1 Luego me fue
dada una caña de medir parecida a una vara, diciéndome: «Levántate y mide el
Santuario de Dios y el altar, y a los que adoran en él.
2 El patio
exterior del Santuario, déjalo aparte, no lo midas, porque ha sido entregado
a los gentiles, que pisotearán la Ciudad Santa 42 meses.
3 Pero haré que
mis dos testigos profeticen durante 1260 días, cubiertos de sayal».
4 Ellos son = los
dos olivos = y los dos candeleros = que están en pie delante del Señor de la
tierra. =
5 Si alguien
pretendiera hacerles mal, saldría fuego de su boca y devoraría a sus
enemigos; si alguien pretendería hacerles mal, así tendría que morir.
6 Estos tienen
poder de cerrar el cielo para que no llueva los días en que profeticen;
tienen también poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y poder de
herir la tierra con toda clase de plagas, todas las veces que quieran.
7 Pero cuando
hayan terminado de dar testimonio, la Bestia que surja del Abismo = les hará
la guerra, los vencerá = y los matará.
8 Y sus
cadáveres, en la plaza de la Gran Ciudad, que simbólicamente se llama Sodoma
o Egipto, allí donde también su Señor fue crucificado.
9 Y gentes de los
pueblos, razas, lenguas y naciones, contemplarán sus cadáveres tres días y
medio: no está permitido sepultar sus cadáveres.
10 Los habitantes
de la tierra se alegran y se regocijan por causa de ellos, y se intercambian
regalos, porque estos dos profetas habían atormentado a los habitantes de la
tierra.
11 Pero, pasados
los tres días y medio, = un aliento de vida = procedente de Dios = entró en
ellos y se pusieron de pie, = y un gran espanto se apoderó de quienes los
contemplaban.
12 Oí entonces
una fuerte voz que les decía desde el cielo: «Subid acá.» Y subieron al
cielo en la nube, a la vista de sus enemigos.
13 En aquella
hora se produjo un violento terremoto, y la décima parte de la ciudad se
derrumbó, y con el terremoto perecieron 7.000 personas. Los supervivientes,
presa de espanto, dieron gloria al Dios del cielo.
14 El segundo
¡Ay! ha pasado. Mira que viene en seguida el tercero.
15 Tocó el
séptimo Ángel... Entonces sonaron en el cielo fuertes voces que decían: «Ha
llegado el reinado sobre el mundo de nuestro Señor y de su Cristo; y reinará
por los siglos de los siglos.»
16 Y los
veinticuatro Ancianos que estaban sentados en sus tronos delante de Dios, se
postraron rostro en tierra y adoraron a Dios diciendo:
17 «Te damos
gracias, Señor Dios Todopoderoso, "Aquel que es y que era" porque has
asumido tu inmenso poder para establecer tu reinado.
18 = Las naciones
se habían encolerizado; = pero ha llegado tu cólera y el tiempo de que los
muertos sean juzgados, el tiempo de dar la recompensa a = tus siervos los
profetas, = a los santos y = a los que temen tu nombre, pequeños y grandes,
= y de destruir a los que destruyen la tierra.»
19 Y se abrió el
Santuario de Dios en el cielo, y apareció el arca de su alianza en el
Santuario, y se produjeron relámpagos, y fragor, y truenos, y temblor de
tierra y fuerte granizada.
1 Una gran señal
apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies,
y una corona de doce estrellas sobre su cabeza;
2 está encinta, y
grita con los dolores del parto y con el tormento de dar a luz.
3 Y apareció otra
señal en el cielo: un gran Dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y
sobre sus cabezas siete diademas.
4 Su cola
arrastra la tercera parte de = las estrellas del cielo y las precipitó sobre
la tierra. = El Dragón se detuvo delante de la Mujer que iba a dar a luz,
para devorar a su Hijo en cuanto lo diera a luz.
5 La mujer = dio
a luz un = Hijo = varón, = el que ha de = regir a todas las naciones con
cetro de hierro; = y su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono.
6 Y la mujer huyó
al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios para ser allí
alimentada 1.260 días.
7 Entonces se
entabló una batalla en el cielo: = Miguel = y sus Ángeles combatieron con el
Dragón. También el Dragón y sus Ángeles combatieron,
8 pero no
prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos.
9 Y fue arrojado
el gran Dragón, la Serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el
seductor del mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus Ángeles fueron
arrojados con él.
10 Oí entonces
una fuerte voz que decía en el cielo: «Ahora ya ha llegado la salvación, el
poder y el reinado de nuestro Dios y la potestad de su Cristo, porque ha
sido arrojado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba día y
noche delante de nuestro Dios.
