"APOCALIPSIS DE SAN JUAN"

Versículo anterior >> Apocalipsis 5:14

Apocalipsis 6

1 Y seguí viendo: Cuando el Cordero abrió el primero de los siete sellos, oí al primero de los cuatro Vivientes que decía con voz como de trueno: «Ven».

2 Miré y había un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; se le dio una corona, y salió como vencedor, y para seguir venciendo.

3 Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo Viviente que decía: «Ven».

4 Entonces salió otro caballo, rojo; al que lo montaba se le concedió quitar de la tierra la paz para que se degollaran unos a otros; se le dio una espada grande.

5 Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer Viviente que decía: «Ven». Miré entonces y había un caballo negro; el que lo montaba tenía en la mano una balanza,

6 y oí como una voz en medio de los cuatro Vivientes que decía: «Un litro de trigo por denario, tres litros de cebada por un denario. Pero no causes daño al aceite y al vino.»

7 Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto Viviente que decía: «Ven».

8 Miré entonces y había un caballo verdoso; el que lo montaba se llamaba Muerte, y el Hades le seguía. Se les dio poder sobre la cuarta parte de la tierra, = para matar con la espada, con el hambre, con la peste y con las fieras de la tierra. =

9 Cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los degollados a causa de la Palabra de Dios y del testimonio que mantuvieron.

10 Se pusieron a gritar con fuerte voz: «¿Hasta cuándo, Dueño santo y veraz, vas a estar sin hacer justicia y sin tomar venganza por nuestra sangre de los habitantes de la tierra?»

11 Entonces se le dio a cada uno un vestido blanco y se les dijo que esperasen todavía un poco, hasta que se completara el número de sus consiervos y hermanos que iban a ser muertos como ellos.

12 Y seguí viendo. Cuando abrió el sexto sello, se produjo un violento terremoto; y el sol se puso negro como un paño de crin, y la luna toda como sangre,

13 = y las estrellas del cielo cayeron = sobre la tierra, = como la higuera = suelta sus higos verdes al ser sacudida por un viento fuerte;

14 y = el cielo fue retirado como un libro que se enrolla, = y todos los montes y las islas fueron removidos de sus asientos;

15 y los reyes de la tierra, los magnates, los tribunos, los ricos, los poderosos, y todos, esclavos o libres, = se ocultaron en las cuevas y en las peñas = de los montes.

16 Y = dicen a los montes = y las peñas: = «Caed sobre nosotros = y ocultadnos de la vista del que está sentado en el trono y de la cólera del Cordero.

17 Porque ha llegado = el Gran Día de su cólera y ¿quién podrá sostenerse?» =

Apocalipsis 7

1 Después de esto, vi a cuatro Ángeles de pie = en los cuatro extremos de la tierra, = que sujetaban los cuatro vientos de la tierra, para que no soplara el viento ni sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre ningún árbol.

2 Luego vi a otro Ángel que subía del Oriente y tenía el sello de Dios vivo; y gritó con fuerte voz a los cuatro Ángeles a quienes se había encomendado causar daño a la tierra y al mar:

3 «No causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que = marquemos con el sello la frente = de los siervos de nuestro Dios.»

4 Y oí el número de los marcados con el sello: 144.000 sellados, de todas las tribus de los hijos de Israel.

5 De la tribu de Judá 12.000 sellados; de la tribu de Rubén 12.000; de la tribu de Gad 12.000;

6 de la tribu de Aser 12.000; de la tribu de Neftalí 12.000; de la tribu de Manasés 12.000;

7 de la tribu de Simeón 12.000; de la tribu de Leví 12.000; de la tribu de Isacar 12.000;

8 de la tribu de Zabulón 12.000; de la tribu de José 12.000; de la tribu de Benjamín 12.000 sellados.

9 Después miré y había una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y el Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos.

