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1 Congregóse todo
Israel en torno a David, en Hebrón, y dijeron: «Mira: hueso tuyo y carne
tuya somos nosotros.
2 Ya de antes,
cuando Saúl era nuestro rey, eras tú el que dirigías las entradas y salidas
de Israel; Yahveh, tu Dios, te ha dicho: "Tú apacentarás a mi pueblo
Israel."»
3 Vinieron todos
los ancianos de Israel adonde el rey, a Hebrón; David hizo un pacto con
ellos en Hebrón, en presencia de Yahveh; y ellos ungieron a David como rey
sobre Israel, según la palabra que Yahveh había pronunciado por boca de
Samuel.
4 Después marchó
David con todo Israel contra Jerusalén, o sea, Jebús; los habitantes del
país eran jebuseos.
5 Y decían los
habitantes de Jebús a David: «No entrarás aquí.» Conquistó David la
fortaleza de Sión, que es la Ciudad de David.
6 Y dijo David:
«El que primero ataque al jebuseo, será jefe y capitán.» Subió el primero
Joab, hijo de Sarvia, y pasó a ser jefe.
7 Se instaló
David en la fortaleza; por eso la llamaron Ciudad de David.
8 Y edificó en
derredor de la ciudad, tanto el Milló como la circunvalación; Joab restauró
el resto de la ciudad.
9 David iba
medrando, y Yahveh Sebaot estaba con él.
10 He aquí los
jefes de los valientes que tenía David, y que, durante su reinado, se
esforzaron con él y con todo Israel para hacerle reinar, conforme a la
palabra de Yahveh respecto de Israel.
11 Esta es la
lista de los héroes que tenía David: Yasobam, hijo de Jakmoní, jefe de los
Treinta, que blandió su lanza e hizo más de trescientas bajas de una sola
vez.
12 Después de él
Eleazar, hijo de Dodó, el ajotita, que era uno de los Tres héroes.
13 Este estaba
con David en Pas Dammim, donde los filisteos se habían concentrado para la
batalla. Había allí una parcela toda de cebada, y el pueblo estaba ya
huyendo delante de los filisteos,
14 pero él se
apostó en medio de la parcela, la defendió y derrotó a los filisteos. Yahveh
obró allí una gran victoria.
15 Tres de los
Treinta bajaron a la peña de la cueva de Adullam, donde David, cuando los
filisteos se hallaban acampados en el valle de los Refaím.
16 David estaba a
la sazón en el refugio, mientras que una guarnición de filisteos ocupaba
Belén.
17 Vínole a David
un deseo y dijo: «¡Quién me diera a beber agua de la cisterna que hay a la
puerta de Belén!»
18 Rompieron los
Tres por el campamento de los filisteos, y sacaron agua de la cisterna que
hay a la puerta de Belén, se la llevaron y se la ofrecieron a David, pero
David no quiso beberla, sino que la derramó como libación a Yahveh,
19 diciendo:
«¡Líbreme Dios de hacer tal cosa! ¿Voy a beber yo la sangre de estos hombres
junto con sus vidas? Pues con riesgo de sus vidas la han traído.» Y no quiso
beberla. Esto hicieron los Tres héroes.
20 Abisay,
hermano de Joab, era el primero de los Treinta. Hirió con su lanza a
trescientos hombres, y conquistó renombre entre los Treinta.
21 Fue más
afamado que los Treinta, llegando a ser su capitán; pero no igualó a los
Tres.
22 Benaías, hijo
de Yehoyadá, hombre valeroso y pródigo en hazañas, de Cabseel, mató a los
dos héroes de Moab; además bajó y mató a un león dentro de una cisterna, en
un día de nieve.
23 Mató también a
un egipcio que tenía cinco codos de altura; tenía el egipcio una lanza en su
mano del tamaño de un enjullo de tejedor, pero Benaías bajó contra él con un
bastón, arrancó la lanza de la mano del egipcio, y con su misma lanza le
mató.
24 Esto hizo
Benaías, hijo de Yehoyadá, y se conquistó renombre entre los Tres héroes.
25 Fue muy famoso
entre los Treinta, pero no igualó a los Tres; David le hizo jefe de su
guardia personal.
26 Los valientes
esforzados fueron: Asahel, hermano de Joab; Eljanán, hijo de Dodó, de Belén;
27 Sammot, de
Harod; Jeles, el pelonita;
28 Irá, hijo de
Iqqués, de Técoa; Abiézer, de Anatot;
29 Sibbekay, de
Jusá; Ilay, el ajotita;
30 Mahray, de
Netofá; Jéled, hijo de Baaná, de Netofá;
31 Itay, hijo de
Ribay, de Guibeá, de los hijos de Benjamín; Benaías, de Piratón;
32 Juray, de los
torrentes de Gaás; Abiel, el arbatita;
33 Azmávet, de
Bajurim; Elyajabá, de Saalbón;
34 Bené Hasem, el
guizonita; Jonatán, hijo de Sagué, de Arar;
35 Ajiam, hijo de
Sakar, el ararita; Elifélet, hijo de Ur;
36 Jéfer, de
Mekerá; Ajías, el pelonita;
37 Jesró, de
Carmelo; Naaray, hijo de Ezbay;
38 Joel, hermano
de Natán; Mibjar, hijo de Agrí;
39 Sélecq, el
ammonita; Najray, de Berot, escudero de Joab, hijo de Sarvia;
40 Irá, de
Yattir; Gareb, de Yattir;
41 Urías, el
hitita; Zabad, hijo de Ajlay;
42 Adiná, hijo de
Sizá, el rubenita, jefe de los rubenitas, y con él treinta;
43 Janán, hijo de
Maaká; Josafat, el mitnita;
44 Uzzías, de
Astarot: Sama y Yeiel, hijos de Jotam, de Aroer;
45 Yediael, hijo
de Simrí; Jojá, su hermano, el tisita.
46 Eliel, el
majavita; Yeribay y Yosavías, hijos de Elnaam; Yitmá, el moabita;
47 Eliel, Obed y
Yaasiel, de Sobá.
1 Estos son los
que vinieron donde David, a Siquelag, cuando estaba retenido lejos de Saúl,
hijo de Quis. Estaban también entre los valientes que le ayudaron en la
guerra.
2 Manejaban el
arco con la derecha y con la izquierda, lanzando piedras y flechas con el
arco. De los hermanos de Saúl el benjaminita:
3 Ajiézer, el
jefe, y Joás, hijos de Semaá de Guibeá; Yeziel y Pélet, hijos de Azmávet;
Beraká y Jehú, de Anatot;
4 Yismaías, de
Gabaón, valeroso entre los Treinta y jefe de los mismos;
5 Jeremías,
Yajaziel, Yojanán, Yozabad, de Guederot;
6 Eluzay,
Yerimot, Bealías, Semarías y Sefatías, de Jarif;
7 Elcaná, Isaías,
Azarel, Yoézer, Yasobam, coreítas;
8 Yoelá y
Zebadías, hijos de Yerojam, de Guedor.
9 Y hubo también
gaditas que se pasaron a David en el desierto, guerreros valientes, hombres
de guerra, preparados para el combate, diestros con el escudo y la lanza.
Sus rostros, como rostros de león, y ligeros como la gacela salvaje.
10 Su jefe era
Ezer; Obadías, el segundo; Eliab, el tercero;
11 Masmanná, el
cuarto; Yirmeyá, el quinto;
12 Attay, el
sexto; Eliel, el séptimo;
13 Yojanán, el
octavo; Elzabad, el noveno;
14 Jeremías, el
décimo; Makbannay, el undécimo;
15 estos eran,
entre los hijos de Gad, jefes del ejército; el menor mandaba sobre cien, y
el mayor sobre mil.
16 Estos fueron
los que atravesaron el Jordán en el mes primero, cuando suele desbordarse
por todas sus riberas, y pusieron en fuga a todos los habitantes de los
valles, a oriente y occidente.
17 También
vinieron al refugio, donde estaba David, algunos de los hijos de Benjamín y
Judá.
18 Presentóse
David delante de ellos y les dijo: «Si venís a mí en son de paz para
ayudarme, mi corazón irá a una con vosotros; pero si es para engañarme en
favor de mis enemigos, sin que hubiere violencia en mis manos, ¡véalo el
Dios de nuestros padres y lo castigue!»
19 Entonces el
espíritu revistió a Amasay, jefe de los Treinta: «¡A ti, David! ¡Contigo,
hijo de Jesé! ¡Paz, paz a ti! ¡Y paz a los que te ayuden, pues tu Dios te
ayuda a ti!» David los recibió y los puso entre los jefes de las tropas.
20 También de
Manasés se pasaron algunos a David, cuando éste iba con los filisteos a la
guerra contra Saúl, aunque no les ayudaron, porque los tiranos de los
filisteos, habido consejo, le despidieron, diciendo: «Se pasará a Saúl, su
señor, con nuestras cabezas.»
21 Cuando regresó
a Siquelag, pasáronse a él algunos de los hijos de Manasés: Adná, Yozabad,
Yediel, Miguel, Yozabad, Elihú y Silletay, jefes de millares de Manasés.
22 Estos ayudaron
a David al frente de algunas partidas, pues todos eran hombres valientes y
llegaron a ser jefes en el ejército.
23 Cada día, en
efecto, acudía gente a David para ayudarle, hasta que el campamento llegó a
ser grande, como un campamento de Dios.
24 Este es el
número de los guerreros preparados para la guerra que vinieron donde David,
a Hebrón, para transferirle el reino de Saúl, conforme a la orden de Yahveh.