11 Ellos lo
vencieron gracias a la sangre del Cordero y a la palabra de testimonio que
dieron, porque despreciaron su vida ante la muerte.
12 Por eso,
regocijaos, cielos y los que en ellos habitáis. ¡Ay de la tierra y del mar!
porque el Diablo ha bajado donde vosotros con gran furor, sabiendo que le
queda poco tiempo.»
13 Cuando el
Dragón vio que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la Mujer que
había dado a luz al Hijo varón.
14 Pero se le
dieron a la Mujer las dos alas del águila grande para volar al desierto, a
su lugar, lejos del Dragón, donde tiene que ser alimentada = un tiempo y
tiempos y medio tiempo. =
15 Entonces el
Dragón vomitó de sus fauces como un río de agua, detrás de la Mujer, para
arrastrarla con su corriente.
16 Pero la tierra
vino en auxilio de la Mujer: abrió la tierra su boca y tragó el río vomitado
de las fauces del Dragón.
17 Entonces
despechado contra la Mujer, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos,
los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús.
18 Yo estaba en
pie sobre la arena del mar.
1 Y vi = surgir
del mar una Bestia = que tenía diez cuernos y siete cabezas, y en sus
cuernos diez diademas, y en sus cabezas títulos blasfemos.
2 La Bestia que
vi = se parecía a un leopardo, = con las patas como de oso, = y las fauces
como fauces = de león =: y el Dragón le dio su poder y su trono y gran
poderío.
3 Una de sus
cabezas parecía herida de muerte, pero su llaga mortal se le curó; entonces
la tierra entera siguió maravillada a la Bestia.
4 Y se postraron
ante el Dragón, porque había dado el poderío a la Bestia , y se postraron
ante la Bestia diciendo: «¿Quién como la Bestia? ¿Y quién puede luchar
contra ella?»
5 Le fue dada =
una boca que profería grandezas = y blasfemias, y se le dio poder de actuar
durante 42 meses;
6 y ella abrió su
boca para blasfemar contra Dios: para blasfemar de su nombre y de su morada
y de los que moran en el cielo.
7 Se le concedió
= hacer la guerra a los santos y vencerlos; se le concedió poderío = sobre
toda raza, pueblo, lengua y nación.
8 Y la adorarán
todos los habitantes de la tierra cuyo nombre no está inscrito, desde la
creación del mundo, en el libro de la vida del Cordero degollado.
9 El que tenga
oídos, oiga.
10 = «El que a la
cárcel, a la cárcel ha de ir; el que ha de morir a espada, a espada ha de
morir». = Aquí se requiere la paciencia y la fe de los santos.
11 Vi luego otra
Bestia que surgía de la tierra y tenía dos cuernos como de cordero, pero
hablaba como una serpiente.
12 Ejerce todo el
poder de la primera Bestia en servicio de ésta, haciendo que la tierra y sus
habitantes adoren a la primera Bestia, cuya herida mortal había sido curada.
13 Realiza
grandes señales, hasta hacer bajar ante la gente fuego del cielo a la
tierra;
14 y seduce a los
habitantes de la tierra con las señales que le ha sido concedido obrar al
servicio de la Bestia, diciendo a los habitantes de la tierra que hagan una
imagen en honor de la Bestia que, teniendo la herida de la espada, revivió.
15 Se le concedió
infundir el aliento a la imagen de la Bestia, de suerte que pudiera incluso
hablar la imagen de la Bestia y hacer que fueran exterminados = cuantos no
adoraran la imagen de la Bestia. =
16 Y hace que
todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se hagan una
marca en la mano derecha o en la frente,
17 y que nadie
pueda comprar nada ni vender, sino el que lleve la marca con el nombre de la
Bestia o con la cifra de su nombre.
18 ¡Aquí está la
sabiduría! Que el inteligente calcule la cifra de la Bestia; pues es la
cifra de un hombre. Su cifra es 666.
1 Seguí mirando,
y había un Cordero, que estaba en pie sobre el monte Sión, y con él 144.000,
que llevaban escrito en la frente el nombre del Cordero y el nombre de su
Padre.
2 Y oí un ruido
que venía del cielo, como el ruido de grandes aguas o el fragor de un gran
trueno; y el ruido que oía era como de citaristas que tocaran sus cítaras.
3 Cantan un
cántico nuevo delante del trono y delante de los cuatro Vivientes y de los
Ancianos. Y nadie podía aprender el cántico, fuera de los 144.000 rescatados
de la tierra.