10 Y gritan con fuerte voz: «La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero.»

11 Y todos los Ángeles que estaban en pie alrededor del trono de los Ancianos y de los cuatro Vivientes, se postraron delante del trono, rostro en tierra, y adoraron a Dios

12 diciendo: «Amén. Alabanza, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza, a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.»

13 Uno de los Ancianos tomó la palabra y me dijo: «Esos que están vestidos con vestiduras blancas ¿quiénes son y de dónde han venido?»

14 Yo le respondí: «Señor mío, tú lo sabrás.» Me respondió: «Esos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la sangre del Cordero.

15 Por esto están delante del trono de Dios, dándole culto día y noche en su Santuario; y el que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos.

16 = Ya no tendrán hambre ni sed; ya nos les molestará el sol ni bochorno alguno. =

17 Porque el Cordero que está en medio del trono = los apacentará y los guiará a los manantiales de las aguas = de la vida. Y Dios = enjugará toda lágrima de sus ojos.» =

Apocalipsis 8

1 Cuando el Cordero abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo, como una media hora...

2 Vi entonces a los siete Ángeles que están en pie delante de Dios; les fueron entregadas siete trompetas.

3 Otro Ángel vino y se puso junto al altar con un badil de oro. Se le dieron muchos perfumes para que, con las oraciones de todos los santos, los ofreciera sobre el altar de oro colocado delante del trono.

4 Y por mano del Ángel subió delante de Dios la humareda de los perfumes con las oraciones de los santos.

5 Y el Ángel tomó el badil = y lo llenó con brasas = del altar = y las arrojó = sobre la tierra. Entonces hubo truenos, fragor, relámpagos y temblor de tierra.

6 Los siete Ángeles de las siete trompetas se dispusieron a tocar.

7 Tocó el primero... Hubo entonces pedrisco y fuego mezclados con sangre, que fueron arrojados sobre la tierra: la tercera parte de los árboles quedó abrasada, toda hierba verde quedó abrasada.

8 Tocó el segundo Ángel... Entonces fue arrojado al mar algo como una enorme montaña ardiendo, y la tercera parte del mar se convirtió en sangre.

9 Pereció la tercera parte de las criaturas del mar que tienen vida, y la tercera parte de las naves fue destruida.

10 Tocó el tercer Ángel... Entonces cayó del cielo una estrella grande, ardiendo como una antorcha. Cayó sobre la tercera parte de los ríos y sobre las manantiales de agua.

11 La estrella se llama Ajenjo. La tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo, y mucha gente murió por las aguas, que se habían vuelto amargas.

12 Tocó el cuarto Ángel... Entonces fue herida la tercera parte del sol, la tercera parte de la luna y la tercera parte de las estrellas; quedó en sombra la tercera parte de ellos; el día perdió una tercera parte de su claridad y lo mismo la noche.

13 Y seguí viendo: Oí un Águila que volaba por lo alto del cielo y decía con fuerte voz: «¡Ay, ay, ay de los habitantes de la tierra, cuando suenen las voces que quedan de las trompetas de los tres Ángeles que van a tocar!»

Apocalipsis 9

1 Tocó el quinto Ángel... Entonces vi una estrella que había caído del cielo a la tierra. Se le dio la llave del pozo del Abismo.

2 Abrió el pozo del Abismo y = subió del pozo una humareda como la de un horno = grande, y el sol y el aire se oscurecieron con la humareda del pozo.

3 De la humareda salieron langostas sobre la tierra, y se les dio un poder como el que tienen los escorpiones de la tierra.

4 Se les dijo que no causaran daño a la hierba de la tierra, ni a nada verde, ni a ningún árbol; sólo a los hombres que no llevaran en la frente el sello de Dios.

5 Se les dio poder, no para matarlos, sino para atormentarlos durante cinco meses. El tormento que producen es como el del escorpión cuando pica a alguien.

6 En aquellos días, = buscarán = los hombres = la muerte y no la encontrarán; = desearán morir y la muerte huirá de ellos.