25 De los hijos
de Judá, llevando escudo y lanza, 6.800, armados para la guerra.
26 De los hijos
de Simeón, hombres valerosos para la guerra, 7.100.
27 De los hijos
de Leví, 4.600.
28 Yehoyadá,
príncipe de los hijos de Aarón, con otros 3.700.
29 Sadoq, joven y
valeroso, con veintidós jefes de su casa paterna.
30 De los hijos
de Benjamín, hermano de Saúl, 3.000; hasta entonces la mayor parte de ellos
habían permanecido fieles a la casa de Saúl.
31 De los hijos
de Efraím, 20.800 hombres valientes, famosos en sus casas paternas.
32 De la media
tribu de Manasés, 18.000, nominalmente designados para ir a proclamar rey a
David.
33 De los hijos
de Isacar, duchos en discernir las oportunidades y saber lo que Israel debía
hacer, 200 jefes, y todos sus hermanos bajo sus órdenes.
34 De Zabulón,
50.000 aptos para salir a campaña, preparados para la batalla, provistos de
todas las armas de guerra, audaces en la lucha, con corazón entero.
35 De Neftalí,
1.000 jefes, y con ellos 37.000 hombres con escudo y lanza.
36 De los
danitas, preparados para la batalla, 28.600.
37 De Aser, aptos
para salir a campaña y preparados para la batalla, 40.000.
38 Y de
Transjordania, de los rubenitas, de los gaditas y de la media tribu de
Manasés, provistos de todos los pertrechos de guerra para la batalla,
120.000.
39 Todos estos
hombres de guerra, formados en orden de batalla, vinieron a Hebrón con
corazón entero para proclamar a David rey sobre todo Israel; y los demás
israelitas estaban unánimes en hacer rey a David.
40 Permanecieron
allí con David tres días comiendo y bebiendo, porque sus hermanos les
proveían.
41 Además, los
que estaban cerca y hasta de Isacar, Zabulón y Neftalí traían víveres en
asnos, camellos, mulos y bueyes; provisiones de harina, tortas de higos y
pasas, vino, aceite, ganado mayor y menor en abundancia; pues reinaba la
alegría en Israel.
1 Después de
consultar David con los jefes de millar y de ciento y con todos los
caudillos,
2 dijo a toda la
asamblea de Israel: «Si os parece bien y la cosa viene de Yahveh, nuestro
Dios, vamos a mandar un mensaje a nuestros hermanos que han quedado a todas
las regiones de Israel y, además, a los sacerdotes y levitas en sus ciudades
y ejidos, para que se reúnan con nosotros;
3 y volvamos a
traer a nuestro lado el arca de nuestro Dios, ya que no nos hemos preocupado
de ella desde los días de Saúl.»
4 Toda la
asamblea resolvió hacerlo así, pues la propuesta pareció bien a todo el
pueblo.
5 Congregó
entonces David a todo Israel, desde Sijor de Egipto hasta la Entrada de
Jamat, para traer el arca de Dios desde Quiryat Yearim.
6 Fue, pues,
David, con todo Israel, hacia Baalá, a Quiryat Yearim de Judá, para subir
allí el arca del Dios que lleva el Nombre de Yahveh que está sobre los
querubines.
7 Cargaron el
arca de Dios en una carreta nueva y se la llevaron de la casa de Abinadab;
Uzzá y Ajyó conducían la carreta.
8 David y todo
Israel bailaban delante de Dios con todas sus fuerzas, cantando y tocando
cítaras, salterios, adufes, címbalos y trompetas.
9 Al llegar a la
era de Kidón, extendió Uzzá su mano para sostener el arca, porque los bueyes
amenazaban volcarla.
10 Se encendió
contra Uzzá la ira de Yahveh y le hirió por haber extendido su mano hacia el
arca; y Uzzá murió allí delante de Dios.
11 Se irritó
David porque Yahveh había castigado a Uzzá; y se llamó aquel lugar Peres de
Uzzá hasta el día de hoy.
12 Y tuvo David
aquel día miedo a Dios, y dijo: «¿Cómo voy a llevar a mi casa el arca de
Dios»
13 Y no trasladó
David el arca de Dios a su casa, a la Ciudad de David, sino que la hizo
llevar a la casa de Obededom de Gat.
14 El arca de
Dios habitó tres meses en la casa de Obededom. Y bendijo Yahveh la casa de
Obededom y cuanto tenía.
1 Jiram, rey de
Tiro, envió a David mensajeros y maderas de cedro, y también albañiles y
carpinteros, para edificarle una casa.
2 Y conoció David
que Yahveh le había confirmado como rey de Israel, pues había ensalzado su
realeza por amor a Israel su pueblo.
3 Tomó David
otras mujeres en Jerusalén y engendró mas hijos e hijas.
4 Estos son los
nombres de los que tuvo en Jerusalén: Sammúa, Sobab, Natán, Salomón,
5 Yibjar, Elisúa,
Elpálet,
6 Nógah, Néfeg,
Yafía,
7 Elisamá,
Baalyadá y Elifélet.
8 Cuando los
filisteos oyeron que David había sido ungido rey sobre todo Israel, subieron
todos en su busca. Lo supo David y les salió al paso.
9 Llegaron los
filisteos y se desplegaron por el valle de Refaím.
10 Consultó David
a Dios, diciendo: «¿Debo subir contra los filisteos? ¿Los entregarás en mis
manos?» Yahveh le respondió: «Sube, pues yo los entregaré en tu mano.»
11 Y subieron a
Baal Perasim, donde David los derrotó. Dijo entonces David: «Dios ha abierto
brecha entre mis enemigos por mi mano, como una brecha de aguas.» Por eso se
llamó a aquel lugar Baal Perasim.
12 Abandonaron
allí a sus ídolos, y dijo David: «Arrojadlos al fuego.»
13 Otra vez
invadieron los filisteos el valle,
14 y David volvió
a consultar a Dios, y Dios le contestó: «No subas contra ellos: da un rodeo
y atácalos frente a las balsameras.
15 Y cuando oigas
el ruido de pasos en la copa de las balsameras, saldrás a la batalla, porque
Dios sale delante de ti para derrotar el campamento de los filisteos.»
16 Hizo David
como le había mandado Dios, y derrotaron al campamento de los filisteos
desde Gabaón hasta Guézer.
17 La fama de
David se extendió por todas las regiones, pues Yahveh le hizo temible a
todas las naciones.
1 Se hizo casas
en la Ciudad de David, preparó un lugar para el arca de Dios y le levantó
una Tienda.
2 Entonces dijo
David: «Solamente los levitas han de llevar el arca de Dios, pues a ellos
los escogió Yahveh para llevar el arca de Yahveh y servirle por siempre.»
3 Congregó, pues,
David a todo Israel en Jerusalén para subir el arca de Yahveh al lugar que
para ella había preparado.
4 David reunió
también a los hijos de Aarón y a los levitas:
5 De los hijos de
Quehat: a Uriel, el jefe, y a sus hermanos, 120;
6 de los hijos de
Merarí: a Asaías, el jefe, y a sus hermanos, 220;
7 de los hijos de
Guersom: a Joel, el jefe, y a sus hermanos, 130;
8 de los hijos de
Elisafán: a Semaías, el jefe, y a sus hermanos, doscientos;
9 de los hijos de
Hebrón: a Eliel, el jefe, y a sus hermanos, ochenta;
10 de los hijos
de Uzziel: a Amminadab, el jefe, y a sus hermanos, 112.
11 También llamó
David a los sacerdotes Sadoq y Abiatar, y a los levitas Uriel, Asaías, Joel,
Semaiás, Eliel y Amminadab,
12 y les dijo:
«Vosotros sois los cabezas de familia de los levitas. Santificaos, vosotros
y vuestros hermanos, para subir el arca de Yahveh, el Dios de Israel, al
lugar que para ella tengo preparado;
13 pues por no
haber estado vosotros la vez primera, Yahveh, nuestro Dios, hizo brecha en
nosotros, ya que no le consultamos conforme a la norma.»
14 Se
santificaron, pues, los sacerdotes y los levitas, para subir el arca de
Yahveh, Dios de Israel.
15 Y los levitas
trasladaron el arca de Dios a hombros, como lo había ordenado Moisés, según
la palabra de Yahveh, llevando los varales sobre los hombros.
16 Dijo David a
los jefes de los levitas que dispusieran a sus hermanos los cantores, con
instrumentos músicos, salterios, cítaras y címbalos, para que los hiciesen
resonar, alzando la voz con júbilo.
17 Los levitas
designaron a Hemán, hijo de Joel; y de sus hermanos, a Asaf, hijo de
Berekías; y de los hijos de Merarí, hermanos suyos, a Etán, hijo de Cusaías.
18 Y con ellos,
como segundos, a sus hermanos Zacarías, hijo de Yaaziel, Semiramot, Yejiel,
Unní, Eliab, Benaías, Maaseías, Mattitías, Eliflehú, Miqneías, Obededom y
Yeiel, porteros.
19 Los cantores
Hemán, Asaf y Etán hacían resonar címbalos de bronce.
20 Zacarías,
Yaaziel, Semiramot, Yejiel, Unní, Eliab, Maaseías y Benaías tenían salterios
de tonos altos.
21 Mattitías,
Eliflehú, Miqneías, Obededom, Yeiel y Azazaías tenían cítaras de octava,
para dirigir el canto.
22 Kenanías, jefe
de los levitas encargados del transporte, dirigía el traslado, porque era
hombre entendido.
