SIEMPRE HAY ESPERANZA:
LA BÚSQUEDA
Disclaimer: Siempre es
lo mismo. No son míos, son de CC, de 1013, de la FOX y de F5 si hiciera capítulos
nuevos.
Tipo: Post-episode,
Angst y no sé que más... ¿Tal vez X-file?
Spoilers:
Sein und zeit / Closure
Nota: Me gusto el final
que CC le dio al tema Samantha pero yo hubiera preferido un encuentro real
Samantha – Mulder y aquí está. Samantha ahora (bueno en el momento del
relato) tendría 34 años.
En esta parte solo salen
Scully y Mulder en las primeras líneas que son del final de Closure. El relato
se centra en Samantha. En las otras ya saldrán nuestros agentes preferidos J.
Las fechas tal vez no
sean correctas pero las pongo porque si no va a ser un lío, para mí hacerlo y
para vosotros leerlo.
Dedicatoria: Pues a
todos los que me han apoyado cuando he escrito algún relato. Y a todos los que
por lo menos lo lean.
Feedback: Es mi primer
post-episode y me gustaría saber si lo hago bien o más vale que me dedique a
otro tipo de relatos. Ya sabéis [email protected]
-Mulder,
¿qué ha ocurrido? –preguntó la mujer pelirroja- ¿Estás bien?
-Estoy bien –el hombre
levantó la vista hacia las estrellas- Soy libre
Ambos se fueron.
Samantha Mulder les
observó por la ventana. Cuando oyó el motor de un coche irse salió a la calle
y fue al bosque al que había ido el hombre para ver lo que le había
impresionado tanto. No vio nada de especial, los mismos árboles, la misma luna,
las mismas cosas que había visto cuando salía a pasear con su amigo Greg de
noche. Para olvidar esas cosas que le pasaron hacia 21 años, aquellas cosas que
quería olvidar.
Cuando fue a ese lugar
no sabía como se llamaba. No recordaba nada. Sólo el dolor que había pasado
esos últimos años. Las enfermeras le trataron bien durante su estancia en el
hospital. Pero la enfermera Arbutus Ray la trató como su hija. Como no sabía
de donde venía y no tenía ningún sitio donde ir le acogió en su casa. Como
una madre. Había vivido con ella desde ese momento. No quiso remover el pasado.
No quería recordar. Deseó que los
recuerdos de esos días se le borraran como las cicatrices que le hicieron.
Le habían puesto el
nombre de Nancy y el marido de Arbutus le había dado su apellido. Desde ese
momento fue conocida como Nancy Ray. Trabajaba en una tienda de ropa de
VictorVille, su ciudad de adopción.
Arbutus la esperaba en
la puerta.
-Nan ¿Qué has ido a
buscar al bosque? Ya es muy tarde.
-Sólo quería saber
porque ese hombre ha dicho eso. ¿Sabes quienes eran?
-La mujer era una agente
federal.
-¿Qué les has dicho?
–dijo Samantha asustada.
- Ya sabes que no me
gusta mentir pero les he dicho lo que acordamos cuando viniera excepto... –la
mujer dudó en decírselo a Samantha.
- ¿Qué? –Samantha
parecía impaciente por saberlo.
-Que el otro hombre me
dijo una cosa rarísima. Algo sobre una visión sobre ti muerta. Como una tal
Amber Lynn. No sé quien es.
-Creo que es la niña
que ha desparecido hace días. Aún no la han encontrado.
Samantha recordó las
noticias de la mañana, como en todas desde que desapareció Amber Lynn ponían
una foto de la niña. Era muy bonita. Recordó que tenía cinco años.
-Ese hombre participaba
en la búsqueda de la niña –recordó- ¿Te han hecho preguntas sobre ella?
-No veo por qué. No la
conozco. Ha preguntado sólo por ti.
-¿Qué querían saber?
-Lo de siempre. Si te
conocía, si sabía donde estabas.
Samantha entró en la
casa y se sentó en el sofá. Arbutus la imitó.
-Hacía ya años que no
venían- suspiró Samantha- Y nunca dijeron que eran del FBI. ¿Seguro que eran
federales?
-Sí. Por lo menos la
mujer. Me ha enseñado su placa. No te preocupes Nan. No te van a encontrar-
dijo abrazándola.