4 Estos son los
que no se mancharon con mujeres, pues son vírgenes. Estos = siguen = al
Cordero a dondequiera que vaya, y han sido rescatados de entre los hombres
como = primicias para Dios = y para el Cordero,
5 y = en su boca
no se encontró mentira: = no tienen tacha.
6 Luego vi a otro
Ángel que volaba por lo alto del cielo y tenía una buena nueva eterna que
anunciar a los que están en la tierra, a toda nación, raza, lengua y pueblo.
7 Decía con
fuerte voz: «Temed a Dios y dadle gloria, porque ha llegado la hora de su
Juicio; adorad = al que hizo el cielo y la tierra, el mar = y los
manantiales de agua.»
8 Y un segundo
Ángel le siguió diciendo: = «Cayó, cayó la Gran Babilonia, = la que dio a
beber a todas las naciones el = vino del furor.» =
9 Un tercer Ángel
les siguió, diciendo con fuerte voz: «Si alguno adora a la Bestia y a su
imagen, y acepta la marca en su frente o en su mano,
10 tendrá que
beber también del vino del furor de Dios, que está preparado, puro, en la
copa de su cólera. Será atormentado = con fuego y azufre, = delante de los
santos Ángeles y delante del Cordero.
11 Y = la
humareda = de su tormento = se eleva por los siglos = de los siglos; no hay
reposo, = ni de día ni de noche, = para los que adoran a la Bestia y a su
imagen, ni para el que acepta la marca de su nombre.»
12 Aquí se
requiere la paciencia de los santos, de los que guardan los mandamientos de
Dios y la fe de Jesús.
13 Luego oí una
voz que decía desde el cielo: «Escribe: Dichosos los muertos que mueren en
el Señor. Desde ahora, sí - dice el Espíritu -, que descansen de sus
fatigas, porque sus obras los acompañan.»
14 Y seguí
viendo. Había = una nube = blanca, = y sobre la nube = sentado = uno como
Hijo de hombre =, que llevaba en la cabeza una corona de oro y en la mano
una hoz afilada.
15 Luego salió
del Santuario otro Ángel gritando con fuerte voz al que estaba sentado en la
nube: = «Mete tu hoz = y siega, porque ha llegado la hora de segar; = la
mies = de la tierra = está madura.» =
16 Y el que
estaba sentado en la nube metió su hoz en la tierra y se quedó segada la
tierra.
17 Otro Ángel
salió entonces del Santuario que hay en el cielo; tenía también una hoz
afilada.
18 Y salió del
altar otro Ángel, el que tiene poder sobre el fuego, y gritó con fuerte voz
al que tenía la hoz afilada: «Mete tu hoz afilada y vendimia los racimos de
la viña de la tierra, porque están en sazón sus uvas.»
19 El Ángel metió
su hoz en la tierra y vendimió la viña de la tierra y lo echó todo en el
gran lagar del furor de Dios.
20 Y el lagar fue
pisado fuera de la ciudad y brotó sangre del lagar hasta la altura de los
frenos de los caballos en una extensión de 1.600 estadios.
1 Luego vi en el
cielo otra señal grande y maravillosa: siete Ángeles, que llevaban siete
plagas, las últimas, porque con ellas se consuma el furor de Dios.
2 Y vi también
como un mar de cristal mezclado de fuego, y a los que habían triunfado de la
Bestia y de su imagen y de la cifra de su nombre, de pie junto al mar de
cristal, llevando las cítaras de Dios.
3 Y cantan el
cántico de Moisés, siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo:
«Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios Todopoderoso; justos y
verdaderos tus caminos, = ¡oh Rey de las naciones! =
4 = ¿Quién no
temerá, = Señor, y no glorificará tu nombre? Porque sólo tú eres santo, = y
todas las naciones vendrán y se postrarán ante ti, = porque han quedado de
manifiesto tus justos designios».
5 Después de esto
vi que se abría en el cielo el Santuario de la Tienda del Testimonio,
6 y salieron del
Santuario los siete Ángeles que llevaban las siete plagas, vestidos de lino
puro, resplandeciente, ceñido el talle con cinturones de oro.
7 Luego, uno de
los cuatro Vivientes entregó a los siete Ángeles siete copas de oro llenas
del furor de Dios, que vive por los siglos de los siglos.
8 = Y el
Santuario se llenó del humo de la gloria de Dios = y de su poder, = y nadie
podía entrar en el Santuario = hasta que se consumaran las siete plagas de
los siete Ángeles.
1 Y oí una fuerte
voz que desde el Santuario decía a los siete Ángeles: «Id y derramad sobre
la tierra las siete copas del furor de Dios.»