23 Berekías y
Elcaná eran porteros del arca.
24 Sebanías,
Josafat, Natanael, Amasay, Zacarías, Benaías y Eliezer, sacerdotes, tocaban
las trompetas delante del arca de Dios. Obededom y Yejiyías eran porteros
del arca.
25 Así pues,
David los ancianos de Israel y los jefes de millares, fueron a traer el arca
de la alianza de Yahveh, desde la casa de Obededom, con alborozo.
26 Y habiendo
Dios ayudado a los levitas portadores del arca de la alianza de Yahveh,
sacrificaron siete becerros y siete carneros.
27 David iba
revestido de un manto de lino fino, lo mismo que todos los levitas, que
portaban el arca, los cantores y Kenanías, el jefe que dirigía el traslado.
Llevaba también David sobre sí un efod de lino.
28 Todo Israel
subía el arca de la alianza de Yahveh entre clamores y resonar de cuernos,
trompetas y címbalos, y haciendo sonar los salterios y las cítaras.
29 Cuando el arca
de la alianza de Yahveh entró en la Ciudad de David, Mikal, hija de Saúl,
estaba mirando por una ventana, y vio al rey David que saltaba y bailaba, y
le despreció en su corazón.
1 Introdujeron el
arca de Dios y la colocaron en medio de la Tienda que David había hecho
levantar para ella; y ofrecieron ante Dios holocaustos y sacrificios de
comunión.
2 Cuando David
hubo acabado de ofrecer los holocaustos y los sacrificios de comunión,
bendijo al pueblo en nombre de Yahveh,
3 y repartió a
todo el pueblo de Israel, hombres y mujeres, a cada uno una torta de pan, un
pastel de dátiles y un pastel de pasas.
4 David
estableció los levitas que habían de hacer el servicio delante del arca de
Yahveh, celebrando, glorificando y alabando a Yahveh, el Dios de Israel.
5 Asaf era el
jefe; Zacarías era el segundo; luego Uzziel, Semiramot, Yejiel, Mattitías,
Eliab, Benaías, Obededom y Yeiel, con salterios y cítaras. Asaf hacía sonar
los címbalos.
6 Los sacerdotes
Benaías y Yajaziel tocaban sin interrupción las trompetas delante del arca
de la alianza de Dios.
7 Aquel día
David, alabando el primero a Yahveh, entregó a Asaf y a sus hermanos este
canto:
8 ¡Dad gracias a
Yahveh, aclamad su nombre, divulgad entre los pueblos sus hazañas!
9 ¡Cantadle,
salmodiad para él, sus maravillas todas recitad!
10 ¡Gloriaos en
su santo Nombre, se alegre el corazón de los que buscan a Yahveh!
11 ¡Buscad a
Yahveh y su fuerza, id tras su rostro sin descanso!
12 Recordad las
maravillas que él ha hecho, sus prodigios y los juicios de su boca,
13 raza de
Israel, su servidor, hijos de Jacob, sus elegidos.
14 El, Yahveh, es
nuestro Dios, por toda la tierra sus juicios.
15 Recordad para
siempre su alianza, palabra que impuso a mil generaciones;
16 lo que pactó
con Abraham, el juramento que hizo a Isaac.
17 Y que puso a
Jacob como precepto, a Israel como alianza eterna,
18 diciendo: «Yo
te daré la tierra de Canaán, por parte de vuestra herencia»,
19 cuando erais
escasa gente, poco numerosos, y forasteros allí.
20 Cuando iban de
nación en nación desde un reino a otro pueblo,
21 a nadie
permitió oprimirles. Por ellos castigó a los reyes.
22 «Guardaos de
tocar a mis ungidos ni mal alguno hagáis a mis profetas.»
23 Cantad a
Yahveh toda la tierra anunciad su salvación día tras día.
24 Contad su
gloria a las naciones, a todos los pueblos sus maravillas.
25 Que es grande
Yahveh y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses.
26 Porque nada
son todos los dioses de los pueblos, mas Yahveh los cielos hizo.
27 Gloria y
majestad están ante él, fortaleza y alegría en su Morada.
28 ¡Rendid a
Yahveh, familias de los pueblos, rendid a Yahveh gloria y poder!
29 ¡Rendid a
Yahveh la gloria de su Nombre! Traed ofrendas y en sus atrios entrad.
¡Postraos ante Yahveh en esplendor sagrado!
30 ¡Tiemble ante
su faz la tierra entera! El orbe está seguro, no vacila.
31 Alégrense los
cielos y la tierra jubile. Decid entre las gentes: «¡Yahveh es rey!»
32 ¡Retumbe el
mar y cuanto encierra! ¡Exulte el campo y cuanto en él existe!
33 Griten de
júbilo los árboles de los bosque ante Yahveh, pues viene a juzgar la tierra.
34 ¡Dad gracias a
Yahveh, porque es bueno, porque es eterno su amor!
35 Y decid:
«¡Sálvanos, oh Dios de nuestra salvación! Reúnenos y líbranos de las
naciones, para dar gracias a tu Nombre santo y gloriarnos en tu alabanza.»
36 Bendito sea
Yahveh, el Dios de Israel, por eternidad de eternidades.» Y todo el pueblo
dijo: «Amén.» Y alabó a Yahveh.
37 David dejó
allí, ante el arca de la alianza de Yahveh, a Asaf y a sus hermanos, para el
ministerio continuo delante del arca, según el rito de cada día;
38 y a Obededom,
con sus hermanos, en número de 68, y a Obededom, hijo de Yedutún, y a Josá,
como porteros;
39 y el sacerdote
Sadoq y a sus hermanos, los sacerdotes, delante de la Morada de Yahveh, en
el alto de Gabaón,
40 para que
ofreciesen continuamente holocaustos a Yahveh en el altar de los
holocaustos, por la mañana y por la tarde, según todo lo escrito en la Ley
que Yahveh había mandado a Israel.
41 Con ellos
estaban Hemán y Yedutún y los restantes escogidos y nominalmente designados
para alabar a Yahveh: «Porque es eterno su amor.»
42 Y con ellos,
Hemán y Yedutún, que hacían sonar trompetas, címbalos e instrumentos para
los cánticos de Dios. Los hijos de Yedutún eran porteros.
43 Luego, todo el
pueblo se fue, cada cual a su casa; también David se volvió para bendecir su
casa.
1 Morando ya
David en su casa, dijo a Natán, profeta: «Mira, yo habito en una casa de
cedro, mientras el arca de la alianza de Yahveh está bajo pieles.»
2 Respondió Natán
a David: «Haz todo cuanto tienes en tu corazón, porque Dios está contigo.»
3 Pero aquella
misma noche vino la palabra de Dios a Natán en estos términos:
4 «Vete y di a mi
siervo David: Así dice Yahveh: No serás tú quien me edifique Casa para que
habite yo en ella.
5 Pues no he
habitado en casa alguna desde el día en que hice subir a los israelitas
hasta el día de hoy; sino que he andado de tienda en tienda y de morada en
morada.
6 En todo el
tiempo que he ido de un lado para otro con todo Israel, ¿he dicho acaso a
alguno de los Jueces de Israel, a los que mandé me apacentaran a mi pueblo:
Por qué no me edificáis una Casa de cedro?
7 Di, pues, ahora
esto a mi siervo David: Así habla Yahveh Sebaot: Yo te he tomado del
pastizal, de detrás del rebaño, para que seas caudillo de mi pueblo Israel.
8 He estado
contigo donde quiera que has ido, he eliminado a todos tus enemigos de
delante de ti y voy a hacerte un nombre grande como el nombre de los grandes
de la tierra.
9 Fijaré un lugar
a mi pueblo Israel, y lo plantaré allí para que more en él; no será ya
perturbado, y los malhechores no seguirán oprimiéndole como al principio,
10 y como en los
días en que instituí Jueces sobre mi pueblo Israel. Someteré a todos tus
enemigos. Yahveh te anuncia que Yahveh te edificará una casa.
11 Cuando se
cumplan tus días para ir con tus padres, afirmaré después de ti la
descendencia que saldrá de tus entrañas y consolidaré su reino.
12 El me
edificará un Casa y yo afirmaré su trono para siempre.
13 Yo seré para
él un padre, y él será para mi un hijo, y no apartaré de él mi amor, como le
aparté de aquel que fue antes de ti.
14 Yo le
estableceré en mi Casa y en mi reino para siempre, y su trono estará firme
eternamente.»
15 Conforme a
todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, habló Natán a David.
16 Entró entonces
el rey David, se sentó delante de Yahveh y dijo: «¿Quien soy yo, oh Yahveh
Dios, y qué mi casa, que me has traído hasta aquí?
17 Y aun esto es
poco a tus ojos, oh Dios, que hablas también a la casa de tu siervo para el
futuro lejano y me miras como si fuera un hombre distinguido, oh Yahveh
Dios.
18 ¿Qué más podrá
añadirte David por la gloria que concedes a tu siervo?
19 Oh Yahveh, por
amor de tu siervo, y según tu corazón, has hecho todas estas cosas tan
grandes, para manifestar todas estas grandezas.
20 Oh Yahveh,
nadie como tú, ni hay Dios fuera de ti, según todo lo que hemos oído con
nuestros oídos.
21 Y ¿qué otro
pueblo hay sobre la tierra como tu pueblo Israel, a quien un dios haya ido a
rescatar para hacerle su pueblo, dándole renombre por medio de obras grandes
y terribles, arrojando naciones de delante de tu pueblo al que rescataste de
Egipto?