-Si no me han encontrado
en estos años...
-No te encontrarán. Por
cierto ¿Dónde los estabas mirando? Porque seguro que no te has podido resistir
a ver quien era.
-No –contestó riendo-
Estaba en la ventana. Observando al hombre que se ha internado en el bosque. A
los pocos minutos ha salido... como te diría... distinto, como si hubiera visto
algo.
-Por eso has ido al
bosque.
-Sí. Y ahora me voy a
dormir que ya es muy tarde. Hasta mañana Arby.
-Que descanses Nan.
Samantha se levantó y
fue a su habitación. Se puso el pijama y se acostó. Estuvo pensando toda la
noche en ese hombre. Era muy misterioso. Cuando se durmió, soñó con una
escena de su pasado, de cuando era niña. Eso le ocurría frecuentemente. Eran
recuerdos inconexos, no sabía de donde venían, en ellos estaba con su
verdadera familia, con sus padres y con un niño que ella suponía que era su
hermano mayor. Pero la mirada del niño... la había visto hace poco, aquella
misma noche. Esa mirada calmada, sosegada, que decía mil cosas sin decir nada.
Era la del hombre.
Se despertó empapada
por el sudor. Recordó todo el sueño y de repente supo que ese hombre la estaba
buscando porque la quería de verdad. No para hacerle más experimentos. Si no
para abrazarla, besarla y darle todo su cariño. Aquel hombre era su hermano. Y
lo había dejado ir. Sin decirle nada. Huyendo de él.
Las lágrimas empezaron
a salir de sus ojos verdes. Había tenido a su hermano muy cerca y lo había
dejado escapar. Ahora no podía encontrarlo. No sabía donde vivía, tampoco sabía
su nombre. Ni siquiera sabía el suyo.
8 de Abril de 2000
Al día siguiente era sábado
y tenía que ir a la tienda por la mañana. Por la tarde cerraban. Pero no tenía
ganas. No con lo que había descubierto. No sabía lo que hacer. Mientras
desayunaban Arbutus la sintió distante.
-Nan ¿Qué te pasa?
-No es nada.
-Mira Nan –Arbutus
puso los brazos en jarras- No te he parido pero hemos pasado muchos años juntas
y te conozco como si fueras mi propia hija.
Aquello la desarmó y se
echó a llorar. Estaba confundida. A Arbutus la quería como una madre pero tenía
la oportunidad de conocer a su madre de verdad y a su familia biológica.
-¿Qué te pasa cariño?
–dijo abrazándola- ¿Tiene que ver con lo de anoche?
-Sí –Samantha hizo un
amago de sonrisa. Arbutus era muy perceptiva- Creo que he descubierto algo.
-¿El qué?
-Creo que el hombre que
se internó en el bosque es mi hermano –Samantha dijo las últimas palabras en
un susurró.
Samantha le contó a
Arbutus como se había sentido esa noche. Y que quería averiguarlo. No quería
quedarse en casa sabiendo que tenía un hermano que la quería, que la estaba
buscando.
-¿Pero sabes realmente
que es él? Sólo ha sido un sueño.
-Ya sé que no tengo
medios para averiguarlo y que me voy a quedar con las ganas de conocerlo.
-O quizás no. Nan, tú
eres muy lista y sabrás la manera.
-¿Cuál?
-No lo sé pero te doy
la mañana libre en la tienda para que lo puedas pensar mejor. Con la cara que
tienes espantarías a las clientas –dijo bromeando.
-Gracias Arby.
Samantha estuvo toda la
mañana pensando la manera de saber algo más de su hermano. Que raro se le hacía
pensar que tenía un hermano. Para distraerse puso la televisión y en las
noticias salió el caso de Amber Lynn. De pronto le vino una idea. Su hermano
estuvo trabajando en ese caso. Entonces era también un federal como la mujer
pelirroja de anoche. Salió corriendo de la casa.
Roger’s
computers
12:11
Samantha entró en la
tienda de informática en la que trabajaba su amigo Greg. En realidad era de su
padre, Simon Roger, pero había muerto hacía dos años. Samantha le apoyó en
esos momentos tan duros. Igual que Greg les apoyó a Samantha y Arbutus cuando
se murió el marido de esta.