2 El primero fue
y derramó su copa sobre la tierra; y sobrevino una úlcera maligna y
perniciosa a los hombres que llevaban la marca de la Bestia y adoraban su
imagen.
3 El segundo
derramó su copa sobre el mar; y se convirtió en sangre como de muerto, y
toda alma viviente murió en el mar.
4 El tercero
derramó su copa sobre los ríos y sobre los manantiales de agua; y se
convirtieron en sangre.
5 Y oí al Ángel
de las aguas que decía: «Justo eres tú, "Aquel que es y que era", el Santo,
pues has hecho así justicia:
6 porque ellos
derramaron la sangre de los santos y de los profetas y tú les has dado a
beber sangre; lo tienen merecido.»
7 Y oí al altar
que decía: «Sí, Señor, Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y
justos».
8 El cuarto
derramó su copa sobre el sol; y le fue encomendado abrasar a los hombres con
fuego,
9 y los hombres
fueron abrasados con un calor abrasador. No obstante, blasfemaron del nombre
de Dios que tiene poder sobre tales plagas, y no se arrepintieron dándole
gloria.
10 El quinto
derramó su copa sobre el trono de la Bestia; y quedó su reino en tinieblas y
los hombres se mordían la lengua de dolor.
11 No obstante,
blasfemaron del Dios del cielo por sus dolores y por sus llagas, y no se
arrepintieron de sus obras.
12 El sexto
derramó su copa sobre el gran río Eufrates; y sus aguas se secaron para
preparar el camino a los reyes del Oriente.
13 Y vi que de la
boca del Dragón, de la boca de la Bestia y de la boca del falso profeta,
salían tres espíritus inmundos como ranas.
14 Son espíritus
de demonios, que realizan señales y van donde los reyes de todo el mundo
para convocarlos a la gran batalla del Gran Día del Dios Todopoderoso.
15 (Mira que
vengo como ladrón. Dichoso el que esté en vela y conserve sus vestidos, para
no andar desnudo y que se vean sus vergüenzas).
16 Los convocaron
en el lugar llamado en hebreo Harmaguedón.
17 El séptimo
derramó su copa sobre el aire; entonces salió del Santuario una fuerte voz
que decía: «Hecho está».
18 Se produjeron
relámpagos, fragor, truenos y un violento terremoto, = como no lo hubo desde
que existen = hombres = sobre la tierra, = un terremoto tan violento.
19 La Gran Ciudad
se abrió en tres partes, y las ciudades de las naciones se desplomaron; y
Dios se acordó de la Gran Babilonia para darle la copa del vino del furor de
su cólera.
20 Entonces todas
las islas huyeron, y las montañas desaparecieron.
21 Y un gran
pedrisco, con piedras de casi un talento de peso, cayó del cielo sobre los
hombres. No obstante, los hombres blasfemaron de Dios por la plaga del
pedrisco; porque fue ciertamente una plaga muy grande.
1 Entonces vino
uno de los siete Ángeles que llevaban las siete copas y me habló: «Ven, que
te voy a mostrar el juicio de la célebre Ramera, = que se sienta sobre
grandes aguas, =
2 con ella
fornicaron los reyes de la tierra, y los habitantes de la tierra se
embriagaron con el vino de su prostitución.»
3 Me trasladó en
espíritu al desierto. Y vi una mujer, sentada sobre una Bestia de color
escarlata, cubierta de títulos blasfemos; la Bestia tenía siete cabezas y
diez cuernos.
4 La mujer estaba
vestida de púrpura y escarlata, resplandecía de oro, piedras preciosas y
perlas; llevaba en su mano una copa de oro llena de abominaciones, y también
las impurezas de su prostitución,
5 y en su frente
un nombre escrito - un misterio -: «La Gran Babilonia, la madre de las
rameras y de las abominaciones de la tierra.»
6 Y vi que la
mujer se embriagaba con la sangre de los santos y con la sangre de los
mártires de Jesús. Y me asombré grandemente al verla;
7 pero el Ángel
me dijo: «¿Por qué te asombras? Voy a explicarte el misterio de la mujer y
de la Bestia que la lleva, la que tiene siete cabezas y diez cuernos.
8 «La Bestia que
has visto, era y ya no es; y va a subir del Abismo pero camina hacia su
destrucción. Los habitantes de la tierra, cuyo nombre no fue inscrito desde
la creación del mundo en el libro de la vida, se maravillarán al ver que la
Bestia era y ya no es, pero que reaparecerá.
9 Aquí es donde
se requiere inteligencia, tener sabiduría. Las siete cabezas son siete
colinas sobre las que se asienta la mujer. «Son también siete reyes:
10 cinco han
caído, uno es, y el otro no ha llegado aún. Y cuando llegue, habrá de durar
poco tiempo.