22 Tú has
constituido a Israel tu pueblo como pueblo tuyo para siempre; y tú, Yahveh,
te has hecho su Dios.
23 Ahora, pues,
oh Yahveh, mantén firme eternamente la palabra que has dirigido a tu siervo
y a su casa; y haz según tu palabra.
24 Sí, sea firme;
y sea tu nombre por siempre engrandecido, y que diga: "Yahveh Sebaot, el
Dios de Israel, es el Dios para Israel." Y que la casa de tu siervo David
subsista en tu presencia.
25 Ya que tú, oh
Dios mío, has revelado a tu siervo que vas a edificarle una casa, por eso tu
siervo ha encontrado valor para orar en tu presencia.
26 Ahora, pues,
Yahveh, tú eres Dios, y tú has prometido esta dicha a tu siervo.
27 Y ahora te has
dignado bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca por siempre en tu
presencia, porque lo que tú bendices, Yahveh, queda bendito por siempre.»
1 Después de
esto, batió David a los filisteos y los humilló, tomando Gat y sus
dependencias de manos de los filisteos.
2 Batió también a
los moabitas, que quedaron sometidos a David, pagando tributo.
3 Batió David a
Hadadézer, rey de Sobá, en Jamat, cuando éste iba a establecer su dominio
sobre el río Eufrates.
4 David apresó mi
carros, 7.000 soldados de carro y 20.000 hombres de a pie; David desjarretó
toda la caballería de los carros, reservando cien tiros.
5 Los arameos de
Damasco vinieron en socorro de Hadadézer, rey de Sobá, y David hizo 22.000
bajas a los arameos.
6 Estableció
David gobernadores en Aram de Damasco, y los arameos quedaron sometidos a
David, pagando tributo. Yahveh hizo triunfar a David doquiera que iba.
7 Tomó David los
escudos de oro que llevaban los servidores de Hadadézer y los llevó a
Jerusalén.
8 De Tibjat y
Kun, ciudades de Hadadézer, tomó David una gran cantidad de bronce, con el
cual hizo Salomón el Mar de bronce, las columnas y los utensilios de bronce.
9 Cuando Tou, rey
de Jamat, supo que David había derrotado a todas las fuerzas de Hadadézer,
rey de Sobá,
10 envió a
Hadoram, su hijo, donde el rey David para saludarle y para felicitarle por
haber atacado y vencido a Hadadézer, ya que Tou estaba en guerra con
Hadadézer. Traía Hadoram toda clase de objetos de oro, de plata y de bronce.
11 El rey David
los consagró también a Yahveh, con la plata y el oro que había tomado a
todas las naciones: a Edom, a Moab, a los ammonitas, a los filisteos y a los
amalecitas.
12 Abisay, hijo
de Sarvia, derrotó en el Valle de la Sal a 18.000 edomitas;
13 puso
gobernadores en Edom; y todos los edomitas quedaron sometidos a David.
Yahveh hizo triunfar a David dondequiera iba.
14 Reinó David
sobre todo Israel administrando derecho y justicia a todo el pueblo.
15 Joab, hijo de
Sarvia, era jefe del ejército; Josafat, hijo de Ajilud, era el heraldo;
16 Sadoq, hijo de
Ajitub, y Ajimélek, hijo de Abiatar, eran sacerdotes; Savsá era secretario;
17 Benaías, hijo
de Yehoyadá, mandaba a los kereteos y a los peleteos, y los hijos de David
eran los primeros junto al rey.
1 Después de
esto, murió Najas, rey de los ammonitas, y en su lugar reinó su hijo.
2 Dijo entonces
David: «Tendré con Janún, hijo de Najás, la misma benevolencia que su padre
tuvo conmigo.» Y envió David mensajeros para que le consolaran por su padre.
Pero cuando los servidores de David llegaron al país de los ammonitas, donde
Janún, para consolarle,
3 dijeron los
príncipes de los ammonitas a Janún: «¿ Es que David ha enviado a consolarte
porque quiere hacer honor a tu padre ante tus ojos? ¿No han venido a ti sus
servidores más bien para explorar y destruir y para espiar el país?»
4 Prendió, pues,
Janún a los servidores de David, les rapó, cortó a media altura sus
vestidos, y los despachó.
5 Fueron a avisar
a David lo de estos hombres; y él envió gente a su encuentro, porque los
hombres estaban cubiertos de vergüenza. El rey les dijo: «Quedaos en Jericó
hasta que os crezca la barba y después volveréis.»
6 Cuando los
ammonitas vieron que se habían hecho odiosos a David, Janún y los ammonitas
enviaron mil talentos de plata para tomar a sueldo carros y hombres de carro
de Aram de Mesopotamia, de Aram de Maaká y de Sobá.
7 Tomaron a
sueldo 32.000 carros y al rey de Maaká con su ejército, los cuales vinieron
y acamparon frente a Medebá. Los ammonitas se congregaron también desde sus
ciudades y salieron a campaña.
8 David lo supo y
envió a Joab con toda la tropa y con los valientes.
9 Salieron a
campaña los ammonitas y se ordenaron en batalla a la entrada de la ciudad,
mientras que los reyes que habían venido estaban aparte en el campo.
10 Viendo Joab
que tenía un frente de combate por delante y otro por detrás escogió los
mejores de Israel y los puso en línea contra Aram.
11 Puso el resto
del ejército al mando de su hermano Abisay y lo ordenó en batalla frente a
los ammonitas.
12 Dijo Joab: «Si
los arameos me dominan, ven en mi ayuda; y si los hijos de Ammón te dominan
a ti, iré en tu socorro.
13 ¡Ten fortaleza
y esforcémonos por nuestro pueblo y por las ciudades de nuestro Dios! ¡Y que
Yahveh haga lo que bien le parezca!»
14 Y avanzó Joab
con su ejercito para luchar contra los arameos, que huyeron delante de él.
15 Viendo los
ammonitas que los arameos emprendían la fuga, huyeron también ellos ante
Abisay, hermano de Joab, y entraron en la ciudad, mientras que Joab volvió a
Jerusalén.
16 Al ver los
arameos que habían sido vencidos por Israel, enviaron emisarios para hacer
venir a los arameos del otro lado del Río; venía a su cabeza Sofak, jefe de
las tropas de Hadadézer.
17 Se dio aviso a
David, que reuniendo a todo Israel pasó el Jordán, llegó donde ellos estaban
y tomó posiciones frente a ellos. Se puso David en orden de batalla contra
los arameos y éstos trabaron combate con él.
18 Huyeron los
arameos ante Israel; y David mató a los arameos 7.000 hombres de carro y
40.000 hombres de a pie. Mató también a Sofak, jefe del ejército.
19 Cuando los
vasallos de Hadadézer vieron que habían sido derrotados por Israel, hicieron
la paz con David y le quedaron sometidos; y los arameos no se atrevieron a
seguir ayudando a los ammonitas.
1 A la vuelta del
año, al tiempo que los reyes salen a campaña, llevó Joab el grueso del
ejército y asoló el país de los ammonitas; después fue a poner sitio a
Rabbá. Mientras, David se quedó en Jerusalén. Entretanto Joab derrotó a
Rabbá y la destruyó.
2 David tomó de
la cabeza de Milkom la corona y encontró que pesaba un talento de oro. Había
en ella una piedra preciosa que fue puesta en la cabeza de David, y se llevó
un enorme botín de la ciudad.
3 Hizo salir a la
gente que había en ella y la empleó en las sierras, en los trillos de
dientes de hierro y en las hachas de hierro. Hizo lo mismo con todas las
ciudades de los ammonitas, y David se volvió con todo su ejército a
Jerusalén.
4 Después de
esto, tuvo lugar una batalla en Guézer contra los filisteos; entonces
Sibbekay, jusatita, mató a Sippay, uno de los descendientes de Rafá. Los
filisteos fueron sometidos.
5 Hubo otra
guerra contra los filisteos, y Eljanán, hijo de Yaír, mató a Lajmí, hermano
de Goliat el de Gat, el asta de su lanza era como un enjullo de tejedor.
6 Hubo guerra de
nuevo en Gat y había un hombre de gran estatura, que tenía veinticuatro
dedos, seis en cada extremidad. También éste descendía de Rafá.
7 Desafió a
Israel y le mató Jonatán, hijo de Simá, hermano de David.
8 Estos
descendían de Rafá de Gat y sucumbieron a manos de David y de sus veteranos.
1 Alzóse Satán
contra Israel, e incitó a David a hacer el censo del pueblo.
2 Dijo, pues,
David a Joab y a los jefes del ejército: «Id, contad los israelitas desde
Berseba hasta Dan, y volved después para que yo sepa su número.»
3 Respondió Joab:
«¡Multiplique Yahveh su pueblo cien veces más de lo que es! ¿Acaso no son,
oh rey mi señor, todos ellos siervos de mi señor? ¿Por qué, pues, pide esto
mi señor? ¿Por qué acarrear culpa sobre Israel?»
4 Pero prevaleció
la orden del rey sobre Joab, de modo que éste salió y recorrió todo Israel,
volviéndose después a Jerusalén.
5 Joab entregó a
David la cifra del censo del pueblo: había en todo Israel 1.100.000 hombres
capaces de manejar las armas; había en Judá 470.000 hombres capaces de
manejar las armas.
6 No incluyó en
este censo a Leví y Benjamín, porque Joab detestaba la orden del rey.
7 Desagradó esto
a Dios, por lo cual castigó a Israel.