Eran buenos amigos. Se
conocieron nada más llegar Samantha a VictorVille porque Greg vivía dos casas
más abajo. Se apoyaban en todos los momentos. Pero Samantha sabía que los dos
querían ser algo más que amigos pero ninguno se atrevía a dar el gran paso
por miedo a dañar a su amistad.
Greg estaba solo en ese
momento.
-Hola Nan. ¿Por fin te
has decidido a comprar un ordenador?
-Ni lo sueñes Greg
–dijo divertida- Sabes que odio estos trastos. Soy muy patosa. Ni con el de la
tienda me entero ¿Cuántas veces has tenido que venir para que me ayudaras
porque se había escacharrado?
-Unas mil veces –Greg
rió y a Samantha le dieron unas ganas de abrazarlo. Decirle que le quería y
que adoraba esa risa. Pero se contuvo.- ¿A qué has venido a este infernal
lugar?
- Necesito que me ayudes
a encontrar a mi hermano.
Samantha le contó lo
que le pasó la noche anterior y su sueño. Greg estaba impresionado. Hubiera
deseado que ese momento no hubiera llegado. Porque eso supondría que él y
Samantha / Nancy se separarían porque ella a lo mejor prefería quedarse con su
hermano. Pero era un favor especial que le pedía y no podía hacer nada con esa
mirada que le ponía de perrito desvalido.
-¿Por donde quieres que
empecemos?
-Por ver los agentes que
participan en la búsqueda de Amber Lynn.
- Ok. Eso estará en
cualquier periódico.
Miraron todos los periódicos
del día pero no encontraron ningún nombre que le sonara a Samantha. Ella empezó
a impacientarse.
-Ey. Calma Nan, la búsqueda
no ha hecho nada más que empezar. –le dijo Greg viendo que se ponía
nerviosa.
-Tal vez esto no ha sido
una buena idea.
-Y luego te pasarás la
vida lamentándote. Nan, tu no tienes ese carácter. ¿Recuerdas algo de anoche?
Samantha cerró los ojos
e intentó recordar la conversación que tuvieron esa mujer y su hermano.
-Ella le llamó un
nombre. Creo que era Mulder.
-Eso no es un nombre. Es
un apellido. En la facultad yo tenía un compañero que se apellidaba Mulder.
-¿Y era guapo?
–preguntó ella para ver la reacción de él.
- No me fijé en eso
–respondió sonriendo- Eso nos puede servir. Me puedo meter en la base de
datos del FBI y ver los agentes que se apelliden Mulder.
-¿Sabes hacer eso?
-En la facultad aprendes
muchas cosas.
Era casi la hora de
comer. Cada uno se fue a su casa y quedaron que luego se verían en casa de Greg
para continuar con la investigación.
Durante la comida
Samantha le estuvo explicando a Arbutus que no habían encontrado nada pero que
esa tarde lo volverían a intentar.
Casa de Greg
17:30
-Creía que no venías
–le dijo Greg a Samantha nada más entrar esta por la puerta.
-He estado ayudando a
Arby a fregar los platos y luego me he dormido.
Greg se la imaginó
durmiendo. Parecería un ángel que se había escapado del cielo. Tan hermosa.
Se ruborizó solo de pensar eso y una sonrisa emergió sin querer de sus labios.
-¿Qué te hace tanta
gracia?
-Nada. Una cosa que me
he acordado.
-Ah, vale –dijo ella
no muy convencida- ¿Esto que es?- Samantha señaló la pantalla del ordenador.
-Viendo que no venías
he empezado sin ti. Y he entrado en la base de datos del FBI buscando a los
agentes que se llamaban Mulder.
-¿Hay muchos? –pregúntó
Samantha ansiosa.
-No lo sé. Los está
buscando.
Un pitido les interrumpió.
El ordenador había completado la búsqueda. Había
19 agentes que se apellidaban Mulder: Amber Mulder, David Mulder, Thomas Mulder,
Ray Mulder, Clark Mulder, Chris Mulder, John Mulder, Frank Mulder, Gillian
Mulder, Fox Mulder, Scott Mulder, Diana Mulder, Natalie Mulder, Monica Mulder,
William Mulder, Rob Mulder, Steve Mulder, Ann Mulder, Thomas Mulder.