11 Y la Bestia,
que era y ya no es, hace el octavo, pero es uno de los siete; y camina hacia
su destrucción.
12 = Los diez
cuernos = que has visto = son diez reyes = que no han recibido aún el reino;
pero recibirán con la Bestia la potestad real, sólo por una hora.
13 Están todos de
acuerdo en entregar a la Bestia el poder y la potestad que ellos tienen.
14 Estos harán la
guerra al Cordero, pero el Cordero, como es = Señor de Señores y Rey de
Reyes, = los vencerá en unión con los suyos, los llamados y elegidos y
fieles.»
15 Me dijo
además: «Las aguas que has visto, donde está sentada la Ramera, son pueblos,
muchedumbres, naciones y lenguas.
16 Y los diez
cuernos que has visto y la Bestia, van a aborrecer a la Ramera; = la dejarán
sola y desnuda, = comerán sus carnes y la consumirán por el fuego;
17 porque Dios
les ha inspirado la resolución de ejecutar su propio plan, y de ponerse de
acuerdo en entregar la soberanía que tienen a la Bestia hasta que se cumplan
las palabras de Dios.
18 Y la mujer que
has visto es la Gran Ciudad, la que tiene la soberanía sobre los reyes de la
tierra.
1 Después de esto
vi bajar del cielo a otro Ángel, que tenía gran poder, = y la tierra quedó
iluminada con su resplandor. =
2 Gritó con
potente voz diciendo: = «¡Cayó, cayó = la Gran = Babilonia! = Se ha
convertido = en morada de demonios, = en guarida de toda clase de espíritus
inmundos, en guarida de toda clase de aves inmundas y detestables.
3 Porque del vino
de sus prostituciones han bebido todas las naciones, y los reyes de la
tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han
enriquecido con su lujo desenfrenado.»
4 Luego oí otra
voz que decía desde el cielo: «Salid de ella, pueblo mío, no sea que os
hagáis cómplices de sus pecados y os alcancen sus plagas.
5 Porque sus
pecados = se han amontonado hasta el cielo = y Dios se ha acordado de sus
iniquidades.
6 = Dadle como
ella ha dado, = dobladle la medida conforme a sus obras, en la copa que ella
preparó preparadle el doble.
7 En proporción a
su jactancia y a su lujo, dadle tormentos y llantos. Pues = dice en su
corazón: Estoy sentada como reina, y no soy viuda = y no he de conocer el
llanto...
8 Por eso, = en
un solo día = llegarán sus plagas: peste, llanto y hambre, y será consumida
por el fuego. Porque poderoso es el Señor Dios que la ha condenado.»
9 Llorarán, harán
duelo por ella los reyes de la tierra, los que con ella fornicaron y se
dieron al lujo, cuando vean la humareda de sus llamas;
10 se quedarán a
distancia horrorizados ante su suplicio, y dirán: «¡Ay, ay, la Gran Ciudad!
¡Babilonia, ciudad poderosa, que en una hora ha llegado tu juicio!»
11 Lloran y se
lamentan por ella los mercaderes de la tierra, porque nadie compra ya sus
cargamentos:
12 cargamentos de
oro y plata, piedras preciosas y perlas, lino y púrpura, seda y escarlata,
toda clase de maderas olorosas y toda clase de objetos de marfil, toda clase
de objetos de madera preciosa, de bronce, de hierro y de mármol;
13 cinamomo,
amomo, perfumes, mirra, incienso, vino, aceite, harina, trigo, bestias de
carga, ovejas, caballos y carros; esclavos y mercancía humana.
14 Y los frutos
en sazón que codiciaba tu alma, se han alejado de ti; y toda magnificencia y
esplendor se han terminado para ti, y nunca jamás aparecerán.
15 Los mercaderes
de estas cosas, los que a costa de ella se habían enriquecido, se quedarán a
distancia horrorizados ante su suplicio, llorando y lamentándose:
16 «¡Ay, ay, la
Gran Ciudad, vestida de lino, púrpura y escarlata, resplandeciente de oro,
piedras preciosas y perlas,
17 que en una
hora ha sido arruinada tanta riqueza!» Todos los capitanes, oficiales de
barco y los marineros, y cuantos se ocupan en trabajos del mar, se quedaron
a distancia
18 y gritaban al
ver la humareda de sus llamas: «¿Quién como la Gran Ciudad?»
19 Y echando
polvo sobre sus cabezas, gritaban llorando y lamentándose: «¡Ay, ay, la Gran
Ciudad, con cuya opulencia se enriquecieron cuantos tenían las naves en el
mar; que en una hora ha sido asolada!»