8 Entonces dijo
David a Dios: «He cometido un gran pecado haciendo esto. Pero ahora perdona,
te ruego, la falta de tu siervo, pues he sido muy necio.»
9 Y Yahveh habló
a Gad, vidente de David, en estos términos:
10 «Anda y di a
David: Así dice Yahveh: Tres cosas te propongo; elige una de ellas y la
llevaré a cabo.»
11 Llegó Gad
donde David y le dijo: «Así dice Yahveh: Elige para ti:
12 tres años de
hambre, o tres meses de derrotas ante tus enemigos, con la espada de tus
enemigos a la espalda, o bien tres días durante los cuales la espada de
Yahveh y la peste anden por la tierra y el ángel de Yahveh haga estragos en
todo el territorio de Israel. Ahora, pues, mira qué debo responder al que me
envía.»
13 David
respondió a Gad: «Estoy en gran angustia. Pero ¡caiga yo en manos de Yahveh,
que es grande su misericordia, y no caiga en manos de los hombres!»
14 Yahveh envió
la peste sobre Israel, y cayeron de Israel 70.000 hombres.
15 Mandó Dios un
ángel contra Jerusalén para destruirla; pero cuando ya estaba destruyéndola,
miró Yahveh y se arrepintió del estrago, y dijo al ángel Exterminador:
«¡Basta ya; retira tu mano!» El ángel de Yahveh estaba junto a la era de
Ornán el jebuseo.
16 Alzando David
los ojos vio al ángel de Yahveh que estaba entre la tierra y el cielo con
una espada desenvainada en su mano, extendida contra Jerusalén. Entonces
David y los ancianos, cubiertos de sayal, cayeron rostro en tierra.
17 Y dijo David a
Dios: «Yo fui quien mandé hacer el censo del pueblo. Yo fui quien pequé, yo
cometí el mal; pero estas ovejas, ¿qué han hecho? ¡Oh Yahveh, Dios mío,
caiga tu mano sobre mí y sobre la casa de mi padre, y no haya plaga entre tu
pueblo!»
18 Entonces el
ángel de Yahveh dijo a Gad que diera a David la orden de subir para alzar un
altar a Yahveh en la era de Ornán el jebuseo.
19 Subió David,
según la orden que Gad le había dado en nombre de Yahveh.
20 Ornán, que
estaba trillando el trigo, se volvió y, al ver al ángel, él y sus cuatro
hijos se escondieron.
21 Cuando David
llegó junto a Ornán, miró Ornán y, viendo a David, salió de la era y
postróse ante David, rostro en tierra.
22 Dijo David a
Ornán: «Dame el sitio de esta era para erigir en él un altar a Yahveh -
dámelo por su justo valor en plata - para que la plaga se retire del
pueblo.»
23 Respondió
Ornán a David: «Tómalo, y haga mi señor el rey lo que bien le parezca. Mira
que te doy los bueyes para holocaustos, los trillos para leña y el trigo
para la ofrenda; todo te lo doy.»
24 Replicó el rey
David a Ornán: «No; quiero comprártelo por su justo precio, pues no tomaré
para Yahveh lo que es tuyo, ni ofreceré holocaustos de balde.»
25 Y David dio a
Ornán por el sitio la suma de seiscientos siclos de oro.
26 David erigió
allí un altar a Yahveh y ofreció holocaustos y sacrificios de comunión e
invocó a Yahveh, el cual le respondió con fuego del cielo sobre el altar del
holocausto.
27 Entonces
Yahveh ordenó al ángel que volviera la espada a la vaina.
28 En aquel
tiempo, al ver David que Yahveh le había respondido en la era de Ornán el
jebuseo, ofreció allí sacrificios.
29 Pues la Morada
de Yahveh, que Moisés había hecho en el desierto, y el altar de los
holocaustos, estaban a la sazón en el alto de Gabaón;
30 pero David no
se había atrevido a presentarse delante de Dios para consultarle, porque
estaba aterrado ante la espada del ángel de Yahveh.
1 Entonces dijo
David: «¡Aquí está la Casa de Yahveh Dios, y aquí el altar de los
holocaustos para Israel!»
2 Mandó, pues,
David reunir a los forasteros residentes en la tierra de Israel, y designó
canteros que preparasen piedras talladas para la construcción de la Casa de
Dios.
3 Preparó también
David hierro en abundancia para la clavazón de las hojas de las puertas y
para las grapas, incalculable cantidad de bronce,
4 y madera de
cedro innumerable, pues los sidonios y los tirios trajeron a David madera de
cedro en abundancia.
5 Porque David se
decía: «Mi hijo Salomón es todavía joven y débil, y la Casa que ha de
edificarse para Yahveh debe ser grandiosa sobre toda ponderación, para tener
nombre y gloria en todos los países. Así que le haré yo los preparativos.»
Hizo David, en efecto, grandes preparativos antes de su muerte.
6 Después llamó a
su hijo Salomón y le mandó que edificase una Casa para Yahveh, el Dios de
Israel.
7 Dijo David a
Salomón: «Hijo mío, yo había deseado edificar una Casa al nombre de Yahveh,
mi Dios.
8 Pero me fue
dirigida la palabra de Yahveh, que me dijo: "Tú has derramado mucha sangre y
hecho grandes guerras; no podrás edificar tú la Casa a mi nombre, porque has
derramado en tierra mucha sangre delante de mí.
9 Mira que te va
a nacer un hijo, que será hombre de paz; le concederé paz con todos sus
enemigos en derredor, porque Salomón será su nombre y en sus días concederé
paz y tranquilidad a Israel.
10 El edificará
una Casa a mi nombre; él será para mí un hijo y yo seré para él un padre y
consolidaré el trono de su reino sobre Israel para siempre."
11 Ahora, pues,
hijo mío, que Yahveh sea contigo, para que logres edificar la Casa de Yahveh
tu Dios, como él de ti lo ha predicho.
12 Quiera Yahveh
concederte prudencia y entendimiento y darte órdenes sobre Israel, para que
guardes la Ley de Yahveh tu Dios.
13 No prosperarás
si no cuidas de cumplir los decretos y las normas que Yahveh ha prescrito a
Moisés para Israel. ¡Sé fuerte y ten buen ánimo! ¡No temas ni desmayes!
14 Mira lo que yo
he preparado en mi pequeñez para la Casa de Yahveh: 100.000 talentos de oro,
un millón de talentos de plata y una cantidad de cobre y de hierro
incalculable por su abundancia. He preparado también maderas y piedras que
tú podrás aumentar.
15 Y tienes a
mano muchos obreros, canteros, artesanos en piedra y en madera, expertos en
toda clase de obras.
16 El oro, la
plata, el bronce y el hierro son sin número. ¡Levántate, pues! Manos a la
obra y que Yahveh sea contigo.»
17 Mandó David a
todos los jefes de Israel que ayudasen a su hijo Salomón:
18 «¿No está con
vosotros Yahveh vuestro Dios? ¿Y no os ha dado paz por todos lados? Pues él
ha entregado en mis manos a los habitantes del país y el país está sujeto
ante Yahveh y ante su pueblo.
19 Aplicad ahora
vuestro corazón y vuestra alma a buscar a Yahveh vuestro Dios. Levantaos y
edificad el santuario de Yahveh Dios, para trasladar el arca de la alianza
de Yahveh y los utensilios del santuario de Dios a la Casa que ha de
edificarse al Nombre de Yahveh.»
1 Viejo ya David
y colmado de días, proclamó a su hijo Salomón rey de Israel.
2 Reunió a todos
los jefes de Israel, a los sacerdotes y a los levitas,
3 y se hizo el
censo de los levitas de treinta años para arriba; su número, contado por
cabezas uno a uno, fue de 38.000 varones.
4 De éstos,
24.000 estaban al frente del servicio de la Casa de Yahveh; 6.000 eran
escribas y jueces,
5 4.000 eran
porteros y 4.000 alababan a Yahveh con los instrumentos que David había
fabricado para rendir alabanzas.
6 David los
distribuyó por clases, según los hijos de Leví: Guersón, Quehat y Merarí.
7 De los
guersonitas: Ladán y Simí.
8 Hijos de Ladán:
Yejiel, el primero, Zetam y Joel, tres.
9 Hijos de Simí:
Selomit, Jaziel y Harán, tres. Estos son los jefes de las casas paternas de
Ladán.
10 Hijos de Simí:
Yájat, Zizá, Yeús y Beriá. Estos eran los cuatro hijos de Simí.
11 Yájat era el
jefe, Zizá, el segundo, Yeús y Beriá no tuvieron muchos hijos, por lo cual
representaron en el censo una sola casa paterna.
12 Hijos de
Quehat: Amram, Yishar, Hebrón y Uzziel, cuatro.
13 Hijos de
Amram: Aarón y Moisés. Aarón fue separado, juntamente con sus hijos, para
consagrar por siempre las cosas sacratísimas, para quemar incienso ante
Yahveh, para servirle y para bendecir en su nombre por siempre.
14 En cuanto a
Moisés, varón de Dios, sus hijos fueron contados en la tribu de Leví.
15 Hijos de
Moisés: Guersom y Eliezer.
16 Hijos de
Guersom: Sebuel, el primero.
17 Hijos de
Eliezer: Rejabías, el primero. Eliezer no tuvo más hijos, pero los hijos de
Rejabías fueron muy numerosos.
18 Hijos de
Yishar: Selomit, el primero,
19 Hijos de
Hebrón: Yeriyyías, el primero, Amarías, el segundo, Yajaziel, el tercero y
Yecamam, el cuarto.
