sello a las estrellas.

8 El solo desplegó los Cielos, y holló la espalda de la Mar.

9 El hizo la Osa y Orión, las Cabrillas y las Cámaras del Sur.

10 Es autor de obras grandiosas, insondables, de maravillas sin número.

11 Si pasa junto a mí, yo no le veo, si se desliza, no le advierto.

12 Si en algo hace presa, ¿quién le estorbará? ¿quién le dirá: «¿Qué es lo que haces?»

13 Dios no cede en su cólera: bajo él quedan postrados los esbirros de Ráhab.

14 ¡Cuánto menos podré yo defenderme y rebuscar razones frente a él!

15 Aunque tuviera razón, no hallaría respuesta, ¡a mi juez tendría que suplicar!

16 Y aunque le llame y me responda, aún no creo que escuchará mi voz.

17 ¡El, que me aplasta por un pelo, que multiplica sin razón mis heridas,

18 y ni aliento recobrar me deja, sino que me harta de amargura!

19 Si se trata de fuerza, ¡es él el Poderoso! Si de justicia, ¿quién le emplazará?

20 Si me creo justo, su boca me condena, si intachable, me declara perverso.

21 ¿Soy intachable? ¡Ni yo mismo me conozco, y desprecio mi vida!

22 Pero todo da igual, y por eso digo: él extermina al intachable y al malvado.

23 Si un azote acarrea la muerte de improviso, él se ríe de la angustia de los inocentes.

24 En un país sujeto al poder de un malvado, él pone un velo en el rostro de sus jueces: si no es él, ¿quién puede ser?

25 Mis días han sido más raudos que un correo, se han ido sin ver la dicha.

26 Se han deslizado lo mismo que canoas de junco, como águila que cae sobre la presa.

27 Si digo: «Voy a olvidar mis quejas, mudaré de semblante para ponerme alegre»,

28 me asalta el temor de todos mis pesares, pues sé que tú no me tendrás por inocente.

29 Y si me he hecho culpable, ¿para qué voy a fatigarme en vano?

30 Aunque me lave con jabón, y limpie mis manos con lejía,

31 tú me hundes en el lodo, y mis propios vestidos tienen horror de mí.

32 Que él no es un hombre como yo, para que le responda, para comparecer juntos en juicio.

33 No hay entre nosotros árbitro que ponga su mano entre los dos,

34 y que de mí su vara aparte para que no me espante su terror.

35 Pero hablaré sin temerle, pues yo no soy así para mí mismo.

Job 10

1 Asco tiene mi alma de mi vida: derramaré mis quejas sobre mí, hablaré en la amargura de mi alma.

2 Diré a Dios: ¡No me condenes, hazme saber por qué me enjuicias!

3 ¿Acaso te está bien mostrarte duro, menospreciar la obra de tus manos, y el plan de los malvados avalar?

4 ¿Tienes tú ojos de carne? ¿Como ve un mortal, ves tú?

5 ¿Son tus días como los de un mortal? ¿tus años como los días de un hombre?,

6 ¡para que andes rebuscando mi falta, inquiriendo mi pecado,

7 aunque sabes muy bien que yo no soy culpable, y que nadie puede de tus manos librar!

8 Tus manos me formaron, me plasmaron, ¡y luego, en arrebato, quieres destruirme!

9 Recuerda que me hiciste como se amasa el barro, y que al polvo has de devolverme.

10 ¿No me vertiste como leche y me cuajaste como queso?

11 De piel y de carne me vestiste y me tejiste de huesos y de nervios.

12 Luego con la vida me agraciaste y tu solicitud cuidó mi aliento.

13 Y algo más todavía guardabas en tu corazón, sé lo que aún en tu mente quedaba:

14 el vigilarme por si peco. y no verme inocente de mi culpa.

15 Si soy culpable, ¡desgraciado de mí! y si soy inocente, no levanto la cabeza, ¡yo saturado de ignominia, borracho de aflicción!

16 Y si la levanto, como un león me das caza, y repites tus proezas a mi costa.

17 Contra mí tu hostilidad renuevas, redoblas tu saña contra mí; sin tregua me asaltan tus tropas de relevo.

18 ¿Para qué me sacaste del seno? Habría muerto sin que me viera ningún ojo;

19 sería como si no hubiera existido, del vientre se me habría llevado hasta la tumba.

20 ¿No son bien poco los días de mi existencia? Apártate de mí para gozar de un poco de consuelo,

21 antes que me vaya, para ya no volver, a la tierra de tinieblas y de sombra,

22 tierra de oscuridad y de desorden, donde la misma claridad es como la calígine.

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