20 Alégrate por
ella, cielo, y vosotros, los santos, los apóstoles y los profetas, porque al
condenarla a ella, Dios ha juzgado vuestra causa.
21 Un Ángel
poderoso alzó entonces una piedra, como una gran rueda de molino, y la
arrojó al mar diciendo: «Así, de golpe, será arrojada Babilonia, la Gran
Ciudad, y no aparecerá ya más...»
22 Y la música de
los citaristas y cantores, de los flautistas y trompetas, no se oirá más en
ti; artífice de arte alguna no se hallará más en ti; = la voz de la rueda de
molino = no se oirá más en ti;
23 = La luz de la
lámpara = no lucirá más en ti; = la voz del novio y de la novia = no se oirá
más en ti. Porque tus mercaderes eran los magnates de la tierra, porque con
tus hechicerías se extraviaron todas las naciones;
24 y en ella fue
hallada la sangre de los profetas y de los santos y de todos los degollados
de la tierra.
1 Después oí en
el cielo como un gran ruido de muchedumbre inmensa que decía: «¡Aleluya! La
salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios,
2 porque sus
juicios son verdaderos y justos; porque ha juzgado a la Gran Ramera que
corrompía la tierra con su prostitución, y ha vengado en ella la sangre de
sus siervos.»
3 Y por segunda
vez dijeron: «¡Aleluya! La = humareda de la = Ramera = se eleva por los
siglos de los siglos.» =
4 Entonces los
veinticuatro Ancianos y los cuatro Vivientes se postraron y adoraron a Dios,
que está sentado en el trono, diciendo: «¡Amén! ¡Aleluya!»
5 Y salió una voz
del trono, que decía: «Alabad a nuestro Dios, todos sus siervos = y los que
le teméis, pequeños y grandes.» =
6 Y oí el ruido
de muchedumbre inmensa y como el ruido de grandes aguas y como el fragor de
fuertes truenos. Y decían: «¡Aleluya! Porque ha establecido su reinado el
Señor, nuestro Dios Todopoderoso.
7 Alegrémonos y
regocijémonos y démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero, y
su Esposa se ha engalanado
8 y se le ha
concedido vestirse de lino deslumbrante de blancura - el lino son las buenas
acciones de los santos». -
9 Luego me dice:
«Escribe: Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero.» Me dijo
además: «Estas son palabras verdaderas de Dios.»
10 Entonces me
postré a sus pies para adorarle, pero él me dice: «No, cuidado; yo soy un
siervo como tú y como tus hermanos que mantienen el testimonio de Jesús. A
Dios tienes que adorar.» El testimonio de Jesús es el espíritu de profecía.
11 Entonces vi el
cielo abierto, y había un caballo blanco: el que lo monta se llama «Fiel» y
«Veraz»; y = juzga = y combate = con justicia. =
12 Sus ojos,
llama de fuego; sobre su cabeza, muchas diademas; lleva escrito un nombre
que sólo él conoce;
13 viste = un
manto empapado en sangre = y su nombre es: La Palabra de Dios.
14 Y los
ejércitos del cielo, vestidos de lino blanco puro, le seguían sobre caballos
blancos.
15 De su boca
sale una espada afilada para herir con ella a los paganos; él = los regirá
con cetro de hierro; = él pisa el lagar del vino de la furiosa cólera de
Dios, el Todopoderoso.
16 Lleva escrito
un nombre en su manto y en su muslo: = Rey de Reyes y Señor de Señores. =
17 Luego vi a un
Ángel de pie sobre el sol que = gritaba = con fuerte voz a todas = las aves
que volaban = por lo alto del cielo: «Venid, = reuníos para el gran banquete
= de Dios,
18 = para que
comáis carne = de reyes, carne de tribunos y carne de valientes, carne de
caballos y de sus jinetes, y carne de toda clase de gente, libres y
esclavos, pequeños y grandes.»
19 Vi entonces a
la Bestia y a los reyes de la tierra con sus ejércitos reunidos para
entablar combate contra el que iba montado en el caballo y contra su
ejército.
20 Pero la Bestia
fue capturada, y con ella el falso profeta - el que había realizado al
servicio de la Bestia las señales con que seducía a los que habían aceptado
la marca de la Bestia y a los que adoraban su imagen - los dos fueron
arrojados vivos al lago del fuego que arde con azufre.
21 Los demás
fueron exterminados por la espada que sale de la boca del que monta el
caballo, y = todas las aves se hartaron de sus carnes.» =
1 Luego vi a un
Ángel que bajaba del cielo y tenía en su mano la llave del Abismo y una gran
cadena.