20 Hijos de
Uzziel: Miká, el primero y Yissías el segundo.
21 Hijos de
Merarí: Majlí y Musí. Hijos de Majlí: Eleazar y Quis.
22 Eleazar murió
sin tener hijos; sólo tuvo hijas, a las que los hijos de Quis, sus hermanos,
tomaron por mujeres.
23 Hijos de Musí:
Majlí, Eder y Yeremot, tres.
24 Estos son los
hijos de Leví, según sus casas paternas, los cabezas de familia, según el
censo de ellos, contados nominalmente uno por uno. Estaban encargados del
servicio de la Casa de Yahveh desde la edad de veinte años en adelante.
25 Pues David
había dicho: «Yahveh, el Dios de Israel, ha dado reposo a su pueblo y mora
en Jerusalén para siempre.
26 Y en cuanto a
los levitas, ya no tendrán que transportar la Morada, con todos los
utensilios de su servicio.»
27 Conforme a
estas últimas disposiciones de David, se hizo el cómputo de los hijos de
Leví de veinte años para arriba.
28 Estaban a las
órdenes de los hijos de Aarón, para el servicio de la Casa de Yahveh,
teniendo a su cargo los atrios y las cámaras, la limpieza de todas las cosas
sagradas y la obra del servicio de la Casa de Dios;
29 asimismo
tenían a su cargo disponer en filas los panes, la flor de harina para la
oblación, las tortas sin levadura, lo frito en la sartén, lo cocido y toda
clase de medidas de capacidad y longitud.
30 «Tenían que
estar presentes todas las mañanas y todas las tardes para celebrar y alabar
a Yahveh
31 y para ofrecer
todos los holocaustos a Yahveh en los sábados, novilunios y solemnidades,
según su número y su rito especial, delante de Yahveh para siempre,
32 guardando en
el servicio de la Casa de Dios el ritual de la Tienda del Encuentro, el
ritual del santuario y el ritual de los hijos de Aarón, sus hermanos.
1 Estas son las
clases de los hijos de Aarón. Hijos de Aarón: Nadab, Abihú, Eleazar e
Itamar.
2 Nadab y Abihú
murieron antes que su padre, sin tener hijos, de modo que ejercieron las
funciones sacerdotales Eleazar e Itamar.
3 David, junto
con Sadoq, de los hijos de Itamar, los clasificó y los inscribió en el
registro según sus funciones.
4 Se hallaron
entre los hijos de Eleazar más varones que entre los hijos de Itamar, por lo
que se dividió a los hijos de Eleazar en dieciséis jefes de casas paternas;
y a los hijos de Itamar, en ocho jefes de casas paternas.
5 Los repartieron
por suertes a unos y otros; porque había jefes del santuario y jefes de
Dios, tanto entre los hijos de Eleazar como entre los hijos de Itamar.
6 Semaías, hijo
de Natanael, escriba, uno de los levitas, los inscribió en presencia del rey
y de los jefes, y en presencia del sacerdote Sadoq, de Ajimélek, hijo de
Abiatar, y de los jefes de familias sacerdotales y levíticas. Se sacaba a
suertes: una vez para Itamar y dos veces para Eleazar.
7 Tocó la primera
suerte a Yehoyarib; la segunda a Yedaías;
8 la tercera a
Jarim; la cuarta a Seorim;
9 la quinta a
Malkiyías; la sexta a Miyyamín;
10 la séptima a
Haqcós; la octava a Abías;
11 la novena a
Yesúa; la décima a Sekanías;
12 la once a
Elyasib; la doce a Yaquín;
13 la trece a
Juppá; la catorce a Yisbáal;
14 la quince a
Bilgá; la dieciséis a Immer;
15 la diecisiete
a Jezir; la dieciocho a Happissés;
16 la diecinueve
a Petajías; la veinte a Ezequiel;
17 la veintiuna a
Yakín; la veintidós a Gamul;
18 la veintitrés
a Delaías; la veinticuatro a Maazías.
19 Fueron
inscritos en el registro según sus servicios para entrar en la Casa de
Yahveh conforme al reglamento que Yahveh, el Dios de Israel, había prescrito
por medio de Aarón, padre de ellos.
20 Respecto de
los otros hijos de Leví: De los hijos de Amram: Subael. De los hijos de
Subael: Yejdeías.
21 De Rejabías:
de los hijos de Rejabías, Yissiyías era el primero.
22 De los
yisharitas, Selomot; de los hijos de Selomot, Yájat.
23 Hijos de
Hebrón: Yeriyías, el primero; Amarías, el segundo; Yajaziel, el tercero;
Yecamam, el cuarto.
24 Hijos de
Uzziel: Miká; de los hijos de Miká, Samir;
25 Yissiyías era
hermano de Miká; de los hijos de Yissiyías, Zacarías.
26 Hijos de
Merarí: Majlí y Musí. Hijos de Yaaziyías, su hijo;
27 hijos de
Metarí por la línea de Yaaziyías, su hijo: Soham, Zakkur e Ibrí.
28 De Majlí:
Eleazar, que no tuvo hijos.
29 De Quis: los
hijos de Quis: Yerajmeel.
30 Hijos de Musí:
Majlí, Eder y Yerimot. Estos fueron los hijos de los levitas según sus casas
paternas.
31 También éstos
entraron en suerte de la misma manera que sus hermanos, los hijos de Aarón,
en presencia del rey David, Sadoq, Ajimélek y los cabezas de familias
sacerdotales y los levitas, siendo tratadas las primeras familias igual que
las últimas.
1 David y los
jefes del ejército separaron para el servicio a los hijos de Asaf, Hemán y
Yedutún, profetas, que cantaban con cítaras, salterios y címbalos. Este es
el número de personas que se encargaban de este servicio:
2 De los hijos de
Asaf: Zakkur, José, Netanías, Asarelá, hijos de Asaf, bajo la dirección de
Asaf, que profetizaba según las órdenes del rey.
3 De Yedutún: los
hijos de Yedutún: Guedalías, Serí, Isaías, Jasabías y Mattitías, seis, bajo
la dirección de su padre Yedutún que profetizaba al son de la cítara para
celebrar y alabar a Yahveh.
4 De Hemán: los
hijos de Hemán: Buqquiyías, Mattanías, Uzziel, Sebuel, Yerimot, Jananías,
Jananí, Eliyatá, Guiddaltí, Romamti Ezer, Yosbecasa, Mallotí, Hotir,
Majaziot.
5 Todos estos
eran hijos de Hemán, vidente del rey; a las palabras de Dios debían hacer
sonar la trompa. Dios había dado a Hemán catorce hijos y tres hijas.
6 Todos ellos se
hallaban bajo la dirección de su padre para el canto de la Casa de Yahveh,
con címbalos, salterios y cítaras al servicio de la Casa de Dios, siguiendo
las indicaciones del rey, de Asaf, Yedutún y Hemán.
7 Su número,
contando a sus hermanos, los que estaban instruidos en el canto de Yahveh,
todos ellos maestros, era de 288.
8 Echaron a
suertes el turno del servicio, tanto el pequeño como el grande, el maestro
como el discípulo.
9 La primera
suerte recayó sobre el asafita José; la segunda sobre Guedalías con sus
hermanos e hijos, doce;
10 la tercera,
sobre Zakkur, sus hijos y hermanos, doce;
11 la cuarta
sobre Yisrí, sus hijos y hermanos, doce;
12 la quinta
sobre Netanías, sus hijos y hermanos, doce;
13 la sexta sobre
Buqquiyías, sus hijos y hermanos, doce;
14 la séptima
sobre Yesarela, sus hijos y hermanos, doce;
15 la octava
sobre Isaías, sus hijos y hermanos, doce;
16 la novena
sobre Mattanías, sus hijos y hermanos, doce;
17 la décima
sobre Simí, sus hijos y hermanos, doce;
18 la once sobre
Azarel, sus hijos y hermanos, doce;
19 la doce sobre
Jasabías, sus hijos y hermanos, doce;
20 la trece,
sobre Subael, sus hijos y hermanos, doce
21 la catorce,
sobre Mattitías, sus hijos y hermanos, doce;
22 la quince,
sobre Yeremot, sus hijos y hermanos, doce;
23 la dieciséis,
sobre Jananías, sus hijos y hermanos, doce;
24 la diecisiete,
sobre Yosbecasa, sus hijos y hermanos, doce;
25 la dieciocho,
sobre Jananí, sus hijos y hermanos, doce;
26 la diecinueve,
sobre Mallotí, sus hijos y hermanos, doce;
27 la veinte,
sobre Eliyatá, sus hijos y hermanos, doce;
28 la veintiuna,
sobre Hotir, sus hijos y hermanos, doce;
29 la veintidós,
sobre Guiddaltí, sus hijos y hermanos, doce;
30 la veintitrés,
sobre Majaziot, sus hijos y hermanos, doce;
31 la
veinticuatro, sobre Romamti Ezer, sus hijos y hermanos, doce.
1 Estas son las
clases de porteros: De los coreítas: Meselemías, hijo de Qoré, de los hijos
de Ebyasaf.
2 Meselemías tuvo
hijos: el primogénito, Zacarías; el segundo, Yediael; el tercero, Zebadías;
el cuarto, Yatniel;
3 el quinto,
Elam; el sexto, Yehojanán; el séptimo, Elyehoenay.
4 Hijos de
Obededom: Semaías, el primogénito; Yehozabad, el segundo; Yoaj, el tercero;
Sakar, el cuarto; Natanael, el quinto;
5 Amiel, el
sexto; Isacar el séptimo; Peulletay, el octavo; pues Dios le había
bendecido.