7 La apariencia de estas langostas era = parecida a caballos = preparados para la guerra; sobre sus cabezas tenían como coronas que parecían de oro; sus rostros eran como rostros humanos;

8 tenían cabellos como cabellos de mujer, = y sus dientes eran como de león; =

9 tenían corazas como corazas de hierro, y el ruido de sus alas como = el estrépito de carros = de muchos caballos = que corren al combate; =

10 tienen colas parecidas a las de los escorpiones, con aguijones, y en sus colas, el poder de causar daño a los hombres durante cinco meses.

11 Tienen sobre sí, como rey, al Ángel del Abismo, llamado en hebreo «Abaddón», y en griego «Apolíon».

12 El primer ¡Ay! ha pasado. Mira que detrás vienen todavía otros dos.

13 Tocó el sexto Ángel... Entonces oí una voz que salía de los cuatro cuernos del altar de oro que está delante de Dios;

14 y decía al sexto Ángel que tenía la trompeta: «Suelta a los cuatro Ángeles atados junto al gran río Eufrates.»

15 Y fueron soltados los cuatro Ángeles que estaban preparados para la hora, el día, el mes y el año, para matar a la tercera parte de los hombres.

16 El número de su tropa de caballería era de 200.000.000; pude oír su número.

17 Así vi en la visión los caballos y a los que los montaban: tenían corazas de color de fuego, de jacinto y de azufre; las cabezas de los caballos como cabezas de león y de sus bocas salía fuego y humo y azufre.

18 Y fue exterminada la tercera parte de los hombres por estas tres plagas: por el fuego, el humo y el azufre que salían de sus bocas.

19 Porque el poder de los caballos está en su boca y en sus colas; pues sus colas, semejantes a serpientes, tienen cabezas y con ellas causan daño.

20 Pero los demás hombres, los no exterminados por estas plagas, no se convirtieron de = las obras de sus manos; = no dejaron de adorar a los demonios y a los = ídolos de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, que no pueden = ver ni oír ni caminar.

21 No se convirtieron de sus asesinatos ni de sus hechicerías ni de sus fornicaciones ni de sus rapiñas.

Apocalipsis 10

1 Vi también a otro Ángel poderoso, que bajaba del cielo envuelto en una nube, con el arcoiris sobre su cabeza, su rostro como el sol y sus piernas como columnas de fuego.

2 En su mano tenía un librito abierto. Puso el pie derecho sobre el mar y izquierdo sobre la tierra,

3 y gritó con fuerte voz, = como ruge el león. = Y cuando gritó, siete truenos hicieron oír su fragor.

4 Apenas hicieron oír su voz los siete truenos, me disponía a escribir, cuando oí una voz del cielo que decía: « Sella lo que han dicho los siete truenos y no lo escribas».

5 Entonces el Ángel que había visto yo de pie sobre el mar y la tierra, = levantó al cielo su mano derecha =

6 = y juró por el que vive por los siglos = de los siglos, = el que creó el cielo y cuanto hay en él, la tierra = y cuanto hay en ella, = el mar = y cuanto hay en él: «¡Ya no habrá dilación!

7 sino que en los días en que se oiga la voz del séptimo Ángel, cuando se ponga a tocar la trompeta, se habrá consumado el Misterio = de Dios, según lo había anunciado como buena nueva = a sus siervos los profetas.» =

8 Y la voz de cielo que yo había oído me habló otra vez y me dijo: «Vete, toma el librito que está abierto en la mano del Ángel, el que está de pie sobre el mar y sobre la tierra.»

9 Fui donde el Ángel y le dije que me diera el librito. Y me dice: «Toma, devóralo; te amargará las entrañas, pero en tu boca será dulce como la miel.»

10 Tomé el librito de la mano del Ángel y = lo devoré; y fue mi boca dulce como la miel; = pero, cuando lo comí, se me amargaron las entrañas.

11 Entonces me dicen: «Tienes que profetizar otra vez contra muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.»

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