2 Dominó al
Dragón, la Serpiente antigua - que es el Diablo y Satanás - y lo encadenó
por mil años.
3 Lo arrojó al
Abismo, lo encerró y puso encima los sellos, para que no seduzca más a las
naciones hasta que se cumplan los mil años. Después tiene que ser soltado
por poco tiempo.
4 Luego vi unos
tronos, y se sentaron en ellos, y = se les dio el poder de juzgar; = vi
también las almas de los que fueron decapitados por el testimonio de Jesús y
la Palabra de Dios, y a todos los que no adoraron a la Bestia ni a su
imagen, y no aceptaron la marca en su frente o en su mano; revivieron y
reinaron con Cristo mil años.
5 Los demás
muertos no revivieron hasta que se acabaron los mil años. Es la primera
resurrección.
6 Dichoso y santo
el que participa en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene
poder sobre éstos, sino que serán Sacerdotes de Dios y de Cristo y reinarán
con él mil años.
7 Cuando se
terminen los mil años, será Satanás soltado de su prisión
8 y saldrá a
seducir a las naciones de los cuatro extremos de la tierra, = a Gog y a
Magog, = y a reunirlos para la guerra, numerosos como la arena del mar.
9 Subieron por
toda la anchura de la tierra y cercaron el campamento de los santos y de la
Ciudad amada. = Pero bajó fuego del cielo = y los devoró.
10 Y el Diablo,
su seductor, fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde están también la
Bestia y el falso profeta, y serán atormentados día y noche por los siglos
de los siglos.
11 Luego vi un
gran trono blanco, y al que estaba sentado sobre él. El cielo y la tierra
huyeron de su presencia sin dejar rastro.
12 Y vi a los
muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono; = fueron abiertos
unos libros, = y luego se abrió otro libro, que es el de la vida; y los
muertos fueron juzgados según lo escrito en los libros, conforme a sus
obras.
13 Y el mar
devolvió los muertos que guardaba, la Muerte y el Hades devolvieron los
muertos que guardaban, y cada uno fue juzgado según sus obras.
14 La Muerte y el
Hades fueron arrojados al lago de fuego - este lago de fuego es la muerte
segunda -
15 y el que no se
halló inscrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego.
1 Luego vi = un
cielo nuevo y una tierra nueva = - porque el primer cielo y la primera
tierra desaparecieron, y el mar no existe ya.
2 Y vi la Ciudad
Santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios, engalanada
como una novia ataviada para su esposo.
3 Y oí una fuerte
voz que decía desde el trono: «Esta es la morada de Dios con los hombres.
Pondrá = su morada entre ellos y ellos serán = su = pueblo = y él = Dios -
con - ellos, = será su Dios.
4 = Y enjugará
toda lágrima de sus ojos, = y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos
ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado.»
5 Entonces dijo
el que está sentado en el trono: «Mira que hago un mundo nuevo.» Y añadió:
«Escribe: Estas son palabras ciertas y verdaderas.»
6 Me dijo
también: «Hecho está: yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin; al
que tenga sed, yo le daré del manantial del agua de la vida gratis.
7 Esta será la
herencia del vencedor: = yo seré = Dios = para él, y él será hijo para mi. =
8 Pero los
cobardes, los incrédulos, los abominables, los asesinos, los impuros, los
hechiceros, los idólatras y todos los embusteros tendrán su parte en el lago
que arde con fuego y azufre: que es la muerte segunda.
9 Entonces vino
uno de los siete Ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete
últimas plagas, y me habló diciendo: «Ven, que te voy a enseñar a la Novia,
a la Esposa del Cordero.»
10 = Me trasladó
en espíritu a un monte grande y alto = y me mostró la Ciudad Santa de
Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios,
11 y = tenía la
gloria de Dios. = Su resplandor era como el de una piedra muy preciosa, como
jaspe cristalino.
12 Tenía una
muralla grande y alta con doce puertas; y sobre las puertas, doce Ángeles y
nombres grabados, que son = los de las doce tribus de los hijos de Israel; =
13 = al oriente
tres puertas; al norte tres puertas; al mediodía tres puertas; al occidente
tres puertas. =
14 La muralla de
la ciudad se asienta sobre doce piedras, que llevan los nombres de los doce
Apóstoles del Cordero.
15 El que hablaba
conmigo tenía una caña de medir, de oro, para medir la ciudad, sus puertas y
su muralla.
16 La ciudad es
un cuadrado: su largura es igual a su anchura. Midió la ciudad con la caña,
y tenía 12.000 estadios. Su largura, anchura y altura son iguales.