6 A su hijo
Semaáis le nacieron hijos, que se impusieron en sus familias paternas, pues
eran hombres valerosos.
7 Hijos de
Semaáis: Otní, Rafael, Obed, Elzabad y sus hermanos, hombres valerosos,
Elihú y Semakías.
8 Todos estos
eran hijos de Obededom; ellos y sus hijos y sus hermanos eran hombres de
gran valor para el servicio. 62 de Obededom.
9 Meselemías tuvo
hijos y hermanos, dieciocho hombres valerosos.
10 Josá, de los
hijos de Merarí, tuvo como hijos a Simrí, el primero, pues aunque no fue el
primogénito, su padre le puso al frente;
11 Jilquías, el
segundo; Tebalías, el tercero; Zacarías, el cuarto. El total de los hijos y
hermanos de Josá fue de trece.
12 Estas
secciones de los porteros, los jefes, igual que sus hermanos, tenían el
cuidado del ministerio de la Casa de Yahveh.
13 Echaron
suertes para cada puerta, sobre pequeños y grandes, con arreglo a sus casas
paternas.
14 Para la puerta
oriental cayó la suerte sobre Selemías. Después echaron suertes: tocó la
parte norte a su hijo Zacarías, que era un prudente consejero.
15 A Obededom le
tocó el sur, y a sus hijos los almacenes.
16 A Supplim y a
Josá, el occidente, con la puerta del tronco abatido, en el camino de la
subida, correspondiéndose un puesto de guardia con el otro.
17 Al oriente
seis por día, al norte cuatro por día, al mediodía cuatro por día y en los
almacenes de dos en dos;
18 en el Parbar,
a occidente, había cuatro para la subida, dos para el Parbar.
19 Estas son las
clases de los porteros, de entre los hijos de los coreítas y de los hijos de
Merarí.
20 Los levitas,
sus hermanos, custodiaban los tesoros de la Casa de Dios, y los tesoros de
las cosas sagradas.
21 Los hijos de
Ladán, hijos de Guersón por la línea de Ladán, tenían a los yejielitas por
jefes de familia de Ladán el guersonita.
22 Los
yejielitas, Zetam y su hermano Joel, estaban al frente de los tesoros de la
Casa de Yahveh.
23 Cuanto a los
amramíes, los yisharitas, los hebronitas y los ozzielitas:
24 Sebuel, hijo
de Guersóm, hijo de Moisés, era tesorero mayor.
25 Sus hermanos
por parte de Eliezer: Rejabías, hijo suyo; Isaías, hijo suyo; Joram, hijo
suyo; Zikrí, hijo suyo; Selomit, hijo suyo.
26 Este Selomit y
sus hermanos estaban al cuidado de los tesoros de las cosas sagradas que
habían consagrado el rey David, los cabezas de las casas paternas, los jefes
de millar y de cien y los jefes del ejército.
27 Lo habían
consagrado del botín de guerra y de los despojos, para el sostenimiento de
la Casa de Yahveh.
28 Todo lo que
habían consagrado el vidente Samuel, Saúl, hijo de Quis, Abner, hijo de Ner,
y Joab, hijo de Sarvia: todo lo consagrado estaba al cuidado de Selomit y
sus hermanos.
29 De los
yisharitas: Kenanías y sus hijos administraban como escribas y jueces los
negocios exteriores de Israel.
30 De los
hebronitas: Jasabías y sus hermanos, hombres de valor, en número de 1.700,
estaban encargados de la administración de Israel allende el Jordán, al
occidente, para todos los asuntos referentes a Yahveh y al servicio del rey.
31 El jefe de los
hebronitas era Yeriyías. Acerca de los hebronitas, en el año cuarenta del
reinado de David, se hicieron investigaciones sobre sus genealogías
paternas, y se hallaron entre ellos hombres de valía en Yazer de Galaad.
32 Los hermanos
de Yeriyías, hombres valerosos, jefes de familias en número de 2.700, fueron
constituidos por el rey David sobre los rubenitas, los gaditas y la media
tribu de Manasés, en todos los asuntos de Dios y en todos los negocios del
rey.
1 Por lo que se
refiere al número de los hijos de Israel: Los cabezas de casas paternas, los
jefes de millar y de cien y sus escribas atendían al servicio de todo el que
acudiera. Las secciones intervenían en todo asunto del rey relevándose todos
los meses del año. Cada sección tenía 24.000 hombres.
2 Al frente de la
primera sección, que era la del primer mes, estaba Yasobam, hijo de Zabdiel;
en su sección había 24.000 hombres.
3 Pertenecía a
los hijos de Peres y era jefe de todos los comandantes del ejército del
primer mes.
4 Al frente de la
sección del segundo mes estaba Doday, el ajojita, su sección tenía 24.000
hombres.
5 Jefe del tercer
ejército, para el tercer mes, era Benaías, hijo del sacerdote Yehoyadá; en
su sección había 24.000 hombres.
6 Este Benaías
era uno de los Treinta valientes y hallábase al frente de ellos; en su
sección estaba su hijo Ammizabad.
7 El cuarto, para
el cuarto mes, era Asahel, hermano de Joab; le sucedió su hijo Zebadías. En
su sección había 24.000 hombres.
8 El quinto, para
el quinto mes, era el jefe Samhut el zarejita, cuya sección constaba de
24.000 hombres.
9 El sexto, para
el sexto mes, era Irá, hijo de Iqués, el tecoíta, y en su sección había
24.000 hombres.
10 El séptimo,
para el séptimo mes, era Jeles el pelonita, de los benjaminitas; su sección
constaba de 24.000 hombres.
11 El octavo,
para el octavo mes, era Sibbekay, de Jusá, el zarejita; su sección constaba
de 24.000 hombres.
12 El noveno,
para el noveno mes, era Abiézer, de Anatot de los benjaminitas; en su
sección había 24.000 hombres.
13 El décimo,
para el décimo mes, era Mahray, de Neftofá, zarejita; su sección constaba de
24.000 hombres.
14 El undécimo,
para el mes undécimo, era Benaías, de Piratón, de los efraimitas; su sección
tenía 24.000 hombres.
15 El duodécimo,
para el mes duodécimo, era Jelday, de Netofá, de la estirpe de Otniel; su
sección comprendía 24.000 hombres.
16 Jefes de las
tribus de Israel: Jefe de los rubenitas: Eliezer, hijo de Zikrí. De los
simeonitas: Sefatías, hijo de Maaká.
17 De los
levitas: Jasabías, hijo de Quemuel. De Aarón: Sadoq.
18 De Judá:
Elihú, uno de los hermanos de David. De Isacar: Omrí, hijo de Miguel.
19 De Zabulón:
Yismaías, hijo de Abdías. De Neftalí: Yerimot, hijo de Azriel.
20 De los
efraimitas: Oseas, hijo de Azarías. De la media tribu de Manasés: Joel, hijo
de Pedaías.
21 De la media
tribu de Manasés en Galaad: Yiddó, hijo de Zacarías. De Benjamín: Yaasiel,
hijo de Abner.
22 De Dan:
Azarael, hijo de Yerojam. Estos son los jefes de las tribus de Israel.
23 David no hizo
el censo de los que tenían menos de veinte años, porque Yahveh había dicho
que multiplicaría a Israel como las estrellas del cielo.
24 Joab, hijo de
Sarvia, comenzó a hacer el censo, pero no lo acabó; pues con ese motivo la
Cólera descargó sobre Israel, por eso su número no alcanza el número de los
Anales del rey David.
25 Azmávet, hijo
de Adiel, tenía a su cargo los depósitos reales. Sobre los depósitos del
campo, de las ciudades, de las aldeas, y de las torres, estaba Jonatán, hijo
de Uzzías;
26 sobre los
labradores del campo que cultivaban las tierras, Ezrí, hijo de Kelub;
27 sobre las
viñas, Simí, de Ramá; sobre las provisiones de vino de las bodegas, Zabdí,
de Sefán;
28 sobre los
olivares y los sicómoros que había en la Tierra Baja, Báal Janán, de Guéder;
sobre los almacenes de aceite, Joás;
29 sobre las
vacadas que pacían en Sarón, Sitray el saronita; sobre las vacadas de los
valles, Safat, hijo de Adlay;
30 sobre los
camellos, Obil el ismaelita; sobre las asnas, Jejdeías, de Meronot;
31 sobre las
ovejas, Yaziz el hagarita. Todos estos eran intendentes de la hacienda del
rey David.
32 Jonatán, tío
de David, hombre prudente e instruido, era consejero; él y Yejiel, hijo de
Yakmoní, cuidaban de los hijos del rey.
33 Ajitófel era
consejero del rey, y Jusay el arquita era amigo del rey.
34 Después de
Ajitófel, lo fueron Yehoyadá, hijo de Benaías, y Abiatar. Joab era el jefe
del ejército del rey.
1 David reunió en
Jerusalén a todos los jefes de Israel, los jefes de las tribus, los jefes de
las secciones que estaban al servicio del rey, los jefes de millar y los
jefes de cien, los administradores de la hacienda y del ganado del rey y de
sus hijos, a los eunucos, los valientes y todos los hombres de valor.
2 Y, poniéndose
en pie, dijo el rey David: «Oídme, hermanos míos y pueblo mío: Había
decidido en mi corazón edificar una Casa donde descansase el arca de la
alianza de Yahveh y sirviese de escabel de los pies de nuestro Dios. Ya
había hecho yo preparativos para la construcción,
3 pero Dios me
dijo: "No edificarás tú la Casa a mi nombre, pues eres hombre de guerra y
has derramado sangre.