Samantha y Greg los
leyeron en silencio.
-¿Te suena alguno?
–le preguntó Greg.
-No lo sé. –suspiró
Samantha.
- Si era un hombre te
quedan 13 opciones.
Samantha se quedó
mirando los nombres mucho rato sin que le sonara ninguno. Al final negó con la
cabeza.
-No. Ninguno.
-Vamos a repasar los
nombres. David, Thomas, Ray, Clark, Chris, John, Frank, Fox. –al decir este
nombre Greg hizo una pausa. -¿Quién podría poner el nombre de un animal a un
hijo?
-Mis padres –dijo
Samantha de repente.
-¿Qué?
-Sí. Me acuerdo de
algo. De pequeña, para burlarme de él, le decía que era un zorro y él me
respondía que ése era su nombre.
-¿Estás segura que es
él?
-Me suena más que los
otros. Oye, allí no habrá una ficha con sus datos ¿Verdad?
-Creo que sí.
Samantha estaba feliz.
Por fín podía saber si ese hombre de nombre tan exótico era su hermano. O si
se trataba de sólo una ilusión y tendría que comenzar una nueva búsqueda.
-Aquí está. Mira la
foto ¿Es el hombre de anoche?
Ella miró la foto. No
se lo podía creer. Era el mismo hombre. Fox Mulder era su hermano. Se puso a
llorar de alegría. Por fin lo había encontrado.
-Sí. –dijo entre
sollozos.
-Se llama Fox William
Mulder, ahora tendrá 39 años, trabaja en el FBI de Washington en una sección
que se llaman los expedientes X con Dana Scully.
-¿Quién es Dana
Scully?
-Ahora lo miro.
En la pantalla del
ordenador apareció la ficha de Dana Scully. Samantha la reconoció enseguida.
-Es la mujer que acompañaba
a mi hermano. Vuelve a su ficha. Quiero saber más cosas de él.- Greg volvió a
la ficha de Mulder- ¿Dice algo de su familia?
- Aquí dice algo. Su
padre falleció hace cuatro años. Su madre se llama Teena Mulder y aún vive.
–Greg se quedó mudo cuando leyó lo que venía a continuación.
-¿Qué pone después?
-Tenía una hermana.
Samantha Mulder. Despareció hace 27 años, el 27 de Noviembre de 1973. Todavía
no la han encontrado.
Samantha se quedó en
estado catatónico durante unos minutos, asimilando la información. Ahora ya no
había ninguna duda. Era su hermano y ella era la niña que desapareció. La
secuestraron y la llevaron a ese sitio donde le hicieron pruebas horribles.
-Entonces –dijo cuando
pudo articular alguna palabra- yo soy Samantha Mulder.
-A lo mejor es una
coincidencia –Greg no se podía creer que Nan no era quien él pensaba.
-Greg, yo también estoy
asustada por la información que hemos descubierto. Pero no hay lugar a dudas.
Yo soy la persona que desapareció ese día. Ese hombre es mi hermano.
-¿Y ahora que vas a
hacer? –dijo Greg temiendo la respuesta de su amiga.
-No lo sé. Ese hombre
se habrá pasado media vida buscándome. Y yo le quiero conocer.
Greg palideció por lo
que acababa de oir. Su mayor temor hecho realidad. Samantha iba a conocer a su
hermano y quizá se quedaría con él. Con su hermano. No con él. La quería
con toda su vida pero no se atrevía a decirle nada. Durante tres años, desde
que se separó de Lisa, su primera esposa, Samantha le apoyó en todo momento y
en ese momento surgío la llama de la pasión que ninguno de los dos había
querido reconocer. Y ahora la podría perder.
-¿Te vas a ir para
siempre? –preguntó en un susurro.
-¡Que tonterías dices!
–exclamó ella- Claro que no. Aquí tengo a la gente que quiero y ni mi
hermano me podrá separar de ella. ¿Dónde vive?
-Si trabaja en el FBI de
Washington. Deberá vivir en Washington ¿No? –dijo Greg intentando hacer una
broma.
-No soy tonta –Samantha
le pegó suavemente a la cabeza.- Digo en que calle.