17 Midió luego su
muralla, y tenía 144 codos - con medida humana, que era la del Ángel -.
18 El material de
esta muralla es jaspe y la ciudad es de oro puro semejante al vidrio puro.
19 Los asientos
de la muralla de la ciudad están adornados de toda clase de piedras
preciosas: el primer asiento es de jaspe, el segundo de zafiro, el tercero
de calcedonia, el cuarto de esmeralda,
20 el quinto de
sardónica, el sexto de cornalina, el séptimo de crisólito, el octavo de
berilo, el noveno de topacio, el décimo de crisoprasa, el undécimo de
jacinto, el duodécimo de amatista.
21 Y las doce
puertas son doce perlas, cada una de las puertas hecha de una sola perla; y
la plaza de la ciudad es de oro puro, trasparente como el cristal.
22 Pero no vi
Santuario alguno en ella; porque el Señor, el Dios Todopoderoso, y el
Cordero, es su Santuario.
23 La ciudad no
necesita ni de sol ni de luna que la alumbren, porque la ilumina la gloria
de Dios, y su lámpara es el Cordero.
24 = Las naciones
caminarán a su luz, = y los reyes de la tierra irán a llevarle su esplendor.
25 = Sus puertas
no se cerrarán con el día = - porque allí no habrá noche -
26 = y traerán a
ella el esplendor y los = tesoros = de las naciones. =
27 Nada profano
entrará en ella, ni los que cometen abominación y mentira, sino solamente
los inscritos en el libro de la vida del Cordero.
1 Luego me mostró
el río de agua de Vida, brillante como el cristal, que brotaba del trono de
Dios y del Cordero.
2 En medio de la
plaza, = a una y otra margen del río, hay árboles de Vida, que dan fruto
doce veces, una vez cada mes; y sus hojas sirven de medicina para los
gentiles. =
3 = Y no habrá ya
maldición alguna; = el trono de Dios y del Cordero estará en la ciudad y los
siervos de Dios le darán culto.
4 Verán su rostro
y llevarán su nombre en la frente.
5 Noche ya no
habrá; no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque el
Señor Dios los alumbrará y reinarán por los siglos de los siglos.
6 Luego me dijo:
«Estas palabras son ciertas y verdaderas; el Señor Dios, que inspira a los
profetas, ha enviado a su Ángel para manifestar a sus siervos = lo que ha de
suceder = pronto.
7 Mira, vengo
pronto. Dichoso el que guarde las palabras proféticas de este libro.»
8 Yo, Juan, fui
el que vi y oí esto. Y cuando lo oí y vi, caí a los pies del Ángel que me
había mostrado todo esto para adorarle.
9 Pero él me
dijo: «No, cuidado; yo soy un siervo como tú y tus hermanos los profetas y
los que guardan las palabras de este libro. A Dios tienes que adorar.»
10 Y me dijo: «No
selles las palabras proféticas de este libro, porque el Tiempo está cerca.
11 Que el injusto
siga cometiendo injusticias y el manchado siga manchándose; que el justo
siga practicando la justicia y el santo siga santificándose.
12 = Mira, vengo
= pronto = y traigo mi recompensa = conmigo = para pagar a cada uno según su
trabajo. =
13 Yo soy el Alfa
y la Omega, = el Primero y el Ultimo, = el Principio y el Fin.
14 Dichosos los
que laven sus vestiduras, así podrán disponer del árbol de la Vida y
entrarán por las puertas en la Ciudad.
15 ¡Fuera los
perros, los hechiceros, los impuros, los asesinos, los idólatras, y todo el
que ame y practique la mentira!»
16 Yo, Jesús, he
enviado a mi Ángel para daros testimonio de lo referente a las Iglesias. Yo
soy el Retoño y el descendiente de David, el Lucero radiante del alba.»
17 El Espíritu y
la Novia dicen: «¡Ven!» Y el que oiga, diga: «¡Ven!» Y = el que tenga sed,
que se acerque, = y el que quiera, = reciba gratis agua = de vida.
18 Yo advierto a
todo el que escuche las palabras proféticas de este libro: «Si alguno añade
algo sobre esto, Dios echará sobre él las plagas que se describen en este
libro.
19 Y si alguno
quita algo a las palabras de este libro profético, Dios le quitará su parte
en el árbol de la Vida y en la Ciudad Santa, que se describen en este
libro.»
20 Dice el que da
testimonio de todo esto: «Sí, vengo pronto.» ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!
21. Que la gracia
del Señor Jesús sea con todos. ¡Amén!