4 «Sin embargo,
Yahveh, el Dios de Israel, me ha elegido de entre toda la casa de mi padre,
para que fuese rey de Israel para siempre. Pues escogió a Judá para ser
caudillo, y de las familias de Judá a la casa de mi padre, y de entre los
hijos de mi padre se ha complacido en mí para establecer un rey sobre todo
Israel.
5 Y entre todos
mis hijos - pues Yahveh me ha dado muchos hijos - eligió a mi hijo Salomón
para que se siente en el trono del reino de Yahveh sobre Israel.
6 Y El me dijo:
"Tú hijo Salomón edificará mi Casa y mis atrios; porque le he escogido a él
por hijo mío, y yo seré para él padre.
7 Haré estable su
reino para siempre, si se mantiene firme en el cumplimiento de mis
mandamientos y de mis normas como lo hace hoy."
8 «Ahora, pues, a
los ojos de todo Israel, que es la asamblea de Yahveh, y a oídos de nuestro
Dios, guardad y meditad todos los mandamientos de Yahveh vuestro Dios, para
que podáis poseer esta tierra espléndida y la dejéis como heredad a vuestros
hijos después de vosotros para siempre.
9 «Y tú, Salomón,
hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón entero y con
ánimo generoso, porque Yahveh sondea todos los corazones y penetra los
pensamientos en todas sus formas. Si le buscas, se dejará encontrar; pero si
le dejas, él te desechará para siempre.
10 Mira ahora que
Yahveh te ha elegido para edificar una Casa que sea su santuario. ¡Sé
fuerte, y manos a la obra!»
11 David dio a su
hijo Salomón el diseño del vestíbulo y de los demás edificios, de los
almacenes, de las salas altas, de las salas interiores y del lugar del
Propiciatorio;
12 y también el
diseño de todo lo que tenía en su mente respecto de los atrios de la Casa de
Yahveh, y de todas las cámaras de alrededor, para los tesoros de la Casa de
Dios y los tesoros de las cosas sagradas;
13 asimismo
respecto de las clases de los sacerdotes y de los levitas y del ejercicio
del servicio de la Casa de Yahveh, como también de todos los utensilios del
servicio de la Casa de Yahveh.
14 Cuanto al oro,
el peso de oro para cada uno de los utensilios de cada servicio, y también
la plata, según el peso que correspondía a cada uno de los utensilios de
cada clase de servicio;
15 asimismo el
peso de los candelabros de oro y sus lámparas de oro, según el peso de cada
candelabro y de sus lámparas, y para los candelabros de plata según el peso
de cada candelabro y sus lámparas, conforme al servicio de cada candelabro;
16 el peso de oro
para las mesas de las filas de pan, para cada mesa, y la plata para las
mesas de plata;
17 oro puro para
los tenedores, los acetres y los jarros; y asimismo lo correspondiente para
las copas de oro, según el peso de cada copa, y para las copas de plata
según el peso de cada copa;
18 para el altar
del incienso, oro acrisolado según el peso; asimismo según el peso; asimismo
el modelo de la carroza y de los querubines que extienden las alas y cubren
el arca de la alianza de Yahveh.
19 Todo esto
conforme a lo que Yahveh había escrito de su mano para hacer comprender
todos los detalles del diseño.
20 Y dijo David a
su hijo Salomón: «¡Sé fuerte y ten buen ánimo; y manos a la obra! No temas
ni desmayes, porque Yahveh Dios, el Dios mío, está contigo; no te dejará ni
te desamparará, hasta que acabes toda la obra para el servicio de la Casa de
Yahveh.
21 Ahí tienes las
clases de los sacerdotes y de los levitas para todo el servicio de la Casa
de Dios; estarán a tu lado para cada clase de obra, todos los hombres de
buena voluntad y hábiles para cualquier clase de servicio; y los jefes del
pueblo entero están a tus órdenes.»
1 Dijo el rey
David a toda la asamblea: «Mi hijo Salomón, el único elegido por Dios, es
todavía joven y débil, y la obra es grande; pues este alcázar no es para
hombre, sino para Yahveh Dios.
2 Con todas mis
fuerzas he preparado, con destino a la Casa de mi Dios, el oro para los
objetos de oro, la plata para los de plata, el bronce para los de bronce, el
hierro para los de hierro, y la madera para los de madera; piedras de ónice
y de engaste, piedras brillantes y de varios colores, toda suerte de piedras
preciosas y piedras de alabastro en abundancia.
3 Fuera de esto,
en mi amor por la Casa de mi Dios, doy a la Casa de mi Dios el oro y la
plata que poseo, además de todo lo que tengo preparado para la Casa del
santuario:
4 3.000 talentos
de oro, del oro de Ofir, y 7.000 talentos de plata acrisolada para recubrir
las paredes de los edificios;
5 el oro para los
objetos de oro, la plata para los de plata y para todas las obras de
orfebrería. ¿Quién, pues, quiere ahora hacer a manos llenas una ofrenda a
Yahveh?»
6 Entonces los
cabezas de familia, los jefes de las tribus de Israel, los jefes de millar y
de cien, y los encargados de las obras del rey, ofrecieron espontáneamente
sus donativos,
7 y dieron para
el servicio de la Casa de Dios 5.000 talentos de oro, 10.000 dáricos, 10.000
talentos de plata, 18.000 talentos de bronce y 100.000 talentos de hierro.
8 Los que tenían
piedras preciosas las entregaron para el tesoro de la Casa de Yahveh, en
manos de Yejiel el guersonita .
9 Y el pueblo se
alegró por estas ofrendas voluntarias; porque de todo corazón la habían
ofrecido espontáneamente a Yahveh. También el rey David tuvo un gran gozo.
10 Después
bendijo David a Yahveh en presencia de toda la asamblea diciendo: «¡Bendito
tú, oh Yahveh, Dios de nuestro padre Israel, desde siempre hasta siempre!
11 Tuya, oh
Yahveh, es la grandeza, la fuerza, la magnificencia, el esplendor y la
majestad; pues tuyo es cuanto hay en el cielo y en la tierra. Tuyo, oh
Yahveh, es el reino; tú te levantas por encima de todo.
12 De ti proceden
las riquezas y la gloria. Tú lo gobiernas todo; en tu mano están el poder y
la fortaleza, y es tu mano la que todo lo engrandece y a todo da
consistencia.
13 Pues bien, oh
Dios nuestro, te celebramos y alabamos tu Nombre magnífico.
14 Pues, ¿quién
soy yo y quién es mi pueblo para que podamos ofrecerle estos donativos?
Porque todo viene de ti, y de tu mano te lo damos.
15 Porque
forasteros y huéspedes somos delante de ti, como todos nuestros padres; como
sombras son nuestros días sobre la tierra y no hay esperanza.
16 Yahveh, Dios
nuestro, todo este grande acopio que hemos preparado para edificarte una
Casa para tu santo Nombre, viene de tu mano y tuyo es todo.
17 Bien sé, Dios
mío, que tú pruebas los corazones y amas la rectitud; por eso te he ofrecido
voluntariamente todo esto con rectitud de corazón, y ahora veo con regocijo
que tu pueblo, que está aquí, te ofrece espontáneamente tus dones.
18 Oh Yahveh,
Dios de nuestros padres Abraham, Isaac, e Israel, conserva esto
perpetuamente para formar los pensamientos en el corazón de tu pueblo, y
dirige tú su corazón hacia ti.
19 Da a mi hijo
Salomón un corazón perfecto, para que guarde tus mandamientos, tus
instrucciones y tus preceptos, para que todo lo ponga por obra y edifique el
alcázar que yo te he preparado.»
20 Después dijo
David a toda la asamblea: «¡Bendecid a Yahveh, vuestro Dios!» Y toda la
asamblea bendijo a Yahveh, el Dios de sus padres, se inclinaron y se
postraron ante Yahveh y ante el rey.
21 Al día
siguiente sacrificaron víctimas a Yahveh y le ofrecieron holocaustos: mil
novillos, mil carneros y mil corderos, con sus libaciones y muchos
sacrificios por todo Israel.
22 Aquel día
comieron y bebieron ante Yahveh con gran gozo y por segundo vez proclamaron
rey a Salomón, hijo de David; le ungieron como caudillo ante Yahveh, y a
Sadoq como sacerdote.
23 Sentóse
Salomón como rey sobre el trono de Yahveh en lugar de su padre David: él
prosperó y todo Israel le obedeció
24 Todos los
jefes y valientes, y también todos los hijos del rey David, prestaron
obediencia al rey Salomón.
25 Y Yahveh
engrandeció sobremanera a Salomón a los ojos de todo Israel, y le dio un
reinado glorioso como nunca había tenido ningún rey de Israel antes de él.
26 David, hijo de
Jesé, había reinado sobre todo Israel.
27 El tiempo que
reinó sobre Israel fue de cuarenta años. En Hebrón reinó siete años y en
Jerusalén 33.
28 Murió en buena
vejez, lleno de días, riqueza y gloria; y en su lugar reinó su hijo Salomón.
29 Los hechos del
rey David, de los primeros a los postreros, están escritos en la historia
del vidente Samuel, en la historia del profeta Natán y en la historia del
vidente Gad,
30 juntamente con
todo su reinado y sus hazañas, y las cosas que le sobrevinieron a él, a
Israel y a todos los reinos de los demás países.