-2360
Hegal Place, Ap. 42, Alexandria, Virginia. ¿Vas a ir sola?
- Sí. Ya he ido varias veces a Washington. Además le quiero dar una
sorpresa.
-La sorpresa seguro que se la darás –comentó Greg.- ¿No quieres que te
acompañe?
Samantha dijo que no con la cabeza. Dio un beso a Greg y se fue a su casa a
asimilar los hechos. Al llegar saludó a Arbutus y se encerró en su habitación.
Necesitaba estar sola para poner en orden sus ideas. Tanto tiempo no queriendo
saber su pasado que su pasado vino a ella. No sabía que hacer.
Por un lado quería ir a
Washington a conocer a su hermano Fox y a su madre. Pero por otro lado había
pasado media vida alejada forzosamente de ellos. No sabía como se lo iban a
tomar. También estaba Arbutus, era una mujer fuerte pero hacía dos meses había
tenido un infarto y, aunque ella decía que no, necesitaba todas sus atenciones.
Y, por supuesto, estaba Greg. Sabía que no se había tomado bien lo de buscar a
su hermano aunque lo intentó disimular. Lo conocía muy bien. Cada gesto, cada
mirada... Y cuando le dijo que quería ver a su hermano una mueca de dolor cruzó
su cara por un momento. Necesitaba hablar con alguien. Y sabía muy bien con quién.
-Arby –dijo Samantha saliendo de la habitación.- Tengo algo que decirte.
-Habla mi niña –Arbutus estaba en el sofá leyendo un libro. Samantha se
sentó a su lado.
-Yo no soy quien crees. Quiero decir... –Samantha no sabía como empezar
la conversación.- yo no me llamo Nancy...
-Ya me lo ha dicho Greg. Te llamas Samantha Mulder y quieres ir a conocer a
tu hermano.
Samantha maldijo por lo bajo. Ese Greg. No sabía tener la boca cerrada.
Pero estaba ya más tranquila sabiendo que Arbutus lo sabía ya. Esperaba que
ella le ayudara a tomar la decisión correcta.
-Sí. Arby ¿Qué hago? –Samantha se apartó un mechón de la cara- No sé
que hacer. Estoy hecha un lío.
-Sólo te puedo dar este consejo. Haz lo que te diga tu corazón.
-Mi corazón ahora está dividido. Por un lado está mi hermano que tengo
ganas de conocerlo, siento que le debo eso después de estar buscándome y por
otro lado estas tu y todo esto. Es lo que he conocido en los últimos años.
-Y también está Greg –añadió Arbutus.
-Sí, también está Greg –admitió Samantha de mala gana- Pero él es un
tema aparte.
-Ya...
-Es un tema aparte –dijo firmemente.
-Pues haz lo que creas más apropiado, ese es mi consejo.
-Pues vaya consejo. Me he quedado igual de confundida que antes.
-Nan, tú eres una mujer luchadora, eres impulsiva. ¿Qué quieres hacer?
-Ir a ver a mi hermano.
-Pues hazlo. Además no te vas a ir para siempre de aquí. Sólo van a ser
unos días ¿No?
-Claro. No te vas a deshacer de mí tan fácilmente –dijo riendo Samantha.
-¿Dónde vive?
-En Washington. Tendré que ir en avión. No me voy a recorrer todo el país
en coche. Y más sola. Muy aburrido –dijo bromeando.
-¿Vas sola?
-Es la mejor manera de hacerlo.
-No sé. Deberias decirle a alguien que te acompañe.
-¿A Greg por ejemplo? –dijo burlándose.
-A él le deberías decir lo que sientes.
Samantha sabía que Arbutus tenía razón. No podía irse de allí sin
decirle a Greg que estaba enamorada de él. Decidió decírselo lo más pronto
posible.
9 de Abril
12:30
Había costado mucho esfuerzo pero había conseguido un billete de avión
para el día siguiente. Claro que luego al volver tenía que hacer un montón de
favores. Sonrió al pensar eso. Al volver... Pensaba volver, pero no sabía si
volvería como Nancy Ray o como Samantha Mulder. No sasbía si el viaje le iba a
cambiar.
Greg advirtió su sonrisa. Estaban en la sala de espera del aeropuerto,
sentados en dos asientos libres que había. Habían llegado con un poco de
adelanto. Además les habían dicho que el vuelo se retrasaría una hora por la
lluvia. Era extraño. En California no llovía casi nunca, pero llovía hoy. Era
como si fuera una señal de lo que iba a pasar en su vida.
-¿De que te ríes? –preguntó Greg levantando la ceja.
-De lo que me ha pasado en tan solo dos días. Esto es de locos.
-¿Te arrepientes de ir? Aún puedes quedarte en tierra.
-¿Y quedarme sin conocer a mi hermano? Nancy Ray nunca deja las cosas a
medias y tú mismo deberías saberlo.
Eso no era verdad. Se dejaba una cosa pendiente. Se había propuesto hablar
con Greg y decirle lo que sentía por él pero no se atrevía.
-Greg ¿Qué sientes por mí?
–se traicionó a sí misma diciendo estas palabras.
-¿Yo? –al hombre le pilló por sorpresa la pregunta de Samantha. Ella
asintió –Pues que eres una amiga maravillosa.
-Pues yo además de eso siento algo más –Samantha dijo estas palabras
sabiendo que ya no tenía marcha atrás.
-¿Qué? –preguntó Greg en un susurro.
-Greg, sabes que yo siempre he sido una persona sincera y que he dicho las
cosas a la cara. Pero esto me lo llevo guardando muchos años. Tal vez para no
dañar la amistad de tantos años que tenemos tú y yo. Greg yo... yo te amo.
-Nan...
Greg abrazó a Samantha. Sabía que ella estaba asustada porque no sabía
muy bien lo que él sentía por ella pero él sentia lo mismo. Él tambien la
quería. La quería como si le costara la vida en ello.
-Yo también te quiero.
Se miraron a los ojos y vieron en ellos que había amor en ellos. Se
acercaron lentamente, como destruyendo la barrera que habian formando en esos años.
Se besaron dulcemente y luego con más pasión. Era como si el mundo
desapareciera y sólo estuvieran ellos dos. Se hubieran quedado así toda la
vida de no ser por una voz estridente que salió por los altavoces anunciando el
vuelo de Samantha.
-Parece que el destino quiere que nos separemos unos dias –bromeó Greg.
Samantha sonrió. Era verdad. Era el momento de separarse. Ella debía
viajar a reencontrarse con su hermano después de tantos años. Estaba muy
nerviosa. Pero estaba más de dejar a Greg aunque solo fuera unos días. No quería
separarse de él.
-Sólo serán unos días. Como máximo tres. No te librarás de mí fácilmente
–Era un chiste fácil pero eso sirvió para distender el momento que se había
creado- Me voy. No quiero perder el avión.
Se dieron otro beso. Se abrazaron. Samantha rezó para que ese abrazo le
durara hasta que volviera. Ese calor. Esa sensación de paz. Se separaron muy a
su pesar.
Samantha se fue con paso seguro hacia la puerta de embarque. No quería
mirar atrás porque sabía que si miraba no podría continuar. Pero miró. Vio a
Greg despidiéndose de ella con la mano y le devolvió el saludo.
-Sólo son tres días –pensó- No me voy a ir toda la vida y no voy a
dejar a Greg. Voy a volver.
Subió al avión y se durmió durante el vuelo. No sabía que más hacer. El
vuelo era de tres horas y no había traído nada para entretenerse. Pidió a la
azafata una almohada y se durmió.
16:30
Se despertó cuando llegaban a Washington. La ciudad donde vivía su
hermano, Fox. Bajó del avión y cogió un taxi. Por el camino iba mirando sus
calles, calles que puede que hubiera paseado cuando era niña. Las encontró frías
y grises. Había llegado un día de lluvia.
El taxista le llevó al motel Aaron Burr. Se registró con el nombre de
Nancy Ray. No tenía otro. Era el que había conocido desde que tenía memoria,
Samantha Mulder para ella era una extraña a la que quería descubrir en esa
ciudad con la ayuda de su hermano.
Cuando dejó sus cosas, empezó la búsqueda de su hermano.
CONTINUARÁ...
“He estado buscando a mi hermana en el lugar equivocado” Mulder (Sein und zeit)